divendres, 30 de novembre de 2012






29-11-2012

La antigua Facultad de Agrónomos de Valencia se convierte en un centro social autogestionado
Ca La Vaga, construyendo espacios de emancipación





La llibertat no es demana, es pren”. Con esta pancarta en lo alto del edificio, un grupo de jóvenes y estudiantes universitarios okuparon el pasado 12 de noviembre la antigua Facultad de Agrónomos de Valencia, en el Campus Universitario de Blasco Ibáñez. Reconvertida en Ca La Vaga (nació dos días antes de la huelga general del 14-N), pretende ser un espacio para la lucha política y las iniciativas culturales y sociales que apunten a un cambio de sistema. “Quan la injustícia es fa llei, la revolta és un deure”, dicen algunas octavillas de primera hora.

Pero no existe un proyecto cerrado para Ca La Vaga. Se trata, más bien, de un espacio todavía en construcción. De momento, “hemos roto con el miedo a la Okupación de espacios para la disidencia, tan necesarios hoy”, insiste uno de los jóvenes que ha participado en las primeras asambleas. Es un espacio de autogestión, para individuos, colectivos y asambleas que se opongan al modelo hegemónico. Ca La Vaga abre las puertas, así, como centro en el que organizar charlas, talleres, debates o actividades culturales “sin tener que pasar por trabas burocráticas ni económicas”.

Pero en construcción no significa, en absoluto, ausencia de ideología. Pocos días después de la okupación, en un “Comunicat a la societat”, se afirma que nos hallamos “en una de las irremediables crisis del sistema capitalista, cuyo peso recae sobre la clase trabajadora; nos vemos en la necesidad de crear nuevos espacios de contrapoder popular, donde encajar proyectos que el estado, con sus instituciones, ha obstaculizado”.

En las primeras asambleas, alguna con 200 personas, bullen las ideas y los proyectos. Y algunos se materializan poco a poco. Nada más arrancar Ca La Vaga, apenas 10 días después de la Okupación, ya se organizaron unas jornadas culturales, que incluían conferencias sobre las Auditorías Ciudadanas de la Deuda, la realidad de los Centros de Internamientos para Extranjeros (CIE) o Palestina; cinefórum (“La Haine”, “1984”, “Salvador” o “El gran dictador”), conciertos y una sesión de pintura libre con acompañamiento violín. Diariamente, además, se puede visitar una exposición fotográfica sobre Palestina.

Tras las jornadas culturales (de tres días, y en las que –según la Web de Ca La Vaga, han participado más de mil personas), la asamblea hizo balance: “Hemos cumplido el objetivo con creces; hemos demostrado que tenemos valor para reivindicar nuestros derechos: recuperar esta universidad para el pueblo”.

Las actividades se despliegan sobre un edificio enorme, de 4 plantas, en el que todavía pueden observarse los escombros tras permanecer tres años cerrado. Es la antigua facultad de Agrónomos, construida en 1959, propiedad de la Universidad Politécnica de Valencia. Los jóvenes se afanan ahora en darle vida y, para ello, empezó el primer día la limpieza y acondicionamiento de aulas y despachos. En uno de ellos, trabaja el grupo de comunicación. En la sala contigua, hay algo de ropa para quien la necesite. En otra, mayor, un cartel anuncia la próxima reunión del 15-M (zona norte). También hay aulas donde algunos jóvenes duermen. Está la biblioteca en construcción. La cafetería funciona a pleno rendimiento.

A medida que individuos y colectivos participen y encuentren su espacio en Ca La Vaga, el proyecto ganará músculo. Mientras, en el “Manifest de la Okupació”, emitido el primer día, se plantea que Ca La Vaga se convierta “en una herramienta más de organización y lucha”. Ahora bien, ¿Por qué motivos se produce la okupación? “Los que repetimos cada vez que tomamos las calles: el elevado paro juvenil y general; el aumento de trabas económicas y burocráticas para acceder a los estudios, las reformas represivas del Código Penal, los 500 desahucios diarios, la privatización de la educación y la sanidad, y la falta de espacios autogestionarios”.

En resumen, agrega el manifiesto, “todas las miserias que el capitalismo genera necesariamente sobre las clases populares”. Actualmente, “entendemos que vivimos en una situación límite de opresión, y por eso creemos que hay que ir más allá”. Y por eso dieron un paso al frente poco días antes del 14-N: ocupar la vieja facultad de Agrícolas. “si hemos dado este salto cualitativo es para romper con los modelos habituales de huelga. Creíamos imprescindible hacer algo más ambicioso que pararlo todo sólo un día entre semana”, explican desde la asamblea.

Pasados los primeros días, invertidos sobre todo en mantenimiento y limpieza, han llegado los primeros colectivos. La Plataforma d’Afectats y Afectades per les Hipoteques (PAH) del País Valencià celebará en Ca La Vaga una de sus próximas asambleas. Trabaja, además, con la idea de que el edificio okupado pueda alojar provisionalmente a personas afectadas por los desahucios. Hay también asambleas anunciadas por parte de colectivos del 15-M. La Cooperativa Integral Valenciana (CIV) se ha interesado en este espacio para sus asambleas y el reparto de productos agrícolas de consumo. Otra organización que ha mostrado interés es el Colectivo ASIA, para la autogestión de la salud a través de las prácticas medicinales antiguas.

Se ofrecen personas para conferencias, profesores de universidad, periodistas, barrios del 15-M, entre otros. “Ca La Vaga ya es de todos y todas”, asegura un miembro de la asamblea. “Han sido decenas las personas que en nombre de sus colectivos, grupos de música, asociaciones o a nivel particular, han establecido contacto previo para utilizar una sala, una clase para dar un curso o una oficina para continuar trabajando”.

El próximo jueves, a las 19,00 horas, comienza un taller gratuito de 50 horas lectivas sobre “Activismo en la Red”, encarado como herramienta para que las organizaciones se doten de medios de comunicación. Ya se imparte un curso de Capoeira . Ya trabaja un grupo de artistas en adecuar una sala para sus creaciones y otra de exposición. Otra propuesta recibida por la asamblea es la de un “Ágora de Conocimiento”, abierta a todos y todas, para crear una red de personas que se formen de manera alternativa, libre y gratuita. Un banco del tiempo, con el fin de intercambiar conocimientos y labores. Una biblioteca abierta las 24 horas del día. Iniciativas que se maduran, poco a poco, con los grupos de trabajo, antes de su materialización.

El proyecto intenta, en definitiva, recomponer el tejido social triturado por el hacha neoliberal. “Sea esta universidad liberada como un arca de Noé en estos tiempos en que la debacle capitalista y el robo institucional nos llega a todos. Subíos con nosotros. Sin miedo”. Es el reto de Ca La Vaga.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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dijous, 29 de novembre de 2012

Qui vigilarà als vigilants








 Jo formo part d’aquells que, de ben joves, vam llegir i escoltar Joan Fuster, i vam descobrir que teníem una història, i un país, i una llengua que no era sols oral, per a parlar en família, i vam posar la nostra minsa heroïcitat en la paraula: vam escriure, vam argumentar, vam parlar, vam publicar, vam fer reunions, vam assistir a conferències, vam conspirar i tot. Vam seguir la consigna de la racionalitat: 'Sapere aude!', que deien els Il·lustrats per indicar que cal tenir el valor de servir-nos de la nostra pròpia raó. 




Isabel-Clara Simó: Qui vigilarà els vigilants?


Feia Marcel Proust, que no era ni de lluny un revolucionari però que sens dubte era un home clarivident, en el segon llibre de la seva famosa 'A la recerca del temps perdut' (titulat 'A l’ombra de les noies en flor'), una asseveració exactíssima: '...els homes deuen veure, igual que els pobles, com va desapareixent la seva cultura ifins i tot la seva llengua, alhora que va desapareixent la seva independència'.

 L’equació és indiscutible: si em sostreus la meva cultura i la meva llengua, deixo d’existir; esdevindré una persona, o un poble, assimilat a una altra persona o a un altre poble, però la meva singularitat s’esborrarà. Aquesta reflexió, fa tres-cents anys que ens la fem en aquests rodals, entre decrets, imposicions, atacs, menyspreus, insults i robatoris. Una part del nostre poble va fugir, quan la guerra incivil espanyola va acabar amb el triomf feixista; una altra part va tancar-se a casa, amb el front corrugat i els llavis muts; uns van resistir i van denunciar, i van sofrir presó, tortura o mort; i uns quants es van deixar colonitzar i avui són ardits defensors dels ocupants. Jo formo part d’aquells que, de ben joves, vam llegir i escoltar Joan Fuster, i vam descobrir que teníem una història, i un país, i una llengua que no era sols oral, per a parlar en família, i vam posar la nostra minsa heroïcitat en la paraula: vam escriure, vam argumentar, vam parlar, vam publicar, vam fer reunions, vam assistir aconferències, vam conspirar i tot. Vam seguir la consigna de la racionalitat: 'Sapere aude!', que deien els Il·lustrats per indicar que cal tenir el valor de servir-nos de la nostra pròpia raó.

I en això va venir la democràcia. La democràcia espanyola, val a dir-ho, que consistia, en paraules del socialista espanyol Alfonso Guerra, a donar-nos cada any la nostra ració de pinso i tenir-nos agraïts. Calia una nova generació de catalans (i quan dic catalans,vull dir també valencians i illencs i de la Franja i de la Catalunya del Nord, veges tu si no) per denunciar, de primer, que érem nosaltresels qui donàvem, i no precisament pinso; i segon, que la nostra llengua i la nostra cultura anaven retrocedint fins a la nostra extinció.

Quan Uriel Bertran i Alfons López Tena van escoltar la veu de la gent i van analitzar què significava l’ominosa sentència del TribunalConstitucional sobre l’estatut de Catalunya, van decidir fundar un partit, transversal, que tingués com a primer objectiu la independència. I, és clar, hi vaig trobar aquell fil que havíem començat quan Fuster i que el bla-bla-bla dels qui manaren tres dècades feia invisible.

 M’hi vaig apuntar perquè ens ofegàvem dins d’Espanya, perquè ni l’univers del discurs, ni la llengua, ni la simbologia, ni els esquemes mentals no són assimilats; és a dir, perquè, malgrat tot, continuem essent un poble. La mateixa reflexió, se la van fer la majoria dels intel·lectuals d’aquest país, fins i tot els més rebecs a la independència. Perquè nosaltres raonem, esgrimim arguments i exigim que democràcia no vulgui dir l’alternança de dos partits espanyols dient-nos què n'hem de fer de la nostra energia, de les nostres carreteres, de la política immigratòria, de la llei electoral, dels impostos o dels nostres transports. I aquí som: diferents de tots els altres partits, tot i que alguns són companys en alguns objectius, perquè, com que hem llegit algunsllibres, sabem allò de Juvenal: 'Quis custodiet ipsos custodes?' (qui vigilarà els vigilants?). Perquè volem la llibertat i creiem en la democràcia. Les de debò, no les retòriques buides dels qui 'desprecian cuanto ignoran', en paraules d’ells mateixos. És així: volem la independència, sense pactes amagats, perquè el que anhelem és la llibertat.

Isabel-Clara Simó, escriptora.

dimecres, 28 de novembre de 2012

Sanidad pública: una lucha a vida o muerte






Seis hospitales a subasta



Rebelión contra la privatización del sistema de salud

Sanidad pública: una lucha a vida o muerte






- La Comunidad de Madrid anuncia la privatización total o parcial de todos los hospitales y del 10% de los centros de salud. - Más de 100 centros santiarios mantienen encierros de protesta y se han organizado marchas multitudinarias y convocado varias huelgas.- 

Entrevistas en el Hospital de La Princesa
Se llama Plan de medidas de garantía de la sostenibilidad del sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid, pero su aplicación en 2013 supondrá el desmantelamiento de un plumazo de lo que hasta ahora era el sistema madrileño de sanidad pública, ya de por sí lastrado por la entrada de capital privado en los centros hospitalarios inaugurados en los últimos cinco años.

Presentado el 31 de octubre, el plan, que se acompaña de un recorte del 7% en un presupuesto sanitario más bajo que la media del resto de comunidades, prevé privatizar totalmente los seis hospitales semipúblicos construidos en los últimos años, privatizar parcialmente el resto de hospitales mediante la externalización de los servicios no sanitarios, reconvertir los hospitales Carlos III y La Princesa en un centro de media y larga estancia y en un centro “altamente especializado” para personas mayores de 75 años, respectivamente, privatizar de entrada el 10% de los centros de salud, cerrar el Instituto de Cardiología y reestructurar y centralizar servicios, como, por ejemplo, los laboratorios, que se concentrarán en tan sólo cuatro hospitales. Asimismo, se privatizarán la Lavandería Central Hospitalaria y la Unidad Central de Radiodiagnóstico.

Quince días después se descubría que en el lote de la privatización de algunos hospitales se incluirán también centros dependientes de los mismos, como es el caso de los dos ambulatorios de especialidades de Vallecas, asociados al Hospital Infanta Leonor, por lo que no se descarta que otros ambulatorios puedan correr la misma suerte.

El plan incluye también el pago de un euro por receta, una medida de repago farmacéutico ya aplicada en Catalunya desde julio. Y a pesar de que el Consejo de Estado, órgano consultivo del Gobierno, dictaminó el 15 de noviembre que la instauración de la tasa “vulnera el orden constitucional”, porque las autonomías no tienen competencias en esta materia y se provoca discriminación entre sus habitantes, Madrid se ha reafirmado en su decisión de implantarlo a partir del 1 de enero y Catalunya ha decidido mantenerlo. El caso se presentará previsiblemente ante el Tribunal Constitucional, pero algunos movimientos en defensa de la sanidad universal y pacientes han decidido declararse insumisos desde el primer momento. En Catalunya son más de 6.000, según datos de la Generalitat.

La rebelión de los hospitales
En Madrid, el anuncio de la privatización y reconversión de centros ha puesto en pie de guerra a los hospitales de la región. Empezaba La Princesa el día 2 de noviembre con un encierro indefinido, la colocación de mesas informativas y de recogida de firmas y la realización de dos concentraciones diarias.

La reconversión de este hospital universitario puntero en especialidades como la neurocirugía o la hematología, y la del Carlos III, referencia en enfermedades como el VIH o la hepatitis C, provocará el cierre de los servicios y especialidades hasta ahora desarrollados y la eliminación de la investigación, obligará a un cambio de centro de referencia a cientos de miles de habitantes y provocará el despido de cientos de profesionales, denuncian sus trabajadores.

“La política que está siguiendo el Gobierno de la Comunidad es privatizar, y las empresas quieren que la sanidad sea rentable”, dice Juan Domingo García, portavoz de los trabajadoresmovilizados del Carlos III, que tiene una visión clara del porqué de la reconversión de estos dos centros: “Las empresas que van a quedarse con los seis hospitales semiprivados prefieren tratar a los enfermos agudos, que son más rentables, y que los públicos traten las enfermedades con mayor gasto. Por eso quieren convertir La Princesa y el Carlos III en hospitales de crónicos”.

Aunque en el caso del Hospital La Princesa las movilizaciones han conseguido que la Consejería de Sanidad negocie y hable de alcanzar una “visión compartida”, nada está ganado. Veinte días después del anuncio del plan, eran 25 los hospitales en lucha, con encierros permanentes, organizados en asambleas y coordinados en su mayoría a través de la Coordinadora de Hospitales y Centros de Salud. A partir del 19 comenzaron las movilizaciones en centros de atención primaria, cuando el del barrio de Carabanchel se unía a los encierros. El 26 de junio, primer día de la huelga, había personal y usuarios pasando la noche en más de 100 centros sanitarios.

“Es todo un plan de rediseño global de la sanidad pública madrileña, y el objetivo es ir hacia el modelo privatizador. Aquí la presa gorda, donde las empresas van a hacer el negocio, es la privatización de los seis hospitales más los centros de salud, por eso no me extrañaría que la Comunidad estuviera dispuesta a retroceder en algunas cuestiones en relación a La Princesa, que es un caso muy grave, pero lo de los seis hospitales va a ser difícil”, explica uno de los portavoces de los trabajadores del 12 de Octubre. “Es una jugada muy compleja. Ellos hacen una ofensiva y están dispuestos a retroceder un poco y a que les comas el peón que han puesto delante, mientras las piezas gordas las están reservando por detrás”, añade.

Seis hospitales a subasta

Los seis hospitales que se privatizarán totalmente –Infanta Leonor, Infanta Sofía, Infanta Cristina, Henares, Sureste y Tajo– abrieron sus puertas en 2008 y fueron construidos por constructoras, inmobiliarias y otras empresas, según el modelo PFI (iniciativa de financiación privada). Es decir, ellas gestionan la parte no sanitaria con concesiones a 30 años, mientras que la Administración, que paga un canon anual a las empresas, se encarga de la sanitaria. Ahora se regirán por el modelo PPP (partenariado público-privado), serán enteramente gestionados por empresas y la Comunidad les pagará un canon por habitante, igual que se hace ya en los hospitales de Valdemoro, Móstoles y Torrejón, gestionados por las empresas Capio y, hasta ahora, Ribera Salud, siguiendo elmodelo implantado en Alzira (Comunidad Valenciana).

La privatización y el cierre de algunos centros y servicios o su remodelación y concentración provocará, denuncian los trabajadores, una reacción en cadena de despidos, desplazamientos de plantilla y más despidos. Sanidad ya ha anunciado que prescindirá del personal eventual e interino sanitario contratado en los seis hospitales privatizados, según el sindicato CSIT, y eso es sólo un primer paso. Si a todo esto se añade que en todos los hospitales públicos de Madrid se externalizarán los servicios no sanitarios que todavía no lo estén, entre 7.000 y 8.000 trabajadores podrían perder su empleo según las cifras barajadas por la Coordinadora de Hospitales y Centros Sanitarios, creada en julio, cuando la Comunidad anunció su decisión de “extinguir” las 26 categorías de personal no sanitario (mantenimiento, lavandería, cocina…), es decir, su progresiva privatización.

Empezaron entonces los primeros paros, cortes de carretera y asambleas, ahora generalizados tras el nuevo envite privatizador. Luis López, de la Coordinadora de Hospitales, explica que “esto es una reivindicación que va más allá de lo laboral, es una reivindicación de salud pública y es importante que los usuarios estén con nosotros”, y añade que las asambleas del 15M y las asociaciones de vecinos se han implicado en las movilizaciones. “La gente está muy concienciada de que esto va a poner en peligro la salud de todo el mundo. Si un tratamiento de quimioterapia de un día son más de 7.000 euros, se lo pagará el que sea más rico porque esto va encaminado a que tengamos una sanidad como en EE UU y no lo podemos consentir”, afirma L., una administrativa también portavoz en el 12 de Octubre.

Antonio Gómez, de la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad (CAS), pone como ejemplo el hospital de Alzira, donde los médicos de urgencias cobran incentivos si el paciente no es ingresado, o el de Torrevieja Salud, la empresa que gestiona un hospital de esa ciudad y varios centros de salud valencianos, que incentiva a los médicos de atención primaria con hasta 24.000 euros anuales si no derivan a los pacientes a los especialistas. “Los incentivos en el ámbito de la salud chocan con el código hipocrático. Va a haber una selección de riesgos: pacientes caros van a ser derivados a lo que quede de la pública y se van a imponer los incentivos económicos para reducir el gasto. Si se consuma, habrá un deterioro importante de la calidad de la asistencia”, explica.

Pero también insisten en que la privatización del personal no sanitario puede afectar, no sólo a los puestos de trabajo, sino también a la calidad asistencial. Un ejemplo práctico es el de Reino Unido, donde la externalización de los servicios de limpieza de los hospitales llevó a la reducción del número de limpiadoras de 67.000 a 36.000, lo que coincidió con un aumento en los hospitales del número de infecciones que se convirtió en récord en la UE.

Los profesionales también denuncian como falso el principal argumento de la Consejería para privatizar: “La privada sale más barata”. Un estudio realizado en 2010 por UGT a partir de datos oficiales demuestra que una cama de hospital en la privada cuesta el doble que en la pública. Según este estudio, los hospitales gestionados por Capio en la Comunidad de Madrid reciben una media de 200.000 euros más por cama y año de dinero público que un hospital completamente público como el Clínico, además de ofrecer una asistencia de “peor calidad” y “menor actividad clínica en procesos de alta complejidad”, que suelen ser derivados a la pública.
El mismo modelo privatizador acecha a los centros de salud. De momento serán un 10%, “aproximadamente 27”, según el plan. Los centros, que serán financiados con dinero público, pasarán a depender de sociedades constituidas por personal sanitario que se encarga de la gestión y contratación, como las Entidades de Base Asociativa (EBA) que gestionan algunos centros de Cataluña desde 1996, donde uno de los resultados ha sido la reducción de plantilla: en las EBA una enfermera se encarga de 2.903 habitantes, frente a 1.549 en los centros públicos, según un informe de CAS. Una segunda opción contemplada sería la gestión de los centros por mutuas o empresas sanitarias.

El origen: Ley 15/97
El objetivo de los movilizados es la retirada total del plan presentado por la Comunidad de Madrid, pero van más allá. “La raíz de todo es la Ley 15/97, de nuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud. A partir de aquí se empezó a desarrollar la privatización de la sanidad en posteriores reales decretos y leyes”, explica L., del 12 de Octubre. Lo mismo opinan desde la Coordinadora de Hospitales y desde CAS. La ley fue aprobada en 1997 con los votos de PP, PSOE, PNV, CIU y CC. Hoy, muchos movilizados piden también su derogación.

En los últimos días, las reacciones se multiplican. La Princesa ha reunido 368.108 firmas contra su transformación, todos los colegios de médicos del Estado español han rechazado el plan privatizador de la Comunidad de Madrid y la marcha de cuatro columnas convocada por la Coordinadora de Hospitales el día 18 se convirtió en un “tsunami blanco” que inundó el centro de la capital. Entre tanto, la AFEM, una asociación de facultativos especialistas, decidía en una gran asamblea convocar una huelga indefinida para el 26 de noviembre. Diez días después, los sindicatos de la Mesa Sectorial, acusados de “mucho tiempo de inacción” por varios de los profesionales entrevistados y eclipsados en muchos hospitales por las asambleas de trabajadores, han decidido convocar finalmente cuatro jornadas de huelga (26 y 27 de noviembre y 4 y 5 de diciembre).

“Lo que nos está pasando en Madrid se va a extender a otras comunidades”, afirma Juan Domingo García, del Carlos III. “Deberíamos empezar una protesta masiva porque nos costó mucho conseguir la sanidad pública, universal y gratuita y vamos camino de que no sea ni universal ni gratuita ni pública”.

¿Dónde enterarse de todo?- Lista de acciones y hospitales en lucha: 

sanidadenlucha.wordpress.com 
- Mapa de encierros en centros sanitarios: 26N Noche blanca
En Twitter: 
- @CHYCS_MD. Cuenta de la Coordinadora de Hospitales y Centros de Salud. 
- @SANIDADENLUCHA. Plataforma de trabajadores y usuarios contra la privatización. 
- @CAS_MADRID. Cuenta de la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad. 
- @SALUDNONEGOCIO. Profesionales y usuarios contra la privatización.
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Sanidad-publica-una-lucha-a-vida-o.html


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dimarts, 27 de novembre de 2012

Matria.




               

              Cuaderno de otoño

             Matria, de Marcos González Sedano




…Pero nosotros, Matria, encontraremos el camino.

            Nos ofrecéis para salvarnos toda la tierra de la tierra, y nosotros apenas necesitamos para vivir las riberas  del Gran Río.

            Despojados de lo superfluo, nos enfrentamos al espejo y este nos invita a un paseo por el alma donde nos reconocemos en los demás. Y ese Ser universal no puede ser el veneno que nos mate, sino la miel que nos alimente.

            Nosotros somos quien somos, hijos de Astarté, de Helvia, madre de Séneca y abuela de Lucano, descendientes de Aïsha al-Hurra (Aixa), hermanos de Marianita Pineda. Somos los restos humanos que quedaron al vencer por primera vez en una batalla a un ejercito de Napoleón. Los que pusimos la mesa, el papel, la pluma, la tinta, el vino y la sangre para escribir la primera constitución española. Fuimos las espaldas desde donde la Junta Suprema de Andalucía paró al absolutismo. Los Jornaleros y campesinos rebelados contra la injusticia en la "Revolución del pan y el queso", ajusticiados en la ciudad de Loja. Los insurrectos en la campiña y la sierra de Cádiz, juzgados en el proceso de "La mano negra". Los que formaban parte de las cuerdas de presos camino de Filipinas. Los ejecutados en la ciudad de Jerez en aquella ignominia. Los que sentamos  las bases para redactar la primera constitución andaluza, la de Antequera de 1883. Los mismos jornaleros que al grito de ¡Viva Andalucía Libre! vivimos el  Trienio Bolchevique, abriendo paso al "Manifiesto de la Nacionalidad" en 1919. Somos los que pusimos cuerpo y alma contra la dictadura de Primo de Rivera. Las mujeres de la Fábrica de Tabacos de Sevilla que se remangaron para construir la ciudad.

            Nosotros somos quien somos, los que vimos en la II República nuestra liberación, los que luchamos por la reforma agraria de 1932 y el Estatuto de Autonomía de Andalucía de 1933, los que pusimos los muertos en Casas Viejas y tomamos las armas de la palabra y las otras contra el golpe fascista de 1936, los que llenamos las cárceles, marchamos al exilio, los que aún hoy ocupan las fosas comunes diseminadas por nuestros campos, cementerios y cunetas. Los que quedaron aquí para ser la mano de obra barata del señorito y de los otros pueblos y conspiramos contra la dictadura desde las parroquias, los grupos de teatro, la música, la poesía y el tajo. Somos Cristóbal Ibáñez Encinas, Manuel Sánchez Mesa, Antonio Huertas Remigio, obreros de la construcción de Granada asesinados por el régimen en la huelga de 1970. Javier Verdejo Lucas, abatido por las balas en la Playica de San Miguel de Almería mientras escribía ¡Pan , Trabajo y Lib...! Y somos los mismos que un 4 de Diciembre de 1977 tomamos las calles de nuestra Matria, reconociéndonos una vez más a nosotros mismos. Y aquel día de nuevo la sangre manchó las piedras de la calle (que la tierra le sea leve al obrero malagueño José Manuel García Caparrós). Y seguimos caminando por las veredas de nuestra tierra hasta 1983, cuando mil jornaleros entre los que se encontraba Juan Antonio Romero, "El Comandante", hijo de Badalatosa, volvieron a poner encima de la mesa el eje central de las reivindicaciones de nuestro pueblo: la Reforma Agraria. Como si doscientos años de lucha no fueran suficientes.

            Y aquí estamos aún. Siendo quienes éramos, mujeres y hombres de este lugar, al Sur del Norte y al Occidente del Oriente. Y con lo que hemos escrito y vivido podríamos llenar todas las estanterías de la Biblioteca de Alejandría. Somos los que echamos la red a la mar y la semilla a la tierra, los que construimos las ciudades y hacemos el pan, somos... Y de nuevo en una encrucijada, viendo cómo nuestro propio parlamento legisla contra nosotros en el nombre de la izquierda y por imperativo legal, como si alguna vez nos hubiesen regalado algo. 

             Pero nosotros, Matria, encontraremos el camino.




Andalucía, otoño de 2012.

Marcos González Sedano






dilluns, 26 de novembre de 2012

Michael Rupper



@mics ès de vital importància que visioneu aquest vídeo. Dura més d'una hora. Està subtitulat en castellà. Encara que coste atès que parla de d'un tema extraordinari us asegure que paga la pena.



http://www.youtube.com/watch?v=LUmWdL3F7z0

Michael Rupper

@mics ès de vital importància que visioneu aquest vídeo. Dura més d'una hora. Està subtitulat en castellà.



diumenge, 25 de novembre de 2012






25-11-2012

El reto de las izquierdas en Catalunya y en España


Público.es
                          

Escena de la Guerra Civil. Foto de Robert Capa




Hoy estamos viendo en España dos hechos que están claramente relacionados. Uno es la enorme crisis de legitimidad del llamado sistema democrático español que aparece en el enorme enfado existente entre la mayoría de la ciudadanía frente al establishment político que se percibe instrumentalizado por grupos de poder fáctico (tanto financieros como empresariales, y tanto españoles como internacionales) llevando a cabo políticas sumamente impopulares que no estaban en los programas electorales de los partidos gobernantes en España y en Catalunya. Tales gobiernos están imponiendo a la población unas políticas de reducción de salarios y recortes de gasto público social que están deteriorando muy rápidamente el bienestar de las clases populares de España y de Catalunya. La evidencia, aportada por el Observatorio Social de España en su reciente informe “El impacto de la crisis en las familias y en la infancia” es rotunda y abrumadora. Amplios sectores de las clases trabajadora y las clases medias de Catalunya y del resto de España están en riesgo de entrar en la pobreza, incluida la pobreza extrema.

Tales políticas representan el ataque más frontal que la España social haya experimentado durante el periodo democrático. Y utilizo la expresión “ataque” pues responde a un diseño de debilitar e incluso eliminar componentes de la protección social que garantizaba el bienestar de las poblaciones que del trabajo obtienen sus rentas. Consecuencia de este debilitamiento, estamos viendo –como aparece en la Contabilidad Nacional sobre la distribución de las rentas de España- que mientras las rentas del capital superan, por primera vez en el periodo democrático, las rentas del trabajo, éstas últimas están descendiendo de una manera muy marcada, deteriorando el estándar de vida de las clases populares y contribuyendo al descenso de la demanda doméstica, llevando a la economía a una gran recesión, camino de una depresión. Los asalariados en España han perdido en 2012 25.842 millones de euros, mientras que los empresarios han ganado 12.000 millones. La lucha de clases (término desechado como “anticuado” en los medios de información y persuasión que generan y reproducen la sabiduría convencional), ganada en bases diarias por el Capital frente al Trabajo, continúa existiendo en España –incluyendo Catalunya- (aunque silenciada y ocultada en los medios de mayor difusión). Y tal lucha de clases se está acentuando. En los tres primeros trimestres del año, las rentas del trabajo han descendido 16.800 millones de euros.
Estos ataques al estándar de vida de las clases populares está creando una gran agitación social. Nunca antes, desde la Transición de la dictadura a la democracia, se había vivido en Catalunya y en el resto de España tal agitación social. Casi a diario hay huelgas en Catalunya y en España protestando por las medidas de recortes impuestas que se realizan sin ningún mandato popular. La persistencia de tales medidas a pesar de las protestas populares, está deslegitimando las instituciones representativas, como lo muestran las encuestas. El eslogan del movimiento 15-M “no nos representan” tiene amplio reconocimiento y aceptación entre las clases populares de este país.

El tema nacional y el tema social. Las dos caras de la misma monedaEstas políticas públicas llevadas a cabo por el gobierno español y el catalán y que están dañando enormemente a las clases populares, las están realizando hoy las fuerzas conservadoras y neoliberales que se conocen en el lenguaje popular como las derechas españolas y catalanas, que se consideran a sí mismas como las patrióticas, exigiendo tales sacrificios para salvar a la patria, sea ésta la española, sea ésta la catalana. Los patriotas a los dos lados del Ebro están ahora enarbolando las banderas para movilizar a estas mismas clases populares para que les apoyen frente al enemigo o adversario. En España, hemos visto como el Ministro de Defensa, Pedro Morenés, empresario de la industria militar (que hizo enormes beneficios a costa de fabricar bombas de racimo desde 2005 a 2008 y que se considera a sí mismo un “gran patriota”) indicó que “el Ejército es consciente de lo grave que es el desafío catalán”, esperando que del patriotismo del Ejército salga la iniciativa, si así es necesario, de intervenir para salvar, una vez más, a la Patria. Esto se dice, y se insinúa, setenta y seis años después de que el mismo Ejército, en defensa de los intereses del capital (los terratenientes, la banca, las compañías de seguros y el gran empresariado, entre otros, afectados por las reformas del gobierno democráticamente elegido) hiciera un golpe militar para defender a la Patria definiendo como tal los intereses de un sector minoritario de la población, responsable del posterior enorme subdesarrollo de España. Cuando la dictadura que el Ejército impuso terminó en 1978, España estaba a la cola, y por mucho, de la Europa Social. A la luz de la evidencia histórica existente que muestra el enorme daño a la mayoría de la población española que tal régimen impuso es sorprendente que tales instituciones y tales derechas españolas continúen presentándose como patriotas (véase mi artículo ¿Quiénes son los patriotas?, Público, 15.11.12).

Ni que decir tiene que las manifestaciones de los superpatriotas españoles están fabricando independentistas en Catalunya en dosis masivas, creando un movimiento que está incluso desbordando al establishment catalán y muy en particular a las derechas catalanas que para poder mantenerse en el poder están intentando hacer suyo el hartazgo nacional en Catalunya (frente a las derechas españolas) a fin de ocultar su ataque a las clases populares. Religión y nacionalismo siempre han sido las ideologías que más han utilizado las burguesías para conseguir el apoyo popular, presentándose como los portavoces de la Patria.

Vemos, pues, que en el momento histórico en el que hay mayor movilización social contra las derechas, éstas están utilizando el patriotismo para perpetuarse en el poder, dividiendo así a las clases populares, a fin de que éstas canalicen su enfado, no hacia las derechas de siempre, sino hacia las clases populares que sufren al otro lado del Ebro las consecuencias de las mismas políticas que sus establishments conservadores les han impuesto.

La respuesta de las izquierdas. Lo que deberían hacer y no hacenFrente a esta situación es bastante obvio lo que las fuerzas progresistas a ambos lado del Ebro deberían hacer y, por desgracia, no hacen. En España, tales fuerzas deberían presentar a las derechas por lo que son, los defensores de privilegios particulares a coste de los intereses de la gran mayoría de la población, criticando su supuesto patriotismo y su visión uninacional de España, detrás de la cual hay aquellos intereses particulares de los agentes económicos y sociales que siempre han dominado al Estado español. La lucha por la España plurinacional es parte de la lucha por la España social. El que gran parte de las izquierdas españolas no lo vean así es resultado de la enorme carga ideológica histórica heredada de los 40 años de dictadura. Las izquierdas con representación parlamentaria en España deberían aliarse con los movimientos sociales que están apareciendo a lo largo del territorio español que están hartos del establishment, basado en Madrid, que no les representa.
En Catalunya, las izquierdas deberían también cuestionar el patriotismo nacionalista de las derechas, responsable de políticas que están dañando a la población, cuestionando su legitimidad al imponer políticas por las cuales no tienen ningún mandato. Y tales izquierdas deberían, en su lucha legítima y democrática por el derecho a decidir (que puede o no abocar en una demanda para la independencia), como parte de una lucha que está ocurriendo a lo largo de toda España, contra unos establishments políticos y mediáticos, exigiendo la democratización de las instituciones que llevan tal nombre para que recuperen su soberanía y sean responsables a las clases populares de las cuales derivan, al ser mayoría, su legitimidad hoy perdida.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2012/11/24/el-reto-de-las-izquierdas-en-catalunya-y-en-espana/

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