dimecres, 19 de desembre de 2012








Somos mayoría (y VII)



Querid@s compañer@s:

El 24 de Noviembre y tras la votación pertinente, la Comisión Provisional Estatal de Organización se constituyó en Comisión Gestora. Las funciones fundamentales de la misma serán dos: las de coordinación del proyecto y la preparación del proceso que conduzca a la Asamblea Estatal Constituyente. A tal efecto, una Comisión Técnica emanada de la Gestora preparará los trabajos necesarios para el fin propuesto: hacer del frente Cívico una organización estatal con todos los requisitos y atribuciones que los futuros Estatutos aprueben.

Durante siete meses las únicas palabras que ha explicitado el proyecto del Frente Cívico han sido las mías a través de los escritos que en número de seis y bajo el título de Somos mayoría, han ido apareciendo en las páginas de Prometeo. A partir de la existencia de un órgano de coordinación e impulso del proyecto, mis comunicaciones deben ceder protagonismo a la expresión colectiva del mismo. Por eso, este último Somos mayoría es el punto final a un tiempo de provisionalidad y carencia absoluta de mecanismos e instrumentos colegiados.
Pero al despedirme de estas páginas quisiera, a título de última aportación personal desde las mismas, plantearos una serie de consideraciones que me han suscitado los acontecimientos internos y externos ocurridos desde el día 24 de Noviembre.

Mi experiencia en la génesis y desarrollo de otros proyectos de participación y elaboración colectiva, me ha enseñado que tras los primeros momentos de euforia y de ímpetu en la iniciación de los mismos aparecen situaciones de aparente inacción, de ralentización, de pérdida del aquel primer impulso que desbordaba previsiones y capacidades organizativas. El que ello ocurra no debe desanimarnos pero tampoco resignarnos en la costumbre y la aceptación de lo “inevitable”. ¿Por qué ocurre eso?

En un primer momento el mensaje, la convocatoria, nos ilusiona y nos lanzamos a la tarea de juntarnos, unirnos y establecer las incipientes líneas de organización. Suelen aparecer entonces los primeros problemas de tipo personal o de exclusividad en la interpretación de las intenciones de los demás. Salvo contadísimos casos de protagonismo “purista”, de narcisismo escénico o de instalación en la cultura de la sospecha permanente, hay que buscar las causas en los procesos, los momentos y las fases. El que esto es así lo demuestra el hecho de que frente a las excepcionales y mínimas bajas ocurridas en el Frente Cívico, la constitución del mismo en las provincias que faltaban o el aumento diario de incorporaciones en las ya existentes arrojan un saldo positivo abrumador.

Pero no nos engañemos, el problema subsiste y como dije antes tiene una razón de ser: la interiorización propia de los primeros momentos; hay que salir de ella. El CRECER PARA AUMENTAR debe ceder el paso alCRECER PARA ACTUAR. A partir de ahora el incremento numérico de personas adscritas no puede realizarse “a palo seco” sino como consecuencia de la actividad que desarrollemos. Solamente la acción programada, colectiva, democráticamente elaborada y asumida nos dará presencia e influencia en nuestro entorno.

Hemos asumido que queremos constituirnos en un contrapoder a los poderes económicos, sociales y políticos que continúan socavando los Derechos Humanos y constitucionales de la inmensa mayoría. Y todo contrapoder es, siempre, una organización al servicio de unos fines, unas propuestas, unos proyectos, un programa y unos intereses; en este caso los de la mayoría a la que pertenecemos y queremos galvanizar como protagonista consciente en esta hora de nuestra sociedad.

Permitidme, en esta última entrega del Somos mayoría, que abusando de vuestra paciencia os haga una serie de reflexiones que someto a vuestra consideración:
  1. Cada una y cada uno de nosotras y nosotros es el Frente Cívico; con nuestro ejemplo, trabajo y honestidad en el hacer explicitamos el proyecto. Tenemos personal y colectivamente, capacidad de iniciativa y de búsqueda permanente de puntos de encuentro con l@s demás. El sumar en el acuerdo, en la síntesis, en la acción común, es la permanente garantía de que servimos a nuestra gente, a nosotros mismos. Con este talante, el ejercicio de la tarea común, democráticamente aceptada, es fácil y además gratificante.

  2. El Frente Cívico es un proyecto democrático que no necesita para desarrollarse de ninguna adscripción ideológica o partidaria. Estamos aquí a título personal y sabemos que el objeto de nuestro compromiso no es otra cosa que una respuesta ciudadana a este estado de cosas en permanente descenso hacia la catástrofe social. Por desgracia, y para muchas personas, la palabra Democracia es algo inane y sin sustancia; no es cierto. Democracia es Justicia social, Ética cívica y política, Cultura y sentido de responsabilidad emanado de la asunción de Derechos y Deberes. Democracia es la plenitud de la ciudadanía. Democracia es la fuerza de la mayoría.

  3. Tenemos ante nosotros un programa que debemos ampliar, profundizar, explicar y llevar a la calle. Hasta que el programa o cualquiera de sus puntos no ocupe la centralidad de nuestra tarea, estaremos permanentemente en un frustrante ejercicio de endogamia.

  4. Nuestra gente, la mayoría, necesita explicaciones, consejos, motivaciones concretas, canales de participación y lucha, ámbitos de solidaridad y comprensión, referencias personales inmediatas; pero sobre todo necesita de lazos de coincidencia y de unión con otros y otras que le estimulen a la acción ciudadana, a constituirse en mayoría consciente de que lo es y quiere ejercer de ella.

  5. Si el Frente Cívico se constituye en cualquier sitio y lugar como el referente a donde nuestros conciudadanos puedan asistir a conferencias, sesiones informativas o de elaboración colectiva, proyecciones divulgativas recogidas de la red, debates programáticos, redacción de octavillas, hojas volantes, pasquines y preparación de movilizaciones en general, asambleas en cualquier lugar, etc, el Frente Cívico será la Casa Ciudadana por excelencia.

  6. Estemos permanentemente abiertos a otras organizaciones y colectivos con los que coincidamos general o puntualmente. Invitémoslos a nuestras actividades y participemos en las que ellos organicen sin más requisito que la coincidencia en la acción y los métodos para llevarla a cabo. Nosotros queremos unir a la mayoría pero no podemos erigirnos en protagonistas exclusivos de esa tarea. Hay multitud de plataformas, movimientos colectivos con los que mantener relaciones de colaboración y acción conjunta. La unidad se hace en la actividad, en la acción.

  7. Tengamos una paciente impaciencia. En la medida en que el proyecto con el que nos comprometemos es muy ambicioso pero también muy necesario, no debemos consumir etapas o avanzar sobre terrenos poco firmes. Porque tenemos prisa, porque la mayoría necesita con urgencia constituirse en contrapoder, precisamente por eso, hay que dar pasos firmes y seguros. Si eso lo hacemos así, estaremos preparando las condiciones para que en un momento dado nuestra fuerza, la fuerza de la mayoría organizada, incida en la realidad y cambie el rumbo de las cosas

  8. En estos momentos se están poniendo en marcha los trámites para nuestra inscripción como Frente Cívico Estatal. Esa referencia es muy importante porque comenzamos a ser legales y en consecuencia a poder usar, cara a terceros, las prerrogativas y derechos que tal inscripción nos otorga. En consecuencia y a partir de ese momento, esa será nuestra referencia para todo el ámbito estatal, traducciones idiomáticas aparte.
Y una última cuestión que a modo de propuesta, someto a vuestra consideración.
Tenemos un decálogo programático que fue ampliado en la reunión de la Comisión Provisional de Organización Estatal. Ese conjunto de contenidos a los que debemos añadir aquellos que dimanen de campañas y movilizaciones surgidas de nuestras filas o a instancias de otros constituye un material más que sobrado para centrarse en lo concreto y convertirse en eje vertebrador de nuestro crecimiento.

Sin embargo los acontecimientos se precipitan y agravan aún más la postración a la que nos conducen.
El año pasado las dos fuerzas políticas mayoritarias perpetraron unos de los mayores atentados contra la ciudadanía: la reforma del artículo 135 de la Constitución. En virtud de dicha reforma los pagos de los intereses de la Deuda son prioritarios a cualquier otro Gasto Público: Educación, Sanidad, Obras Públicas, Investigación, Servicios Sociales, etc. Los acreedores que se han beneficiado de esta reforma son fundamentalmente los bancos nacionales y extranjeros.

Pues bien, en este enlace:
https://n-1.cc/file/view/1372980/agustin-turiel-informe-sobre-la-deuda-ilegitima
encontraréis un informe de Agustín G. Turiel Martínez, Inspector de Hacienda del Estado, Interventor y Auditor del Estado sobre lo que califica de “Deuda ilegítima” o sea aquella deuda pública emitida por la Administración General del Estado cuyos fondos se destinan no a sufragar gastos operativos corrientes o de capital sino a ser nuevamente prestados a terceros.

Está clara la alusión a la banca española.
El informe calcula que la deuda anterior al año 2012 se eleva a la cantidad de 108.303 millones de euros. ¿Cuánto supondrá si le añadimos la del citado año y la prevista para el 2013?

El final del informe es demoledor. Los citados miles de millones de euros son solamente de la Administración General del Estado. Queda por analizar la Deuda ilegítima de Comunidades, Entidades Locales, gastos en armamento, obras públicas inútiles y transferencias a confesiones religiosas.

Cuando se nos informa de que los enfermos crónicos deberán pagar las ambulancias que los trasladan, estos datos sobre la Deuda ilegítima son una invitación a la movilización generalizada. Debemos exigir y conseguir lo que se hizo en Ecuador cuyo Gobierno auditó la deuda y dejó de abonar la ilegítima.

Compañeras y compañeros de todos los Frentes Cívicos, Movimientos sociales, plataformas de todo tipo y ciudadanía en general, el combatir y acabar con este expolio es más que urgente. Empezad de manera creativa la movilización. No esperéis a las consignas. Ahí tenemos una tarea más que da sentido a nuestra existencia.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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dimarts, 18 de desembre de 2012

Solo los peces muertos nadan a favor de la corriente





Sólo los peces muertos nadan a favor de la corriente.

O como decía Sten Nadolny: la vida es demasiado valiosa para que la echemos a perder con una actitud acomodaticia.

Sea bueno, doctor.


Deseo romper una lanza a favor de los individuos autónomos, de los que han alcanzado la mayoría de edad. Uno ha de encontrar su propia fuerza para seguir su camino.

¿Y dónde se halla esa fuerza?


Tómese tiempo, no se robe la vida a sí mismo. Nuestro tiempo es limitado, deberíamos conducirnos amorosamente con el tiempo que nos queda: cantar, jugar, encontrarnos, reunirnos para comer con los que amamos lejos del televisor.

Es que nos perdemos en laberintos de preocupaciones.


En Alemania, el 30% sufre dolores de espalda, en el mundo la diabetes sube de manera estrambótica y también los infartos en jóvenes de entre 20 y 30 años. Tenemos que empezar a ser más dueños de nosotros mismos, mejorar nuestra calidad de vida.
Pero el sistema…





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Nacemos sin prejuicios ni preocupaciones, esa inocencia es poder, es libertad, y eso es lo que como adultos debemos recuperar.

¿Cómo lo hace usted?


Paseo por el bosque para calmar mi mente, y me gusta ir a los lugares de culto en los que se canta colectivamente, esa resonancia de las voces te llena de paz. Me gustaría que los jóvenes lo experimentaran, recuperaran esa comunión.

¿Qué dice la ciencia de cantar y bailar?


Que los niños que aprenden en movimiento y cantando tienen niveles de concentración mucho más elevados, retienen más y durante más tiempo. En Alemania, entre el 30% y el 40% de los niños de entre 3 y 5 años son incapaces de dar tres saltos hacia atrás sin caerse y todos ellos tienen dificultades para la resta. El equilibrio y las disciplinas abstractas como las matemáticas están muy relacionados.

Todos precisamos juego y calma.


Hagamos lo que hagamos, si lo hacemos sosegadamente y no dejamos que nada nos distraiga, la experiencia será de eternidad. Y de este modo conseguimos reunir las fuerzas que necesitamos para vivir. Este es el misterio del trato con nuestro tiempo.

Un paso hacia atrás, dos hacia delante.


Necesitamos más tiempo para pensar en todas las consecuencias de nuestras decisiones. Hay que reunir fuerzas mediante la lentitud y avanzar después con decisión.

¿Qué nos vuelve locos, doctor?


Quien no sabe reflexionar corre el peligro de caer enfermo. Estoy convencido de que parte de lo que llamamos demencia está relacionado con la necesidad de desconectar, es una respuesta a la sobrecarga de nuestra vida. Hay que entender que sólo hallamos descanso en nosotros mismos.
¿El miedo enferma a las personas?


¿Se ha fijado en que la gente en el ascensor aparta la mirada y clava la vista en el suelo?

Sí, y no sólo en los ascensores.
Hay temor al contacto emocional. El miedo se apodera de nosotros cada día un poco más. Tememos envejecer, perder los ahorros, que nos despidan, que nos dejen... Y la angustia se contagia como una epidemia. Hablar de miedo es hablar de enfermedad.

¿Cómo puedo espantarlo?


La cercanía y el cariño son una terapia que convierte una nada química en un proceso bioquímico. Hay estudios que revelan que ante situaciones de mucho estrés si alguien te coge la mano las hormonas del estrés bajan. Los que cultivan relaciones sociales estrechas son más felices y están más sanos.

¿Y mientras intentas cultivarlas?


Una modificación consciente de la postura corporal puede ser de gran ayuda: corregir hombros caídos, ensanchar pecho... Y la movilidad corporal también tiene que ver con la movilidad interior: en eso consiste la vivacidad. Muévete hasta que te mueras.
¿Qué es cuidar?


Está estrechamente relacionado con escuchar. Según un estudio, en EE.UU. los pacientes son interrumpidos por el médico tan sólo 18 segundos después de haber comenzado a contarle lo que les sucede.
¿Si compartes la pena sufres menos?


Sí, de la misma manera que la felicidad compartida nos aporta el doble de dicha.


Hasta que llegan las discusiones.


Todos tendemos a situar nuestro punto de vista por encima de los demás. Hay que aprender a discutir constructivamente y ser conscientes de que el lenguaje es limitado (por eso es tan difícil la comunicación); hay que captar al otro.
Y sobre todo disfrutar.


Quien no disfruta con nada se vuelve desagradable. La alegría es un proceso de aprendizaje. Supone lidiar con el sufrimiento. Tras superar cualquier crisis nos queda un sentimiento de gratitud por haber conseguido salir adelante, y creo que ahí está la clave de la alegría y la felicidad.¿Gratitud después de sufrir?


Para estar sano -decía el médico y filósofo Heinrich Schipperges- , uno tiene que decir sí a la vida como un todo. Disfruta de la vida, es más tarde de lo que crees

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diumenge, 16 de desembre de 2012

Servidumbre voluntaria y obediencia al poder

  








16-12-2012


CGT-València organiza las XIV Jornadas Libertarias sobre estrategias de desobediencia colectiva




En pleno siglo XVI, con sólo 18 años, el escritor y político francés, Étienne de la Boétie, escribió sobre la “servidumbre voluntaria”. En el punto de mira tenía a las monarquías autoritarias de la época. Pretendía argumentar sobre la fascinación que ejerce el tirano sobre el individuo y los mecanismos que explican la servidumbre. “Querría solamente comprender cómo puede ser que tantos hombres, burgos, ciudades y naciones soporten a veces a un único tirano que no tiene más poder que el que ellos le dan, que sólo puede perjudicarles porque ellos le aguantan y que no podría hacerles ningún mal si no prefiriesen sufrirle a contradecirle”, razona.
Entre el 10 y el 14 de diciembre de 2012, CGT-València ha organizado las XIV Jornades Llibertàries del sindicato, con el título “La estrategia de la desobediencia colectiva”. Las jornadas se han iniciado con una mesa redonda sobre “La servidumbre voluntaria: los porqués de la obediencia al poder”, lo que pone de manifiesto la vigencia de esta noción varias centurias después que la enunciara Étienne de la Boétie.

La psicoanalista María Amparo García del Moral aborda la “servidumbre voluntaria” y la pleitesía hacia el poderoso desde una perspectiva lacaniana. “Lo que entendemos por realidad no es más que el discurso del amo, y como tal puede ser analizada y transformada”, afirma. ¿Se concentra excesivamente el psicoanálisis en salidas individuales? “El individuo no puede luchar solo contra el discurso del amo; uno no puede sobrevivir solo sin la colectividad; porque a nadie se le puede exigir ser héroe ni mártir”, explica la psicoanalista.
Imaginemos una roca como imagen del discurso del amo. Para García del Moral, “uno de manera aislada no puede contra esa roca. El objetivo es desgastarla de manera colectiva”. Ahora bienmatiza la psicoanalista, “tampoco debemos aceptar el discurso del amo dentro de nosotros mismos; hemos de rechazar esa realidad sin recovecos ni ambigüedades”, explica. Sobre las posibilidades de la acción individual, opina que la realidad “nos condiciona; uno es libre pero dentro de muchos límites; por eso, lo que realmente somos es muy difícil de gestionar”.

El poeta, ensayista y profesor de Teoria de la Comunicación en la Universitat de València, Antonio Méndez Rubio, hace a grandes trazos un recorrido por la historia de la desobediencia y los mecanismos de sumisión, cada vez más sofisticados. En el franquismo la obediencia se obtenía por la mera fuerza bruta. En la década de los 80 se impone la persuasión, se ofrece a la gente un horizonte sugestivo (“Esto es lo mejor para todos”, se dice). Hoy, afirma Antonio Méndez Rubio que la fuerza es el último recurso para generar sumisión. “Ni siquiera la propaganda, la educación o la publicidad son lo esencial”. Los poderes han dado un paso más: “La realidad se confunde con el mandato; así pues, ya no hace falta siquiera obedecer”.
Con su lenguaje cotidiano, los presos de México DF permiten entender muy bien el estadio actual. Distinguen, recuerda Méndez Rubio, el “adentro” (celdas, habitaciones o aseos) del “afuera” (zonas de ocio y libre concurrencia). “El problema es que ese afuera queda dentro de los muros de la prisión, es una parte del interior del sistema”. Considera el autor de “Cuerpo a cuerpo” o “Historia del cielo” que esta “totalización de la vida nos permite hablar en el presente de un fascismo de baja intensidad”.

¿Para qué esta uno en el mundo? El docente asegura que no es lo mismo “sobrevivir” que “vivir”. Se explica: la supervivencia implica “un encaje entre el interior y lo exterior”. O, lo que es lo mismo, asumir “lo que hay” para salir del paso. Supone aceptar obligaciones pero, también, y esto es decisivo, reconocer el orden real “porque necesito existir”. “Encontramos un placer y una seguridad en ser reconocidos por la ley, pero eso también implica perder la autonomía, perderse a uno mismo y la posibilidad de vivir. A la angustia y a la rotura interna”, subraya el ensayista. Pero también a la externa porque “estamos ante una realidad totalizadora que todo lo envuelve, como en la experiencia nazi”.

En el “Tratado del Saber Vivir” (1967), Raoul Vaneigem afirmaba que gracias a que estamos divididos o mutilados entre nosotros y dentro de nosotros, reina la opresión; esto, viene a decir el filósofo belga, refuerza al poder en su calidad de padre protector. Este encaje entre lo interior y lo exterior para sobrevivir, que deriva en angustia existencial, puede tener dos desenlaces, según Méndez Rubio, el trágico o el poético. El primero lo ejemplifica Creonte en una tragedia de Sófocles (siglo V AC), cuando afirma que no hay mal peor que la rebeldía ante la autoridad; “la mayoría de personas a las que van bien las cosas, es la obediencia a la autoridad la que las salva”.

Pero la esperanza reside en el desenlace poético. En otra tragedia de Sófocles, “Antígona”, el autor se refiere a “tus particulares resonancias”. “Es una idea –explica Antonio Méndez Rubio- que remite a la conexión con uno mismo, a la creatividad, es decir, al momento de vivir y no de sobrevivir; es lo que algunos autores llaman el momento de la poesía”.

La neurosis, la angustia, la soledad, la “guerra de nervios” son hoy realidades muy comunes. Pero como existe una confusión y una mezcla entre lo individual y lo colectivo, entre lo interno y lo externo, no hay una salida clara: “El sistema somos todos nosotros; estamos muy bien montados”, asegura el poeta. Lo cierto es que, añade, “estamos evitando siempre la soledad, de ahí el recurso tan habitual a la tecnología”. En el movimiento libertario de los años 30 se hablaba de “revolución interior”. “Era un pájaro frente a un muro que intentaba sortearlo; el problema es que hoy el ave revolotea sin que, a lo mejor, el muro esté delante”. Porque la frontera entre el “adentro” y el “afuera” ha caído.

Por su parte, Manolo Rodríguez, profesor de Sociología de la Universitat de València, se fija en el “régimen de verdad” que domina en el mundo actual. Siguiendo un reciente artículo de Josep Ramoneda en El País, cita dos posibilidades. Si conociéramos la verdad del régimen de dominación, el capitalismo se derrumbaría en 24 horas. Es la interpretación de Rosa Luxemburgo. Pero hoy se impone el “régimen del terror”. Paralizados por el miedo, “cuando sabemos la verdad, nos quedamos inmóviles”. Es la interpretación de Foucault. Por eso, según Rodríguez, “lo importante ahora es ése tránsito que nos permita superar el régimen de terror”.

Decía Éttiene de la Boétie que resulta verdaderamente sorprendente, “aunque sea tan común que más cabe gemir que asombrarse, ver a un millón de hombres esclavizados, con la cabeza bajo el yugo, no porque estén sometidos por una fuerza mayor, sino porque han sido sometidos por el nombre de uno solo, al que no deberían temer –ya que sólo es uno- ni amar, ya que es inhumano y cruel con ellos”. En el siglo XVI, cuando escribía estas líneas, y en el siglo XXI.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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