dissabte, 2 de febrer de 2013

En los sobres está nuestro sueldo









Francisco Bernal Bautista

En los sobres está nuestro sueldo 

En la concentración del pasado viernes ante la sede del PP, los manifestantes gritaban a los policías: “En los sobres está vuestra paga extra”.

Y no es un juego de palabras, no es un golpe de ingenio. Diría que es un cálculo matemático: en los sobres, en los que repartía Bárcenas y en muchos otros que han circulado por este país, iba la extra de los policías. Y la de los funcionarios. Y la de tantos trabajadores que ya la han perdido o la ven amenazada. Y la bajada salarial generalizada, esa que llaman “devaluación competitiva”. Y la caída de tarifas para los trabajadores sin nómina. Todo el dinero que hemos perdido, que nos han quitado, se ha ensobrado durante años.
La crisis, lo que llaman crisis, no es ya ni siquiera una estafa: es un saqueo, una transferencia masiva de riqueza desde los trabajadores a las rentas altas, a las grandes empresas y al sector financiero. Y también a los corruptos, que no se quedan sin tajada en el saqueo.

Esa transferencia de riqueza (robo, para entendernos) se produce de varias maneras: desmantelando lo público, privatizando, recortando, quitándonos derechos, haciéndonos más “productivos”. Y, por supuesto, bajándonos los sueldos. Que levante la mano quien no gane hoy menos que hace un par de años. Salarios congelados, horas extra que ya no se pagan, eliminación de complementos, aumento de jornada, vinculación a resultados o, directamente, reducción del salario base. Por algo será que las empresas de confección que se deslocalizaron a países asiáticos empiezan a regresar.

En la bajada de sueldos entra también la pérdida de la paga extra. La que han sufrido los funcionarios, y la que irá alcanzando al resto de asalariados, como ya se ve en las propuestas de las empresas cuando se sientan a renegociar convenios colectivos. Ayer supimos del convenio de grandes almacenes, donde la patronal de las grandes superficies quiere ligar el salario a la evolución del consumo, eliminar complementos por domingos y festivos, y por supuesto eliminar una paga extra.

Lo llaman (y lo llamamos) paga extra, como si fuese un regalo, un extraordinario, una gracia, algo que se mete en un sobre y te lo dan en el despacho. Y no lo es: en la mayoría de casos la paga extra existe porque el salario anual se divide en catorce o quince pagos, en vez de doce mensualidades. Pero todo es salario. Parece increíble, pero hay trabajadores que no lo saben, recuérdenselo.

La bajada de salarios no es para todos, ya lo sabemos. Mientras la mayoría nos empobrecemos, por arriba las retribuciones de los directivos se alejan cada vez más, y consejeros delegados con bonus millonarios ordenan EREs para que la fiesta no decaiga. La nueva ley de Cajas, por ejemplo, no pondrá límite a las retribuciones de los directivos, pese a estar tan recientes los pelotazos de quienes arruinaron las entidades que dirigían.
Tampoco en la Casa Real saben de recortes salariales: el rey y el príncipe recuperan su paga extra (y en este caso yo sí hablaría de “extra”), y por sus cuentas sabemos que el 70% de la partida de “gastos de personal” se dedica a “incentivos al rendimiento”, que según la Casa Real, están “destinados a retribuir el excepcional rendimiento, la actividad y dedicación extraordinaria, el interés o iniciativa con que desempeñen sus funciones, o bien servicios prestados fuera de la jornada normal de trabajo”. Es decir, todo aquello que a los demás ya no nos pagan, por mucho que pongamos interés, dedicación y horas de más.

Como decía al principio, en los sobres está nuestro sueldo. En los de Bárcenas, y en los muchos sobres que se han repartido en este país, a golpe de comisiones, sobornos, contabilidades B, trucos, maquillajes y pagos bajo cuerda de todo tipo. A veces pensamos que tenemos dos problemas: la crisis y la corrupción. Pero son el mismo problema, nuestra crisis se llama también corrupción; a nosotros nos han golpeado a la vez la basura financiera, la burbuja inmobiliaria, el fraude fiscal a gran escala y la corrupción, a menudo entrelazadas unas con otras.
El dinero que hoy nos falta en la nómina, en la cuenta corriente, en el bolsillo, no se ha evaporado, solo ha cambiado de mano. O de sobre.

                                                                           Francisco Bernal Bautista

divendres, 1 de febrer de 2013

Aniversario de la muerte de un genocida







                Aniversario de la muerte de un genocida





El 20 de noviembre de 1975 reventaba, por fin, en la cama de un hospital uno de los mayores genocidas/asesinos que ha conocido este mundo y en especial este terrón, su nombre Francisco Franco Bahamonde. Este asesino llegó al poder tras un golpe de estado y una Guerra Civil de casi tres años que arrasó este país, después gobernó durante 38 años con una dictadura militar con total desprecio a todo aquello que sonara a progreso, libertad y democracia,….,Las carencias del Pueblo eran enormes, solo los que estaban cerca del dictador/sanguinario obtenían beneficios. Su muerte supuso un cambio para bien en España, meses después, el 15 de junio de 1976 se desarrollaron las primera elecciones democráticas después de la guerra Civil. También el 20 de noviembre de 1936 fue ejecutado otro fascista, después de un juicio justo por conspiración y rebelión militar, José Antonio Primo de Ribera.

Hoy, 37 años después, sus seguidores/encubridores, los peperonis, están en el poder. Sus formas y hechos lo demuestran, por mucho que se empeñen una y otra vez en decir que todo lo que hacen es por el bienestar del pueblo, se les ve demasiado el colmillo sanguinario que tienen. La negación a condenar/ penalizar aquella época funesta y las declaraciones de sus representantes en los medios e comunicación, a lo largo de todos estos años, no dejan lugar a dudas.

La última barrabasada de autorizar la marcha de la Falange a la tumba de los asesinos por parte de la delegada del gobierno Cristina Cifuentes en contra de los artículos15 y16 de la (Ley de la Memoria Histórica(Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se restablecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura), lo confirma una vez más.

Artículo 15, Símbolos y monumentos públicos

1. Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de los escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas .

2. Lo previsto en el apartado anterior no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley.

3. El gobierno colaborará con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales en la elaboración de un catálogo de vestigios relativos a la Guerra Civil y la Dictadura a los efectos previstos en el apartado anterior.

Artículo 16. Valle de los Caídos

1. El Valle de los Caídos se regirá estrictamente por las normas aplicables con carácter general a los lugares de culto y los cementerios públicos.

2. En ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltaciones de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo.

La eliminación, por parte del gobierno peperoni de Marrianin, de los presupuestos del 2013 la partida para la financiación de la mencionada ley es otra prueba de lo expuesto.
Está claro que todavia quedan muchos nostálgicos de aquel período en este terruño, sobre todo los que se enriquecieron apoyando al dictador/asesino. No podemos dejar que sus herederos políticos continuen su legado.

dijous, 31 de gener de 2013

Papeles de invierno. Reforma agraria




Papeles de Invierno. Reforma agraria.

En fin, cuando la tierra ya esté limpia,
en eras dividida, y su dureza domeñada,
reclame el beso de la semilla, désela y produzca...


Lucio, Jumios Moderatus, Columela.
(Gades, siglo I, d.n.e.)



            Andaluces, hijos de la luz, hay cuestiones inaplazables que la historia nos reclama resolver. Cada vez que salimos a las calles a pasear nuestras hambres, las del pan y las otras, caen como sacos pesados de trigo dispuestos para la siembra las experiencias de siglos de lucha de nuestro pueblo. Y, sin embargo, el polvo que levantan nos impide ver el camino. Mientras, estos dirigentes de la vieja España, por cuyas venas corre el nacional catolicismo, se empeñan en hacer de nosotros mansos. Y nosotros, toros bravos en la dehesa, no seremos seres libres mientras no derribemos las cercas que nos retienen.


            España, esa España que a través de sus avaros nos señala con el dedo, acusándonos de indolentes y pedigüeños, vociferándonos que somos incapaces y que necesitamos de su tutela para sobrevivir, es la misma que nos roba la cartera.


            Andaluces, hermanos y hermanas, ¿no les escucháis decir que no les somos rentables? ¿Acaso nuestras vidas son mercancía en sus manos? Y mientras, sujetan fuertemente nuestras cadenas.


            Andaluces, mujeres y hombres de la Mar, de la Tierra, de la Fábrica, del Comercio, de la Cultura, de la Meditación... hay cosas que la Historia nos reclama y que debemos resolver en esta hora, y entre ellas se encuentra nuestra dignidad. Las monedas que nos devuelven, que son parte del robo que ejercen sobre nosotros, hay que tirárselas a la cara. No queremos un mendrugo de pan, queremos el fruto de la tierra, porque son nuestras las manos que la labran. Queremos una REFORMA AGRARIA INTEGRAL, negada durante siglos a base de sangre y represión. Porque la tierra para nosotros, los andaluces, es algo más que una mercancía, forma parte de nuestra propia vida y cultura y la estáis asesinando.


            Andaluces, mujeres y hombres, levantaos, porque todo lo público es nuestro y no tiene por qué pasar a manos ajenas. Andaluces, levantaos, para que allá donde haya una gota de sudor nuestra, el beneficio lo sea también. Andaluces de las artes, de la cultura, de la enseñanza, levantaos y trabajad para nuestro pueblo, porque esa será la mejor aportación que podáis hacer a lo universal. Andaluces, levantaos, porque tenemos derecho a un autogobierno digno y no al servicio de los mercados.


            Andalucía, Matria, nosotros y nosotras estamos aquí. Mueve tú las piezas en esta partida de ajedrez inaplazable.





Andalucía, invierno de 2013.


Marcos González Sedano.

dimecres, 30 de gener de 2013

Revolució


@mics, c@ompanys, ha arribat el moment de que tots a una organitzem una lluita sense sang en dafensa dels nostres principis, de les nostres necessitats, del nostre futur i el de la terra que ens acull.
Mai com ara ens hem d'unit compartint un projecte, una exigència, una voluntad. Retrobem els antics llaços que ens unien per refusar la amenaça de destrucció passiva, retrobem els grits de la nostra ràbia, retrobem la força per anar endavant, sempre endavant, a la recerca d'allò que és nostre per fet de ser éssers humans, éssers humans que pateixen, éssers humans torturats per les carències, éssers humans amb un grit de justicia a la gola: NO, diguem No, jo dic No, nosaltres sabem el que som.

                                                                                                                     Llum Sánchez

diumenge, 27 de gener de 2013

La mano que encienda la mecha










La mano que encienda la mecha






Apenas queda crèdito para tanto descrèdito
Cada día que pasa uno siente que no puede ser peor. Y no me hablen de pesimismo crónico. Por que más allá de estos límites imprecisos entre el miedo, el malestar y el desasosiego, solo queda la revuelta que no llega, porque la sedición interna está ya saciada de descontentos. Y uno mira más allá de sus fronteras más inmediatas y se avergüenza del tedio reinante revestido de compasión y hasta de la nueva y bendecida piedad solidaria. Cientos de iniciativas solidarias, pero poco más, ante un camposanto de desconsuelos y vidas raseadas, desposeídas de su potencial rebelde. Como si esa piedad privada reparara tanto desagravio colectivo. La vida, las vidas empeoran sin pedir permiso, las biografías cortocircuitadas enferman y se desplazan plomizas cabizbajo por la calle. Los relatos vitales entristecen y se someten a la más brutal resignación. Se doblegan al inmerecimiento de unos guardianes del Estado en estado de corrupción permanente. Bárcenas, ese bastardo de la corrupción santificada por un Estado que enaltece a sus estafadores de alta gama, no es más que la minúscula representación de un país absolutamente rociado de mierda.

Cada día la vida se retuerce más y más. Por sus aristas más finas, por sus demarcaciones menos consistentes. Como si una penitencia imprecisa pero cortante nos seccionara las venas de cada grito sangrante. Las familias, la ciudadanía y las personas ya no son las mismas. No se reconocen en el pasado perfecto porque el futuro se ha volatizado mientras otros hacen el agosto en pleno invierno. Y éstos, con nombres y apellidos; famosos, reconocidos, con poder, caminan impunes ante tanta matanza. Encantados en este reino de cruel chasquería. Nunca un Estado había estado tan secuestrado por la ignominia, el descrédito, la vergüenza, la corrupción, la mentira, la falsedad, la degradación y la infamia. Y todo ello santificado por un gobierno que vive y desea vivir lejos de sus votantes y no votantes.

 Un Estado embargado por la implacable ceguera de su propia incapacidad para corregir el rumbo hacia una bancarrota social inminente. Un Estado al que ya nada le importa salvo su propio banquete. Casi once millones de pobres en este desangrado reino de España son condenados a diario por la inanición mediática, ignorados, como si nada ocurriera. A lo sumo, utilizados como conejos de pruebas exploratorias de que todo puede empeorar aún más. Y mientras, la gente que uno observa, esta gente sin nada a qué agarrarse, excepto a su propia desesperación, pareciera que, sabiendo esto, aceptando esta inevitabilidad sin compasión, vuelve al refugio tangible de sus seguridades más inmediatas, a su casa, su hogar, su familia, sus pasiones, sus amores, sus ocios y sus socios inmediatos, los amigos, las compañeras de trabajo, los vecinos o hasta sus coadjutores. En ese territorio privado encuentra el sosiego ante tanto desasosiego. 

Por eso Rajoy nos quiere en casa. No solo para contabilizarnos inactivos ante el frente social que tanto teme, sino para dominarnos desde la reclusión invicta del dominio privado. Porque aquí nos sometemos a la implacable venganza contra nosotros mismos. Aquí, entre las paredes atestadas de deslices, nos culpabilizamos ante nuestro propio destino. Aquí, en los hogares de la niña de Rajoy, vertebramos nuestra condena e incapacidad de sedición. La calle se ha quedado vacía de poder. Sí, hay 37.000 manifestaciones al año, una prueba técnica de la movilización, pero aún así parece que eso no garantiza la revuelta. Porque ésta necesita otros territorios aún por explorar. No me digan ni hablen de nuevos líderes, de nuevos discursos ni de nuevas estrategias. No me hablen de nuevas ideas ni de nuevas políticas. Ni de regeneracionismo. No me hablen. Apenas queda crédito para tanto descrédito. Todo está dicho. Parece que lo nuevo o por inventar no llega. O si llega, no encuentra eco ni recoveco donde depositar tamaña esperanza.

Nunca como en estos días, las diatribas y sentencias verbales contra la política del PP y el actual estado de malestar social que nos invade, han sido tan duras, tan claras, tan incisivas. Nunca se han dicho las cosas tan alto y tan claro. Hasta la prensa más amable se ha vuelto corrosiva. Si ustedes quieren, pueden ver, por activa y por pasiva donde está el núcleo duro, la médula infecciosa de tanto cáncer social, el agujero apestoso de las cloacas que nos esperan, de los sepultureros que aguardan su turno. Y también pueden saber los nombres de los escualos que acechan ahí, a nuestro lado, para afilar sus mandíbulas protáctiles. Bárcenas, Urdangarin, Fabra y hasta un rey que gana 272.000 euros al año, o lo que es lo mismo, 3ooo veces más que el SMI, mientras sus súbditos –cada vez menos ciudadanos- sobreviven a los atropellos de cada Consejo de Ministros. Están ahí, riendo a mandíbula batiente, tarareando su victoria infinita y también nuestra derrota impredecible.

 Durante un tiempo se fueron, pero volvieron con los cuchillos y las bayonetas afiladas. Están ahí. Todo está a la vista. Y lo que no está, no por no sabido, tampoco afecta al estado de rotación de esta España a la deriva. Porque actúa sí o sí. Sin pudor, sin decencia. Y aún así, navegando a sotavento, resulta difícil llegar a puerto. Porque la navegación es de altura. Requiere de múltiples bordos. Volver a casa no es un buen consejo, pero en la calle, a diario, pareciera que el título del libro de José Luis Pardo, Nunca fue tan hermosa la basura, adquiriera sentido y saciara nuestro desconcierto.

No es fácil, y quizás no sea ni siquiera justo, nombrar el desastre y escapar por la tangente del nihilismo crítico. Lo sé. Pero creo que lo que está por llegar se está fraguando en algún lugar intangible. Aún es pronto para predecirlo pero no para sentirlo. Quizás esté en la rotación incesante de los agujeros negros de millones de desesperados. En esos espacios que cuesta identificar, en lugares todavía sin nombre pero reconocidos. En los efectos secundarios de tanto trabajo precario, de la pobreza soterrada y contenida, de la precariedad contada y cantada, de la exclusión estigmatizada, de la estabilidad incierta, del desempleo inmediato, del ERE amenazante, de la vida contingente, del miedo al presente.

 Pero también en cada sablazo del BOE, en cada fraude de ley, en cada nuevo recorte, en cada cuchillada a la vida de la gente, en cada decisión que provoca tantos y tantos despidos, en cada coma de cada nueva ley o decreto sangrante. En cada escupitajo a un Estado que ya no protege, excepto a sus terroristas económicos y banqueros protegidos. En esos lugares en construcción que la historia luego reconoce como procesos revolucionarios. Solo falta una mecha. Y esta puede ser hasta un poema. Por eso estoy esperando a que Miguel Sánchez Ostiz, ese navarro incómodo, lenguaraz, ácido, mordaz y nada condescendiente, saque a la luz El asco indecible, una apuesta por la literatura de la hiel. Nunca como ahora tan necesaria.

 Paco Roda. Departamento de Trabajo Social. Universidad Pública de Navarra


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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