dissabte, 22 de juny de 2013

Un pont de mar blava







Ara, més que mai, necessitem eixe Pont de mar blava, que uneixca els països del sud de l'UE Irlanda, Portugal, Espanya, Italia, Grècia, Xipre...i a tots els països del món en l' empresa de recuperació de la dignitat humana. El somni d'una unió fraternal que servirà per unir-nos els    uns als altres, per ajudar-nos, per completar-nos, per fer-li front a les adversitats...

 No cal insistir, mirem endavant, construïm entre tots nosaltres eixe Pont de mar blava, la mar blava,          que va somiar el poeta Martí i Pol, eixe Pont que li posà els pilars la música Lluis Llach, eixos càntic, eixes veus...eixes imatges que ens omplin els ulls en una visió amplia del món. Un món solidari on tots els pobles que hi habiten es donen la mà per superar les dificultats. Un món que es pot unir a través d'aquest pont de mar blava. Escolteu aquest càntic, canteu-lo fins que el desig d'esperança brolle també del cor del pobles més desvalguts.

 (Disculpeu aquesta persentació impresentable, és qüestió dels mecanismes inters del bloc.)


                                                                                                    
ARA MATEIX

Miquel  Martí i Pol


Ara mateix enfilo aquesta agulla

amb el fil d'un propòsit que no dic

i em poso a apedaçar. Car dels prodigis

que aunciaven traumaturs insignes

no s'ha complert, i els passen de pressa.

De res a poc, i sempre amb vent de cara,

quin llarg camí d'angoixa i de silencis.

I som on som; més val saber-ho i dir-ho

i assentar els peus en terra i proclamar-nos

hereus d'un temps de bubtes i renúncies

en que els sorolls ofeguen les paraules

i amb molt miralls mig estrafem la vida.

De res no ens val ni l'enyor ni la complanta,

ni el toc de displicent malenconia

que ens posem per jersei i per corbata,

quan  sortim al carrer tenim a penes

el que tenim i prou l'espai d'història

concreta que ens pertoca, ni un minúscul

territori per viure-la. Posem-nos

dempeus altra vegada i que se senti

la veu de tots solemnement i clara.

Cridem qui som i que tothom ho escolti.

I en acabat, que cadascú es vesteixi

com bonament li plagui, i via fora!

que tot està per fer i tot és possible.















divendres, 21 de juny de 2013

UNcafé en el EScorial







Arriba los pobres del mundo...

       Un café en el Escorial.

Estimadas amigas y amigos: (Ruego disculpas porqué esta reunión será a puerta cerrada. Ya os avisaremos cuando podáis participar.)

Desde hace algún tiempo venimos comentando la necesidad de hablar de temas que vayan más allá de lo coyuntural. Todos/as nosotros/as estamos vinculados al trabajo con los movimientos sociales y tenemos una visión histórica del momento que vivimos.

*Una UE que no nos permite avanzar en espacios de justicia social y democracia.

*La guerra como herramienta del Imperio.

*El régimen español y su vinculación al proceso de acumulación por desposesión.

*La posibilidad de la caída del régimen y su alternativa.

*El papel de la izquierda del régimen.

*El electoralismo.

*Del 15M a las mareas: un laboratorio de química/social.

*Las herramientas que se han construido en el camino.

*Cómo seguir caminando.

*El surgimiento de una Narrativa Común.

*Una alternativa ( salida de la UE, del euro y la negativa a pagar la deuda externa) encuentro de la periferia de la UE y los pueblos del Sur: los vasos comunicantes.

*Construir un horizonte postcapitalista.

*Estas son algunas de las cosas que nos rondan por la cabeza. Hablemos y veamos que podemos aportar estratégicamente desde lo colectivo a estos tiempos de la historia.

Lugar del encuentro:

Residencia, Sagrados Corazones.  
C/ Doctor D. Juan Abelló Pascual, 52
San Lorenzo del Escorial, Madrid.
Día, 6 de julio
Hora, 10´30H

dijous, 20 de juny de 2013

Un relato perdido de la Guerra Civil ve la luz 70 años después


Un relato perdido de la Guerra Civil ve la luz 70 años después

martes 18 de junio de 2013 12:49 CEST


Cuando Henry Buckley cruzó los Pirineos en 1939 con los restos de las derrotadas fuerzas republicanas españolas, llevaba informando 10 años desde España, fue testigo de las grandes batallas de la Guerra Civil y se ganó la reputación de ser el corresponsal extranjero mejor informado de los que cubrieron el conflicto. En la imagen de archivo, dos personas visitan un cementerio en memoria de las víctimas republicanas asesinadas durante la Guerra Civil Española, en Oviedo, el 14 de abril de 2007. REUTERS/Eloy Alonso


LONDRES (Reuters) - Cuando Henry Buckley cruzó los Pirineos en 1939 con los restos de las derrotadas fuerzas republicana , llevaba informando 10 años desde España, había sido testigo de las grandes batallas de la Guerra Civil y se había ganado la reputación de ser el corresponsal extranjero mejor informado de los que cubrieron el conflicto.
Al año siguiente ya había escrito su experiencia de los turbulentos años que condujeron a la guerra, "Vida y muerte de la República española", enmarcando el conflicto dentro de una lucha más amplia contra el fascismo que, según predijo, envolvería a Europa. Pero una bomba alemana cayó sobre el almacén de Londres donde guardaba las copias, destruyendo casi todas. Permanecieron como piezas de coleccionista hasta este mes, cuando finalmente se ha publicado una nueva edición.
"Hay miles de libros sobre la Guerra Civil española y yo lo pondría entre los cinco mejores. Es un libro maravilloso", dijo el historiador Paul Preston, profesor de estudios hispánicos en la London School of Economics.
"Es la culminación de una larga lucha para sacarlo a la luz".
El libro está impregnado de la simpatía de Buckley hacia los españoles pobres, que se ganaban a duras penas la vida sufriendo condiciones feudales en un país dominado por el Ejército, los terratenientes y la Iglesia católica.
Buckley estaba indignado con la negativa de Reino Unido de respaldar al Gobierno electo republicano y con el mantenimiento de un embargo de armas en su contra, mientras Hitler y Mussolini apoyaban con fuerzas terrestres, aéreas y navales a los nacionalistas rebeldes del general Franco.
Era un gran amigo de Ernest Hemingway y el fotógrafo Robert Capa; cada vez que llegaba a España, Hemingway le buscaba para que le hiciera un buen resumen de la situación.
Más importante es, según Preston, que Buckley conocía a todos los políticos españoles importantes y a muchos militares del momento. El libro está repleto de hábiles retratos. Le atraía particularmente la agitadora comunista "La Pasionaria", Dolores Ibarruri, describiendo una entrevista con ella como "tan intensa como un mitin político".
El periodista nacido en Manchester llegó a España en 1929. Poco después se produjo la caída de la monarquía y se estableció la Segunda República, de orientación izquierdista, con el objetivo de aprobar profundas reformas.
PERSONAS REALES
"Tenía un conocimiento profundo del país", declaró Preston a Reuters. "Leyendo su libro te haces una idea real de la España de los años 30".
"Había estado en España mucho tiempo. Conocía a la gente que era importante en la derecha y en la izquierda. Muestra a personas reales en situaciones reales porque las conocía".
Buckley, que escribió sobre todo para el Daily Telegraph, era un católico devoto y estaba profundamente afligido por la alianza de la Iglesia con la elite conservadora".
"Toda mi simpatía estaba con las masas de gente. Estaba impactado y horrorizado por la pobreza de los campesinos. La brutalidad de la policía y los guardias civiles. No podría reconciliarme con esta religión", escribe.
Informó de los acontecimientos políticos previos al golpe militar de Franco, para después cubrir la mayoría de las batallas, trasladándose al frente en coches, autobuses y trenes. Su cobertura del asedio de Madrid, con bombas cayendo sobre civiles, tocará la fibra sensible de cualquiera que lea noticias actuales sobre Siria.
"Vi las bombas de aluminio brillar con el reflejo del sol mientras caían. Es una sensación horrible verlas descender. Cada bomba parecía dirigirse justo hacia ti aunque en realidad cayese a 500 yardas (457 metros)".
Estuvo en el Jarama, donde la presencia de las Brigadas Internacionales le impresionaron tanto que pensó en unirse a ellas. Presenció la batalla de Teruel, donde un proyectil acabó con la vida del corresponsal de Reuters Dick Sheepshanks.
También informó de las luchas intestinas dentro de la izquierda en Barcelona, uno de los temas tratados por George Orwell en su obra "Homenaje a Cataluña".
En la batalla del Ebro de 1938, navegó por el río junto a Hemingway y Capa. El escritor estadounidense le describió como "un león valiente, aunque una criatura delgada y hasta frágil".
Pero no hay soberbia en el libro de Buckley. Escribe continuas bromas despreciándose a sí mismo y reconociendo su miedo.
Detalla la abominable pérdida de vidas civiles, desde los fusilamientos y ejecuciones en masa de ambos bandos a la artillería y los bombardeos aéreos de las ciudades llevados a cabo por las fuerzas de Franco.
ESCENA INICIAL DE UNA TRAGEDIA
Buckley también es firme en su creencia de que el apoyo alemán e italiano a Franco fue el factor diferencial entre la victoria y la derrota. Opina que el Gobierno británico, más preocupado por las simpatías del 'establishment' hacia las clases altas y el miedo al comunismo, permaneció ciego ante la creciente amenaza estratégica del fascismo.
"No me preocuparía si esto que cuento fuese solo la historia de España, pero en esta tragedia española está implicado el colapso de toda la democracia occidental y, me temo, marca la escena inicial de una tragedia mayor en la que se verá implicado nuestro Imperio británico".
Buckley dedica sus angustiosas palabras finales a las columnas de refugiados a través de los Pirineos y los horribles campos de concentración donde fueron hacinados una vez en Francia.
Tras la victoria de Franco, fue a Berlín y después a Lisboa. Empezó a trabajar para Reuters y cubrió la Segunda Guerra Mundial, desembarcando con las tropas aliadas en la batalla de Anzio.
Volvió a España como jefe de redacción de Reuters y se quedó durante muchos años antes de retirarse en 1966 a vivir en Sitges junto a su esposa española María, a la que había conocido en Cataluña durante la Guerra Civil. Murió allí en 1972, tres años antes de la muerte de Franco y la restauración de la democracia.
"Vida y muerte de la República española" reaparece en un momento en el que el interés sobre la guerra parece estar aumentando. Son muchas las obras que se han publicado recientemente, incluyendo "El holocausto español", de Preston, y "Homenaje a Caledonia", de Daniel Gray, la historia de 550 escoceses que lucharon con las Brigadas Internacionales.
"Fue la última guerra romántica", dijo Preston. "Entre aquellos que participaron hay personas que se convirtieron en símbolos - Orwell, Hemingway, Auden, Spender, Gellhorn. Implicó al fascismo, al comunismo, al anarquismo, a Hitler, a Stalin. Una abundancia maravillosa.
"Mucho fue lo escrito por corresponsales durante la guerra. Pero este es el libro que explica mejor lo que ocurrió".
/Por Angus MacSwan/

dimecres, 19 de juny de 2013

Una vez más la izquierda como problema







Entrevista a Joaquín Miras y Joan Tafalla sobre su libro
 "Una vez más, la izquierda como problema"

“Alguien ha de ser estiércol que abone en silencio la realidad social para que haya futuro, en palabras de Antonio Cramci. Fuera de esta tarea todo nos parece vanidad”



El Viejo Topo




Filólogo uno, historiador el otro, y ambos jacobinos, gramscianos, analistas y estudiosos de los Quaderni, Joaquín Miras y Joan Tafalla son dos pensadores praxeológicos surgidos de la tradición marxista-comunista en nuestro país empecinados en pensar siempre con su propia cabeza.
El diálogo se centra en su último libro editado recientemente por El Viejo Topo: La izquierda como problema.


***

Felicidades por vuestro nuevo trabajo, vuestro nuevo “material” que diría Manuel Sacristán. Empiezo por el título. ¿Por qué “una vez más”? Cuando habláis de la izquierda, ¿en qué izquierda o izquierdas, en qué tradiciones estáis pensando?

La frase del título hace referencia a la semejanza que tiene la actual situación política con la de la transición de los años 70. En aquel momento, un fuerte movimiento obrero y popular puso en crisis una forma de dominación, pero no tenía fuerza suficiente para imponer una solución democrático-popular. Hoy ese viejo movimiento obrero y popular ha sido derrotado, se encuentra en retirada, solo puede librar batallas defensivas, en el ámbito de lo económico-corporativo. Aparece un nuevo movimiento que está en los inicios, aún sin estructurar, aún poco potente. No existe conexión entre ambos movimientos. La suma de los dos no da la potencia necesaria para vencer en el pulso contra las brutales políticas aplicadas por mandato de la UE. Esa es la diferencia en la sociedad. Pero existe un común denominador: entre 1975 y 1978 la izquierda, las fuerzas democráticas existentes, ante la situación de fin de régimen, comenzaron a moverse tácticamente para aventajar a las demás en la carrera por el poder institucional, abandonaron la movilización, convirtieron el tejido movilizado en caladeros de pesca de voto, instrumentales, etc. En la actualidad creemos que sucede algo similar. Con el agravante de que las incipientes movilizaciones existentes hoy día se han hecho al margen de esas fuerzas, cuyo interés, cuyos intereses han estado durante más de treinta años en la gestión institucional.

Por lo tanto, nuestra crítica es muy generalizada. En estos momentos brotan no cien flores, ni cien asambleas de base, sino cien candidaturas, amparando su justificación con léxico radical, pero “yendo al grano”.

La izquierda es un problema… ¿para quién? ¿Para la propia izquierda? ¿Para la ciudadanía desfavorecida?

No afirmamos que la izquierda sea un problema para la ciudadanía desfavorecida. Esa es una lectura que toma la parte por el todo. Afirmamos que la izquierda actual, al margen de los esfuerzos honestos y denodados de miles de militantes, no es la solución. Y si no cambia radicalmente de cultura política, si no vuelve a empezar, no llegará a ser parte de la solución.

La ciudadanía necesita una izquierda que contribuya desde la modestia, desde el segundo plano y, esto es muy importante, desde su experiencia –la izquierda, en sus diversas versiones, cierra los ojos a lo que le dice la terrible experiencia histórica del siglo XX-, a la constitución de un movimiento democrático y popular, a la constitución del pueblo trabajador en pueblo soberano capaz de luchar, de organizarse, de deliberar y de crear una nueva cultura. La izquierda, las fuerzas políticas de izquierda, deberían ser sirvientes de las necesidades de las clases populares. Se comportan sin embargo, como eternos y frustrados aspirantes a amos. La oligarquía por su parte siempre ha entendido cuál ha de ser el verdadero papel de sus partidos orgánicos; la derecha siempre ha sabido que los políticos son sus servidores, que ministro, diputado, comisario quiere decir esclavo/esclava, servidor.

En vuestra opinión, en el territorio comprendido dentro de la Unión europea, os cito ahora, “el capital financiero e industrial alemán, tras una larga marcha, ha conquistado el espacio vital (Lebesraum) que la geopolítica alemana de los años veinte del siglo pasado consideraba imprescindible para darle un rol hegemónico en Eurasia. Una conquista de evidentes características neo-colonizadoras de los territorios periféricos de la Unión Europea.”. ¿Estamos en eso? ¿Qué espacio vital se abarcaría? ¿Sólo el capital financiero e industrial alemán?

Creemos que lo que se dirime en este periodo es un nuevo orden económico social, cultural, ideológico y político impuesto por el capitalismo tras la caída de su enemigo, el bloque del este. A partir de ese momento el capitalismo se desembrida, crea nuevos instrumentos y medios de control sobre la economía, en primer lugar, y sobre los demás ámbitos de la vida. En Europa se produjo en principio una pugna por el liderato de la nueva época, entre Gran Bretaña, que decidió quedar al margen, Francia y Alemania. No cabe duda sobre quién ha sido el vencedor. El diseño de la moneda única obedece a los criterios y necesidades impuestos por Alemania. Y en torno a Alemania se han unido algunas otras potencias económicas sin peso para ser protagonistas en el diseño del proyecto como Holanda. Esto no quiere decir que Francia no trate de preservar sus intereses, pero hoy (mayo de 2013) su posición es una posición subordinada. Lo esencial, nos parece, son las relaciones de carácter imperialista entre el país centro (Alemania) y las colonias (los países periféricos de la UE). Se trata de una situación que exige una lucha por la liberación nacional y democrática. España debe salir de la UE y del euro. Se trata de la condición necesaria para salir de la trampa que lleva a los pueblos de España al expolio, a la dependencia, a la miseria y, como colofón (muy clásico por otra parte) a una confrontación entre ellos que sustituye la lucha contra el enemigo común. Para nosotros, no existe soberanía popular ni española, ni catalana, ni vasca, etc., sin liberarse del euro y de la UE.

 Las centrales sindicales mayoritarias, os cito de nuevo, “mostraron a los trabajadores que la resignación y la sumisión era la única vía para poder trabajar” (y ello sin que las minoritarias o las sucesivas y localizadas escisiones de CCOO pudieran y/o supieran revertir este proceso). ¿Han traicionado a la clase obrera entonces? ¿Son en vuestra opinión instituciones perversas de las que nada se puede esperar?

Nos reclamamos del origen heroico y glorioso de las comisiones obreras. Una característica de las actuales burocracias dirigentes es servirse de este patrimonio de luchadores y luchadoras para legitimar su actual subordinación a los planes del la oligarquía. No hablemos ya de UGT. La imposición verticalista y antidemocrática del Pacto de la Moncloa marcó un antes y un después. La imposición de ese Pacto significó el aplastamiento de la cultura de lucha creada en durísimas condiciones entre finales de los años 50 y 1976-77. Las centrales sindicales, constituidas como tales, durante la transición perdieron toda autonomía de clase, toda práctica democrática, todo el carácter socio-político. Fueron cooptadas y, en gran parte, corrompidas. Se transformaron en instituciones sin cuyo compromiso no hubiese existido el régimen a cuyo ocaso o crisis asistimos. El último ejemplo de esa actitud de sumisión y de falta de perspectiva socio-política ha sido el llamamiento de Toxo y Méndez el pasado primero de mayo a consolidar el régimen decadente con un gran pacto social, en lugar de estimular la lucha por un cambio político democrático, por derribar el gobierno del gran capital y abrir con ello la posibilidad de otro modelo de desarrollo justo social y ecológicamente.

La lucha por la democracia precisa de un sindicalismo de clase, democrático, socio-político, autónomo de la patronal y del estado. Pequeños y dignos sindicatos lo están intentando desde hace muchos años: COBAS, SAT, Corriente Sindical de Izquierdas, Sindicato ferroviario, IAC y muchos otros. Comprendemos que hay empresas o sectores donde los compañeros no puedan hacer otra cosa que “aprovechar las condiciones legales” y deban trabajar dentro de los sindicatos del régimen. Pero si se afirma que debe surgir un nuevo régimen democrático y popular, más pronto o más tarde deberá surgir una nueva confederación sindical de clase y democrática. Y la tarea deberían haberla emprendido ya los mismos sectores honestos que aún trabajan dentro de ese sindicalismo vertical.

Los últimos episodios en IU, señaláis en vuestro material, “son la transformación del llamamiento electoral a la rebelión en una política de apoyo a la gobernabilidad de Extremadura por parte del PP”, y, en el caso de Andalucía, a “la aplicación de los recortes impuestos por la troika eso sí, “por imperativo legal”. Os comento lo de Extremadura: ¿pero no es eso lo que quisieron, lo que discutieron, lo que votaron y apoyaron los propios militantes de la organización enfrentándose, por cierto, a la dirección federal de IU?

En un primer nivel la respuesta es otra pregunta: ¿de veras eso es lo que quiso el electorado que votó a IU en Extremadura? En un segundo nivel, y aceptado que así fuera, se plantea entonces la cualidad moral de los dirigentes. Respecto de este tema, o del racismo, o de cualquier otro asunto político, uno no puede evitar, de entrada al menos, que el votante tenga ésta o aquella opinión, ésta o aquélla preferencia. Pero uno sí puede preferir y optar por no ser quien la gestiona. Si de responsabilidad hablamos, ésa es la responsabilidad de un individuo de izquierdas. Presidentes hubo que dimitieron por no firmar una pena de muerte, y nos parecen ejemplos imborrables.

En un tercer nivel: esto muestra los límites y la impotencia de entender la política como proceso electoral, no como organización y debate constante de las clases subalternas. El lema electoral de IU “¡Rebélate!” se transformó en Extremadura en un gobierno del PP y en Andalucía en la gestión de los recortes “por imperativo legal”.

 Habláis de una revolución democrática a pesar de que, apuntáis, “el demos no está aún por la labor”. ¿Qué es eso de una revolución democrática? ¿No es la misma idea que difunde y apoya el Frente Cívico Somos mayoría?

La revolución democrática es, para nosotros, un proceso en el que se vaya creando un nuevo sujeto social colectivo, como consecuencia de la organización de la gente, en territorios, en barrios, en comunidades, en centros de trabajo, empezando por donde resulte posible, hasta abarcar el conjunto de la sociedad. Este tipo de proceso tiene sus tiempos, habitualmente lentos y, para ser democrático, solo puede darse de abajo arriba. Parte de la experiencia real de las gentes, permite que la gente haga su experiencia política y transforma a las clases subalternas en sujeto social y político creador de una nueva cultura y, consiguientemente, de un nuevo estado. Su calendario y agenda deben ser autónomos de los calendarios y agendas heterónomos, es decir, elaborados e impuestos desde fuera. Concretamente, su calendario no debe depender del calendario electoral ni de las impaciencias electorales de las vanguardias externas al proceso democrático de constitución del sujeto político. Este movimiento aún no existe (aunque en Catalunya existen pequeños embriones que se mueven en unas pocas localidades) y no puede tener en consecuencia visibilidad política. La idea de revolución democrática es el Allonsanfan que recorre Europa desde hace 224 años y es lógico que entre las gentes de la izquierda haya coincidencia en ella como objetivo. Solo que lo que para unos puede parecer lo urgente a otros nos parece que bloquea lo necesario.


Habláis del inicio de un proceso falsamente soberanista que reclama para Catalunya estructuras de Estado dentro de la UE. Para vosotros, añadís, no existe soberanía posible dentro de la UE. ¿Por qué no es posible? ¿Cómo hay que situarse en ese proceso soberanista?

Creemos que soberanía es capacidad de decisión y control sobre la vida económica y social de una sociedad determinada. Sin posibilidad de control democrático sobre la moneda, sobre las políticas económicas a desarrollar, sobre los presupuestos económicos del estado, hablar de soberanía es un sarcasmo. Por otra parte, el proceso soberanista catalán adolece de lo que adolece toda actividad política que piensa la política solo como acción institucional y competencia electoral con otras fuerzas, en lugar de plantearse la política como actividad de organización directa de la gente en su territorio, de abajo arriba, a partir de su experiencia política, sus deliberaciones y sus criterios. El institucionalismo en lugar de convertir a las fuerzas políticas en unificadoras de sociedad las convierte en nuevas instituciones en competencia con las anteriores

 Hablando de soberanía, afirmáis que ésta no debe radicar en “la nación” o en el parlamento, sino en el pueblo, “como sujeto organizado, activo y operante, con capacidad de decisión sobre sí mismo y su creatividad cultural”. ¿De qué pueblo estáis hablando? En nuestro caso, en España, ¿cuál sería el pueblo soberano?

Esta pregunta puede ayudar a comprender mejor nuestra posición sobre lo que sea o no revolución democrática. Sin prejuzgar a priori si esta o aquella fuerza comparten o no nuestra opinión. Para nosotros la democracia es el nombre de un movimiento organizado, estable, capilar, constituido por las clases subalternas para protagonizar la actividad político cultural, para protagonizar su vivir. Las clases, el pueblo, los bloques sociales, a priori no existen, se crean se organizan o forman. Pueblo soberano en ciernes lo sería el movimiento en proceso de autoconstitución que surgiera de entre las clases subalternas. No podemos creer que el universo electoral de votantes sea pueblo soberano por el hecho de votar. De hecho, tampoco lo considera así la actual constitución, que precisamente por ser de corte liberal, declara que la soberanía radica en el parlamento.

Cuando habláis de un nuevo modo de hacer política, ¿de qué nuevo modo estáis hablando? ¿Qué sería eso de la transición hacia un nuevo régimen político de carácter democrático popular?

Habitualmente se considera que hacer política es plantear al votante un programa en el que se enumera una serie de acciones que determinado partido desarrollaría desde las instituciones políticas, si se le votase. Nosotros consideramos, primero, que el centro de la política debe ser constituir un movimiento de masas que trate de organizarse como poder capilar en la vida cotidiana. No reducimos la política a la actividad estatal, porque nos negamos a aceptar la arbitraria separación entre estado y sociedad civil. Estado es todo instrumento que crea un orden social y cultural y estado es por tanto la actividad producida por ese instrumental, esto es, la cultura material de vida organizada.
En segundo lugar, desde Rousseau, Robespierre, Saint-Just, Babeuf o Buonarroti, sabemos que la representación es el mecanismo mediante el cual las élites secuestran la soberanía del pueblo. Sabemos que la ficción democrática dura el tiempo que media entre la apertura y el cierre de los colegios electorales. La democracia entendida como pueblo soberano desconfía de sus representantes: les impone un mandato imperativo, divide su poder, limita su mandato, les impone rendiciones de cuentas periódicas, los revoca si vulneran el mandato del pueblo. Ese, más que un nuevo modo de hacer político es un modo clásico, es “la libertad de los antiguos”, es la tradición de la democracia jacobina que fue abandonada por la socialdemocracia a finales del siglo XIX. Aquí también cabe la idea de que de lo que se trata es de “volver a empezar”.

 Perdonad que insista en este punto. Nadie sino el Pueblo puede hablar en nombre del Pueblo. En este principio se basa la Democracia señaláis. ¿Cómo habla el pueblo de sí mismo? ¿A través de qué proceso, con qué organización si fuera el caso?

“La libertad pasó como una tormenta”, dijo Saint-Just. Las ocasiones en que el pueblo ha hablado de sí mismo han sido, históricamente pocas y han durado poco tiempo. Pero nos continúan iluminando, continúan explicándonos qué debemos perseguir y, sobre todo, cómo debemos hacerlo. El colapso de estas breves experiencias nos muestra también qué cosas no se deben hacer. Nos señalan qué cosas no debemos repetir. Pero con Neruda nos podemos lamentar: “…es tan largo el olvido!”.
¡Claro que el pueblo puede hablar de sí mismo! ¡1793, 1871, 1917-21, 1936 son algunas de las ocasiones recientes en que lo ha hecho! En cada una de esas ocasiones dejó de hablar por sí mismo, dejo de hablar de sí mismo cuando una determinada elite secuestró su poder, le arrebató la soberanía y se puso a gobernar en su nombre.
Quienes nos critican suelen recordarnos la tesis XI sobre Feuerbach. Siempre olvidan la tesis tercera: el educador debe ser educado. Que para nosotros quiere decir: no existe proceso democrático que quiera comenzar y crea consistir en que unos dirigen y otros siguen –no ponemos “obedecen”-. Sólo caracterizamos como democrático aquel proceso que propicie la creación de experiencia de vida activa entre los subalternos, su transformación en sujeto activo y operante, su autonomía. Rechazamos categóricamente dar el nombre de democráticos a aquellos movimientos integrados y dirigidos por “especialistas” de la política, ni a aquellos que se plantean como meta única la gestión institucional de lo existente.

¿Qué caracteriza esa democracia sustantiva de la que habláis? ¿Cuál es su sustantividad? ¿Por qué nuestras llamadas “democracias” no lo serían?

Democracia sustantiva es una definición clásica que se basa en la noción de que no hay democracia donde el demos no detenta el poder. Un poder que no es solo el de la institución burocrática del aparato del estado, sino el del conjunto de la sociedad que, en cada una de sus más mínimas expresiones, es Estado. Ese poder lo detenta el pueblo creando con su ethos el mundo de vida, la cultura o eticidad, y deliberando las leyes –la legislación no se delega- y eligiendo, de diversas formas, y controlando, a los magistrados mandatados para gestionar la ley. Es una realidad en la que el poder de control sobre la vida diaria, sobre la vida cotidiana, está en todo o en parte –según el movimiento organizado y su peso- en manos de ese movimiento capilar estable. Los regímenes existentes en Occidente “se llaman democracia y no lo son”. Tras Thermidor, todos los regímenes constituidos en occidente, lejos de ser democráticos, se constituyeron en un largo proceso de “revolución pasiva”, cuyo objetivo era neutralizar e integrar las conquistas de los pueblos, como por ejemplo, el sufragio universal. Se trata de regímenes constitucionales liberales –representativos donde no existe mandato imperativo, donde el soberano legal son los representes y no el pueblo. Eso por no hablar del soberano real constituido por una fina capa de poderes económicos, militares y religiosos. Son regímenes donde el pueblo no puede controlar, ni limitar el poder de los mandatarios, por que las leyes lo prohíben. Denominar estos regímenes como democracia es una concesión verbal que entraña la derrota del pensamiento democrático surgido del año II la revolución francesa.

Nuestras democracias no parten de movimientos de masas cuyas tupidas redes organizativas luchen por el control sobre el vivir para crear en lucha un vivir libre. Restringen la política a la actividad ingenieril desarrollada desde las instituciones político administrativas y conciben la participación política como el voto en las elecciones por parte de una ciudadanía –si así se la puede denominar- atomizada.

 Nuestro programa, afirmáis, “solo puede ser ayudar al nacimiento de un Pueblo real, una Voluntad Soberana, práxica, existente, que en la medida que exista hace innecesario ningún motor de arranque”. Pero el nacimiento de un pueblo real, de esa voluntad soberana, ¿no puede ser posibilitada por la elaboración colectiva de programas de unión, que acerquen a las gentes, que nos aproximen a todos, que marginen puntos de desunión?

Comenzar la casa por el tejado nunca da resultado. Y lo estamos viendo. En Catalunya desde septiembre de 2012, los programas de la izquierda se multiplican, florecen la candidaturas, por doquier personalidades abnegadas consideran llegado el momento de someterse a la dura prueba del servicio. En los ultimísimos meses aparecen fenómenos similares en el resto de España. Y desde luego, nadie tiene por qué no presentarse como candidato. Pero nosotros creemos que ahora lo que toca es asumir que alguien –“álguienes”- ha de ser estiércol que abone en silencio la realidad social, para que haya futuro. Ser estiércol hoy, tal como escribía Antonio Gramsci. Fuera de esta tarea todo nos parece vanidad.


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dimarts, 18 de juny de 2013






Carta abierta al 24,5% de los españoles que aún sigue apoyando al PP con posdata para el resto

Rosa María Arta


Está Vd. entre los 8.112.582 de personas que, según una encuesta de Metroscopia, votarían de nuevo al PP allá donde se les convoque. Representan Vds. el 24,5% de los ciudadanos con derecho a sufragio y el 17,2% de los residentes en España. Apenas 6 puntos más de electores otorgaron la mayoría absoluta a Mariano Rajoy, el 30,2%. La primera cuestión es saber si esos porcentajes le parecen democráticamente significativos para respaldar un cambio del modelo de Estado como el que se está dando en nuestro país. Pero hay muchas más que le planteo siempre que no sea beneficiario del sistema creado. Es decir, marido, mujer, hijo, primo, tío, amigo, vecino, chofer, o simple siervo clientelar del PP. No es previsible que ese grupo alcance ni al millón de personas, así que todavía se encuentra Vd. en un sector muy amplio cuyas motivaciones nos interesan.


 ¿Qué piensa cuando asiste a diario al rosario de robos de dinero público a gran escala que muestran las investigaciones judiciales y periodísticas? Ya sé que me dirá el consabido “todos lo hacen” pero ¿de verdad cree que son lo mismo de “iguales” todos o que no es punible un solo euro sustraído por parte de quien sea? Más aún ¿Vd. apoyaría a quienes atracan su propia casa? ¿Estima que un país puede funcionar con gente que, como Vd., avala la corrupción?


 Nos gustaría saber también cómo se le queda el cuerpo al conocer que con el dinero de todos –el presupuesto del PP procede en un 95% de subvenciones públicas- sus favoritos se están llevando impresionantes sobresueldos, “indemnizaciones” y “becas” de alojamiento. Hasta un millón de euros más ha cobrado el propio Mariano Rajoy solo en un quinquenio, según las propias cuentas del partido presentadas al juez Ruz, y así buena parte del staff y durante años. ¿Sabe cómo se nos queda a la gente decente conocer estos datos? ¿Le importa algo?


¿Le da igual que le mientan? Porque Vd. sabe que nos han mentido a todos y reiteradamente. A la mayoría no nos da igual. ¿Confía en sus afirmaciones actuales que anuncian futuros prósperos? ¿En qué basa su confianza a la vista de la trayectoria?


Imagino que no ignora cómo ha crecido la desigualdad social en nuestro país. Estamos a la cabeza de Europa en esa progresión desde el inicio de la crisis. Y debe conocer que ya hay muchos niños que solo comen lo que les dan en el colegio. Una comida al día. No desayunan, ni cenan. Y que se están habilitando soluciones individuales para que durante las vacaciones la caridad les nutra al menos con esa ración mínima: una vez al día. O que han aumentado escandalosamente los juicios de faltas por hurto de comida. ¿Que siempre ha habido ricos y pobres? ¿Tanto? ¿De nuevo? ¿Se le ha ocurrido relacionar esta amarga realidad con las respuestas a las preguntas precedentes?


Es interesante que nos cuente qué le parece que haya gente que no paga apenas impuestos, que evade capitales mientras los demás cotizamos escrupulosamente, y que se les haya regalado, encima, una amnistía fiscal. La secretaría general del PP en su día consideraba una barbaridad algo similar.


 ¿Tampoco le importa que con el repago farmacéutico y la reducción de servicios de salud pública haya seres humanos que ya no siguen en la medida necesaria sus tratamientos médicos?  ¿Sabe que es por su culpa? ¿Es Vd. votante en Madrid? ¿Qué sensación le causa que empresas especulativas extranjeras estén pujando por nuestros hospitales como en una subasta? ¿Tampoco eso le mueve un músculo?
¿Y qué miles de familias pierdan sus casas por impago de créditos mientras se subvenciona con dinero público a los bancos? ¿Y que Europa pida también la dación en pago y el PP, al que Vd. apoya, se niegue?


 ¿Sabe que el PP ha creado en su mandato un millón de nuevos parados? ¿Que en las positivas cifras de empleo registrado de Mayo hay gente que figura 4 veces porque solo tiene un contrato de un día a la semana? ¿Y que el otoño se llevará los contratos estacionales? ¿Le parece que una reforma laboral que facilita el despido y la bajada de salarios es la solución? ¿Qué solución? ¿No recuerda lo que nos dijo la hoy Vicepresidenta de todo con otra mucho más tibia?


 Cuando el partido que Vd. vota le dice que estamos “en el buen camino” ¿se ha preguntado en qué dirección va ese camino? ¿Qué modelo de país se ha previsto cercenando la investigación y devaluando sueldos o echando a la gente más valiosa hacia la emigración. ¿Eurovegas? ¿Conoce por cierto que el proyecto está parado acosado fuera de España por sospechas de corrupción?


 Sabemos que Vd. es sobre todo una persona a quien le gustan las cosas “como dios manda”. Y parece ser que ese dios manda que la iglesia católica imponga sus normas en la justicia y en la educación de este país, que nos las imponga a todos. ¿Le compensa eso del desastre económico que nos aflige? ¿En qué dios cree que, según le dicen, propicia todas estas atrocidades?


 ¿Quiere Vd. para sus hijos una educación de asalariados precarios o la emigración?  
 ¿Se ha enterado que la nueva Ley de Costas permite construir al lado del mar y que eso inflará de nuevo la burbuja inmobiliaria creada por José María Aznar y Rodrigo Rato –causa fundamental de nuestra crisis particular-  y puede alejar el turismo que es casi lo único que nos queda? ¿Tiene noticia de que también quieren acabar con los parques naturales para dedicarlos al lucro especulativo?


 ¿Se ha planteado que igual sus tertulianos gurús también le están mintiendo porque actúan más como propagandistas del PP (del cupo beneficiarios) que como periodistas o analistas? ¿No ha notado Vd. nada raro?


 Sabemos que, si no vota al PP, no sabe a quién votar. Les ocurre algo parecido  a los 7.119.387 (el 21,5% del electorado) que también mantienen su apoyo al PSOE. A ese que suscribe pactos para secundar las políticas del PP y que espera que Vd. por ejemplo termine votándoles a ellos. ¿Ha pensado que hay otras soluciones?


 Tampoco ignoramos que a Vd. le da miedo “lo difícil” ¿es más fácil sobrellevar los recortes actuales y futuros?


 ¿Cree que a la larga esto se arreglará por este camino? ¿Ha mirado cómo les va a los ciudadanos de Grecia y Portugal? Si “cree” que nosotros somos "diferentes", debería revisar la diferencia entre considerar cierto lo que no se ve y valorar la razón y los datos. Debería por fin enterarse de que los Reyes Magos y Santa Claus son los papás.


 ¿A Vd. le importa lo que le pase a la sociedad o solo a Vd. y su familia? En el segundo de los casos ¿Qué hace en un comunidad constituida en lugar de vivir en una isla para Vds. solos? ¿Sabe que hay personas que se están jugando la vida por ayudarle? ¿Conoce por ejemplo lo que está haciendo -y lo que le cuesta- a Hervé Falciani?


Posdata para el resto de los españoles no adictos a PP y actual PSOE:


Dado que somos mayoría ¿Es lógico lo que nos está ocurriendo? ¿Qué mecanismos lograrían acabar con este insostenible desvarío?



 Piense si es necesario imprimirlo


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dilluns, 17 de juny de 2013

Centros de Internamiento de extranjeros (CIE)








el espejo

 Su falta, la búsqueda de una vida mejor. 




Miles de personas salieron el sábado a la calle en nueve ciudades de España para exigir el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), unos campos de concentración en donde seres humanos, cuyo único delito es no disponer de una tarjeta de residencia, son recluidos y hacinados, maltratados, torturados y vejados en su integridad como personas sin que este hecho ocupe apenas espacio informativo. A los extranjeros en los CIEs se les ignora, se les humilla, se les obliga a pasar la vergüenza de orinarse encima, se les desatiende su salud hasta al punto de provocar su muerte. No se les reconoce como sujetos con derechos; tan sólo por haber cometido una falta administrativa en su búsqueda de una vida mejor.



En estos “establecimientos públicos de carácter no penitenciario, donde se retiene de manera cautelar y preventiva a extranjeros sometidos a expediente de expulsión del territorio nacional”, según su eufemística definición, se mantiene encerrados en condiciones vejatorias durante meses y hasta años a miles de seres humanos. Los extranjeros, especialmente aquellos cuyo tono de piel delata su procedencia –lo cual hace irrelevante coserles una identificación en la ropa-, son criminalizados y reprimidos cada vez que ejercen su derecho a la libertad de movimiento; sobre ellos se practican continuas identificaciones y redadas policiales racistas. Viven en una situación de permanente acoso, sobreviven en una suerte de realidad paralela a la nuestra, sólo que mucho más inclemente y atroz.



Hay una reflexión omnipresente cuando se habla de los tiempos de Hitler. La gente se pregunta cómo es posible que el pueblo alemán aceptara la persecución, el encierro y el asesinato de judíos, homosexuales, discapacitados, personas de izquierda... ¿Cómo es posible que mediante disposiciones legales, reglamentos y decretos se organizara todo un entramado institucional que validara tal vulneración de derechos humanos de millones de personas? ¿Cómo funcionarios, policías, médicos, ejemplares madres y padres de familia, pudieron ser cómplices de esa terrible fiesta de la maldad? ¿Cómo la ciudadanía no desobedeció, ni se levantó para evitar tanta masacre, tanta injusticia, tanta perversión moral? Pues sencillamente mirándonos al espejo, viendo nuestro comportamiento diario, nuestra demencial indiferencia, obtendremos la respuesta.

mvacsen@hotmail.com


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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diumenge, 16 de juny de 2013






Proyectos de mayorías, proyectos de minorías





Coloqué días atrás en la Red un comentario en el que en sustancia señalaba que no veía mayor sentido a la proliferación de foros, plataformas y constituyentes que se ha hecho valer en los últimos meses. A mi entender --agregaba-- nuestros problemas y expectativas encuentran un cauce adecuado de expresión de la mano de tres instancias ya consolidadas: las asambleas populares del 15-M --o muchas de ellas--, el sindicalismo alternativo y los movimientos sociales que no han sido absorbidos por el sistema. Si alguien siente la tentación de apostillar que hay que mejorar, y mucho, en la coordinación de las tres instancias mencionadas, le daré, claro, toda la razón.

Salir del capitalismo, no sólo de la crisis.
Una de las personas que terció en el foro que siguió a mi comentario tuvo a bien subrayar que el proyecto que yo proponía lo era de minorías, cuando lo que necesitamos es, antes bien, uno de mayorías. No diré en modo alguno que el argumento carece de peso. Pero me permitiré plantear mis disensiones. Cuando se trata de discutir sobre el perfil de un proyecto de mayorías hay que prestar atención a dos cuestiones principales: si la primera se refiere a la apuesta programática que acompañará a tal proyecto, la segunda remite a los mimbres de los cuales habrá de valerse. Por lo que respecta a la primera de esas cuestiones, me limitaré a decir que somos muchos los que recelamos --creo que cargados de buen sentido-- de todas aquellas propuestas que no se proponen otra cosa que encarar la crisis presente o, lo que es lo mismo, y por emplear una metáfora cronológica, que no aspiran sino a retornar al año 2007. Con el capitalismo en corrosión terminal y el colapso ecológico a la vuelta de la esquina, reclamar sin más “una salida social a la crisis” es errar, y gravemente, el diagnóstico. Creo que las tres instancias que he invocado en el primer párrafo lo saben a la perfección: lo que necesitamos es salir, y con urgencia, del capitalismo, no sólo de la crisis.

Lo de los mimbres organizativos con los que habrá de construirse un proyecto de mayorías es harina de otro costal. Si los foros, las plataformas y las constituyentes a los que me he referido al principio se nutren de la savia de la “izquierda radical” --pónganse los peros que se quieran al término: está claro, creo, a qué me refiero--, no estaremos hablando, por lo pronto, de ningún proyecto de mayorías. Si, por el contrario, incorporan a fuerzas de la izquierda presente en las instituciones, o a los sindicatos mayoritarios, mucho me temo que caeremos inevitablemente en el atolladero programático que acabo de mal retratar. Aunque buena parte de la militancia de Izquierda Unida a buen seguro descree en los hechos del lema oficial que blande la coalición --no es otro que ese designio de buscar una salida social a la crisis--, la dirección de IU, encandilada por sus expectativas electorales, no parece dispuesta a ir más allá. Así lo testimonian por igual que siga practicando --y siga concibiendo para el futuro-- pactos de gobierno, en todas las instancias, con el Partido Socialista y que mantenga una relación privilegiada con las cúpulas de CCOO y UGT.


Con todos los respetos para personas que los merecen, creo que somos muchos los que no estamos ya para estos juegos. Si el 15-M vio la luz dos años atrás --ésta es, al menos, mi lectura de los hechos--, fue para decir no, definitivamente, a esas componendas. Para recordar que tampoco nos representan quienes las protagonizan.



Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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