dissabte, 20 d’octubre de 2012

Catalunya independent








divendres, 19 d’octubre de 2012

Aprovada la privatització de la costa






Platja de Benicàssim, juny 2012 


octubre 5/2012

Aprovada la privatització de la costa


Ecologistes en Acció rebutja rotundament la modificació de la Llei de costes aprovada en el Consell de Ministres d’avui. La llei redueix perillosament la protecció del litoral existent fins ara, afavoreix la privatització i l’especulació urbanística incontrolada en bona part de la costa i estableix infinitat d’excepcions sense justificació.

Ecologistes en Acció rebutja rotundament la modificació de la Llei de costes aprovada en el Consell de Ministres d’avui. La llei redueix perillosament la protecció del litoral existent fins ara, afavoreix la privatització i l’especulació urbanística incontrolada en bona part de la costa i estableix infinitat d’excepcions sense justificació. Es tracta d’una llei aprovada sense la necessària participació social, feta a la mesura d’interessos particulars, que oblida el canvi climàtic i el seu efecte sobre la costa.

L’augment de la concessió d’ocupació del Domini Públic Marítim Terrestre (DPMT) a 75 anys suposa tenir en propietat una zona pública per a tota la vida, obrint pas a l’especulació. Els interessos privats es posen per davant dels públics, dels de tota la ciutadania.

A més, Ecologistes en Acció critica que s’excloguen del DPMT un total d’11 zones associades a la costa sense cap criteri científic ni justificació tècnica. És una mesura que abunda en la privatització del litoral i en la seua desprotecció.

La reducció de la servitud de 100 a 20 metres en llocs com les ries és una mesura totalment allunyada de la veritable dinàmica d’aquests ecosistemes i a la previsible pujada del nivell del mar derivada del canvi climàtic. Ignorar aquesta realitat implicarà grans perjudicis socials i econòmics a les poblacions associades a les costes i a les ries.

Ecologistes en Acció subratlla que la reforma aprovada no porta solucions, sinó que genera nous problemes pel canvi de rumb que suposa en relació amb l’anterior llei. Tampoc incrementarà la seguretat jurídica, malgrat el que argumenta el Ministeri d’Agricultura, Alimentació i Medi ambient. La gran quantitat d’excepcions, casuístiques infinites i desigualtats de tractament que recull tindrà l’efecte contrari: la incertesa jurídica.

Si el contingut de la reforma és censurable, també ho és la manera com se n’ha dut a terme l'aprovació, sense la necessària participació social. Des del Ministeri de Medi Ambient es va adquirir fa poques setmanes el compromís verbal de debatre la reforma amb organitzacions ecologistes i donar espai per recollir les seues al·legacions. Aquesta promesa ha estat incomplida amb la inesperada aprovació d’avui en el Consell de Ministres.

Ecologistes en Acció tem que el Ministeri de Medi ambient pretenga desmantellar la legislació ambiental. El primer pas és la modificació de la Llei de costes de 1988, privant a la societat d’un ús públic de la costa i de la seua protecció.


Reenviat per

Colla Ecologista La Carrasca-Ecologistes en Acció d'Alcoi 

Apartat de correus 252

03800 Alcoi (l'Alcoià)




















Cuaderno de otoño, Andalucía, la maldición





Cuaderno de otoño.

Andalucía, La Maldición, de Marcos Gonzáles Sedano





Astarté deessa de grans poders a l'antiguetat
 No, no es el título de una película. Tampoco el de una novela. Podría ser una sentencia breve: los males que aquejan a nuestra tierra y a sus hijos son a causa de una maldición. Pero yo, que soy ateo y un ateo muy curioso, bajé de la estantería dos libros sagrados: El Corán y La Biblia (esta última regalo de mi hermano Diego Marquez) y busqué entre sus páginas acerca de profecías y plagas. Solo encontré en Salomón y Ezequiel alabanzas y bendiciones a la tierra de Tarsis.  Antes de descartar que la brujería fuera la causa de nuestras desgracias consulté con dos amigas, una de ellas de la Alpujarra de Granada y la otra de Noia, de la provincia de A Coruña. Las dos son brujas de reconocido prestigio internacional que ejercen su oficio de forma clandestina ya que la clandestina Inquisición las tiene en búsqueda y captura. Las dos coincidieron en el diagnóstico y me aseguraron que no existe brujería tan fuerte como para abducir a un pueblo en su conjunto, y menos al pueblo andaluz, ya que este se encuentra en el vértice de la energía positiva planetaria, teniendo nosotros la cualidad de generar luz propia.
            La sentencia fue tan tajante que ya solo me quedaba un camino, una consulta, un viaje a lo prohibido, El Templo de la Lucera, Luciferi Fanum. Así que bajé por el Gran Río hacia Sanlúcar de Barrameda y en un lugar oculto, donde la uva se hace mosto y el mosto vino, entre barriles de solera mirando cómo la Mar en un amor compartido abraza al Guadalquivir (si alguna vez muero, recógeme entre tus manos, Sanlúcar, y ponme en un juanelo que remonte río arriba, surcando montes y campiñas, y que me deje a los pies de la Alhambra. Quiero ver desde el Paseo de los Tristes cómo llega la mañana) me sumergí en los brazos de Baco y le pregunté, verso a verso, de borracho a borracho, si sabía algo de una maldición. El dios, con su aliento perfumado en manzanilla, me respondió que él no sabía nada. Que hablase con Astarté.
            La diosa de la naturaleza, de la vida, de la exaltación del amor y de los placeres carnales, se presentó ante mí, desnuda, apenas cubierta con unos velos de seda tejidos en  los telares de Granada. "Artaté" -le dije- "Madre nuestra, tú que amamantaste a este pueblo en su cuna, dime: ¿sabes de alguna pócima fabricada por mano de hombre o dios que haya emponzoñado nuestros sueños?".
            Astarté, amigo Antonio Manuel, no habla, solo mira y en su mirada lleva las respuestas. Andaluces, estad tranquilos, la maldición no existe. No debemos luchar ni contra magos ni contra dioses. Heracles ya les llevó su parte. Los males que nos aquejan salen de las manos de los hombres y a esos, a esos sí los podemos vencer.

En Andalucía, otoño del 2012

Marcos González Sedano
 




Indignados: desobedecer a la injusticia









13-10-2012


Indignad@s: desobedecer a la injusticia






No será este un plácido y melancólico otoño cualquiera. El ambiente está tan denso que parece que pueda cortarse con un cuchillo. Más pobreza, más paro, más hambre, más recortes, más desahucios... son las consecuencias para millones de personas de la “salida” a la crisis por la que apuesta el Gobierno de Mariano Rajoy. Más indignación, más malestar y más desobediencia es la respuesta en la calle.

Hay, sin embargo, una situación social contradictoria. El potencial de lucha es más fuerte que nunca y la salsa puede cuajar en cualquier momento en forma de una nueva oleada de movilizaciones, otra nueva sacudida social. Aunque al mismo tiempo, pesan las tendencias a la fragmentación y a la dispersión. Campañas y movimientos sociales adolecen de poca capacidad de iniciativa.

Las elites económicas y políticas, por su parte, frente a una crisis económica, social, política, ecológica sin precedentes, han optado por apretar el acelerador. Y al mismo ritmo que la prima de riesgo sube, los recortes se intensifican y llegar a final de mes se convierte en “misión imposible” para miles de familias, especialmente en la periferia de la Unión Europea. La crisis clarifica las cosas. Las cortinas de humo se esfuman. Al capitalismo se le ha caído la careta.

Consignas del movimiento del 15M como “esto no es una crisis es una estafa”, “nos somos mercancías en manos de políticos y banqueros”, “no debemos no pagamos”... se han extendido socialmente ante la profundidad de la crisis, la impunidad de quienes nos han conducido hasta aquí y la connivencia política con la que cuentan.

Se expande cada vez más una conciencia anticapitalista difusa, todavía frágil. Hemos visto gritar en las plazas y en las manifestaciones: “Hoy empieza la revolución” o “No es la crisis, es el capitalismo”. Y el desafío reside en llenar colectivamente de contenido programático y estratégico este malestar social e indignado. Ser capaces de dibujar poco a poco un esbozo de proyecto alternativo de sociedad y de cómo alcanzarlo y profundizar así el alcance y la consistencia del rechazo creciente al mundo actual.

De lo legal y lo legítimo. La intensificación de la crisis, junto con la dificultad para conseguir victorias concretas, ha empujado a una creciente radicalización. Desde la emergencia del 15M, la ocupación de plazas, de viviendas vacías, de bancos e incluso de supermercados se ha convertido en una práctica frecuente. Y lo más importante: estas acciones han contado con un importante apoyo social. La desobediencia civil ha empezado a recuperar el espacio público. Y es que frente a leyes y prácticas injustas, la única opción es desobedecer.

Ocupar una vivienda es considerado ilegal pero en un país donde cada día se desahucian a 517 familias, mientras se calcula que hay entre tres y seis millones de pisos vacíos, tal vez sea ilegal pero es de una legitimidad absoluta. Entrar en un supermercado como Mercadona y llevarse sin pagar nuevo carros de la compra con alimentos básicos para dárselos a quienes más lo necesitan, como hicieron los militantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), puede ser ilegal, pero lo que debería ser “delito” es que más de un millón de personas pasen hambre en el Estado español cuando los supermercados tiran diariamente toneladas de comida y que empresarios como Juan Roig, propietario de Mercadona, amasen una de las principales fortunas del país pagando precios de miseria al campesinado y explotando los derechos laborales.

Por el contrario, cuantas prácticas de la banca son legales (la estafa de las preferentes, especular con la vivienda, dejar a familias en la calle e hipotecadas de por vida, etc.) pero profundamente ilegítimas. Y deberían ser estos banqueros, y los políticos que les apoyan, quienes dieran explicaciones frente a los tribunales por dichas prácticas. En el mundo al revés donde vivimos: en la cárcel los pobres y en la calle los ricos. Afortunadamente cada vez más gente empieza a ser consciente de ello.

Tijeras vs porras ante este aumento de la respuesta social en la calle, parcialmente, el miedo ha empezado a cambiar de bando. De aquí la escalada represiva contra quienes luchan con el objetivo de acallar la protesta y separar al núcleo duro de los activistas de la opinión pública en general. Aunque dicha estrategia les está resultando más difícil de lo que esperaban, debido a la profundidad de la crisis, la deslegitimación del gobierno y el importante apoyo con el que cuenta la movilización social.

Multas por un total de seis mil euros para los estudiantes de la Primavera Valenciana, más de cien personas detenidas en Catalunya desde la huelga general del 29 de marzo, apertura por parte del gobierno catalán de una página web para delatar a manifestantes, sanciones de más de 300 euros por protestar contra las preferentes, dos jóvenes pierden un ojo por el uso de pelotas de goma en la manifestación de la huelga general en Barcelona. Suma y sigue.

Esta es la otra cara de los recortes, la otra cara de las tijeras, es la cara de la represión y la violencia del Estado. Se repite la receta: a menor estado social mayor estado penal. La latinoamericanización de la periferia europea no sólo se da a nivel económico sino, también, a nivel punitivo. Aunque tomemos nota: la represión es, a la vez, un símbolo de debilidad de quienes nos gobiernan, que al no poder aplicar sus políticas por “las buenas” las acaban aplicando por “las malas”. La maquinaria de la austeridad arrasa con todo lo que encuentra, pero es un gigante con pies de barro. Un cartel en un centro social decía: “cuando los de abajo se mueven los de arriba se tambalean”. Así es.

Bye bye Matrix. Despertamos de Matrix. Nos intentaron hacer cómplices cuando no culpables de esta situación de crisis, nos dijeron, por activa y por pasiva, que habíamos “vivido por encima de nuestras posibilidades”. Y el discurso caló. Mentira. Quién durante años ha vivido por encima de sus posibilidades ha sido el capital financiero y especulativo que hizo negocio con el territorio y la vivienda (aeropuertos sin aviones, infraestructuras faraónicas vacías, millones de pisos sin utilizar...), que regaló crédito fácil a miles de familias. Son estos quienes ahora tienen que pagar por la crisis que han creado, sus responsables.

Mantras repetidos una y otra vez como “la deuda se paga o se paga” empiezan a resquebrajarse. ¿A quiénes beneficia esta deuda? ¿Quién la contrajo? ¿Para qué? ¿Quién debe pagarla? Son preguntas que el movimiento indignado ha colocado encima de la palestra. El pago de la deuda implica una transferencia sistemática de recursos de lo público a lo privado y en su nombre se llevan a cabo privatizaciones, recortes, ajustes y, en definitiva, se transfiere el coste de la crisis a la mayor parte de la población. La deuda pública aumenta, en buena medida, porque se opta por salvar a los bancos (Catalunya Caixa, Banco de Valencia, NovaCaixaGalicia...) en vez de salvar a las personas. Se socializaron las pérdidas con el dinero de todos. La estafa de la crisis se ha convertido en una realidad para muchas personas. Y éste es el primer paso para cambiar las cosas. Abrir los ojos al Matrix cotidiano que no nos deja ver la realidad y despertar de la prisión virtual que es la ideología del capital.

Esther Vivas es coautora de ‘Planeta indignado’ (ed. Sequitur) junto a JM Antentas.
 www.esthervivas.org 


(Artículo publicado en Diagonal, nº182.)
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.





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dimarts, 16 d’octubre de 2012

Ayer emigró mi hija


Carlos M. Duarte
Profesor de Investigación, CSIC, en el Instituto Mediterráneo de
Estudios Avanzados (IMEDEA)




Ayer emigró mi hija


Esta vez no voy a hablar de ciencia ni políticas de I+D; lo retomaré en el próximo post. Esta vez voy a hablar de lo que ocurre en mi casa, y que refleja lo que con toda seguridad está ocurriendo en mucho de nuestros hogares, porque en el día de hoy la verdad es que no puedo pensar en otra cosa.

Ayer me despedí de mi hija. Emigra en busca de un futuro que no podido encontrar en su país y que la sociedad, o sus padres, no le ha sabido dar. Es extraordinariamente frustrante para un padre ver marchar a sus hijos, pero mantenerlos a costa nuestra no es opción porque supondría llevarles a una situación en la que quedarán atrapados sin futuro.

Vivir en el extranjero ni es nuevo para ella ni le intimida, porque en los últimos 5 años ha vivido y trabajado en Canadá, Francia e Inglaterra, pero entonces se trataba de mejorar sus cualificaciones profesionales. Ahora se trata de rebelarse contra quienes se refieren
a su generación como la generación perdida. Marchar le ha costado quedarse sin pareja, por lo que el llanto apagado, que oía por la noche desde mi cama, se me hacía aún más amargo.

Como muchos jóvenes de su edad, mi hija ha completado su formación profesional con el paso cambiado. En la primavera regresó a España cona intención de buscar un empleo en España, en lo que fuese pero a poder ser "de lo suyo". Consiguió algunas entrevistas de trabajo, pero las condiciones siempre eran abusivas: salario de becario, 400 € al mes, para una persona con una licenciatura, un master, que domina cuatro idiomas y con experiencia laboral en el extranjero. Estos sueldos no le darían ni para comer ni para alquilar una habitación en las ciudades donde le ofertaban estos empleos. Tendría que tener una ayuda de sus padres, a lo que, por supuesto, estamos dispuestos. Pero ella no quiere seguir dependiendo de nosotros, con una ayuda que, de hecho, estaría subsidiando a los empresarios que abusan de nuestros jóvenes.

Este verano han pasado por casa, para despedirse, muchos amigos suyos. Sus conversaciones siempre giraban en torno a lo mismo: la depresión, la crisis, los despidos o el miedo a ser despedido, los abusos de los empresarios que, aprovechándose de la crisis imponen condiciones leoninas, despidiendo a buena parte de la plantilla para que los "supervivientes" hagan el trabajo del resto, intimidados por la amenaza de ir a la calle. Me pareció que se sienten culpables y quizá-como a todos- algo de culpa les corresponde, pero no el peso excesivo que estamos cargando sobre ellos.

En Mallorca, donde vivo, ha sido un año espectacular de turismo, con cifras récord de viajeros e ingresos. Un amigo que tiene un estaurante me dice que este verano ha hecho un 15 % más de caja. Sin embargo, muchas empresas del sector han despedido a buena parte de sus plantillas, de nuevo forzando al resto a asumir las tareas de los despedidos, aprovechándose del miedo a perder el empleo para aumentar sus márgenes de beneficios. ¿Es esto lo que ha conseguido la reforma laboral?.

La mayor parte de sus amigos también emigraban, unos a Alemania -sin saber alemán pero cargados de ilusión y desparpajo- otros a Uruguay, para poder desenvolverse en español, otros a Canadá, Australia, Inglaterra, Noruega... Estoy seguro de que muchos se han ido encondiciones mucho más difíciles que mi hija o sus amigos, o que incluso, queriendo hacerlo, no se hayan podido ir porque tengan dependientes a su cargo a quienes no puedan abandonar. La emigración no es nueva en nuestro país, pero pensábamos haberla dejado atrás en el siglo XX y haberla cambiado por la movilidad internacional. Pensábamos que nuestros jóvenes se formaban y madurabanen un país moderno, avanzado, miembro destacado de la Unión Europea, con euros en su bolsillo, y pujando por entran en el G8 ante el asombro del mundo. Todo eso era una ilusión, un escenario de cartónpiedra.

Como padre me siento inmensamente frustrado y fracasado. Los padres siempre anhelamos que nuestros hijos conozcan una vida mejor que la que nosotros tuvimos, y así ha sido al menos desde que la Guerra Civil nos hizo tocar fondo. Ochenta años después estamos cayendo en barrena en una involución económica y política que, ya lo escribía hace un año, amenazaba con arrastrarnos por el túnel del tiempo hacia la España de mi infancia en los años 1960, a la que ya estamos llegando en muchas cosas.
También me siento frustrado como formador de jóvenes científicos, aunque estos, estoy convencido, tienen un mejor futuro, porque el largo período de formación de investigadores, que se completa al final de treintena, supone que estos jóvenes, de la misma edad que mi hija, a quienes dirijo tesis de doctorado y master, seguirán progresando como científicos para -espero- completar esa formación cuando nuestro
país haya salido del hondo agujero en que se encuentra. Sin embargo, para ellos no será fácil, y también habrán de ser duros y resistentes para salir adelante.

Pero no se trata de compartir mis sentimientos como padre ni como formador de jóvenes investigadores, sino de mis sentimientos como ciudadano español. ¿Qué futuro espera a una sociedad en la que sus jóvenes sólo tienen la opción de desaparecer o amoldarse a condiciones laborales las más de las veces abusivas y requiriendo del subsidio de sus padres? Los medios de comunicación les llaman, y me repugna que lo hagan, la generación perdida. Pero ¿acaso no somos nosotros -los de mi generación, nacidos entre 1950 y 1970- los del gran batacazo? Una generación de irresponsables: los unos por lanzarse a la fiebre del oro pensando que se vendían duros a peseta, los otros, entre los que me cuento, por mirar para otro lado. Con un sistema político degradado basado en partidos clientelistas que se alimentaban, y todos lo sabemos, de la burbuja inmobiliaria y los pelotazos urbanísticos. El objetivo de la recaudación de impuestos para contar con abundantes presupuestos para colocar a los del partido en empresas públicas municipales y consejos de dirección y cajas de ahorro con sueldos públicos; financiación ilegal de partidos y dinerito para el bolsillode los más descarados (basta ver las portadas de los diarios). Muchos declaran ahora, pobrecitos, que las pasan "canutas" con sus sueldos públicos... y es así porque ya no reciben los "extras" que a tantos oportunista trajo a la política. Basta recordar aquellas palabras, en una grabación de un político que llegó, a pesar de ellas, a ser presidente autónomico y ministro del Gobierno, diciendo que "yo estoy en política para forrarme" (busquen esta cita en Google y sabrán de quien se trata). También recuerdo otra grabación donde un empresario corrompía a un político municipal prometiendo algo así como (no recuerdo la frase exacta), que "te voy a asegurar el futuro a tí y a diez generaciones de los tuyos". Repugnante, pero todos lo sabíamos,
todos oíamos estas palabras en los medios de comunicación. Al menos la justicia está, pacientemente, haciendo aflorar esos delitos, aunque lo que salga a la luz no sea más que la punta del iceberg. Espero que también les llegue el turno a los colaboradores necesarios: los banqueros, que en vez de tener que dar cuentas de su actuación se deben estar riendo a carcajadas tras la publicación de los nuevos presupuestos del Estado en los que pagamos el rescate a los bancos a costa de nuestra salud y educación. Con ayuda de los políticos, que libraron a los banqueros de toda regulación efectiva.

Nadie pide perdón a nuestros jóvenes. Yo lo quiero hacer desde aquí, por la esponsabilidad, quiero creer que poca, que me toca. Acostumbrados a comulgar con ruedas de molino, ya no nos da escalofríos saber que la cifra de desempleo entre nuestros jóvenes supera el 50 % (sin contar, claro está, con los que ya se han ido, que son multitud). Mientras la Roja siga metiendo goles y Cristiano esté alegre seguiremos embotados y aceptando con resignación estos males que se nos han echado encima, sin que nadie asuma las esponsabilidades y nadie pida perdón.

Hay quien se felicita, estúpidamente, de que muchos seguimos en silencio, pero algo está cambiando. Ya no nos vale más de lo mismo, ya no nos aplacan con mentiras calculadas, engaños burdos, eufemismos y la cantinela de que lo que nos pasa es que hemos vivido por encima denuestras posibilidades y nos merecemos lo que pasa.

Deberíamos hacer todos un esfuerzo gigantesco para asegurar un futuro a nuestra juventud, porque ese futuro es también el nuestro. Una sociedad cada vez más envejecida que tendrá un porcentaje de jubilados enorme que solo se podrá sostener con una población laboral dinámica y productiva, la misma que estamos enviando al extranjero o arrinconando en los hogares paternos. No veo otra solución al arranque necesario de la creación de empleo en España que un nuevo movimiento de cooperativas para la innovación, que debieran priorizar las iniciativas de nuestros jóvenes, que tienen estupendas ideas, y apoyarlas con recursos públicos; invertir en nuestros jóvenes es hacerlo en nuestro futuro. Pero quienes deben utilizar nuestro esfuerzo, que son nuestros impuestos, para fomentar políticas de empleo para jóvenes están de nuevo distraídos en cálculos de sus miserables ventajas políticas. Nuestras instituciones políticas siguen siendo lo de siempre: en una expresión inglesa, el mismo circo con distintos payasos. Nada ha cambiado, pero es imprescindible que lo haga.

Nos hemos dado el gran batacazo, pero pongámonos en pie, sacudámonos el polvo y pongámonos a caminar, aunque para ello tengamos que librarnos del enorme peso de la incompetencia política que en buena medida nos ha traído a donde estamos.

Deseo que mi hija y todos los que como ella se han ido a la emigración, sean felices y puedan en un futuro cercano regresar a su país para contribuir, con su capacidad, a nuestro futuro.