dissabte, 8 de desembre de 2012

Alfons Cervera, novelista.










Tantas lágrimas han corrido desde entonces...
Al novelista valenciano Alfons Cervera se le conoce sobre todo por su certera tetralogía sobre los maquis de la posguerra en España. Con su penúltima novela, Esas vidas, fue finalista del Premio Nacional de Literatura 2010.

Su última novela, publicada en septiembre del 2012, Tantas lágrimas han corrido desde entonces (Barcelona, ed. Montesinos, 155 páginas), es como un puzzle delicadísimo escrito desde la mirada y los recuerdos, envueltos en la incertidumbre que les es consustancial, de unos personajes de abajo. Pedazos de vida, siempre desde el enfoque de lo nimio y lo cotidiano, pero que van plasmando progresivamente la historia universal de todos los exiliados, de antes y de ahora, de quienes salieron a raíz de la derrota republicana de 1939, de quienes salieron después, acuciados por el silencio impuesto por la dictadura y el hambre, de quienes salen ahora de África, con los mismos sueños de vida mejor, rápidamente segados.

La fragmentación de los diversos tiempos vividos por los personajes permite, página tras página, recomponer una epopeya sencilla, la de los que se exiliaron, sin saber acaso que iba a ser imposible el regreso.

La novela avanza gracias a la subjetividad de unos cuantos personajes, un grupo de exiliados españoles que compartieron un tiempo "la casa del canal", en Orange. Se yuxtaponen los recuerdos, se responden, se confirman, en un doble movimiento de ida y vuelta: de "los buenos tiempos" (que nunca fueron buenos) al presente, y de Los Yesares, lugar de partida, el pueblo de los maquis, hasta Orange, la ciudad francesa que les acogió mal que bien, pero que paradójicamente ahora está en manos de la ultraderecha. Al lector se le invita a reconstruir la historia de estos personajes poco a poco, en una espiral narrativa que refleja el procedimiento mismo de la memoria, añadiendo cada vez un detalle, corrigiendo algo, etc.

El acontecimiento que desencadena este derroche de recuerdos es la muerte de Teresa, la madre de Alfons y Claudio (como personajes de la novela), a los 90 años, y su entierro en Los Yesares, como si con esa muerte, todos los recuerdos vinculados a la historia común de la difunta con el resto del grupo fueran a desaparecer, como si recordar fuera el único homenaje posible, la única manera de no zozobrar del todo.

De Orange, uno de los lugares centrales es el "Café des glaces", que campea en la portada de esta primera edición de Montesinos, es como un personaje más, un espacio acogedor, pero que también deja a los seres su lado misterioso, un lugar metafórico igualmente abocado a no atravesar eternamente el tiempo.

En esta nueva novela, Alfons Cervera demuestra una vez más que su compromiso con los de abajo, los seres invisibles, que sin embargo hacen la historia, no está reñido con la exigencia literaria. Tantas lágrimas han corrido desde entonces, suena como una vieja canción nostálgica. Para poder habitar el presente.

Marielle Nicolas y Jean Ortiz Profesores en la Universidad de Pau, Francia.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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dimecres, 5 de desembre de 2012

La escuela es un lugar de formación




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           La otra etapa


Francesco Tonucci, pedagogo italiano: “La escuela es un lugar de formación cultural, no de terapia” analizó.



































Es imposible en estas líneas hacer una sola presentación, ya que la magia y la pluma nos obligan a hacer dos: Francesco Tonucci, y FRACO a salida hacia un futuro plausible son los niños y niñas de hoy, mujeres y hombres de mañana.



      
 

dimarts, 4 de desembre de 2012

Les ziga-zagues del risc






…homes esquelètic i ulls enfonsats furgaven en les entranyes de la terra,



La joia d'haver escapat per un pèl del doble nus d'aquelles dificultats, entre el remolí d'enmig i les vores devastades, no ens féu adonar a temps, ni al meu company ni a mi, de la nova contingència que ens sobrevenia. El curs del riu marcà un revolt molt acccentuat, i la nostra proa tocà lleugerament contra un lledoner de la riba. En marcà un altre, i ara fou la nostra popa que fregà les arrels d'un xop de la riba contraria.

 Començaren a banderejar d'un costat a l'altre, perdut el control. Les post de la coberta cruixien, el pal vacil·lava. I , mentre jo m'abraçava a aquest, perquè no s'assoltàs, el meu company tractava de recuperar el rumb, manejant vigorosament la canya del timó. Hauríeu de preveure aquest risc, si us decidíreu a fer pel vostre compte el viatge, per no córrer-ne cap d'innecessari. Però, si el corrieu perquè crèieu que era per a un fi de bé, millor seria que estiguésseu preparats per a superar-lo.

 D'aquell destret, nosaltres ens eixiríem com poguérem, amb una bona dosi de sort. Per si de cas us resulta d'utilitat les nostres obligacions i la nostra experiència, us diré que aquelles contraccions del llom del riu es devien, potser, al fet que, no lluny d'allí, en l'anomenat Camp de les Terrisses i Altres Matèries Ocultes, homes esqueletics i ulls enfonsants furgaven en les entranyes de la terra, amb l'aferrissament dels buscadors d'or, i que la terra, en sentir-se irritada per les pessigolles que li feien amb els seus pics i les sues pales, s'encollia en mil replecs convulsos, com si ploràs i rigués alhora, els quals al seu torn, agitaven les aigües. Encara deuen ser-hi, picant i picant, aquells fantasmes, perquè el seu afany semblava insaciable, i, per molt que hi hagen trobat d'ençà aleshores, molt més és, sens dubte, el que ells creuen que els queda per trobar.

 No és fàcil, per contra, que l'avinentesa del vostre pas coincidesca amb l'aparició dels esporàdics Ulls de l'Interior, que nosaltres sí que tinguérem ocasió de veure, i on piràmides humanes imitaven reverencialment la figura dels negres brolladors fins que un cop de vent les tombava. No fóra impossible que haguessen tornat a alçar-se, i en aquest cas sí que podríeu veure-les. Però ho fóra més que els brolladors que hi vam veure nosaltres no s'hagen extingit, si mai foren tals, i no sols una ombra. 

dilluns, 3 de desembre de 2012







El robo educativo o el esperpento ilustrado





Poseo una educación pública, accesible y de calidad...

    Rebelión

¿Cuáles son las causas que impulsan a un país a tirar por la borda una de sus inversiones más enérgica y contundente? Este podría ser el comienzo de una buena novela del género negro, mas no se trata de ninguna ficción, si no de una realidad lacerante que acontece hoy día en nuestro país.

Pertenezco a una generación que, a diferencia de las anteriores generaciones en España, ha podido disfrutar de una educación pública, accesible y, en mayor o menor medida, de calidad. Ahora que tan en boga se ha puesto el acoso y derribo del modelo educativo público, sus carencias y defectos y su utilidad y viabilidad, entiendo que debiéramos, como ciudadanos, reflexionar acerca de este mismo modelo que ha posibilitado la formación en muchos aspectos de millones de españoles en los últimos treinta años.

Actualmente, decenas de miles de jóvenes de este país tienen que hacer las maletas para buscar trabajo y futuro en el extranjero. Jóvenes que, en la inmensa mayoría de casos, deben acreditar una formación superior para poder optar a un puesto de trabajo y un porvenir que se les niegan en España, y que han sido formados de acuerdo a este modelo educativo tan públicamente ultrajado.

Nuestros inmigrante-quién iba decir hasta hace poco que volveríamos a hacer las maletas- no son como aquellos del “vente pa’ Alemania Pepe”; pertenecen a eso que se llama mano de obra cualificada, habiendo sido formados al abrigo de un sistema educativo público y universal.

La inversión en materia educativa es cuestión obligada en cualquier país que pretenda desarrollarse en todos los ámbitos, desde el económico al social, pasando por cualquier otro intermedio. Y España, durante estos últimos treinta años hizo la suya, con todas las objeciones que se le puedan y deban poner. Mas es un hecho el señalado arriba. Exportamos esa mano de obra cualificada. No es una cuestión baladí hablar en estos términos, pues lo que a lo mejor descuidamos son los términos económicos en los que dicha inversión ha sido efectuada.

Según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (que tendrá que ver la velocidad con el tocino), el erario público invierte por alumno y curso escolar en la etapa de Infantil 4.826 euros, 7.045 euros en la de Secundaria, 7.716 euros en Ciclos Formativos y 10.020 euros en la etapa universitaria. No hay que ser un lince en Matemáticas para calcular que cuando un joven español acaba su formación en la universidad, como españoles y contribuyentes, hemos invertido en la educación y formación del mismo la nada despreciable cifra de más de 120.000 euros, mientras que si se trata de una formación en Ciclos, la inversión es de cerca de 90.000 euros. Como se señala arriba, todo este monto no es más que la inversión que como estado hemos hecho. Pero, ¿inversión para qué? o mejor dicho ¿para quiénes?

No existen datos oficiales al respecto, me imagino que con el fin de evitar la alarma y vergüenza patria, pero se calcula según Adecco y Fenac, que el número de jóvenes españoles que nos abandonó entre el 2008 y el 2011 fue de 300.000. Siguiendo con la aritmética, el formar toda esa masa de jóvenes huérfanos de futuro en su tierra nos ha costado, como estado, en términos actuales y haciendo una media del coste por universitario y el coste por graduado en ciclos, -pues sin uno u otro título no se puede ir actualmente ni al bar de la esquina y menos a Alemania, por poner un ejemplo y sin que parezca tendencioso- 31.500 millones de euros.

La cifra anterior no sólo debería levantar ampollas, pues como está el patio convendremos todos en que no es “pecata minuta”. También debería hacernos reflexionar sobre cuál es la responsabilidad que nuestros gestores –la clase política dirigente española de los últimos años- tienen en este dislate, en esta dilapidación de recursos, talento, inversión, ilusión, etc. Al drama humano que supone la inmigración, hay que añadir el drama económico que ponen de manifiesto estas cifras. Y si a todo esto añadimos las reiteradas bajadas salariales y la pérdida de derechos laborales, que repercuten negativamente en la inversión hecha en formación, pues a peores salarios, menores cotizaciones y por tanto menores ingresos públicos en materia tributaria, las cuestiones que se desprenden son ¿en aras de qué o de quiénes se ha actuado con tal proceder para llegar a estos términos? ¿Qué o quiénes están detrás de tales desmanes? Realmente, ¿quiénes van a ver el rédito de esta inversión?

Parece claro a tenor de lo expuesto, que la inmensa mayoría de ciudadanos de nuestro bendito país no van a participar de los beneficios de tal inversión. Los unos han sufrido, están sufriendo o sufrirán (la canciller Angela Merkel ha anunciado la necesidad de cubrir 800.000 puestos de trabajo cualificados) el drama del exilio laboral; los otros, los que nos quedamos, sufriremos, invariablemente, el drama de este éxodo por ver como una generación perdida sale por la puerta de atrás del coladero nacional, y junto a ella y en el lugar en que nuestros compatriotas de antaño llevaban los chorizos y butifarras, nuestros ahorros e inversión de unos pocos de años, botín para unos cuantos de ahora.

Jorge Alcázar. Miembro del Colectivo Prometeo y del Frente Cívico