dissabte, 23 de febrer de 2013

Lo que Beatriz Talegón no dijo y debería haber dicho





Lo que Beatriz Talegón no dijo y debería haber dicho

Público.es


Ha tenido amplia repercusión en la red el vídeo en el que Beatriz Talegón, Secretaria General de la Unión Internacional de las Juventudes Socialistas, critica a la Internacional Socialista (I.S.) por haber perdido su vocación transformadora de la sociedad y del mundo, habiéndose apalancado en el poder, insensible a las necesidades de aquellos sectores de la sociedad que les vieron en su día como el instrumento que tales sectores (por regla general los más vulnerables en la sociedad) habían utilizado en defensa de sus intereses. El simbolismo de que la reunión de la I.S. tuviera lugar en un hotel de cinco estrellas, con muchos de sus delegados llegando al hotel en coches de lujo, mostraba –decía Beatriz Talegón- el grado de acomodación al poder económico y financiero, y su estilo de vida.
Segell de correus hongarés en commemoració dels 100 anys
de la Internacional Sosalista

Beatriz Talegón señalaba, como indicador de esta pérdida de capacidad transformadora, el hecho de que los movimientos pro democracia que han ido ocurriendo alrededor del mundo, habiéndose iniciado en el norte de África, en Túnez primero y en Egipto después, cogieron a la I.S. por sorpresa. En realidad, la I.S. era totalmente ajena –según la dirigente de las Juventudes Socialistas- a la movilización de las poblaciones de aquellos países en busca de la libertad y de la democracia.

Me alegró oír aquella voz de protesta y denuncia que puse en mi blog. La amplísima distribución de tal vídeo parece reflejar una amplia aprobación de tal denuncia. Hay un enfado generalizado entre las bases de los partidos socialistas con sus dirigentes, y era esperanzador que, por fin, aparecieran voces de protesta.

Ahora bien, habiendo dicho esto, me preocupa que la situación es mucho peor que la presentada y denunciada por Beatriz Talegón. La acomodación de muchos partidos socialistas al poder es peor que la denunciada por Beatriz Talegón. La distancia entre la narrativa del discurso oficial de los partidos socialistas, por un lado, y el estilo de vida y comportamiento de sus dirigentes, por el otro, ha alcanzado niveles muy elevados. Pero, repito, la situación es mucho peor que esto, pues la I.S. ha sido en muchas partes del mundo la mayor sostenedora de las estructuras del poder. Es decir, su falta (o pecado como dicen los cristianos) no ha sido por omisión, sino por comisión. Los partidos de la I.S. jugaron un papel clave en el mantenimiento de aquellas estructuras dictatoriales que generaron las protestas populares. Hay que recordar que el partido que dirigía el dictador de Túnez, Ben Alí, pertenecía a la I.S. Y lo mismo ocurría en Egipto, donde el partido que dirigía el dictador Mubarak era también miembro de la I.S. En estos países, los partidos que dirigían la dictadura eran partidos que se llamaban socialistas y que habían sido admitidos en la I.S. No fue hasta el momento en que millones de personas salieron a la calle en aquellos países cuando la I.S. los desaprobó. ¿Por qué los admitió?

La respuesta a esta pregunta es fácil de dar, viendo el comportamiento de los países miembros de la I.S. en América Latina. En un excelente artículo, “The Socialist International: What is it good for?”,Social Europe Journal. (08.02.13), por desgracia no publicado en España, David Lizoain muestra la activa colaboración, cuando no liderazgo, que los partidos miembros de la I.S. han tenido en la aplicación de las políticas neoliberales en aquel continente, promovidas por el Fondo Monetario Internacional, que impusieron enormes sacrificios a las clases populares, sacrificios que generaron grandes protestas en muchas ocasiones reprimidas por los Estados gobernados por partidos miembros de la I.S., causando muerte y miles de asesinatos. En Venezuela, el gobierno del Partido Acción Democrática, miembro de la I.S., llevó a cabo políticas duras de austeridad, que generaron unas protestas brutalmente reprimidas (con más de 3.000 muertos), siendo Ministro de tal gobierno el Sr. Moisés Naím, hoy comentarista para América Latina de El País, sin que tal supuesto defensor de los derechos humanos dijera ni pío. Algo semejante ocurrió en México, donde el PRI (también miembro de la I.S.), otro partido socialista gobernante, corrupto y profundamente represor, fue responsable de un gran número de matanzas de obreros que protestaron en contra de las políticas de austeridad impuestas por tal partido gobernante. Y lo mismo ocurrió en Bolivia y otros países. En realidad, fueron tales protestas las que crearon como respuesta la elección de partidos de izquierda que han revertido aquellas políticas, y que continúan gozando de gran apoyo popular, llevando a cabo políticas opuestas a las que aquellos partidos gobernantes, supuestamente socialistas, impusieron a sus poblaciones. Ninguno de estos partidos, ahora gobernantes, es miembro de la I.S., a la cual ven como parte del problema y no de la solución.

La I.S., incluido el PSOE, ha intentado diferenciar a estos partidos gobernantes, separando a los “buenos”, como los partidos de izquierda de Brasil, Uruguay o Chile, de los “malos”, como Venezuela, Ecuador o Bolivia, división bastante irreal y que no corresponde a la situación actual. Lula fue y continúa siendo el gran defensor de Chávez, habiéndole definido como el mejor Presidente que Venezuela haya tenido.

Los partidos socialistas europeos pagan un coste en su credibilidad cuando (leales a los partidos socialistas latinoamericanos que se convirtieron en los baluartes de las políticas de austeridad) critican con gran hostilidad las reformas de partidos gobernantes como el presidido por Hugo Chávez, al cual han demonizado. El Presidente Chávez es sumamente popular entre las clases populares de Venezuela.

La urgente y necesaria autocrítica de tales partidos
Una última observación. Con frecuencia recibo críticas por referirme a los partidos que se autodefinen como socialdemócratas que han gobernado el Estado español y las CCAA como partidos de izquierdas. El hecho de que muchas de sus políticas económicas no hayan sido socialistas cuando gobernaron explica que se considere mi definición de tales partidos como partidos de izquierda como errónea. Pero un partido es mucho más que su dirección o incluso su burocracia o nomenclatura. Un partido es una institución colectiva que la constituyen sus miembros, simpatizantes y votantes, que comparten una cultura, una narrativa y una historia. La mayoría de militantes y votantes de tales partidos son personas que son y/o se consideran de izquierdas. Y las encuestas creíbles muestran que, en general, las bases de aquellos partidos, así como sus simpatizantes, adoptan, creen en y simpatizan con los valores de izquierdas. En realidad, el gran desencanto de tales bases explica el deterioro electoral de tales partidos.

Es un error que, en partidos tan poco democráticos como son los partidos políticos de España, se consideren las decisiones de sus dirigentes como representativas de las opiniones de la mayoría de sus militantes, simpatizantes o votantes. De ahí la paradoja de que partidos de izquierda estén desarrollando políticas de derechas. Ahora bien, la lealtad institucional y cultural tiene sus límites. Y el enorme desencanto de las bases con tales partidos explica su gran declive. El caso del partido socialista italiano es el ejemplo más claro de ello. En realidad, el mayor problema de tales partidos es la creciente distancia entre sus aparatos y sus bases. Un número muy elevado de tales aparatos son profesionales con títulos universitarios que desarrollan contactos y complicidades con las instituciones que dominan la vida política y económica del país. Así, las políticas económicas suelen llevarlas a cabo no personas que provienen de las bases de tales partidos, sino profesionales procedentes de las instituciones que dominan las culturas económicas del país. Se establece así una puerta rotatoria entre profesionales de los partidos socialistas y las instituciones del sistema financiero y económico que está alcanzando unos límites escandalosos. La gran mayoría de economistas que trabajaron en las administraciones socialistas de elevado poder decisorio están hoy trabajando en las empresas, en la banca y en las asociaciones empresariales que configuraron la estructura del poder financiero y económico del país. Y ahí está la raíz del problema: la captura de las élites gobernantes en tales partidos por los intereses económicos y financieros que dominan la vida política del país.

Vicenç Navarro. Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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divendres, 22 de febrer de 2013








22-02-2013


¡Me lo habéis quitado todo! 
Reflexiones sobre la urgente necesidad del comunismo


Iohannes Maurus




"¡Mirad lo que me habéis hecho, me lo habéis quitado todo!" Esto es lo que gritaba hace unos días una mujer cuando, en una sucursalbancaria se prendió fuego con gasolina. Cuentan los periódicos que es una persona de 47 años, con tres hijos y amenazada de desahucio. Ada Colau, la representante más célebre de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) afirmaba en el Congreso, en una de esas raras veces en que dentro de esa cámara de resonancia del poder se ha oido una verdad, que el representante de la banca que intervino antes que ella para oponerse a la dación en pago y al conjunto de la iniciativa legislativa popular (ILP) promovida por la PAH era un "criminal".

Los desahucios son actos de violencia extrema. La persona desahuciada, expulsada de su vivienda queda por ese mismo acto expulsada de la sociedad normal, marginada, en los términos precisos de Ada Colau, condenada a la "muerte civil". No olvidemos que la muerte civil, la incapacidad para tener una vida social y una vida pública coincidía en la antigüedad con el estatuto de los esclavos. Ahora bien, el esclavo es quien debe a alguien su vida y con su vida entera debe pagar su deuda. No muy alejado del estatuto antiguo del esclavo está el del moderno desahuciado quien no solo pierde su vivienda, sino que sigue teniendo -a pesar de su carencia de recursos- una deuda impagable con el banco. Alguien a quien se lo han quitado todo se convierte automáticamente en esclavo. La muerte civil propia del esclavo es ese periodo de tiempo anterior a la muerte física en el que ya no se está propiamente vivo, puesto que la potencia y el deseo propios se encuentran casi extinguidos, oprimidos por un poder exterior.

Algunos no lo aceptan y se rebelan. Esa rebelión puede tomar dos formas: una forma abstracta e individual en la que se considera que está todo perdido y una forma concreta que apela a la potencia de lo colectivo, a la potencia de la indignación. Ambas formas son perfectamente respetables y constituyen afirmaciones de la dignidad. El suicidio es, ciertamente, como afirma Spinoza el resultado de la acción de una causa exterior, pues no hay nada en la esencia de una cosa que tienda a destruirla. La proposición 4 de la parte III de la Ética afirma sin matices: « Nulla res nisi a causa externa potest destrui » (« Ninguna cosa puede ser destruida sino por una causa exterior » ) . Todo suicidio está pues precedido por un asesinato, por una transformación de la esencia del individuo por una causa exterior que lo destruye desde el interior, como un cáncer o una enfermedad autoinmune, pero también, bajo la forma fenomenológica del suicidio puede incluirse la elección de la muerte como "mal menor", en cuyo caso, la propia muerte es una afirmación de la vida, una forma extrema de perseverar en su propio deseo. "Así pues,-nos dice Spinoza en Etica IV, proposición XX, escolio- nadie deja de apetecer su utilidad, o sea, la conservación de su ser, como no sea vencido por causas exteriores y contrarias a su naturaleza. Y así, nadie tiene aversión a los alimentos, ni se da muerte, en virtud de la necesidad de su naturaleza, sino compelido por causas exteriores; ello puede suceder de muchas maneras: uno se da muerte obligado por otro, que le desvía la mano en la que lleva casualmente una espada, forzándole a dirigir el arma contra su corazón; otro, obligado por el mandato de un tirano a abrirse las venas, como Séneca, esto es, deseando evitar un mal mayor por medio de otro menor; otro, en fin, porque causas exteriores ocultas disponen su imaginación y afectan su cuerpo de tal modo que éste se reviste de una nueva naturaleza, contraria a la que antes tenía, y cuya idea no puede darse en el alma (por la Proposición 10 de la Parte III). Pero que el hombre se esfuerce, por la necesidad de su naturaleza, en no existir, o en cambiar su forma por otra, es tan imposible como que de la nada se produzca algo, según todo el mundo puede ver a poco que medite." El suicidio es así, siempre el resultado de una "muerte sin cadáver previa" o del encuentro del individuo con una fuerza exterior destructiva e invencible. Un "encuentro" de este tipo explica el sucidio de Séneca, pero también el de los insurrectos del Gueto de Varsovia, tal vez también muchos de los suicidios que están ocurriendo últimamente en territorio español. Aunque a veces, la única manera de conservar su propia dignidad sea suicidarse, existe a menudo la posibilidad de rebelarse junto a otros, de reconocer el mal que sufrimos en otros. Es lo que se llama indignación. La indignación es una tristeza, pero una tristeza que saca a la superficie el nexo social, la solidaridad, la comunidad, y puede incluso dar lugar a una potenciación del individuo cuando este es capaz de constituir con otros y frente a un poder hostil una nueva realidad que haga posible vivir.

Hoy es indispensable restablecer, o incluso crear sobre una nueva base mucho más sólida, las condiciones sociales que hagan posible la vida. Si volvemos sobre la frase con que empezamos estas reflexiones: "¡Mirad lo que me habéis hecho, me lo habéis quitado todo!", podemos sacar ya unas primeras conclusiones a partir de ella. Creo que es el mejor homenaje y la mejor muestra de respeto que podemos rendir a la persona que, envuelta en dolor y fuego, las pronunció. En primer lugar, señala a los criminales que la condujeron a ese acto de autodestrucción, nombrándolos como los verdaderos responsables de su desgracia. En segundo lugar, y esto es lo más importante, explica que su desdicha consiste en que "se lo han quitado todo". Esto es decisivo y obliga a una reflexión. No en todas las sociedades es posible quitárselo "todo" a alguien como lo es en la « nuestra ». La mayoría de las sociedades humanas que han conocido el crédito y la moneda basada en el crédito han tenido también instituciones que perdonaban las deudas. El "perdónanos nuestras deudas" del Padre Nuestro cristiano evoca la antigua institución hebrea del jubileo en la cual se restituían sus tierras cada 50 años a los campesinos expropiados por impago de sus deudas y a sus familias. Declara así el Levítico 25.10 : « Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia. » Existían tanto en el antiguo Israel como en las sociedades del creciente fértil desde la más remota antigüedad normas que establecían el perdón de las deudas dentro de la propia comunidad. Tanto entonces como ahora, una deuda unilateral infinita conduce a la esclavitud y a la muerte civil y ninguna sociedad, ni siquiera una sociedad esclavista, puede reducir a la mayoría de su población a la esclavitud.

La deuda es un tipo de relación social basada en algo tan poco "natural" como el intercambio de bienes y valores. La deuda se basa en una promesa de pago en el futuro que la distingue de las demás transacciones en las cuales el pago acompaña al cambio de propiedad de un bien. Esto, que nos parece tan evidente a los habitantes de una sociedad compuesta de individuos que intercambian mercancías, es, sin embargo, el tipo mismo de relación que las sociedades primitivas -descritas por una larga de serie de antropólogos desde Clastre hasta David Graeber- reservan exclusivamente a los enemigos. Con la gente de la propia comunidad, se comparte la riqueza, con el enemigo, se comercia, incluso se comercia con su propia persona esclavizándolo, pues la esclavitud, como bien sabía John Locke se basa en una deuda infinita e impagable. Sólo podemos comerciar con quienes podemos también matar o esclavizar. De ahí la gran cantidad de límites puestos a las relaciones comerciales en las sociedades no capitalistas: en todas ellas se trataba de que nadie pudiera "perderlo todo".

El capitalismo es la única sociedad basada en la relación comercial generalizada, aquella en la que, como decía Marx en los Grundrisse, el hombre "lleva sus relaciones sociales en el bolosillo", pues casi todas ellas dependen del dinero. Esto conduce, naturalmente al estado de guerra pemanente, de hostilidad generalizada entre los individuos que percibimos a diario. La relación que otras sociedades humanas consideraban tan violenta y tan reservada al trato con enemigos como la propia guerra se ha interiorizado en el capitalismo con efectos nefastos sobre la sociedad. En las sociedades capitalistas que se han "liberado" de toda barrera política o moral como las neoliberales, la relación social es sumamente tenue y precaria. Las sociedades se sostienen en la medida en que conservan una base mínima, ontológica, antropológica, de cooperación directa entre los individuos, al margen de las relaciones propiamente capitalistas. Cornelius Castoriadis insistió muchas veces en que es imposible que una sociedad basada en el mercado o en la jerarquía de fábrica, o en el control estatal, es decir una sociedad atomizada, pueda funcionar, si no intervienen otras dinámicas de cooperación. Puede parecer una paradoja, pero el capitalismo, para funcionar, presupone el comunismo: el comunismo del lenguaje al que Marx se refiere con frecuencia, el de la cooperación, el del conocimiento, el de los afectos, etc. Todo ese denso tejido de relaciones que el capital y sus dos instituciones fundamentales, el mercado y el Estado son incapaces de poner por sí mismas y que deben explotar, vampirizar, para poder funcionar.

Hoy el capital está poniendo en peligro esa base comunista mínima con la que tiene, sin embargo que convivir si quiere sobrevivir, intentando someterla a la ley del mercado y de la propiedad, haciendo de los comunes cognitivos, afectivos, incluso lingüísticos, formas aberrantes de mercancía no caracterizadas como cosas, sino como acceso a "formas de vida". El capital, lo que intenta vendernos hoy para valorizarse son nuestras propias vidas expropiadas/apropiadas. El problema es que la relación de propiedad conviene muy mal a los comunes: es difícil apropiárselos, pues no son cosas sino relaciones. Los comunes no nos pertenecen, más bien pertenecemos nosotros a ellos. De ahí el intento desesperado de asirlos mediante la más sutil de las relaciones, la que se basa no ya en el tiempo presente o en el pasado como la relación que se expresa en el valor-trabajo, sino en el futuro y en la extensión total de nuestras vidas, la relación de endeudamiento, la relación financiera. El espacio de la explotación se convierte en un espacio ilimitado, en un universo infinito, pero por eso mismo, es incontrolable, por eso mismo se convierte en un espacio de resistencia como fue la inmensa estepa rusa para las tropas de Napoleón o de Hitler.

Hoy mismo Mariano Rajoy intenta convencer a los ya convencidos de que es capaz de gobernar una crisis que ya se ha hecho inseparable del propio sistema. Propone como receta los "minijobs", que la Señora Merkel ya ha puesto en práctica en Alemania, esos puestos de trabajo ultraprecarios, sin derechos, y con remuneraciones muy inferiores a lo necesario para reproducir la fuerza de trabajo. Se trata de una medida más en el camino de la introducción tendencial, asintótica, de una nueva forma de esclavismo en la que se mantiene la libertad formal del trabajador, pero se estrecha al mínimo su capacidad de negociación. Cuando la curva de la variante salario alcance el valor cero y la curva del tiempo de trabajo tienda a infinito, habremos llegado a un restablecimiento del esclavismo. Lo que pasa es que esto no puede ocurrir del todo en el marco de un régimen que necesita imponer políticamente la ley del valor como fundamento de un régimen jurídico basado en la propiedad como el que hoy conocemos. El valor ya no se determina en tiempo de trabajo, sino mediante convenciones financieras basadas en apuestas sobre el valor que se producirá en el futuro, pero al mismo tiempo, el Estado mantiene incólume un entramado jurídico basado en la relación entre valor y trabajo, imponiendo sus efectos mediante la violencia.

Para evitar el nuevo esclavismo, es necesario disociar valor y trabajo, pero de otra manera, haciendo que los ingresos, el reparto del valor producido, se independicen del trabajo asalariado y de sus formas, practicando una disociación no orientada al neoesclavismo sino al comunismo, al acceso generalizado y libre a la riqueza común. No tiene sentido aceptar que esa disociación sólo valga para el 1% que ya la practica cobrando sobres y demás prebendas y no para el resto. El 1% ya vive en el comunismo del capital, tenemos que aprender a hacer que las relaciones comunistas se extiendan al conjunto de la sociedad. Hoy como en la época de Marx, sigue siendo válida la divisa saint-simoniana hábilmente desviada ( détournée , dirían los situacionistas...) por el Moro: "De cada cual según sus capacidades a cada cual según sus necesidades". Si queremos que no puedan "quitárnoslo todo", tenemos que garantizar la existencia de bienes y recursos comunes inalienables. No basta para ello que sean de titularidad estatal, pues los Estados pueden comportarse como cualquier propietario y privatizarlos (es lo que están haciendo): es necesario que los bienes comunes estén inscritos en la constitución, tanto en la constitución material como elementos fundamentales de las relaciones características de un modo de producción comunista que no tiene nada que ver con los socialismos de Estado, como en la constitución formal que debe establecer las instituciones políticas y las leyes de un mundo libre más allá de la propiedad. El comunismo hoy no es ninguna utopía, sino una ncesidad vital para las sociedades y los individuos.

Fuente: http://iohannesmaurus.blogspot.be/2013/02/me-lo-habeis-quitado-todo-reflexiones.html



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dijous, 21 de febrer de 2013

Necesitamos un poder constituyente que devuelva la soberania al pueblo









21-02-2013


El economista y diputado de IU, Alberto Garzón, imparte una conferencia en la Facultad de Económicas de Valencia
“Necesitamos un proceso constituyente que devuelva la soberanía al pueblo”






Nos vendieron un cuento de hadas. Se trataba de estudiar, cursar un master o un doctorado, después acceder al mercado laboral (primero en precario para, poco a poco, ir estabilizándose) y finalmente vivir en mejores condiciones que la generación anterior. Hoy, este recorrido pautado “no hay quien se lo crea”, ha enfatizado el economista y diputado de Izquierda Unida, Alberto Garzón, en un acto organizado por el sindicato AContracorrent y EUPV-IU en la Facultad de Económicas de la Universitat de València.

En un contexto de crisis económica, política, ecológica, cultural y de valores, Alberto Garzón ha subrayado el mensaje que habría de canalizar el descontento ciudadano: “Hace falta un proceso constituyente para que el pueblo recupere la soberanía”. Por el contrario, asistimos hoy a un “proceso deconstituyente”, afirma el portavoz de la Izquierda Plural en la Comisión de Economía del Congreso. El artículo 128 de la Constitución española establece que mediante ley “se podrá acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiera el interés general”. En el mismo sentido, el preámbulo del texto constitucional luso proclama la decisión del pueblo portugués de abrir la senda hacia una sociedad socialista. “Pero estas vías están cortocircuitadas por la actual construcción tecnocrática de la UE”, asegura el economista.

Uno de los grandes ejemplos de ello fue la reciente visita del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, al parlamento español. “Vino como un dios monetario, al que se rindieron PP, PSOE y CIU con sus actitudes serviles, cuando realmente es un personaje a quien nadie ha votado”. Además, Draghi “está acostumbrado a ir por los países como un experto que da lecciones cuando, en tanto vicepresidente para Europa de Godman Sachs, ayudó a que Grecia realizara trampas en las cuentas públicas”. Pero esto no resulta extraño. “Para esta tecnocracia que gobierna Europa, la economía ha de estar en manos de expertos supuestamente neutrales y sin ideología, que siempre saben lo que es necesario”. En el otro lado, subraya Alberto Garzón, se hallan los “ciudadanos (para ellos) irracionales, que defienden planteamientos absurdos como la redistribución de la renta”.
Después que la Unión Europea relegara al estado español, dentro de la división internacional del trabajo, a un país de turismo y “burbuja inmobiliaria”, ahora se predica la sagrada competitividad, explica el autor del blog “Pijus Economicus”. Como esta no se puede alcanzar mediante devaluaciones monetarias (por el corsé del euro), se ha procedido a rebajar sustancialmente los salarios mediante dos reformas laborales (del PSOE y del PP) que, como reconoce un informe de enero del Banco de España, ha permitido “moderar” los costes del factor trabajo.

¿Se trata de medidas técnicas y asépticas? En absoluto. Los cambios, recortes y reformas introducidos “apuntan a un nuevo modelo de sociedad”. El tajo en sanidad, educación o dependencia pretenden que sea funcional a este nuevo paradigma. En otras palabras, “les sobra el estado del bienestar”. Hasta ahora, explica Garzón, “el capitalismo requería fracaso escolar con el fin de liberar mano de obra para el sector de la construcción; y los que estudiaban, debían dedicarse mayoritariamente a la ingeniería o similares; como consecuencia de ello, hay una generación que se ha perdido. A lo que realmente aspiran, y así lo dice Wert, es a adaptar la universidad a las necesidades del mercado”.

Se espera la respuesta de la izquierda. “El gobierno pretende que la gente se resigne; y por eso repele con multas de 500 euros o con golpes de porra a quienes salen a la calle”. “Pero la izquierda no puede perder la esperanza”, afirma el economista y diputado de IU por Málaga. “Porque existen alternativas”. Recuerda Alberto Garzón que hay muchos economistas críticos trabajando en ellas para voltear esta “estafa”. Y ha manifestado abiertamente cuál es una de sus grandes fijaciones: el BCE. Una institución pública que financia a los bancos privados a un tipo de interés mínimo, mientras los estados se ven obligados a obtener el dinero al 7% en los mercados financieros.

Pero estas alternativas propuestas por los técnicos no pueden implementarse si no existe fuerza política, explica el coautor del libro (junto a Juan Torres López y Vicenç Navarro) “Hay alternativas”. “Nunca nos han regalado nada”, advierte Alberto Garzón. Sin presión social la PAH no habría conseguido que la iniciativa legislativa popular se admitiera a trámite en el Congreso. “Todas las conquistas históricas se han logrado mediante la lucha de clases; siempre ha hecho falta una base social que sustente los procesos revolucionarios”, sentencia Garzón. En América Latina se pueden extraer recientemente muchas de estas lecciones. Como en 2002, en Venezuela, cuando un golpe de estado implementado por la oligarquía, con la connivencia de los medios, fue parado por la gente en la calle. “Porque el poder no reside en los gobiernos, sin en la banca y en los mercados”, subraya el parlamentario.

Empodearse, acumular energía política, voltear la correlación de fuerzas. Expresiones, todas ellas, que apuntan a la repolitización de la gente común y a abandonar el individualismo consumista, muy demediado por la crisis. Por eso, en una conferencia celebrada en la Universidad, Alberto Garzón ha apelado a la necesidad de estudiar y formarse para entender qué está ocurriendo o, “lo que es lo mismo, por qué nos están estafando”. Además, “se trata de organizarse políticamente, cada uno de acuerdo con sus principios”.

Nos hallamos en una encrucijada histórica, en la que el capitalismo se enfrenta a múltiples contradicciones no resueltas. Y pone en marcha una huida hacia delante para intentar superarlas. El autor de “La gran estafa” y “Esto tiene arreglo” recuerda dos máximas: “El capitalismo es incompatible con la democracia; y tiende además a un empobrecimiento de las masas”. “Su ferocidad se hace hoy muy visible, en esta guerra competitiva de todos contra todos en la que vivimos”, asegura. Porque se han incorporado a la competencia global Asia y América Latina como potencias exportadoras. “Esto hace más difícil reconstruir un estado del bienestar que, tras la Segunda Guerra Mundial, se forjó en Europa extrayendo recursos de los países del tercer mundo”.
Ante un público mayoritariamente universitario, y en un recinto abarrotado, el economista ha hecho algunas aclaraciones sobre su especialidad: “La Economía no es una ciencia social; es imprecisa, inexacta y está sujeta a la incertidumbre; en definitiva, no puede equipararse a la Física”. Y esto se constata en el rosario de vaticinios errados que salen de boca de los expertos. Algún estudio apunta que el FMI ha acertado únicamente en el 10% de sus predicciones. El Fondo Monetario prescribió sus célebres recetas para Grecia. En caso de seguirse, la economía helena experimentaría una hipotética caída del 2,5% en 2011 (realmente la debacle alcanzó el 6,9%) y un crecimiento del 1% en 2012 (cayó en realidad otro 6%). “Cuando se comprueba que sus medidas no sirven (como la reforma laboral), nos dicen que hay que profundizar más en lo mismo”, concluye Alberto Garzón.
“Hay que desmitificar de una vez la economía”, agrega. Subraya Alberto Garzón que “toda política económica es también ideología”. En otras palabras, “cualquier reforma fiscal o laboral remite a un modelo de sociedad”. Son, por tanto, ideológicas. El problema es que “te las venden como supuestamente independientes”. Más claro lo tenían los economistas clásicos (Carlos Marx, Adam Smith o David Ricardo) y, por eso, en el siglo XIX se hablaba de Economía Política como disciplina. Sin ambages.

Otro mito del paradigma económico dominante es el “crecimiento”. Una quimera inapelable. “PP y PSOE compiten por ver quién ha crecido más; toda la economía pivota en torno a la noción de crecimiento”. Porque, según Garzón, el capitalismo necesita crecer continuamente para sobrevivir. En más de una ocasión ha utilizado la metáfora de la bicicleta: “Si no pedaleas (si no creces), te caes”. Pero el problema es cómo. Alemania o China expansionan su economía mediante las ventas al exterior. Hasta el pinchazo de la “burbuja inmobiliaria”, España lo hacía mediante las importaciones. Recuerda Garzón las palabras de un gerente empresarial germano: “vendemos coches a los españoles y les prestamos el dinero con el que nos los compran”. En este punto arranca la diabólica espiral. Con los beneficios de la banca alemana (también con dinero francés) se financió el festín inmobiliario en el estado español.

Préstamos a los bancos españoles, que a su vez dieron crédito a promotores, constructores y particulares, y generaron una burbuja que pinchó en 2008. Llegó entonces el aluvión de quiebras (familias y empresas). Pero con una salvedad. El nervio de la cuestión: “el estado da dinero a los bancos para que salden sus deudas e impide, de hecho, su quiebra”, explica Alberto Garzón. La explicación, en el parlamento alemán. Allí se dijo muy claro: los 100.000 millones de euros del “rescate” al sistema financiero español, aprobado por Guindos y la Troika, tiene como único fin que la banca hispánica salde sus deudas con la alemana. ¿Economía o ideología?


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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dimecres, 20 de febrer de 2013

Papeles de invierno.








Papeles de invierno, Foto fija


Apenas ha despuntado el sol, y la Mar le presta un mantel plateado para que vaya a desayunar el día a Cabo de Gata. A mi espalda, el desierto se va desperezando lleno de sombras de veredas y de fantasmas del pasado que salen a saludarme como si el tiempo no fuese nada, o tal vez, un paréntesis, una siesta de verano.

Se desmorona; nuestro mundo se va deshaciendo como un terrón de azúcar en un té caliente. Y lo que empezó siendo una voladura controlada se convierte en una catástrofe incluso para los propios verdugos. Basta separarse unos metros del teatro de operaciones para ver los cascotes humanos que caen por doquier. De esta situación, ninguno de nosotros saldrá ileso.

Las robustas estructuras del Estado Nación se tambalean como gigantes malheridos, sin saber a quienes aplastarán en su caída. La justicia, los parlamentos, la monarquía, la banca, los medios de comunicación, los partidos políticos, los sindicatos del régimen…antiguos dioses tabú, se aferran a una nube de humo creyendo que son los pilares de la Tierra. Y mientras, nosotros los de abajo, salimos a la calle una y otra vez, como si de una foto fija se tratara; con las mismas consignas y con las viejas fórmulas. Nosotros también formamos parte de esta locura permanente, y queremos salir de ella volviendo al pasado, y ese tiempo es ya inexistente.

Nada es eterno, agarrase a lo que muere es fenecer con él. Siempre quedará la posibilidad de crear un mundo nuevo, de iniciar una vida diferente. A nosotros la historia nos está brindando esa oportunidad. Por qué no aprovecharla, si poco o nada tenemos ya que perder o conservar de lo viejo. Hay que romper esta foto fija que nos damos como salida a la nada y buscar en campo abierto.

Llueve, y a pesar de la aridez del terreno, de la erosión de siglos golpeados por el martillo solar, cuando los primeros rayos de luz acaricien las húmedas semillas escondidas, este mar de roca y de tierra agreste, se convertirá en un Vergel.

Andalucía, invierno de 2013.

Marcos G. Sedano

dimarts, 19 de febrer de 2013

La calle es nuestra









La calle es nuestra






El 16 de Febrero, el 23 próximo, así como en todas las capitales andaluzas el 28F. Los días 10 o 12 de Marzo en toda Europa.



Febrero el loco está demostrando que la calle es nuestra. Que debemos estar en la calle, forjar la alianza de las calles y abrir amplias avenidas de libertad que diría el socialista chileno asesinado Salvador Allende, por ser socialista claro. Yo añadiría avenidas de libertad, de justicia y de reparto. Amplias avenidas frente a los barrios altos y las urbanizaciones privadas del neoliberalismo, clasista, excluyente, estafador y privatizador.

Desde la lucha contra los desahucios, frente a dictadura del los mercados y contra las políticas de austeridad, la calle, es nuestra.

En la pre-transición, un ministro del interior franquista, Manuel Fraga Iribarne, responsable del asesinato de tres obreros huelguistas de Michelín en Vitoria afirmo “la calle es mía” . Sabía el viejo león tornado de falangista en liberal autoritario, que controlar la calle, era esencial. Debemos saber nostras y nosotros, que es clave para cualquier avance y resistencia social o democrática.

Estos días me he emocionado oyendo como en el Parlamento Portugués el neoliberal primer ministro, era interrumpido por el solemne y bello canto del “Grandola vila morena” el himno de la revolución portuguesa, el himno de su revolución democrática, pero también social y de progreso e igualdad. Cuando los capitanes de Abril al son sus estrofas pusieron las tanquetas y los camiones en marcha, querían acabar con la dictadura pero Maia u Otelo también querían acabar con el hambre, la guerra de África y la emigración. Pero sobre todo los capitanes de Abril querían la dignidad y un pueblo digno, los acompañó en las calles, se lanzó a las calles y plazas y conquistó su libertad. Ahora portuguesas y portugueses defiende su dignidad y sus derechos y por suerte tienen un hermoso y desgarrado grito que les une: “terra de fraternidade o povo e que mais ordena…”

En el estado español, por aquellas fechas muchas y muchos contemplamos con envidia e ilusión a los soldados con claveles en la bocacha de los fusiles de asalto. Al pueblo repartiendo vino a la tropa y acompañándolo a la toma del palacio presidencial o contemplamos con regocijo, como los fusileiros de la marina, detenían a los agentes de la PIDE -policía política hermana de nuestra Brigada Social- y les humillaban en publico dejándolos en calzoncillos para que no huyeran.

Pero en esos mismos años y hasta 1981, 233 personas, si 233 eran asesinadas en el ya Reino de España, por fuerzas de orden de la dictadura o por la extrema derecha falangista por conquistar sus derechos y lograr la democracia. Miles de huelgas y de manifestaciones y 233 muertos lograron los derechos laborales y sociales que ahora se nos roban. Porqué nadie y menos el Borbón, nos regaló nada. La llamada transición, no fue un paseo, ni la democracia una dádiva real.

Salimos a las calles, nos despidieron de los trabajos, tuvimos huelgas sectoriales de cientos de miles de obreros y obreras. Nos detuvieron, nos dispararon, nos mataron. Y en estos meses se recorta sanidad y educación. Se ha acabado con la libertad sindical y la negociación colectiva ya no tiene valor. Por tanto, no nos queda otra que la vuelta a empezar.

Pero esta vez, el proceso constituyente lo hemos de controlar nosotras y nosotros. Esta vez las oligarquías deben ser despojadas de su poder de veto, esta vez hay que regular los derechos y libertades mejor y dotarnos de una jefatura del estado electa. Esta vez no hay un ejército de Franco con cuatrocientos mil efectivos acantonado en las afueras de las ciudades, esperando salir a la mínima oportunidad.

En esos años que José ”Zeca” Alfonso componía su hermoso y solemne canto alentejiano de Grándola, Labordeta el recio aragonés cantaba donde podía su canto a la libertad. Pero como la Transición fue un coitus interruptus y un pacto, no una revolución, el canto a la libertad levantó los espíritus de miles de personas, pero no puso en la calle a millones, ni sacó al Regimiento 20 de Guadalajara a luchar por la democracia, salió sin embargo el 23F a las Calles de Valencia, para eliminarla.

Por eso la lucha por la democracia quedó incompleta. Hay que acabarla y hacerlo bien. Se lo debemos a 233 personas muertas por nosotras y nosotros. Se lo debemos a nuestros hijos que vivirán peor que nosotros si no le echamos coraje y valor. Se lo debemos también a nuestros mayores a los que quieren recortar sus jubilaciones y encima arrojarlos del sistema de salud para que mueran antes y gasten menos. Esos viejos que el neoliberalismo quiere asesinar, conquistaron lo poco que todavía tenemos.
El paso hacía atrás que la reforma del articulo 135 de la Constitución ha supuesto poniendo los derechos bancarios privados, el déficit público y la deuda por encima de los derechos humanos y la dignidad una agresión cruel, que exige salir las calles y volver a conquistar una Constitución, esa si verdaderamente democrática y no solo por su texto.

Por todo hoy, los jóvenes sin futuro, las mujeres excluidas o ninguneadas, los trabajadores de los astilleros, altos hornos o fabricas que ya no existen, deslocalizadas por la globalización neoliberal o la Europa del capital, pero cuyos obreros que si estamos y somos, debemos salir juntos. Todas y todos juntos y llenar las calles. Esas son las nuevas fabricas. Las calles neoliberales llenas de franquicias y supermercados sanguijuelas y llenarlas, llenarlas el 23, el 28 en Andalucía, el 13 de Marzo en toda Europa. Ojalá el recio Labordeta nos acompañara con su canto a la libertad, ojala tuviéramos nuestro Grándola. Ojala tengamos valor para hacerlo y dignidad para lograrlo. La Troika no nos machacará. La dictadura liberal, no nos sojuzgará. Esta vez, la calle será nuestra.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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dilluns, 18 de febrer de 2013

Se crea en Córdoba la asamblea de Andalucia






Os agradeceríamos su máxima difusión.

SE CREA EN CÓRDOBA LA
                                                ASAMBLEA DE ANDALUCIA





Con la participación de doscientas personas, en su mayoría  miembros de diversos colectivos de las ocho provincias andaluzas y de los andaluces en la emigración se ha constituido en Córdoba, el sábado 16 de febrero, la Asamblea de Andalucía.


La creación de este movimiento político, social y cultural parte de la constatación  de “la especial intensidad con que se dan en nuestra tierra los efectos de la crisis“, así como de la manifiesta incapacidad de los partidos e instituciones andaluzas para hacer frente a la dramática situación que padecen  nuestros hombres y mujeres.


Al llamamiento para la creación de la Asamblea , elaborado por personas significativas del mundo cultural y asociativo de Andalucía, han respondido con su asistencia y la aprobación del Manifiesto fundacional  militantes de SAT, USTEA, CCOO, Stop a los desahucios, colectivos ecologistas y asociaciones culturales, así como personalidades independientes del movimiento nacionalista andaluz con larga trayectoria.


La Asamblea entiende que el pueblo andaluz ha de empoderarse en todos los ámbitos “mediante la confluencia de personas y movimientos sociales que apuesten por transformar radicalmente el sistema económico-político dominante  y no legitimarlo con  la creencia ilusoria de que puede reformarse con simples retoques”. Ello conlleva la necesidad de superación del actual marco autonómico y la conquista de un verdadero autogobierno que pueda garantizar la defensa de los derechos individuales y colectivos de los andaluces
La Asamblea de Andalucía pretende funcionar de forma totalmente diferente a la que rige “el obsoleto sistema de partidos” y basarse en el municipalismo y la democracia directa y participativa, practicando un confederalismo interno. Por ello se ha dotado de una Coordinadora provisional compuesta por 20 hombres y mujeres de diferentes territorios y sectores sociales de Andalucía y de varias comisiones de trabajo.                    


                                                                       Andalucía, 17 de febrero de 2013.


Atentamente.
Marcos G. Sedano
 Contacto,
www.asambleadeandalucia.es (en construcción)



















diumenge, 17 de febrer de 2013

Manifiesto de constitución de la Asamblea de Andalucía











Manifiesto de constitución de la Asamblea de Andalucía

Córdoba, 16 de Febrero de 2013


Organizaciones y personas que apuesten por transformar radicalmente el sistema, y no pretendan legitimarlo con la creencia ilusoria de que puede mejorarse con simples retoques. Para alcanzar este objetivo, y partiendo de la especificidad de Andalucía, nos proponemos avanzar en la construcción de un Colectivo de personas y organizaciones –sociales, culturales y políticas- radicalmente democrático. Ha llegado la hora de coordinar esfuerzos y de potenciar confluencias para construir un poder andaluz en todos los ámbitos, que haga posible una Andalucía Libre formada por hombres y mujeres libres. Al margen de esta llamada sólo deben quedar aquellas personas y organizaciones que creen positivo apoyar, mediante pactos y colaboraciones, el sistema capitalista en crisis y a quienes han ocupado en Andalucía, durante más de treinta años, el poder político y son directos responsables de la dramática situación en la que hoy esta se encuentra. Y también se autoexcluirían quienes no estén dispuestos a asumir el funcionamiento horizontal y democrático que necesita cualquier organización transformadora en el siglo XXI. Esto último, porque asumimos la principal novedad que aportan los denominados “nuevos movimientos sociales”: la ampliación de la política y la “politización” de lo social, de lo cultural e incluso de lo personal, ensayando nuevos ejercicios de ciudadanía más allá del marco del estado y de los partidos.

La confluencia de todas estas fuerzas, personas y colectivos andaluces debe tener por objetivo la realización de estrategias que permitan avanzar hacia esa Andalucía Libre en la que soñaran Blas Infante y tantos otros andaluces. Debe apoyar iniciativas en lo económico, lo cultural y lo político que respondan a una lógica diferente a la del capitalismo destructor de los pueblos, de la dignidad de las personas y de la naturaleza. Debe denunciar la corrupción del sistema político vigente y propiciar formas de democracia directa para la reconquista del ámbito de la política por parte de los ciudadanos. Y debe activar la memoria y conciencia colectivas del pueblo andaluz y desarrollar los valores de la cultura andaluza que pueden ser ejes de resistencia frente a la globalización totalitaria y deshumanizadora de la lógica del mercado.

Partimos de que Andalucía posee identidad histórica, identidad cultural e identidad política y tiene, por ello, el derecho a decidir sobre sus propios asuntos y estructuras políticas, económicas, sociales y culturales. Nuestro Colectivo debe tener, pues, como objetivo cooperar en la construcción de instituciones y puesta en marcha de experiencias que consoliden un poder andaluz que haga posible las transformaciones necesarias para caminar hacia una sociedad justa e igualitaria. Hoy, el sistema partitocrático y la actual organización territorial del Estado Español impiden cualquier potencial toma de decisiones realmente transformadoras por parte de los andaluces para oponernos eficazmente a las presiones del capitalismo global. Por ello, resulta necesario plantear otro marco en el que sea posible el fin de la dependencia económica, la subalternidad política y la alienación cultural de Andalucía para avanzar hacia un horizonte postcapitalista de igualdad entre las personas y los pueblos, de devolución del poder a estos, de garantía de los derechos humanos tanto individuales como colectivos, de solidaridad, de justicia, de respeto a la naturaleza y de potenciación de nuestra cultura. Los andaluces, al igual que todas las personas y pueblos del mundo, tenemos el derecho a ser protagonistas de las decisiones que nos afectan. Y para hacer este protagonismo posible, se hace indispensable dotarnos de ese ámbito andaluz de decisión del que hoy carecemos.

Asumimos como un compromiso irrenunciable la construcción de este ámbito de decisión andaluz, que entendemos debe caracterizarse por el principio de que las decisiones sobre los diversos asuntos se toman de abajo-arriba en el ámbito territorial, es decir, los asuntos que corresponden a la municipalidad se deciden en las municipalidades y nunca una decisión que afecte a un ámbito territorial inferior se tome unilateralmente desde un nivel de decisión superior. Y los temas supralocales, ya sean de ámbito comarcal o andaluz, o respecto a las relaciones con otros pueblos, se acuerdan entre todos bajo el principio general del confederalismo. Consideramos, pues, al municipalismo como una herramienta fundamental para la toma de decisiones de forma horizontal y radicalmente democrática. La estrecha vinculación y compromiso con el territorio –municipal, comarcal y andaluz-, el objetivo de alcanzar un poder andaluz que haga posible la justicia social y el ejercicio real de todos los derechos y el funcionamiento en base a prácticas de democracia directa, activa y participativa representan la columna vertebral de nuestra forma de pensar y de proceder.

Sobre estas bases, nuestro Colectivo deberá dotarse de grupos de trabajo que profundicen en los análisis, propuestas y acciones en los diversos ámbitos: económico, ecológico, social, político, cultural, organizativo y comunicacional. Deberá funcionar en base a la participación activa de sus miembros y la búsqueda de consenso interno. Y deberá apoyar y colaborar con los movimientos sociales, culturales y políticos que se enfrenten a las lógicas hoy dominantes del mercado y del nacionalismo de estado.

Andalucía, 16 de Febrero de 2013.