dissabte, 15 de març de 2014

Las "marchas de la dignidad" o el futuro de la protesta Arturo Borra



14-03-2014

El fin de la apatía
Las "marchas de la dignidad" o el futuro de la protesta



Caracterizar nuestra época a partir de la apatía colectiva reafirma la dificultad del análisis para dar cuenta de los límites de las prácticas sociales hegemónicas: omite sin más los movimientos subterráneos que –para seguir con la metáfora- podríamos describir como «sísmicos». Al menos en las condiciones actuales del sur europeo (aunque no solamente), hablar de mero conformismo, indiferencia moral o una suerte de somnolencia letárgica atribuida, en general, a las masas (de la que el analista estaría felizmente emancipado) no permite comprender la complejidad del presente ni, mucho menos, los conflictos sociales que no cesan de proliferar. Afirmar que nuestra actualidad es irreductible a esa caracterización, sin embargo, no habilita a suponer, en un arrebato optimista, que ese movimiento sea suficiente para derrumbar las bases históricas de una sociedad injusta o, de forma más acotada, para dinamitar la continuidad de unas políticas de estado radicalmente regresivas.

Nuestro análisis, por tanto, debe moverse en un terreno resbaladizo: entre la escalada autoritaria actual (ligada tanto a la reestructuración del estado español como a las mutaciones globales del capitalismo) y unas resistencias sociales fragmentarias pero no menos reales. Revueltas como la de Gamonal o la movilización permanente de la Marea Blanca en Madrid, en este punto, podrían estar marcando una nueva fase en las luchas sociales a nivel nacional. Aunque se trate de victorias pírricas, contribuyen a poner en crisis un cierto derrotismo moral extendido. La condicionalidad de esos ejemplos, a la vez, es innegable: nada garantiza que esa nueva fase tenga continuidad. Las «marchas de la dignidad» previstas para el 22 de marzo en Madrid, en la que confluirán diferentes movimientos sociales y sindicales contra los recortes y en defensa de los derechos colectivos, adquiere una peculiar relevancia: permitirá determinar si, en efecto, esas conquistas colectivas funcionan como «punto de lanzadera» de luchas populares más amplias (de carácter intersectorial y transversal) o si, por el contrario, quedan desactivadas como casos aislados.

Al menos en la práctica de esos movimientos sociales, la «ideología de la desmovilización» (resumida en tópicos referidos a la “inutilidad” de las protestas) ha sido acorralada. Como experiencias de resistencia, desmontan la falacia de la “fatalidad” o “inevitabilidad histórica” de las políticas actuales. No es que no haya alternativas al neoconservadurismo; sencillamente, no serán los poderes dominantes quienes las gestionen. Dicho en otros términos, sólo la presión social creciente puede obstruir una ofensiva manifiestamente antipopular, con escasos precedentes en España.

Aunque el autismo gubernamental sigue intacto, las luchas populares más recientes han mostrado una relativa eficacia política, producto de una erosión limitada pero efectiva de la legitimidad político-gubernamental. Constituyen prácticas ejemplares en cuanto han conseguido los objetivos primarios que se proponían: en el caso del movimiento vecinal de Gamonal, impedir la construcción de un boulevard que representaba la expropiación de los espacios públicos del barrio; en el caso de la Marea Blanca, la suspensión del proceso privatizador de la sanidad pública madrileña. Si bien se trata de logros precarios, constituyen un aprendizaje común al desafiar cierto inmovilismo despolitizado así como una dinámica discontinua de (auto)convocatorias “espontáneas”.

En conjunto, parecen estar revirtiendo cierto estado de desánimo colectivo. No menos importante en esta fase que se abre: muestra que, en determinadas coyunturas, la brutalidad de cargas policiales injustificadas, en vez de producir efectos disuasivos, puede desatar una espiral de enfrentamientos callejeros difíciles de predecir. Aunque a mi entender sería un error generalizar esa táctica de los movimientos sociales (independientemente a las consideraciones éticas que pudiéramos hacer al respecto), la frontera sacralizada (la “línea roja”) de la manifestación “pacífica” ha quedado perforada, por así decirlo, sin perder legitimidad social.

A pesar de la aversión moral manifiesta por todo el arco partidario a la “violencia” (de la que se sustrae, hipócritamente, la violencia policial e institucional), la interpretación dominante de los incidentes entre manifestantes y policía en Gamonal no ha sido la que venía siendo habitual: atribuir a unos “radicales infiltrados” toda la responsabilidad de la escena. Semejante interpretación, al menos en este caso, ha fracasado de forma rotunda, para dar lugar a otras líneas explicativas más complejas: la insatisfacción colectiva ante un plan de urbanización indeseado, el hartazgo ante la corrupción político-empresarial, las detenciones arbitrarias por parte de la policía o el carácter ilegítimo de las cargas policiales contra vecinos movilizados legítimamente por una causa común. Gamonal se plantea así como un síntoma de un malestar colectivo profundo que podría extenderse en otros territorios bajo la forma de la revuelta o el estallido social.

Por otra parte, en el caso de la Marea Blanca, las tácticas que se plantearon se han movido en dos dimensiones: articular las protestas continuas del personal sanitario con la anteposición de sucesivos recursos judiciales. La movilización permanente y las disputas en el terreno jurídico han mostrado su eficacia, frustrando un plan de privatización del sistema sanitario que se planteaba a sí mismo como irrevocable. En suma, por vías diferentes, arribamos a la misma conclusión: puesto que la eficacia política de las luchas populares no está garantizada por ningún medio en particular, forma parte de la lucha misma diversificar sus medios. La falta de garantías, lejos de ser un motivo para el desánimo, exige cada vez más apelar a medios de lucha diferentes y complementarios que resten previsibilidad a los propios movimientos. La posibilidad de la derrota, siempre vigente, puede contrarrestarse así a partir de la diversificación imaginativa de nuestras tácticas.

Recapitulemos, entonces, para desmontar algunos malentendidos. Por una parte, esos acontecimientos en particular y la proliferación de protestas públicas en todo el territorio español,podrían estar constatando el «fin de la apatía». Por otra parte, eso no significa que la cultura política hegemónica haya cambiado sustantivamente. La insatisfacción colectiva que se agudiza en el presente no equivale ni mucho menos a que se haya abolido la cultura consumista que sostiene la formación capitalista como tal sino, ante todo, que frente a las restricciones crecientes en el acceso al consumo (significado como desiderátum) la disconformidad social se incrementa. Tampoco significa que se haya traspasado una política debienestar vallado, con su régimen de pequeños privilegios y unas condiciones de vida confinadas a los estados europeos de postguerra.

Precisamente porque las industrias culturales dominantes construyen deseos que reafirman la anatomía de la sociedad de mercado, la reducción forzada del consumo implica, como experiencia generalizada, la expansión de la insatisfacción. Nada de ello conduce por sí mismo a una transformación social profunda, sino que reafirma a lo sumo la intensificación de un deseo colectivo privado de su objeto. Por otra parte, si bien las restricciones en el acceso a los servicios públicos generan reivindicaciones ciudadanas que podrían considerarse de un signo político diferente al neoliberalismo, no suponen de forma necesaria un cuestionamiento de los privilegios asociados a un estado benefactor históricamente confinado a los países centrales (en detrimento de las periferias). Al fin de cuentas, las dudas persisten: ¿qué ocurriría con las protestas sociales si se reestableciera el nivel de consumo o de crecimiento previo al 2008, las cifras del desempleo se redujeran de forma drástica o se mantuvieran las prestaciones públicas instituidas?

Si la economía política del sacrificio produce estructuralmente una ingente masa humana como objeto sacrificable, ello implica, antes que una automática aceptación social, un cierto grado de conflictividad (que no es de por sí revolucionaria). Asumida esa conflictividad, el oficialismo se ha movido en dos frentes: procurar legitimar semejante economía política mediante untrabajo ideológico que significa la pauperización de la existencia como proceso inexorable y, simultáneamente, radicalizar una política represiva que implica cambios jurídicos de primer orden. De hecho, la misma expansión de la brecha entre deseos subjetivos y prácticas sociales, dentro del discurso hegemónico, es construida como “resultado natural” de un presunto “exceso” previo. Se trata, estrictamente, de un argumento de resignación. Bajo un discurso político semejante, ligado a una derecha recalcitrante que oculta sistemáticamente el poder decisivo que ejercen las elites económico-financieras y gubernamentales en la creación e imposición de las “reglas de juego”, la resignación es representada como destino y la servidumbre elevada a condición metafísica.

Sin embargo, es esa «política de la resignación» la que está en discusión, mostrando su inestabilidad como “evidencia de sentido común”. De forma manifiesta en España, diferentes grupos sociales están rompiendo esa jaula. Aunque el creciente inconformismo social queda reducido de forma habitual a la esfera privada, los ejemplos de Gamonal y la Marea Blancapueden operar en el imaginario colectivo como un momento de inflexión, esto es, como el paso a una nueva fase en las luchas populares. No cabe descartar, entonces, que en esos acontecimientos políticos esté gestándose un futuro de la protesta mucho más fecundo desde un horizonte político transformador. De ahí la significación central de las «marchas de la dignidad» previstas: constituyen una iniciativa que procura articular un frente de lucha común que incluya y rebase las reivindicaciones sectoriales. Si la falta de articulación entre las luchas locales ha sido uno de los déficits principales de las protestas sociales en España hasta el momento, esta apuesta por la construcción de una cierta unidad política -en la multiplicidad de reivindicaciones- constituye un giro estratégico de primer orden. Para decirlo de otra forma: las «marchas de la dignidad» pueden ser la instancia articuladora necesaria para quienes no nos contentamos con un mundo social arrasado. Y, lo que no es menos importante, esas marchas permitirán determinar el grado de movilización popular tras los logros recientes. Es, ante todo, una pulseada decisiva e incierta: sin la consolidación de ese contrapoder popular el bloque hegemónico seguirá avanzando en lo que, en toda regla, puede calificarse como «política del saqueo».

La resultante de esa pulseada es impredecible. Las resistencias sociales son tan reales como el discurso hegemónico que significa lo actual como la consecuencia necesaria que habría que asumir tras un supuesto exceso (de consumo, de gasto, de deuda) por parte de la población, atribuido de forma cuasi-religiosa al “pecado originario” de “haber vivido por encima de sus posibilidades”. Según el énfasis que se haga, la perspectiva de análisis puede acentuar 1) la persistencia de un «sentido común» -como cristalización ideológica hegemónica- que representa la reconfiguración de la sociedad en curso como un “mal necesario” o 2) aquellas constelaciones de valores, sentidos y prácticas que dislocan esas construcciones hegemónicas y desafían los límites de lo posible. Las oscilaciones interpretativas (también, a menudo, contradicciones analíticas) con respecto al presente, que transitan del desencanto a la euforia o a la inversa, muestran que estamos en un umbral histórico donde no podemos dar nada por sentado: la incertidumbre política es nuestro punto de partida y la «crisis de hegemonía» una posibilidad que sobrevuela la actualidad, incluso si no vislumbramos un proyecto político alternativo consolidado que esté articulando las diversas insatisfacciones que proliferan a nivel colectivo.

Lo dicho, finalmente, supone que una interpretación crítica del presente necesita indagar no sólo en las claves culturales que legitiman una sociedad marcada por la desigualdad, la corrupción estructural y la restricción de las oportunidades sociales, sino también en aquellas prácticas político-culturales que ponen en crisis esa legitimidad, desafiando no sólo el conformismo sino también la resignación inoculadas. Si la actual desestructuración sistémica está produciendo un ensanchamiento de la apertura del presente, aprovechar esa apertura depende en buena medida de la construcción de un proyecto contrahegemónico por parte de los movimientos sociales con vocación transformadora.

No alcanza con que prolifere la insatisfacción, en tanto se siga deseando el mismo objeto y, sin embargo, nada impide a priori que esa insatisfacción no sea canalizada políticamente en la lucha por otras formas de sociedad. La apuesta es transformar el deseo colectivo, entonces, antes que perseguir la mera satisfacción de unos deseos consumistas e individualistas que no cuestionan en lo central el actual régimen hegemónico.

En suma, la crítica político-cultural del presente debe considerar la economía inestable del deseo y las identificaciones colectivas sobre las que se constituye. Demasiado a menudo pasamos por alto que también necesitamos incidir en esa dimensión de la subjetividad: todo proceso hegemónico se sustenta no sólo en la producción de unos sentidos determinados o en la configuración de determinadas relaciones de poder, sino también en una específica economía (política) del deseo. Estamos lejos de haber extraído las consecuencias teóricas centrales de esta premisa. Sobre todo, supone dejar a un lado un esquematismo inercial incapaz de leer el actual ensanchamiento de las oportunidades históricas. El futuro de la protesta no es nada distinto a ese ensanchamiento. Sólo ahí puede residir nuestra esperanza agonística. Es responsabilidad colectiva convertir esa apertura en un nuevo inconformismo. Si la «in-dignación» es la negativa política ante el arrase, las «marchas de la dignidad» son el llamado común a construir la sociedad que no tenemos.

Blog del autor: http://arturoborra.blogspot.com
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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La Iniciativa Legislativa Popular por la Renta Básica Estatal ha sido aceptada a trámite



14-03-2014

A partir de hoy queda abierto el plazo de nueve meses para recabar las 500.000 firmas necesarias
La Iniciativa Legislativa Popular por la Renta Básica Estatal ha sido aceptada a trámite



El Movimiento Contra el Paro y la Precariedad, promotor de esta iniciativa, busca financiarla mediante un proyecto de Crowdfunding.

Esta mañana, la Comisión Promotora de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) por la Renta Básica Estatal ha recibido la notificación de la Junta Electoral Central mediante la cual, se acepta la recogida de firmas y se abre el plazo para su realización. Esta Comisión, junto con un amplio grupo de activistas presentaron el texto ILP el día 15 de enero de este mismo año ante la Mesa del Congreso de los Diputados.

El gran reto ahora se trata de conseguir reunir las 500.000 firmas necesarias, en un plazo de nueve meses, para llevar la iniciativa a trámite en el Congreso de los Diputados. Las personas y colectivos sociales que se han unido a través del Movimiento Contra el Paro y la Precariedad se muestran optimistas ante esta siguiente fase.

“Necesitamos convertir 10.000 euros en 500.000 firmas”. Con este lema, las personas que articulan esta ILP hacen un llamamiento a que se apoye la campaña de Crowdfunding que iniciaron la pasada semana en la plataforma de goteo.org para financiar los gastos que ella conlleva. Según este movimiento popular, pliegos y campañas informativas son los gastos más urgentes que necesitan cubrir.

Mediante esta iniciativa los colectivos que la promueven pretenden que sea la población la que genere el debate de la Renta Básica y lleve al gobierno sus exigencias. “La renta básica es un eficaz instrumento de erradicación de la pobreza”, aseguran. Además, piensan que es una buena herramienta para luchar contra la precariedad laboral y conseguir la igualdad entre personas.

Ya son varios los territorios del Estado Español los que se han unido a esta ILP a través de fedatarios y organizaciones sociales.


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El silencio mediático contra la movilización obrera



15-03-2014

#Marchasdeladignidad
El silencio mediático contra la movilización obrera



El silencio mediático contra la movilización obrera no es un tema nuevo, lo cual no quiere decir que no esté de actualidad. Por suerte, al menos para aquellos que nos movilizamos, romper este cerco es cada día menos complicado, siendo aquí donde desempeñan una labor fundamental los medios de comunicación llamados alternativos, pues cada vez son más utilizados como “alternativa” a la manipulación mediática y como fuente principal de información para quienes queremos conocer y no ser engañados.

Puede parecer irónico hablar de manipulación mediática en una fecha tan señalada como el 11-M, día en el que para desgracia de muchos, el único que no mintió pudo ser Otegi. En estos días, la prensa oficial y convencional, o como diría Rafael Correa “la prensa corrupta, novelara, al servicio del poder, o aquella que solo sirve para madurar aguacates” nos habla de nuevo del 11-M, pero sin atreverse aún a desvelar la verdad sobre todos aquellos que mintieron hace 10 años; nos habla también de Ucrania y de Venezuela, aunque desde su línea editorial, etc. Sin embargo se ignora, obvia y tapa una vez más, la movilización social, hablando de ella solo para criminalizar la protesta obrera, como es el caso de los pescadores de Santiago de Compostela, motivo que a ellos les es válido para justificar la represión policial.
Si damos un rápido repaso por la prensa oficialista del país, nada o casi nada se dice de las marchas del 22 de Marzo, aunque hoy ya son numerosos los colectivos del país que organizados bajo el nombre de “Marchas por la dignidad”, e integrando a: sindicatos no oficialista ni autoproclamados como mayoritarios, asociaciones, colectivos, algunos partidos políticos, confederaciones y particulares que motivados por la situación actual marchan unidos y al son, bajo una protesta conjunta contra: el desempleo del país que se estima superior al 26 %, aunque si restringimos este dato a los menores de 25 años se puede observar como la variable supera el 50% (con el pertinente drama social que implica la pérdida del empleo); la deuda del país, misma que se sitúa en torno al 100% del PIB, siendo ésta de más de 20.000 € per cápita, al tiempo que era privada y se ha nacionalizado por un Gobiernos al servicio de la banca; los recortes en el gasto público que afectan principalmente a la sanidad y educación pública (derechos constitucionales); la corrupción de los políticos, empresarios y la Casa Real, mostrando el país un índice de corrupción que está muy lejos del de Francia o Alemania; contra unos impuestos cada vez más altos y regresivos; las SICAV; en rechazo de una leyes cada día más restrictiva en derechos y unos cuerpos de seguridad cada día más represivos; contra una justicia cada día más injusta y menos imparcial; contra unos desahucios que lejos de minorar se incrementan, y generan una paradoja como la existencia casas vacías en manos de los bancos, y gente que no tiene casa para vivir; etc.

Hoy ya son varias las columnas que llevan algunos días caminado dirección a Madrid, principalmente las del Norte (Noreste, Norte y Noroeste); asimismo las del Este o País Valencia ya han iniciado también el camino, como la columna de Mérida y parte de la andaluza también, el resto comienza a caminar el 14 desde Sevilla y el 15 desde Córdoba.

En total se dirigen hacia Madrid seis columnas representativas de todos los territorios, colectivos y afectados por la situación actual del país, columnas que se componen principalmente de: desempleados y trabajadores precarios, trabajadores indignados, desahuciados y afectados por las hipotecas, jubilados a quienes se han recortado sus pensiones, etc. Junto estos marchista, son números los autobuses que se han fletado por todas y cada una de la organizaciones que forman parte de esta plataforma, pues no todos puede hacer el camino andando, e incluso algunas de ellas han fletado trenes para llegar a Madrid en la última etapa y hacer ese tramo andando. Así mismo Madrid se encargará de aportar a una gran multitud de desencantados con la situación política y económica actual, quienes unidos a los marchantes protestarán contra el gobierno en defensa de los derechos de todos y cada uno. Posiblemente la mayor movilización social de los últimos tiempos.

Pero tal y como comenzó este artículo, la manipulación mediática que realizan ciertos medios de información, tratando de ocultar las marchas tiene un claro objetivo: invisibilizar esta movilización como protesta unánime de una sociedad, pues ésta tras mucho tiempo ha conseguido unirse y luchar de forma conjunta contra el opresor. Y es que la única posibilidad de mejora en las condiciones, de subvertir la realidad, de generar un cambio político que redunde en beneficio de las mayorías que poseemos la población, pasa indudablemente por la unión de todos. ¡Ojalá esta unión no sea temporal!

Políticamente hablando, la izquierda está necesitada de unión. Aunque también ha de desprenderse de ciertos egos que muy enaltecidos no hacen más que dinamitar todos los procesos nuevos que se crean. Varios han sido los conatos que se han dado, cítese el 15M; y pocos o ningunos los que han perdurado en el tiempo, tal vez este sea uno nuevo, ¡ojalá el definitivo! Aunque esto quedará para otro día, hoy la finalidad es mostrar y dar a conocer una realidad que ciertos poderes tratan de ocultar: la unidad y la movilización contra la injusticia.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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El caso Lasa y Zabala



15-03-2014

Entrevista a Pili Zabala, hermana de secuestrado, torturado, asesinado y desaparecido
"Es muy diferente el papel de una víctima educadora... o de una víctima manipuladora"

La Guerrilla Comunicacional


Pili Zabala es hermana de Joxi Zabala que, junto a su compañero J. Antonio Lasa, fué secuestrado, torturado, asesinado y enterrado en cal viva por miembros del ministerio del interior del gobierno de Felipe González.

Desde la otra orilla del río, escucharemos atentas las palabras de Pili, sin ningún tipo de rencor, con un mensaje profundo y una mano tendida para iniciar el camino hacia la libertad.

Esperamos que te sea interesante y que pueda ayudarte a responder dudas que, y estamos seguro de ello, llevas años intentando encontrar respuestas a un tema tan delicado, en el Estado Español, como es el papel de las víctimas (pero el de todas las víctimas), de un conflicto que parece a todas formas que ha llegado a su fin, al menos por una parte.



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Las Maschas de la dignidad, en camino hacia su "conquista de Madrid"

FOTOGALERÍA COLUMNA A COLUMNA

"Las Marchas de la Dignidad, en camino hacia su “conquista de Madrid”

ALEJANDRO TORRÚS | 13/3/2014
Marchas_de_la_Dignidad_22MEl 22 de marzo ocho columnas de ciudadanos hartos de la situación económica y social del país llegarán a Madrid parareclamar la “dignidad” que este sistema económico y político les está tratando de arrebatar. Vienen desde Murcia, Alicante, Valencia, Navarra, Aragón, Euskadi, Galicia, Asturias, Andalucía, Extremadura y desde diferentes puntos de Europa con la intención de quedarse en la capital hasta reconquistar los derechos perdidos.
Muchos de los que llegarán a Madrid el 22M lo harán en coche, autobús o tren el mismo día. Otros, en cambio, han comenzado una larga marcha a pie desde su territorio de origen hasta la capital. Caminarán durante tres semanas pasando por las pequeñas localidades que encuentren a su paso y difundiendo su mensaje: “No es momento de lamentos sino de luchar”.
Una vez las diferentes columnas hayan llegado a la Comunidad de Madrid, alrededor del día 20 de marzo, la idea es recorrer diversas localidades de la zona para realizar la entrada a la capital el día 22 de marzo. La llegada a Madrid de estos colectivos se hará en una manifestación organizada que arrancará en Atocha a las 17.00 horas y conducirá a los manifestantes hasta la plaza de Colón. En este momento, comenzará una nueva lucha.
cuartopoder.es ha recopilado algunas de las imágenes que los caminantes han ido subiendo a la página web oficial de las Marchas de la Dignidad 22M. 
Columna Este
El 9 de marzo partieron desde Valencia los integrantes de la Columna Este. En su primer día de marcha hacia a Madrid, esta columna ha mostrado su apoyo a la Plataforma ‘El Litoral per al Pobre’ en el puente de los Astilleros en el barrio valenciano de Nazaret, en una acción que describen como de “recuperación del espacio público”. Esta columna llegará a Tarancón el 18 de marzo donde se unirá a la columna de Alicante-Murcia para su entrada a Madrid.
columnavalencia
Reportaje gráfico: marchasdeladignidad.org

Columna Sur

divendres, 14 de març de 2014

Manual de la perfecta zorra original de Arturo Pérez-Reverte






Tranquila, chochito, Lo tines fácil. Para ser top model, que es tu vocación más prístima y el sueño intelectual de tu vida, ojo, no model a secas, que eso es del montón, sino top –que como sabes significa modelo a tope guay–, y triunfar, y que a las amigas y a las de la peluquería y a las del gimnasio se les atragante el biomanán, el camino es fàcil. 
Chupado, y te lo digo sin dobles sentidos. Y mira por dónde te lo voy a contar, para ti sola. Exclusivas Reverte. El camino del éxito.

No hagas caso a los que dicen que una top model es una señora seria y disciplinada, que nace con ciertas condiciones favorables y además trabaja como una burra y estudia idiomas y no sale en Qué Me Cuentas sino en la portada de Vogue, o de Marie Claire, y además esto lo consigue una de cada cien mil. Porque eso sólo pasa en el extranjero. Aquí una top model es otra cosa. Ahí tienes a Mar flores. O a Jesulina Janeiro, verbigracia, que el otro día se definía como una top model profesional. O a Rocio Carrasco, que ya tenía secretaria con catorce añitos, e incluso cuando estaba como una morsa desfilaba entre flashes por las pasarelas. O a Yola Berrocal, que con un par de escalas intermedias en Crònicas Marcianas y en Tómbola pasó directamente de los brazos del padre Apeles –otro día escribiré el Manual del Perfecto Caradura a sugerir medio chichi, que ahora por lo visto de le cotiza mucho, en la portada de Interviu. 

Toma nota, anda. Lo primero de todo es ser analfabeta. Cuanto más mejor porque así te ampara la osadía del ignorante; y además luego, cuando en la tele alguien te llame guarra en directo con los adecuados circunloquios y perífrasis, tú podrás seguir sonriendo tan campante y ordinaria, subirte el tirante, echarte el pelo atrás, y decir qué malo eres, Mariñas, etcétera sin que te enteres de nada. Pero antes de llegar a ese momento culminante, climax de tu carrera esa madre emocionada en casa viendo famosa a la niña_, te queda, querido yogurcito, un pequeño y fácil trámite. Seguramente no tendrás la suerte de ser hermana de famoso, ni hija de famosa; y ese es un handicap que habrás que superar con decisión y talento. Así que depílate las axilas y déjate caer vestida para matar por esas discotecas madrileñas o marbellíes frecuentadas por top models de las de aquí, y por fulanos que antes salían en Inma la dulce y tenía nombre francés, y ahora les da por llamarse mánagers, aunque hay quien prefiere el más antiguo y castizo nombre de chulos de putas.

En fin, mi alma. Que te dejes caer por los pastos de la moda y procures: A) Calzarte a un famoso y que te hagan una foto antes o después, o incluso durante. B) Calzarte a un famoso, y aunque nadie te haga una foto, que ya es mala suerte, contárselo luego a todo cristo.  C) No calzarte a ningún famoso porque no te entra en el curricán, pero pegarte a ellos como una lapa para que te vean, y luego decir que bueno, que tal vez –aquí una risita oportuna–, que hay ciertas intimidades de Dado o de Jesús que no estás dispuesta a contar. A contar todavía, claro. O a contar gratis.

Como ves, lo tienes sencillito, loba, mía. Así que te deseo suerte y beneficios. De cualquier modo si tienes prisa, recuerda que también existe la variante de emergencia D), más asequible, y tal vez por eso la que ahora se usa mucho para alcanzar el laurel de la fama, consiste, no ya en fumigarse a un famoso o famosa de relativa pata negra, sino al ex novio de la ex novia de un famoso o famosa, o incluso al ex novio o ex novia de otro ex novio o ex novia de un famoso o famosa, cuya guinda del asunto suele consistir en que el presunto personaje inicial de la murga no es tal. O sea, que tampoco es el famoso por su própio currículum, ni de coña, sino que como Léquio, Ernesto Neiyra, David Flores–esa gloria de la benemérita– o tantos otros y otras lo es por haber sido en su momento novio o marido, o simple circunstancia de gente famosa cuya fama tampoco termina uno por explicarse del todo, aunque, eso sí todos acaban invariablemente desfilando en las pasarelas con colecciones de Idoya, Jarreiticoechea o de Ludmillo y Chuminetti; porque España, según el Guinness de los récords, es el país de Occidente que más modelos, modelas y tontos del haba tiene por metro cuadrado. Así la cadena puede prolongarse hasta el infinito, renovándose de continuo con la incorporación de nuevos y brillantes personajes en plan de huevo y la gallina, e incluso con la periódica llegada de cubanos, venezolanos y otros representantes de los países hermanos de Hispanoamérica, lo que contribuye a internacionalizar el culebrón. Con la ventaja de que todos se instalan aquí  para siempre, en esta gran familia de top models de papel couché tan simpática y tan entrañable.

                                                                               ( Continuará )  

Galardón ha indultado varios delitos






14-03-2014

El Ministro de Justicia mintió el pasado miércoles
Gallardón ha indultado ocho delitos de corrupción entre malversación y prevaricación



Gallardón ha concedido medidas de gracia a un alto cargo de la Generalitat, a un alcalde malagueño y a una empleada municipal en Sevilla, entre otros, por delitos relacionados directamente con la corrupción.

El ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón declaró el pasado 12 de marzo que “este Gobierno no ha concedido un solo indulto en casos de corrupción. Es más, mientras yo sea ministro de Justicia, no lo va a hacer”. Los datos reflejados por El Indultómetro de la Fundación Ciudadana Civio, realizado en colaboración con el programador Juan Elosua, ponen en evidencia la veracidad de estas declaraciones. Según esta web cívica que recoge todos los indultos publicados en el BOE desde 1996, el actual titular de Justicia ha firmado ocho decretos de indulto por delitos relacionados directamente con la corrupción --malversación de caudales públicos y prevaricación-

Entre los datos de El Indultómetro destaca por ejemplo el de Josep María Servitje Roca, un alto cargo de Jordi Pujol condenado a cuatro años y medio de cárcel por desviar dinero público a empresas afines en el marco de lo que se denominó 'Caso Treball'. Su condena quedó en dos años tras la medida de gracia decretada en los primeros meses del gobierno de Rajoy, y tanto él como el empresario sentenciado por estos hechos evitaron ir a prisión a cambio de sendas multas de 3.600 euros. Le fueron conmutados delitos por malversación y prevaricación.

El ministro Gallardón también firma el indulto al alcalde malagueño Tomas Gómez Arrabal y varios de sus concejales por prevaricación urbanística, que ejercieron de manera continuada a lo largo de cuatro años. 12 delitos a sus espaldas por concesiones ilegales de licencias de obra. El mismo día que Gallardón firmó el indulto a Servitje, aprobó además el de Víctor Manuel Lorenzo Acuña, conmutando las penas impuestas por delitos de malversación y prevaricación. También consta la conmutación de penas a María Dolores Mateos Sánchez, empleada pública perteneciente a la junta ejecutiva del PSOE en Sevilla Este, que malversó tras no devolver al juez un BMW del que era depositaria tras un embargo (y otro lo devolvió sin motor). Y así, hasta sumar ocho casos, como demuestra El Indultómetro, donde cualquier usuario puede buscar de una manera fácil y rápida los indultos concedidos según el tipo de delito, comparar los datos anuales y valorar el uso que los distintos gobiernos han hecho de esta prerrogativa. En total, el Gallardón concedió a lo largo de 2013 exactamente 204, por lo que se trata del año con menos medidas de gracia concedidas desde 1996. En lo que lleva de gobierno, el ministro ha aprobado 750 indultos publicados en el BOE.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/global/22204-indultometro-demuestra-gallardon-si-ha-indultado-delitos-corrupcion-8-entre



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La mayoría de las ‘marchas de la dignidad’ camina ya hacia Madrid



La mayoría de las ‘marchas de la dignidad’ camina ya hacia Madrid

La Marea


De las 23 marchas ciudadanas previstas, 15 han partido ya en dirección a Madrid. Desde diferentes puntos del país, caminan con la intención de confluir el 22 de marzo en la capital para protestar allí, juntas, contra los recortes, el pago de una deuda que consideran “ilegítima”, el paro y la falta de derechos sociales.

Por el camino, algunas de estas Marchas de la Dignidad han ido confluyendo, como las de Castellón y Valencia, que se sumarán a las de Murcia y Alicante el próximo día 19 en Tarancón para formar la columna sudeste. En total, ocho columnas llegarán a Madrid. “El objetivo era formar una marea que fuera creciendo y a la que por el camino se fuera sumando gente”, explica Mireia Biosca, una joven que participa en la marcha valenciana.

De momento, consideran que están cumpliendo los objetivos y se sienten con fuerzas, sobre todo cuando reciben el apoyo de los habitantes de los pueblos por los que pasan. “Muchos salen a darnos la bienvenida. Los aplausos y los vítores te dan mucha energía. Aunque te duelan los pies o aunque llueva, como nos ha pasado hoy, la solidaridad alimenta tus ganas de continuar”, asegura. “Es la lucha de todo un pueblo”, agrega.

Cada marcha ha organizado su propia “comisión de logística” y por el camino los manifestantes se van alojando en polideportivos o en centros sociales. Además, diferentes colectivos, partidos, sindicatos, centros sociales y asambleas del 15-M se están encargando de recibir a estos grupos en los diferentes pueblos por los que pasan, donde les proporcionan comida y lugares de descanso.

Ampollas de dignidadCaminar cientos de kilómetros está, no obstante, al alcance sólo de algunos, tanto por la capacidad física necesaria como por la dificultad de compaginar una protesta a lo largo de tantos días con las obligaciones cotidianas. “En Mérida salimos algo más de 30 personas y algunos se han ido por molestias en los pies”, explica Manuel Rodríguez, de la columna de Extremadura. “Hay gente que se nos une en los pueblos, hace media etapa y se vuelve. Normalmente caminamos unas 70 personas”, añade.

Las molestias físicas comienzan a hacer mella. “A algunos nos están saliendo ampollas pero bromeamos. Nos podrán quitar todo, pero nunca la dignidad… ni las ampollas”, asegura Rodríguez con ironía. Además, las marchas se mandan ánimos unas a otras. “Estamos todas en contacto, nos mandamos fotos y apoyo. Hay muy buen ambiente”, afirma.

La coordinación en la capitalMientras, en Madrid, se ha creado una novena columna que se está encargando de coordinar los alojamientos y la alimentación de todas las marchas para el fin de semana en el que confluirán en la capital. “Nos estamos organizando por municipios y barrios para ir dando cobijo a todas las columnas, y nos encargaremos también de los recibimientos públicos”, explica Irene Montero, de la columna de Madrid.

La tarea, como admiten los coordinadores, es “gigante”, pero la ayuda también es muy grande: colectivos como la Red de Solidaridad Popular se están encargando de almacenar productos no perecederos donados por voluntarios; partidos como Izquierda Unida están prestando sus sedes a modo de comedores; la federación de enseñanza de CCOO Madrid ha solicitado la habilitación de varios colegios públicos a modo de dormitorios temporales; el Campamento Amigo también busca alojamientos.

En Madrid, como en las diferentes marchas, el ánimo está alto. “La participación está siendo muy buena y muchas de las marchas aún están empezando, por lo que prevemos que ésta siga aumentando”, explica Montero. Además, en la capital también se está trabajando en conseguir un alto nivel de movilización. “La moral es alta porque los objetivos lo exigen”, declara.

Un fin de semana de debateEl 22 de marzo tendrá lugar una “gran movilización” con todas las columnas ya juntas y se abrirá un fin de semana de debate, asambleas y propuestas. Pese a que esta iniciativa se lleva fraguando meses, aún no se ha concretado mucho más. “Las marchas vienen para quedarse, pero seguimos trabajando en definir aún muchas de estas cosas”, añade la joven.

Además, en algunos países europeos la comunidad española también se manifestará. En Bruselas, por ejemplo, se ha convocado una manifestación en apoyo a las marchas que partirá de la plaza de España. En un comunicado, los indignados españoles en la capital belga han denunciado que su número “crece exponencialmente” a causa de las medidas del Gobierno y que sufren “el endurecimiento” de las leyes europeas de extranjería, “que abren las fronteras a empresas y capitales pero las cierran a las personas”.

Fuente: http://www.lamarea.com/2014/03/13/la-mayoria-de-las-marchas-de-la-dignidad-caminan-ya-hacia-madrid/


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El autor de "Teoría e historia de la revolución noviolenta"




12-03-2014

El autor de "Teoría e historia de la revolución noviolenta", Jesús Castañar, estará en Catalunya presentando el libro




Martes 18 de marzo a las 20:30 en Sant Cugat
 Casal Popular La Guitza
 Carrer Migdia, 11
con Jesús Castañar

Miércoles 19 de marzo a las 19:30 en Barcelona
Espacio Virus editorial
Junta de Comerç, 18
con Jesús Castañar, Gabriela Serra y Pepe Beunza

Jueves 20 de marzo a las 19:30 en Tarragona 
Ateneu Llibertari Alomà
Misser Sitges, 9
con Jesús Castañar


Las discusiones entre la izquierda revolucionaria sobre la legitimidad del uso de la violencia y sobre la eficacia de las estrategias noviolentas atraviesan toda la historia del movimiento obrero y de los movimientos sociales.


En el Estado español esa discusión se vio renovada y potenciada con la irrupción de un potente movimiento antimilitarista y la campaña de insumisión, en los años ochenta y noventa.

La capacidad de movilización, así como la creatividad y originalidad de sus acciones ayudaron a renovar por completo las herramientas de acción y agitación de los movimientos sociales, y su legado sigue estando muy presente en las movilizaciones del 15M, las diferentes campañas por la sanidad y la educación públicas, y, especialmente, en las acciones de la PAH.


A pesar de las discusiones que sigue provocando la noviolencia entre sus partidarios y detractores, pocos conocen el intrincado camino que han seguido las ideas de la noviolencia, y las diferentes corrientes de las que ha bebido y que se han ido fraguando a partir de las experiencias históricas y las discusiones teóricas de múltiples protagonistas.

Detrás del concepto de noviolencia se esconde una riquísima tradición teórica, que abarca desde corrientes que la entienden como un todo (corriente holista), sobre la base de concepciones filosóficas y/o religiosas, hasta corrientes que la entienden como una praxis integral político-social, de carácter revolucionario, de influencia principalmente anarquista, pasando por aquellas que apuestan por razones meramente pragmáticas por la acción noviolenta para el cambio político.

El presente libro nos hace partícipes de las discusiones y discrepancias existentes entre las corrientes defensoras de la noviolencia, a la hora de definir qué se entiende por acción noviolenta y cuáles son sus límites (el sabotaje o destrucción de bienes, la presión psicológica o la coacción, la violencia a nivel simbólico...), y nos presenta la noviolencia como una herramienta eficaz de la que se han apropiado numerosos movimientos políticos a lo largo de la historia, sin declararse noviolentos y sin renunciar a otras formas de lucha.


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dijous, 13 de març de 2014

El persistente nacionalcatolicismo



El persistente nacionalcatolicismo

El Plural


Estamos viendo hoy en España una avalancha de políticas públicas de clara orientación ultraliberal que están dañando el bienestar y calidad de vida de la ciudadanía. Estas políticas incluyen recortes del gasto público social que están empobreciendo e incluso desmontando el ya escasamente financiado Estado del Bienestar español, uno de los que tiene el gasto público social por habitante más bajo de la Unión Europea de los Quince (UE-15), el grupo de países de la UE de semejante nivel de desarrollo al de España. Estos recortes van acompañados de reducciones sin precedentes de derechos laborales, sociales e incluso políticos, afectando muy negativamente a la calidad del sistema democrático (ya en sí, uno de los menos desarrollados en la UE-15). Hoy se están revertiendo las conquistas sociales que se habían conseguido durante el periodo democrático postdictatorial, siendo el caso más llamativo el de la eliminación de los derechos de la mujer de controlar su propio cuerpo, una de las conquistas más significativas alcanzadas por el movimiento feminista en España.

Nunca antes, durante el periodo democrático, se había visto un ataque tan frontal al bienestar de la población y, muy en particular, de las clases populares, y, sin embargo, el partido político responsable de llevar a cabo tales políticas ganaría las elecciones legislativas hoy según muchas encuestas, en caso de que estas se convocaran. Ni que decir tiene que ha sufrido un descenso en su apoyo electoral, pero lo sorprendente es que continuaría ganándolas, un caso único en la Unión Europea, donde la gran mayoría de partidos gobernantes que han impuesto estas políticas de austeridad y reducción de derechos laborales y sociales han sufrido enormes descalabros y perdido las elecciones. Es, pues, paradójico que el partido gobernante español, que ha sido el partido que ha aplicado políticas más duras y políticas sociales más reaccionarias (no hay otra manera de definirlas), todavía cuente con el considerable apoyo popular que tiene. ¿Por qué?

La continuidad del nacionalcatolicismo
Para responder a esta pregunta hay que remontarse a un debate que ha tenido lugar sobre la naturaleza del sistema dictatorial que existió en España desde 1939 hasta 1978, y de la Transición de aquel sistema dictatorial al actual democrático. Este debate sobre la naturaleza de aquel régimen dictatorial ha sido entre politólogos, habiendo sido considerado por muchos de ellos (siendo el más prominente el Profesor de Ciencias Políticas de Yale, EEUU, el Sr. Juan Linz) como un sistema autoritario pero no totalitario, entendiéndose por esto último un sistema claramente ideológico que intentaba configurar todas las dimensiones del ser humano. Según la interpretación del Profesor Linz y sus seguidores, el régimen dictatorial no era totalitario. Era meramente autoritario, es decir, su objetivo era primordialmente reproducir, siguiendo medidas autoritarias, incluso coercitivas, el orden social existente, sin desear configurar la ideología y manera de ser de la sociedad.

Frente a esta interpretación había los autores –incluyéndome a mí- que señalábamos que el régimen era mucho más que autoritario: era totalitario, es decir, que intentaba abarcar y configurar todas las dimensiones del ser humano, a través de una ideología totalizante que normativizaba la gran mayoría de las actividades humanas, desde el sexo hasta el lenguaje que la ciudadanía utilizaba, y ello lo hacía a través de la promoción de una ideología que entraba en todos los entresijos del orden social. Dicha ideología incluía un nacionalismo extremo, dominante, y que era percibido como asfixiante para cualquier otra visión de España distinta de la que tuviera el orden dominante. Este nacionalismo iba acompañado de un catolicismo enormemente fundamentalista y conservador, y sumamente intervencionista en todas las esferas de la actividad humana. Este nacionalcatolicismo invadía todas las dimensiones de la sociedad. Frente a esta interpretación de la dictadura como régimen totalitario, el Profesor Linz y otros autores, sostenedores de la tesis de que el régimen era meramente un régimen autoritario, contestaban que, si bien era cierto que el nacionalcatolicismo podría haber imbuido aquel régimen muy al principio de su existencia, esta característica desapareció, convirtiéndose en un régimen meramente autoritario.

El nacionalcatolicismo durante el periodo democrático
Pues bien, la realidad muestra que no solo el nacionalcatolicismo configuró aquel régimen, sino que esta ideología ha permanecido durante el periodo postdictatorial como la ideología dominante en los mayores medios y fórums del establishment español conservador. Ni que decir tiene que la cultura política y mediática en el país ha cambiado mucho y los elementos progresistas de la cultura, apoyados por las fuerzas progresistas del país, han conseguido cambios notables. Pero la estructura ideológica dominante, reproducida en el establishment político-mediático-económico y cultural español, es una evolución del nacionalcatolicismo, que adquiere mayor prominencia en la cultura de las derechas españolas, las cuales, en el abanico político del espectro europeo, equivalen a las ultraderechas. No hay diferencias notables en la cultura política entre las ultraderechas españolas y las europeas y estadounidenses (como el Tea Party, por ejemplo). Las derechas del establishment español conservador son herederas de las derechas gobernantes durante la dictadura. Y su comportamiento –desde sus tics autoritarios, su falta de sensibilidad democrática, su tolerancia cuando no participación en la corrupción (rampante durante la dictadura), su nacionalismo españolista, su catolicismo reaccionario– es continuista con el de las derechas del régimen dictatorial.

Naturalmente que hay algunas peculiaridades que las distinguen. Hoy, por ejemplo, las ultraderechas en Europa están, en general, en contra de la Unión Europea y del euro, mientras que el Partido Popular está a favor, siendo uno de sus mayores promotores. Ello se debe a que la articulación de la ultraderecha española con la gran patronal (tanto financiera como industrial) es más intensa en España que en los otros países.

Pero en la mayoría de las políticas económicas y sociales, las semejanzas son más intensas que las diferencias. Definir a este partido, como hacen la mayoría de medios en España, como de centroderecha es una manera incorrecta de definir su orientación política (si consideramos el panorama europeo como el punto de referencia).

Lo que llama la atención es que este nacionalismo españolista es el único en España que no se considera nacionalista. Niega la plurinacionalidad de España –una de sus características-, presentándose con distintas variedades, desde la extrema –muy común en la Iglesia Católica y el Ejército- a la más moderada –que aparece en gran número de medios de comunicación y persuasión con sede en la capital del reino, Madrid.

La mayor parte de este nacionalismo va acompañado de la versión católica profundamente conservadora, aunque existe también en nacionalismo españolista no católico, como es el C’s y UPyD, que no tiene nada que envidiar al nacionalismo extremo. C’s y UPyD representan también el nacionalismo extremo (de sensibilidad económica liberal), y son los aliados naturales del PP. En realidad, algunos de sus portavoces en Catalunya proceden de la extrema derecha.

Este nacionalcatolicismo o su rama meramente nacionalista tiene todavía una enorme capacidad de movilización, pues paradójicamente las fuerzas políticas que se identifican con él se presentan como las más “patrióticas” (y digo paradójicamente porque han sido responsables de las políticas públicas que han dañado más a las clases populares de este país). Este “patriotismo” que define a todos los que tienen otra visión de España como antiespañoles es hegemónico en grandes sectores del territorio central del país.

La población, incluidas las clases populares, es fácilmente movilizada a nivel electoral, pues sus sistemas de influencia continúan inalterados. Son incluso las mismas capas sociales, herederas del régimen anterior, las que continúan dominando el Partido Popular, clases muy provincianas, de escasísima cultura democrática (o cultura en general) y de limitadísima experiencia internacional (ver mi artículo “La Marca España”, El Plural , 24.02.14), que continúan dominando la España de siempre.

El enorme error de las izquierdas
Las izquierdas españolas se adaptaron a este sistema, y no cuestionaron la hegemonía que este pensamiento tenía y todavía tiene en la cultura del establishment español. Ni que decir tiene que tuvieron lugar avances considerables. Pero las izquierdas no presentaron una visión plurinacional y laica, alternativa a la dominante. Se me dirá, con razón, que mucho se consiguió en el periodo de gobiernos socialistas en el avance de los derechos sociales, políticos, y laborales. Pero en el terreno cultural –un terreno clave para configurar la subjetividad popular- el cambio fue muy limitado, en parte debido al enorme control que las fuerzas conservadoras tenían y continúan teniendo de los medios de información y persuasión. Las autoridades responsables de la política cultural de los gobiernos socialistas, incluido el ministro Jorge Semprún, no tuvieron como objetivo cambiar radicalmente la cultura hegemónica del país. Ha contribuido a ello que España sea uno de los países con unos medios más derechizados y con menos diversidad ideológica de la UE-15. Y ahí está el meollo de la cuestión. Es sorprendente la falta de atención de las izquierdas hacia este punto, situación que podrían haber resuelto si hubiera habido conciencia del problema y voluntad política de resolverla. El caso de la inviabilidad económica del diario Público es un ejemplo de ello. En contra de lo que constantemente se lee, Público dejó de publicarse en papel porque no tuvo apoyo entre las instituciones progresistas del país. Si los movimientos sociales como los sindicatos y los partidos progresistas lo hubieran apoyado, hoy este diario (el único que existía de izquierdas en el país) continuaría dando una visión de izquierdas en España.

Como consecuencia, hoy existe en España un dominio casi absoluto de los medios por parte de una ideología nacionalcatólica ultraconservadora que, tanto en su versión original como en su deriva exclusivamente nacionalista, domina el sistema reproductor de valores, y que, respondiendo a los intereses económicos que la promocionan, es neoliberal en sus políticas económicas. No es de extrañar que el gobierno central español esté utilizando su nacionalismo (negando que sea nacionalismo) para atacar a los “nacionalismos periféricos”, a los que define como la anti España, ocultando así el enorme ataque frontal al Estado social que está realizando, y está siendo exitoso en este empeño.

Vicenç Navarro. Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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La calle del general Yagüe




13-03-2014

Reivindicar la memoria [61:50 min.]
La calle del general

Itziar Egaña Furundarena


Documental realizado por Miguel A. Jiménez e Itziar Egaña, en marzo de 2014.

El documental reivindica la memoria, tanto la personal como la colectiva para reflexionar sobre los crímenes del franquismo, criticando tanto la pervivencia de  calles con nombres de golpistas y genocidas, como los esfuerzos sutiles del poder por rehacer una imagen benévola de la dictadura y sus mitos fundadores.

Para este trabajo se ha contado con la colaboración de los historiadores Francisco Espinosa, Josep Fontana, Bartolomé Clavero y Manuel Alvaro. El broche musical es de Luis Pastor.


 
Rebelión ha publicado este documental con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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