dissabte, 26 de gener de 2013

La guardia civil clausura un viejo cuartel militar





26-01-2013

Las ONG denuncian la “política de parches” de las Administraciones y que los afectados se verán “sin techo” donde vivir
La guardia civil clausura un viejo cuartel militar donde vivían 170 inmigrantes en Bonrepòs (Valencia)



Un operativo formado por medio centenar de guardias civiles (incluidos una treintena de antidisturbios), varias dotaciones de policías locales y agentes apostados en el entorno procedió el miércoles a la clausura, a primera hora de la mañana, de un antiguo cuartel militar en el municipio de Bonrepòs (muy cerca de Valencia capital), donde vivían 170 personas inmigrantes de diferentes nacionalidades; a pesar del gran despliegue realizado, en el momento de su cierre el viejo cuartel se encontraba vacío.

Los inmigrantes, en su mayoría de procedencia subsahariana y algunas familias rumanas, habían abandonado el edificio días antes (el plazo otorgado finalizaba el 23 de enero). A las 7,00, cuando miembros de diferentes ONG llegaron al entorno del cuartel, los efectivos de la guardia civil ya habían procedido a su clausura y acordonado la zona. A continuación, se anunció que comenzarían las operaciones de derribo así como la limpieza del solar adyacente.

Desde el año 2009, vivían en el antiguo cuartel militar, que se hallaba en situación de abandono, unas 170 personas de origen africano y varias familias rumanas. Trabajaban, en Valencia o en los pueblos del entorno, como temporeros en el campo, en el aparcamiento de vehículos o con la chatarra, según informa Valencia Acoge. Finalizada la jornada de trabajo, regresaban al obsoleto cuartel para dormir.

El cierre del asentamiento se produjo el día 23 de enero, tal como dispuso un auto judicial del pasado 17 de diciembre. Emplazado en una parcela de 70.000 metros cuadrados, el edificio formaba parte del patrimonio del Ministerio de Defensa, hasta que una sentencia del Tribunal Supremo resolvió que se devolviera la titularidad a los herederos de los antiguos propietarios.

Las Administraciones Públicas (Conselleria de Bienestar Social y Ayuntamiento de Bonrepós) aseguran que a las personas afectadas por el desalojo se les han ofrecido dos posibilidades: la acogida por parte de diferentes ONG colaboradoras (Cruz Roja, ACCEM y CEPAIM) o desplazarse con el medio de transporte y la manutención pagada a otros municipios, como Murcia, Huelva o Zaragoza.

Sin embargo, personas como Samuel Twi Frimpong, de 34 años y oriundo de Gana, aseguraron no tener dónde pasar la noche el mismo día en que la guardia civil clausuró el viejo cuartel militar. Actualmente sin trabajo ni domicilio, Samuel llevaba cuatro años viviendo en el asentamiento. El día del desalojo por la tarde, se hallaba en la sede de Valencia Acoge sin hogar donde dormir.

Frente a las versiones oficiales, que en algunos casos han tratado los hechos como un problema de “seguridad”, y en otros, han insistido en que se ofrecía una “salida digna” a los afectados, Xavi Torregrosa, vicepresidente de Valencia Acoge, asegura que “la Administración no cuenta con un criterio claro; están actuando de una manera improvisada; se llevan a los inmigrantes desalojados a otro sitio, pero ¿para qué?”, se pregunta. “En Valencia hay muy pocos recursos dedicados a la acogida, y además se encuentran saturados; no se dan respuestas a las necesidades de la gente”, asevera.

En un comunicado hecho público ayer, las ONG que integran la Mesa de Entidades de Solidaridad con las y los inmigrantes, la Campaña por el cierre de los CIE y el Foro Alternativo de la Inmigración han denunciado la “política de parches” aplicada por la Administración, pues “además de no establecerse medidas de atención continuada a los colectivos vulnerables, las personas afectadas por este desmantelamiento se verán sin techo y tendrán que buscarse cualquier otro lugar donde malvivir”.

También denuncian que las personas inmigrantes comenzaron a abandonar el lugar que fuera su “casa” desde 2009, ante la “presión” de las autoridades, que les advertían que incurrían en un delito si se resistían a la orden judicial de desalojo, y el ofrecimiento de plazas en albergues o pisos, el desplazamiento a otra ciudad o el pago del billete de ida a sus países de origen, aseguran las organizaciones sociales.

Agregan las ONG que la mayor parte de estas personas procedían de otros asentamientos o directamente de la calle, “donde se vieron obligadas a vivir por la falta de recursos para pagar una vivienda”. Muchos residían en Bonrepòs desde hace años y algunos llegaron este año para trabajar en el campo, pero la falta de locales para acoger a los trabajadores temporeros -ni el pasado año ni éste se han habilitado- les forzó a instalarse en el viejo cuartel.

Además, “el asentamiento existe desde hace casi cinco años y ninguna administración se ha preocupado por la suerte de quienes allí estaban, hasta que un juzgado ordenó el desalojo” asegura el comunicado de la Mesa de Entidades de Solidaridad con las y los Inmigrantes. “Las propuestas de “acogida” son temporales y el traslado a otros lugares no garantiza condiciones de vida digna en el destino”, añaden.

Según la misma nota de prensa, ni el Gobierno Central, ni la Generalitat Valenciana ni los ayuntamientos han establecido dispositivos de atención a estos colectivos vulnerables. De hecho, cuando la “acogida oficial” finaliza, esas mismas personas se vuelven a encontrar en la calle y, consecuentemente, “se verán obligadas a ocupar cualquier lugar vacío que hallen, aunque esté en pésimas condiciones de habitabilidad”.

Tampoco la actuación de las diferentes administraciones ha considerado otra cuestión: Muchas personas prefieren vivir en estos asentamientos, como el desalojado ayer, que en un albergue que no responde a sus necesidades por el funcionamiento interno de estos centros (horarios no compatibles con sus jornadas laborales, falta de apoyo, imposibilidad de autogestión).

Al desahucio de Bonrepòs le precedieron los desalojos del antiguo cauce del Túria, las naves de Macosa y la fábrica de Bombas Gens, “y habrán muchas más intervenciones de las Fuerzas de Seguridad en desalojos mientras hayan personas que necesitan un alojamiento adecuado a sus necesidades, y mientras el Estado no asuma que tiene la obligación de garantizar unas condiciones de vida dignas a todas las personas que viven en esta sociedad”, denuncia el comunicado de la Mesa de Solidaridad, la Campaña por el cierre de los CIE y el Foro Alternativo de la Inmigración.

Por último, la nota de prensa se pregunta “de dónde se ha sacado el dinero para esta actuación cuando a las organizaciones sociales que trabajamos con las y los inmigrantes se nos adeudan las ayudas concedidas desde hace dos años. Si la Administración hubiera cumplido con sus compromisos, no se hubieran tenido que cerrar numerosos dispositivos de acogida gestionados por las ONG y probablemente no hubieran existido asentamientos como el de Bonrepòs”.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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divendres, 25 de gener de 2013

Steinbeck contra la pesadilla americana








25-01-2013


Steinbeck contra la pesadilla americana






...y en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, cogiendo peso, listas para la vendimia.
John Steinbeck


En estos días, el telediario vuelve a vendernos el mito de Obama. Mientras las tropas norteamericanas ocupan medio planeta y sus cabezas nucleares nos amenazan a todos, el telediario intenta convencernos de que los verdaderos peligros son Siria e Irán. Los mismos que en Libia, cuando asesinaban a Gadafi, eran “freedom fighters”, al cruzar la frontera y viajar hasta Mali se transforman misteriosamente en “terroristas”. Llamazares propone que el juez Garzón encabece la próxima candidatura electoral del PCE-IU (quizá su táctica electoral para asegurarse la victoria sea ilegalizar al resto de partidos). En fin, el desbarajuste demencial habitual.
Pero el telediario, plagado de anécdotas ridículas y casos supuestamente “graciosos”, alcanza el clímax cuando empieza a vendernos la película de Spielberg sobre Lincoln. ¡Lo compararan con Obama, qué original! Es cierto que, a pesar del genio interpretativo de Daniel Day-Lewis, el Lincoln de la película está lejos del que conociera Marx: el de la pantalla es un politicastro demagógico que nunca dice lo que piensa, manipula a la gente contando absurdas anécdotas y tirando, a falta de argumentos, de su supuesto “carisma”, etc. El Lincoln real, un negrero reconvertido como Suárez, al menos cambió las reglas del juego y, es justo decirlo, abolió la esclavitud. ¿Ha cambiado alguna regla del juego Obama? Apago la tele y abro una página web alternativa. Vaya, Vicenç Navarro nos escribe sobre “lo que Spielberg no cuenta de Liconln”. Pero ¿y lo que Vicenç Navarro no cuenta de Lincoln? Cierro la página web.

Abro mi libro de Howard Zinn y leo: “No estoy, ni nunca he estado, a favor de equiparar social y políticamente a las razas blanca y negra (aplausos). No estoy, ni nunca he estado, a favor de dejar votar ni formar parte de los jurados a los negros, ni de permitirles ocupar puestos en la administración, ni de casarse con blancos… Mientras permanezcan juntos, debe haber la posición superior y la inferior, y yo deseo que la posición superior la ocupe la raza blanca”. “Mi objetivo primordial en esta lucha es la salvación de la Unión, y no el salvar o destruir la esclavitud. Si pudiera salvar la Unión sin liberar a ningún esclavo, lo haría”. Abro mi libro de Domenico Losurdo y contrasto la información. No hay error. Ambas citas son de Abraham Lincoln.

Al dejarlos, en el estante veo mi libro de Albert Manfred y lo abro. Allí veo otra cosa que ni la película de Spielberg ni el artículo de Navarro cuentan: el desarrollo desigual del capitalismo en EE UU, que hizo que en el norte se desarrollara la industria y las granjas agrícolas, frente al sur basado en las plantaciones de tipo esclavista. Nadie habla de algo muy sencillo de comprender: con el capitalismo, a partir de cierto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, a la clase dominante no le interesa tener esclavos. Al fin y al cabo, al esclavo hay que mantenerlo, alimentarlo y cobijarlo, sin poder cobrarle nada a cambio. Al asalariado, en cambio, puedes venderle lo que él mismo produce.

Todo ello me lleva a pensar en algo: el sueño americano tiene también una versión progre, dispuesta a seducirnos con nuestro propio lenguaje. Sí, el neoliberalismo es muy malo, pero ¿y Keynes? ¿Y el New Deal? Sin embargo, en los mismos días en que iba al cine a alimentar el genocidio contra el pueblo palestino (como se sabe, en parte financiado por las donaciones de gente como Spielberg), terminaba de leer una novela que se me antoja el antídoto perfecto contra el sueño americano en cualquiera de sus versiones.

Me gusta diversificar, pero esta vez he leído tres novelas seguidas de John Steinbeck, porque estoy absolutamente sobrecogido con su literatura de denuncia. Primero leí la realista De ratones y hombres , con un nudo en la garganta; una obra que jamás podré olvidar. Luego la simbolista La perla . Y por último Las uvas de la ira , una auténtica novela total, síntesis de simbolismo y el realismo; de lo mejor que he leído en mi vida.

Hagámoslo a modo de anuncio publicitario: ¿estáis hartos de literatura insulsa que no dice nada? ¿Estáis acostumbrados a leer paparruchas contra la Unión Soviética y que niega sus logros? ¿Queréis leer una novela en la que veáis a niños muriendo de hambre en los Estados Unidos de América, en plena mitad de la década de los 30? ¿Queréis leer una novela que no hable de las nubes o de chorradas, sino en la que se vea de una vez la maldita realidad: el desahucio de una familia obrera, la policía al servicio de los señoritos, el patrón pagando menos por tener a muchos parados haciendo cola, la gente buscando trabajo sin encontrarlo, los piquetes, los esquiroles, el hambre, la xenofobia, la injusticia radical de la propiedad privada, el no poder atacar a nadie porque el acreedor no es una persona sino “un banco”, la desesperación de no poder volarle la cabeza a esos hijos de puta porque te colgarían o acabarías en la cárcel y tu familia te necesita? Entonces leed Las uvas de la ira (y ved de paso la adaptación cinematográfica de John Ford).

Una obra cimentada más sobre la imagen que sobre el discurso, quizá porque para escribirla John Steinbeck se basó en sus propios reportajes, escritos en 1936 para The San Francisco News. Estas crónicas describían la emigración a California de los “okies”, los granjeros de Oklahoma desahuciados por las compañías, propietarias legales de la tierra que llevaban trabajando durante generaciones. Steinbeck subvierte los símbolos del sueño americano: si la emigración primitiva hacia el oeste se hizo a costa de la expulsión y el genocidio de los indios, esta vez la emigración forzosa no podrá establecerse en ninguna tierra, porque todas pertenecen a la oligarquía financiera (que, por si había alguna duda, tienen a las fuerzas armadas de su parte). Veremos emigrar a las familias ilusionadas, para acabar presas de la desesperación, dispuestas a trabajar por un plato de comida y un techo… pero que ni siquiera eso logran. Veremos a familias que buscaron el sueño americano hasta debajo de las piedras, sin encontrarlo, porque para el proletario el sueño americano no existe o, en todo caso, es una pesadilla.

Lo que más llama la atención de este libro es su profunda actualidad. Y, entre otras cosas, viene bien resaltarlo para tachar y eliminar de una vez por todas las tonterías del “Partido X” y similares. Aquí hay gente ignorante que se cree que un desahucio por parte de un banco es una cosa muy nueva (a diferencia de los comunistas, que, naturalmente, estamos "anticuados"). Que antes de la "revolución neoliberal" el capitalismo era distinto, más humano y mejor. Que lo raro, la excepcionalidad histórica, es lo de ahora, no el "Welfare State". Pues bien, esta novela es de 1939 y, al leerla, compruebas que entonces ocurría exactamente lo mismo que ahora, porque, aunque no esté de moda decirlo, la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases; y la historia del capitalismo ha sido siempre (porque en función de sus leyes internas no puede ser de otra manera) la eterna y bárbara infamia que padecemos ahora.

En 1938, Steinbeck escribió en una carta: “Quiero señalar con el dedo a los codiciosos hijos de puta responsables de todo esto para que se avergüencen, y donde mejor puedo hacerlo es en los periódicos”. Naturalmente, sus artículos y novelas fueron perseguidos. Las uvas de la ira fue denunciada en el Senado y en los púlpitos norteamericanos y, of course, prohibida en muchas bibliotecas. Me he acercado a la biblioteca pública y he encontrado capítulos críticos sobre Hemingway, Faulkner, Scott Fitzgerald, Capote y muchos otros. Pero, a pesar de que ganó el Pulitzer y el Nobel, poco o casi nada sobre Steinbeck. ¿Hay una prueba más clara de que todo tiempo pasado no fue mejor, pero tampoco peor?


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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dimecres, 23 de gener de 2013

Lincoln, lo que la película ‘Lincoln’ no dice sobre Lincoln?








     17ene 2013

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Vicenç Navarro

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University

La película Lincoln, producida y dirigida por uno de los directores más conocidos de EEUU, Steven Spielberg, ha reavivado un gran interés por la figura del presidente Lincoln, uno de los presidentes que, como el presidente Franklin D. Roosevelt, ha intervenido siempre en el ideario estadounidense con gran recuerdo popular. Se destaca tal figura política como la garante de la unidad de EEUU, tras derrotar a los confederados que aspiraban a la secesión de los Estados del Sur de aquel Estado federal. Es también una figura que resalta en la historia de EEUU por haber abolido la esclavitud, y haber dado la libertad y la ciudadanía a los descendientes de las poblaciones inmigrantes de origen africano, es decir, a la población negra, que en EEUU se conoce como la población afroamericana.
Lincoln fue también uno de los fundadores del Partido Republicano que en sus orígenes fue directamente opuesto al Partido Republicano actual, que está hoy altamente influenciado por un movimiento –el Tea Party- chauvinista, racista y sumamente reaccionario detrás del cual hay intereses económicos y financieros que quieren eliminar la influencia del gobierno federal en las vidas económicas, sociales y políticas del país. El Partido Republicano fundado por el presidente Lincoln era, por el contrario, un partido federalista, que consideró al gobierno federal como garante de los Derechos Humanos. Y entre ellos, la emancipación de los esclavos, tema central de la película Lincoln, fue al que Lincoln dio mayor hincapié. Terminar con la esclavitud significaba que el esclavo pasaba a ser trabajador, dueño de su propio trabajo.
Ahora bien, Lincoln, incluso antes de ser presidente, consideró otras conquistas sociales como parte también de los Derechos Humanos, y entre ellas, el derecho del mundo del trabajo a controlar, no sólo su trabajo, sino también el producto de su trabajo. El derecho de emancipación de los esclavos transformaba al esclavo en una persona libre asalariada, unida –según él- en lazos fraternales con los otros miembros de la clase trabajadora, independientemente del color de su piel. Sus demandas de que el esclavo dejara de serlo y de que el trabajador –tanto blanco como negro- fuera el dueño, no sólo de su trabajo, sino también del producto de su trabajo, eran igualmente revolucionarias. La emancipación de la esclavitud requería que la persona fuera la dueña de su trabajo. La emancipación de la clase trabajadora significaba que la clase trabajadora fuera la dueña del producto de su trabajo. Y Lincoln demandó los dos tipos de emancipación. El segundo tipo de emancipación, sin embargo, ni siquiera se cita en la película Lincoln. En realidad, la ignora. Y utilizo la expresión “ignora” en lugar de “oculta”, porque es del todo posible que los autores de la película o del libro sobre el que se basa ni siquiera conozcan la historia real de Lincoln. La Guerra Fría en el mundo cultural e incluso académico de EEUU (que continúa existiendo) y el enorme dominio de lo que en allí se llama la Corporate Class (la clase de los propietarios y gestores del gran capital) sobre la vida, no sólo económica, sino también cívica y cultural, explica que la historia formal de EEUU que se enseña en las escuelas y en las universidades sea muy sesgada, purificada de cualquier contaminación ideológica procedente del movimiento obrero, sea socialismo, comunismo o anarquismo. La gran mayoría de estudiantes estadounidenses, incluso de las universidades más prestigiosas y conocidas, no saben que la fiesta del 1º de Mayo, celebrada mundialmente como el Día Internacional del Trabajo, es una fiesta en homenaje a los sindicalistas estadounidenses que murieron en defensa de trabajar ocho horas al día (en lugar de doce), victoria que inició tal reivindicación exitosa en la mayoría de países del mundo. En EEUU, tal día, el 1º de Mayo, además de no ser festivo, es el día de la Ley y el Orden -Law and Order Day- (ver el libro People’s History of the U.S., de Howard Zinn). La historia real de EEUU es muy distinta a la historia formal promovida por las estructuras de poder estadounidenses.
Las ignoradas y/o ocultadas simpatías de Lincoln
Lincoln, ya cuando era miembro de la Cámara Legislativa de su Estado de Illinois, simpatizó claramente con las demandas socialistas del movimiento obrero, no sólo de EEUU, sino también mundial. En realidad, Lincoln, tal como indiqué al principio del artículo, consideraba como un Derecho Humano, el derecho del mundo del trabajo a controlar el producto de su trabajo, postura claramente revolucionaria en aquel periodo (y que continúa siéndolo hoy), y que ni la película ni la cultura dominante en EEUU recuerda o conoce, convenientemente olvidada en los aparatos ideológicos del establishment estadounidense controlados por la Corporate Class. En realidad, Lincoln consideró que la esclavitud era el dominio máximo del capital sobre el mundo del trabajo y su oposición a las estructuras de poder de los Estados sureños se debía precisamente a que percibía estas estructuras como sustentadoras de un régimen económico basado en la explotación absoluta del mundo del trabajo. De ahí que viera la abolición de la esclavitud como la liberación no sólo de la población negra sino de todo el mundo del trabajo, beneficiando también a la clase trabajadora blanca, cuyo racismo él veía que iba en contra de sus propios intereses. Lincoln también indicó que “el mundo del trabajo antecede al capital. El capital es el fruto del trabajo, y no hubiera existido sin el mundo del trabajo, que lo creó. El mundo del trabajo es superior al mundo del capital y merece la mayor consideración (…) En la situación actual el capital tiene todo el poder y hay que revertir este desequilibrio”. Lectores de los escritos de Karl Marx, contemporáneo de Abraham Lincoln, recordarán que algunas de estas frases eran muy semejantes a las utilizadas por tal analista del capitalismo en su análisis de la relación capital/trabajo bajo tal sistema económico.
Le sorprenderá a gran número de lectores saber que los escritos de Karl Marx influenciaron a Abraham Lincoln, tal como documenta en gran detalle John Nichols en su excelente artículo  “Reading Karl Marx with Abraham Lincoln Utopian socialists, German communists and other republicans” publicado en Political Affairs(27/11/12), y del cual extraigo las citas así como la mayoría de datos publicados en este artículo. Los escritos de Karl Marx eran conocidos entre los grupos de intelectuales que estaban profundamente insatisfechos con la situación política y económica de EEUU, como era el caso de Lincoln. Karl Marx escribía regularmente en The New York Tribune, el rotativo intelectual más influente en Estados Unidos en aquel periodo. Su director Horace Greeley se consideraba un socialista y un gran admirador de Karl Marx, al cual invitó a ser columnista de tal diario. En las columnas de su diario incluyó gran número de activistas alemanes que habían huido de las persecuciones ocurridas en la Alemania de aquel tiempo, una Alemania altamente agitada, con un naciente movimiento obrero que cuestionaba el orden económico existente. Algunos de estos inmigrantes alemanes (conocidos en el EEUU de aquel momento como los “Republicanos Rojos”) lucharon más tarde con las tropas federales en la Guerra Civil, dirigidos por el presidente Lincoln.
Greeley y Lincoln eran amigos. En realidad Greeley y su diario apoyaron desde el principio la carrera política de Lincoln, siendo Greeley el que le aconsejó a que se presentara a la presidencia del país. Y toda la evidencia apunta que Lincoln era un ferviente lector del The New York Tribune. En su campaña electoral para la presidencia de EEUU invitó a varios “republicanos rojos” a integrarse en su equipo. En realidad, ya antes, como congresista, representante de la ciudadanía de Springfield en el Estado de Illinois, apoyó frecuentemente los movimientos revolucionarios que estaban ocurriendo en Europa, y muy en especial en Hungría, firmando documentos en apoyo de tales movimientos.
Lincoln, gran amigo del mundo del trabajo estadounidense e internacional.
Su conocimiento de las tradiciones revolucionarias existentes en aquel periodo no era casual sino que era fruto de sus simpatías con el movimiento obrero internacional y sus instituciones. Animó a los trabajadores de EEUU a organizar y establecer sindicatos y continuó haciéndolo cuando fue presidente. Y varios sindicatos le nombraron miembro honorario. En su respuesta a los sindicatos de Nueva York subrayó “vosotros habéis entendido mejor que nadie que la lucha para terminar con la esclavitud es la lucha para liberar al mundo del trabajo, es decir, a liberar a todos los trabajadores. La liberación de los esclavos en el Sur es parte de la misma lucha por la liberación de los trabajadores en el Norte”. Y durante la campaña electoral, el presidente Lincoln promovió la postura en contra de la esclavitud indicando explícitamente que la liberación de los esclavos les permitiría a los trabajadores exigir los salarios que les permitirían vivir decentemente y con dignidad, ayudando con ello a aumentar los salarios de todos los trabajadores, tanto negros como blancos.
Marx, y también Engels, escribieron con entusiasmo sobre la campaña electoral de Lincoln, en un momento en que ambos estaban preparando la Primera Internacional del Movimiento Obrero. En un momento de las sesiones, Marx y Engels propusieron a la Internacional que enviara una carta al presidente Lincoln felicitándolo por su actitud y postura. En su carta, la Primera Internacional felicitaba al pueblo de EEUU y a su presidente por, al terminar con la esclavitud, haber favorecido la liberación de toda la clase trabajadora, no solo estadounidense, sino también la mundial.
El presidente Lincoln respondió, agradeciendo la nota y respondiendo que valoraba el apoyo de los trabajadores del mundo a sus políticas, en un tono cordial, que, por cierto, creó gran alarma entre los establishments económicos, financieros y políticos a ambos lados del Atlántico. Estaba claro, a nivel internacional que, como señaló más tarde el dirigente socialista estadounidense Eugene Victor Debs, en su propia campaña electoral, “Lincoln había sido un revolucionario y que por paradójico que pudiera parecer, el Partido Republicando había tenido en su orígenes una tonalidad roja”.
La revolución democrática que Lincoln inició y que nunca se desarrolló.
Ni que decir tiene que ninguno de estos datos aparece en la película Lincoln, ni son ampliamente conocidos en EEUU. Pero, como bien señalan John Nichols y Robin Blackburn (otro autor que ha escrito extensamente sobre Lincoln y Marx), para entender Lincoln hay que entender el periodo y el contexto en los que él vivió. Lincoln no era un marxista (término sobreutilizado en la literatura historiográfica y que el propio Marx denunció) y no era su intento eliminar el capitalismo, sino corregir el enorme desequilibrio existente en él, entre el capital y el trabajo. Pero, no hay duda de que fue altamente influenciado por Marx y otros pensadores socialistas, con los cuales compartió sus deseos inmediatos, claramente simpatizando con ellos, llevando su postura a altos niveles de radicalismo en su compromiso democrático. Es una tergiversación histórica ignorar tales hechos, como hace la película Lincoln.
No hay duda de que Lincoln fue una personalidad compleja con muchos claroscuros. Pero las simpatías están escritas y bien definidas en sus discursos. Es más, los intensos debates que ocurrían en las izquierdas europeas se reproducían también en los círculos progresistas de EEUU. En realidad, la mayor influencia sobre Lincoln fue la de los socialistas utópicos alemanes, muchos de los cuales se refugiaron en Illinois huyendo de la represión europea.
El comunalismo que caracterizó a tales socialistas influenció la concepción democrática de Lincoln, interpretando democracia como la gobernanza de las instituciones políticas por parte del pueblo, en el cual las clases populares eran la mayoría. Su famoso dicho (que se ha convertido en el espléndido eslogan democrático más conocido en el mundo –Democracy for the people, of the people and by the people- claramente señala la imposibilidad de tener una democracia del pueblo y para el pueblo sin que sea realizada y llevada a cabo por el mismo pueblo. De ahí que viera la liberación de los esclavos y del mundo del trabajo como elementos esenciales de tal democratización. Su concepto de igualdad llevaba inevitablemente un conflicto con el dominio de tales instituciones políticas por el capital. Y la realidad existente hoy en EEUU y que detallo en mi artículo “Lo que no se ha dicho en los medios sobre las elecciones en EEUU” (Público, 13.11.12)es una prueba de ello. Hoy la Corporate Class controla las instituciones políticas de aquel país.
Últimas observaciones y un ruego
Repito que ninguna de estas realidades aparece en la película. Spielberg no es, después de todo, Pontecorvo, y el clima intelectual estadounidense todavía está estancado en la Guerra Fría que le empobrece intelectualmente. “Socialismo” continúa siendo una palabra mal vista en los círculos del establishment cultural de aquel país. Y en la tierra de Lincoln, aquel proyecto democrático que él soñó nunca se realizó debido a la enorme influencia del poder del capital sobre las instituciones democráticas, influencia que ha disminuido enormemente la expresión democrática en aquel país. Y la paradoja hiriente de la historia es que el Partido Republicano se haya convertido en el instrumento político más agresivo hoy existente al servicio del capital.
Por cierto, agradecería que todas las personas que encuentren este artículo interesante lo distribuyan ampliamente, incluyendo en su distribución a los críticos de cine, que en su promoción de la película, seguro que no dirán nada del otro Lincoln desconocido en su propio país (y en muchos otros, incluyendo España). A uno de los fundadores del movimiento revolucionario democrático ni siquiera se le reconoce como tal. Su emancipación de los esclavos es una gran victoria que hay que celebrar. Pero Lincoln fue incluso  más allá. Y de esto ni se habla.

dimarts, 22 de gener de 2013

La acción, el lenguaje y el sentido de la vida









La acción, el lenguaje y el sentido de la vida



¿Tu crees que, “La vida no es más que una sombra... un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa”?. Eso escribió Shakespeare en boca de Macbeth.

El 26,5% de los niños y las niñas del estado español, viven en la pobreza, y sólo hacen una comida al día; es el dato oficial aportado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El 26,5% de los niños y las niñas.... Se me ocurren dos apuntes, la primera para nosotros pueblo: “Quienes no sienten que una grave enfermedad les aqueja están mentalmente enfermos”, es un aforismo de Hipócrates; la segunda es sobre los capitalistas y sus gobiernos: todo el poder conque cuentan esta muy sobrevalorado, no son capaces de penetrar en el interior de las cosas sean las que fueren.

El 26,5% de los niños y las niñas del estado español sólo hacen una comida al día, padecen hambre. Pero esto dicho así es muy grave y/o es no decir nada. ¿Qué conflictos tenemos con el lenguaje cuando resulta tan vacío que no nos mueve?. Hacen falta otras formas de decir, aunque para decirlo de manera diferente primero tenemos que haber llevado a cabo nuevas experiencias, y previamente habrá que plantearse dudas, preguntas, ¿quién?, ¿quiénes?, ¿por qué?.

El lenguaje no va a expresar sentimiento alguno sobre la realidad del momento si no tenemos experiencias sociales nuevas, y necesitamos la fuerza subjetiva que se extrae de la lucha social, eso que es el aprendizaje por tratar la realidad social. Se dice: la acción es la que transforma, la palabra nombra. Y sin embargo son complementarias y aclaratorias, extraen conocimiento y lo hacen ver, engarzan una con otra, se anudan con la vida vivida y dan a conocer el sentido de ésta.

Sólo nuestros actos sobre la realidad nos darán una percepción nueva del lugar en el que nos encontramos, una nueva conciencia de nuestra situación y de los siguientes pasos a dar.

Participar en el tiempo en que vivimos y sumarse a las filas de quienes combaten a esos que impiden traer un tiempo de justicia, da vida al lenguaje, expresará de manera viva, significativa, las causas y los porqués; el mismo lenguaje dará miedo a esos que ahora siembran el hambre, el mismo lenguaje perseguirá a los causantes del hambre del 26,5% de los niños y las niñas del estado español, y no leeremos o escucharemos la frase de Shakespeare en Macbeth: “La vida no es más que una sombra... un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa”, sin negarla, sin rechazarla, sin pensar que es mentira, sin saber que el sentido de nuestra vida se encuentra en el centro de nuestra conciencia.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

dilluns, 21 de gener de 2013








La cleptocracia, una corrupción angelical

Iohannes Maurus


La indignación ciudadana que causa la corrupción en España es perfectamente comprensible y legítima. Trabajadores, jubilados, jóvenes y demás integrantes de la aplastante mayoría social (el 99% del que hablan en Occupy), sometidos a una brutal cura de "austeridad" marcada por recortes de ingresos y de derechos, ven con asombro cómo la pequeña categoría cercana al mando sigue llenándose los bolisllos a su costa. El último escándalo, que hoy afecta al PP, no es sino uno más dentro de una ininterrumpida serie en la que esŧán implicados los distintos gobiernos de la fase neoliberal del régimen español (de los años 80 a esta parte). Esta implicación de los dos grandes partidos del régimen así como de los partidos de las derechas periféricas (PNV y CiU) en una corrupción sistémica explica el clamoroso silencio con que las distintas instancias de representación política y social, tanto partidos como instituciones -o incluso los sindicatos mayoritarios- acogen el caso Bárcenas. Y es que la práctica de los "sobres" no es exclusiva de un partido sino una característica fundamental del actual régimen español que se explica por la combinación de sus dos aspectos: transfranquista y neoliberal.

Es un hecho que la Transición fue un proceso que requirió mucho, muchísimo dinero. Había que mantener al conjunto de los aparatos de Estado franquistas, del Rey (a título de sucesor de Franco) hasta abajo, pasando por las burocracias políticas y sindicales del régimen y sus cuerpos militares y represivos. Había que ganarse el silencio o la complicidad de todos estos engranajes del poder franquista para llevar a cabo una operación de transmutación de este en una democracia de partidos, sin romper formalmente con la legalidad del régimen del 18 de julio. También había que acomodar en el nuevo avatar del régimen a toda una clase política que estuvo dispuesta a renunciar a una ruptura democrática a cargo de prebendas generadoras de dinero y de poder. Independientemente de las nuevas justificaciones que pudieran derivarse de nuevas reivindicaciones populares legítimas (Andalucía o Extremadura), la generalización de las autonomías, más allá de las nacionalidades históricas reconocidas por la Constitución republicana, sirvió para doblar la estructura de la administración central con una segunda administración autonómica a veces difícilmente justificable.  Todo eso supuso dinero y cargos, y cargos que permitieron sacar más dinero mediante un sinfín de comisiones cobradas por contribuir a inflar cada vez más la burbuja inmobiliaria. Mucho dinero que sirvió para financiar a los partidos, pero también a sus jerarcas y cargos de distintos niveles.

Sin embargo, el transfranquismo español se caracteriza también por su evolución neoliberal, sobre todo a partir de los años 80 y de los primeros gobiernos del PSOE. El neoliberalismo viene a añadir a las componendas del nuevo régimen una nueva dimensión más sistemática. Para el neoliberalismo la tarea del Estado es explícitamente favorecer la libre competencia y el enriquecimiento privado, pues se considera que este, por desmedido que sea, genera un "goteo desde arriba" (trickle down) que termina beneficiando a los de abajo. El gobierno, en régimen neoliberal confunde por sistema el interés común con el interés privado, pues el primero se basa en el segundo. Los métodos para llegar a este fin importan poco. En cuanto a la prevaricación de cargos públicos o la corrupción en general, se considera que no debe condenarse a priori sino sólo en función de sus consecuencias, las cuales no siempre son negativas, pues, como sostiene el premio Nobel de economía Gary Becker: "Con unas reglamentaciones públicas ineficaces y una extendida gestión gubernamental de bancos y otros empresas, los funcionarios corruptos pueden, sin saberlo, realizar una función útil al reducir las decisiones públicas arbitrarias y ayudar a los empresarios y a otras personas a eludir leyes y reglamentos nocivos."  Este planteamiento se inscribe en el marco más general de una economía política neoliberal del delito en la que el mismo Gary Becker considera el delito como una actividad económica más.  La corrupción y el delito no son así sino sectores económicos que sólo se valoran en función de un criterio: su rentabilidad, su capacidad de generar beneficios, por supuesto privados.

En este doble contexto, a pesar de la indudable legitimidad de la indignación popular contra la corrupción, sería un grave error olvidar la dimensión sistémica del problema de la corrupción. Por muchos millones que se hayan entregado en sobres y comisiones a cargos corruptos de los partidos del régimen, las sumas en cuestión no guardan ninguna proporción con el saqueo descarado de los bienes comunes que está en curso. Los 22 millones que, según la prensa, el tesorero del PP tenía guardados en Suiza, son una cantidad despreciable comparada con las decenas de miles de millones que cuesta salvar una banca que arruina el país y a sus ciudadanos.

Es poco, en efecto, decir que alguien es un ladrón cuando se vive en un régimen de cleptocracia (un gobierno de los ladrones: del griego klephtes, ladrón, y kratos, poder). En una cleptocracia, robar no es sino una actividad económica normal, que, incluso, en determinadas circunstancias puede considerarse "obligatoria". Esta práctica generalizada del robo no impide que algunos mandos del régimen como la Sra. Sáenz de Santa María estén al borde de las lágrimas cuando hablan del drama de los desahucios realizados por los mismos bancos que se han salvado con dinero público. No es fácil saber si esas lágrimas apenas contenidas son sinceras. Podrían serlo. Alguna vez, en este mismo blog, se ha recurrido para describir el neoliberalismo a la fortísima imagen kantiana de la república de los demonios. En efecto, el gran filósofo de Königsberg afirmaba el el segundo suplemento de su texto sobre La paz perpetua que: «El problema del establecimiento del Estado tiene solución, incluso para un pueblo de demonios, por muy fuerte que suene (siempre que tengan entendimiento), y el problema se formula así: «ordenar una muchedumbre de seres racionales que, para su conservación, exigen conjuntamente leyes universales, aun cuando cada uno tienda en su interior a eludir la ley, y establecer su constitución de modo tal que, aunque sus sentimientos particulares sean opuestos, los contengan mutuamente de manera que el resultado de su conducta pública sea el mismo que si no tuvieran tales malas inclinaciones». Un problema así debe tener solución.»  Parece, sin embargo que habría que dar un paso más: no se trata solo de pensar la sociedad como la "soledad" (cf. el maravilloso lapsus de la Sra. Sáenz de Santa María en su comparecencia antes mencionada) organizada en la que individuos racionales que se odian entre sí pueden convivir bajo buenas leyes que dan lugar a una sociedad justa. Habría que formular hoy la hipótesis inversa a la de Kant. Sería concebible el establecimiento de una cleptocracia incluso en un pueblo de ángeles regido por tal sistema de normas sociales que, cualquiera que fuese su voluntad, sólo pudieran cometer crímenes. El problema de la corrupción no radica, pues, en la maldad de determinados individuos que cometen graves delitos, sino en el funcionamiento general del sistema. No es que el sistema funcione mal, sino que funciona así y no lo puede hacer de otra manera.  La propia república de los demonios se perfila hoy como una utopía liberal algo ingenua.

Fuente:
 http://iohannesmaurus.blogspot.be/2013/01/la-corrupcion-una-angelical-cleptocracia.html

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diumenge, 20 de gener de 2013


La Banca, El fraude  fiscal y el NEW YORK TIMES

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 AQUÍ LO TENEÍS CON NOMBRES Y TODO. NO SE SALVA NADIE.

New York Times publica los nombres de los grandes defraudadores españoles

LA BANCA, EL FRAUDE FISCAL Y EL NEW YORK TIMES, articulo de Vicenç Navarro*
 
El New York Times ha ido publicando una serie de artículos sobre Emilio Botín, presentado por tal rotativo como el banquero más influyente de España, y Presidente del Banco de Santander, que tienen inversiones financieras de gran peso en Brasil, en Gran Bretaña y en Estados Unidos,además de en España. En EE..UU. Banco de Santander es propietario de Sovereign Bank.

Lo que le interesa al rotativo estadounidense no es, sin embargo, el comportamiento bancario del Santander, sino el de su Presidente y el de su familia, así como su enorme influencia política y mediática en España. Un indicador de esto último es que ninguno de los cinco rotativos más importantes del país ha citado o hecho comentarios sobre esta serie de artículos en el diario más influyente de EE.UU. y uno de los más influyentes del mundo.

Una discusión importante de tales artículos es el ocultamiento por parte de Emilio Botín y de su familia de unas cuentas secretas establecidas desde la Guerra Civil en la banca suiza HSBC. Por lo visto, en las cuentas de tal banco había 2.000 millones de euros que nunca se habían declarado a las autoridades tributarias del Estado español. Pero, un empleado de tal banco suizo, despechado por el maltrato recibido por tal banco, decidió publicar los nombres de las personas que depositaban su dinero en dicha banca suiza, sin nunca declararlo en sus propios países.

Entre ellos había nada menos que 569 españoles, incluyendo a Emilio Botín y su familia, con grandes nombres de la vida política y empresarial (entre ellos, por cierto, el padre del President de la Generalitat, el Sr. Artur Mas; José María Aznar; Dolores Cospedal; Rodrigo Rato; Narcís Serra; Eduardo Zaplana; Miguel Boyer; José Folgado; Carlos Solchaga; Josep Piqué; Rafael Arias-Salgado; Pío Cabanillas; Isabel Tocino; Jordi Sevilla; Josu Jon Imaz; José María Michavila; Juan Miguel Villar Mir; Anna Birulés; Abel Matutes; Julián García Vargas; Ángel Acebes; Eduardo Serra; Marcelino Oreja...).

Según el New York Times, esta práctica es muy común entre las grandes familias, las grandes empresas y la gran banca. El fraude fiscal en estos sectores es enorme.

Según la propia Agencia Tributaria española, el 74% del fraude fiscal se centra en estos grupos, con un total de 44.000 millones de euros que el Estado español (incluido el central y los autonómicos) no ingresa.

Esta cantidad, por cierto, casi alcanza la cifra del déficit de gasto público social de España respecto la media de la UE-15 (66.000 millones de euros), es decir, el gasto que España debería gastarse en su Estado del Bienestar (sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios a personas con dependencia, y otros) por el nivel de desarrollo económico que tiene y que no se gasta porque el Estado no recoge tales fondos. Y una de las causas de que no se recojan es precisamente el fraude fiscal realizado por estos colectivos citados en el New York Times.

El resultado de su influencia es que el Estado no se atreve a recogerlos. En realidad, la gran mayoría de investigaciones de fraude fiscal de la Agencia Tributaria se centra en los autónomos y profesionales liberales, cuyo fraude fiscal representa -según los técnicos de la Agencia Tributaria del Estado español- sólo el 8% del fraude fiscal total. Es también conocida la intervención de autoridades públicas para proteger al Sr. Emilio Botín de las pesquisas de la propia Agencia Tributaria.

El caso más conocido es la gestión realizada por la exVicepresidenta del Gobierno español, la Sra. De la Vega, para interrumpir una de tales investigaciones. Pero el Sr. Botín no es el único. Como señala el New York Times, hace dos años, César Alierta, presidente de Telefónica, que estaba siendo investigado, dejó de estarlo. Como escribe el New York Times con cierta ironía, "el Tribunal desistió de continuar estudiando el caso porque, según el juez, ya había pasado demasiado tiempo entre el momento de los hechos y su presentación al tribunal". Una medida que juega a favor de los fraudulentos es la ineficacia del Estado así como su temor a realizar la investigación.

Fue nada menos que el Presidente del Gobierno español, el Sr. José Mª Aznar, que en un momento de franqueza admitió que "los ricos no pagan impuestos en España". Tal tolerancia por parte del Estado con el fraude fiscal de los súperricos se justifica con el argumento de que, aún cuando no pagan impuestos, las consecuencias de ello son limitadas porque son pocos.

El Presidente de la Generalitat de Catalunya, el Sr. Artur Mas, ha indicado que la subida de impuestos de los ricos y súper ricos tiene más un valor testimonial que práctico, pues su número es escaso. La solidez de tal argumento, sin embargo, es nula. En realidad, alcanza niveles de frivolidad.

Ignora la enorme concentración de las rentas y de la propiedad existente en España (y en Catalunya), uno de los países donde las desigualdades sociales son mayores y el impacto redistributivo del Estado es menor. Los 44.000 millones de euros al año que no se recaudan de los súper ricos por parte del Estado hubieran evitado los enormes recortes de gasto público social que el Estado español está hoy realizando.

Pero otra observación que hace el New York Times sobre el fraude fiscal y la banca es el silencio que existe en los medios de información sobre tal fraude fiscal. Tal rotativo cita a Salvador Arancibia, un periodista de temas financieros en Madrid, que trabajó para el Banco Santander, que señala como causas de este silencio el hecho de que el Banco Santander gasta mucho dinero en anuncios comerciales, siendo la banca uno de los sectores más importantes en la financiación de los medios, no sólo comprando espacio de anuncios comerciales, sino también proveyendo créditos -aclara el Sr. Salvador Arancibia- "...medidas de enorme importancia en un momento como el actual, donde los medios están en una situación financiera muy delicada".

De ahí que tenga que agradecer al diario que se atreva a publicarlo, porque hoy, artículos como los que publica el New York Times y el mío propio, no tienen fácil publicación en nuestro país. Es lo que llaman "libertad de prensa".

* Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University


“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”

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LOS RICOS controlan los periódicos españoles Y NO LES PERMITEN PUBLICAR ESTO...
Que todo el mundo lo sepa...  y que no se libren de que se sepa a gran escala...

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gravatar.comAutor: Llum Sánchez Penalva
Este articulo es fundamental para comprender a que grado de codicia han llegado las grandes fortunas, políticos y directivos de entidades bancarias. Ya vamos averiguando dónde está el dinero que falta en las arcas del estado.

Esperemos ahora que se inculpe a los defraudadores y que se les aplique la condena que les corresponda. Sin más demora.

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