La mujer que perdió la risa

Dedicado a Araceli Merino Una mañana me levanté, me miré en el espejo y vi una mujer triste de expresión avinagrada. De pronto caí en la cuenta de lo que me pasaba:¡ había perdido la risa! En ese instante me sentí vacía como una concha de playa. La cosa no pintaba bien. Quizá fuera por eso que me encontraba deshecha, no podía dormir, ni hacer el amor, ni gastar bromas, ni contar chistes...El mundo para mi se había convertido en algo borroso y gris. Así que no me lo pensé dos veces y tan pronto pude reunir las pocas fuerzas que me quedaban en mi maltrecho cuerpo, me puse ropa cómoda, me calcé unas zapatillas y decidí salir en busca de la risa. Deambulé por calles y plazas, por pueblos y ciudades, por caminos y senderos...Allá donde iba solo encontraba gente apresurada, caras preocupadas...miradas indiferentes. Finalmente, sedienta y cansada, me senté sobre una piedra junto a unos matojos en pleno campo. El sol, de vez en cuando, guiñaba un ojo entre las nubes. M...