dissabte, 19 de gener de 2013




Carta abierta a Rajoy del periodista Antonio Alvarez-Solís


Un holocausto sin memorial

«Antes de irme definitivamente». Así comienza el autor su carta abierta al presidente español, Mariano Rajoy, en la que aporta sus reflexiones sobre esta convulsa época y critica con dureza el «exterminio ciudadano» que conllevan sus políticas. Apuesta por una instauración democrática para que la ciudadanía, «ahora condenada a oír la misa que usted oficia a espaldas de la Moncloa», se haga cargo de sí misma.
GARA
Antonio-Alvarez-SolisAntes de irme definitivamente, he decidido, Sr. Rajoy, enviarle esta carta como español que afortunadamente pronto dejará de serlo. Supongo que usted la arrojará de sí, como suele con todo lo que le estorba; pero no puedo partir sin dejar en el umbral de su casa algunas reflexiones que al menos sirvan para contraponer a su labor de exterminio ciudadano una serie de verdades, como creo.
Sr. Rajoy, hay muchas formas de holocausto. De esta palabra se apoderó el sionismo para cimentar el muro milenario de sus intereses, que hoy vuelven a decidir el mundo sobre los huesos de cientos de miles de honrados judíos vilmente exterminados. Pero hay muchos otros holocaustos que no quedan señalados con signo que en su día sirva para recordar la tortura de los acabados en los campos de concentración en que dirigentes como usted van reuniendo a millones de trabajadores a fin de sostener con su sufrimiento el gran edificio fascista. Como pretendió otro alemán inolvidable, se trata de alcanzar la Europa de los mil años. Usted es el gruppenführer encargado de aportar a la ingente empresa el combustible humano español. Supongo que, elevado sobre el poder y el dinero de su entorno, usted no pensará en todo ello cuando oye su misa en compañía de esas señoras con mantilla que van al Rocío para pedir a la Virgen -INEM de urgencia- que encuentre empleo para esos parados a los que ustedes han privado previamente del trabajo.
Le digo todo esto porque a mi edad ya no tiene uno derecho al miedo que imparten ustedes en el Parlamento con el mazo inicuo de sus leyes o administran sus policías y jueces -ahora ya en camino de ser totalmente suyos gracias al Sr. Gallardón, ese inventor de normas para convertir en justo según la letra todo lo que es verdaderamente injusto según el espíritu, pues es ley injusta toda la que no proporciona igualdad y bien-.
Holocausto: «Sacrificio especial entre los israelitas, en que se quemaba toda la víctima». ¿Y que hacen ustedes sino quemar toda la víctima, un día tras otro, para alimentar el horno de un poder que carece ya de límites morales? Nadie, Sr. Rajoy, gruppenführer del ejército enviado a España -¿no es así, Sr. Guindos?-, puede sostener que el sistema social y económico que todos los días duerme a tantos ciudadanos entre los cartones del abandono constituya algo irremediable y necesario. Hay otros sistemas, Sr. Rajoy, pero esos sistemas exigen que la riqueza que nace del común sea retornada a los pueblos para servir de semilla a la siguiente cosecha, mejorada y crecida. Usted sabe eso, porque aunque sus estudios solo le hayan servido para ponerle a la vida el diario corsé de las escrituras que tantos beneficios dejan en las oficinas registrales -ahora multiplicados gracias al Sr. Gallardón, que ha enriquecido aún más ese negocio-, esos estudios contenían algunas referencias universitarias a la rica variedad de los posibles idearios políticos y sociales. Esos idearios que, siempre hay que recordarlo, también fueron ahogados en sangre, desde la primacial que derramaron modernamente los mártires de Chicago a la que formó el gran río de las constantes represiones.
Sr. Rajoy, es criminal, solo moralmente criminal porque no está escrito en el Código, sacrificar a unas generaciones de ciudadanos a la ambición siempre sedienta de los poderosos, que incluso han perdido aquella mínima elegancia con que nos conducían en tiempo de los abuelos desde el duro surco al limitado establo. Es doblemente criminal -hay que gritárselo así al Sr. Wert- contaminar la educación y jibarizar las cabezas de la juventud para volverlas incapaces de respuesta ante la vesania de la trituradora imperialista y económica de los opresores y de los ricos. Es criminal, dramáticamente criminal, que los derechos sociales sean destrozados, hasta en su mínima expresión, mediante la redacción urgente de un balance pretendidamente salvador que hacen ahora los financieros que antes falsificaron el inmoral y verdadero balance. La sangre del pueblo, Sr. Rajoy, no debe mover, con dolor inmenso, ese molino que está acabando con tantas cosas.
Sr. Rajoy, cuando la historia haya calmado la tormenta, que será cuando ustedes y las gentes como ustedes hayan sido expulsados del poder, se hará patente todo el horror que ha suscitado la gobernación de esta época. ¡Qué frialdad en el acabamiento físico y moral de tanta gente! ¡Qué innecesario acabamiento, además, por no doblegar el encarnizamiento criminal de los que han robado las verdaderas posibilidades del mundo! Esa frialdad es defendida y aún ensalzada, para mayor agravio, con el aderezo supuestamente heroico -el «hay que hacer lo que hay que hacer»- de la destrucción de todas las reglas humanas de la convivencia, como si para vivir hubiera que inventar más muerte. Acerca de esa forma de proceder la ciudadanía deberá pedirles gran cuenta llegado el momento. Cuentas, por ejemplo, sobre su sumisión a políticas venenosas para el común de los ciudadanos que, instrumentadas en el exterior, fueron aplicadas en pueblos como el español, siempre deslumbrados por la fanfarria fascista que convierten los estados en campos de trabajo forzado. Usted ha sabido siempre -y permítame que le dedique esta generosa suposición del saber- que la pretendida recuperación de España, con el modelo actual de sociedad, resulta impensable en un mundo donde tres grandes potencias pueden producir todo lo que consumiría ese mundo en una época de verdadero capitalismo burgués, esto es, discretamente normal y con un comercio que buscase la expansión social, lo que tampoco está en los propósitos de esas minorías actuales, cada vez más reducidas y desinteresadas en el bien común.
Lo que resulta también criminal, moralmente criminal, es que gobiernos como el suyo oculten esa incapacidad de creación por su parte y reduzcan la causa del desastre a un puro desequilibrio de las cuentas públicas producido por errores en las sumas. Un desequilibrio en todo caso achacable, al parecer, al afán de gasto de los ciudadanos seducidos por los bancos. Además, ¿quién desequilibró esas cuentas con políticas de crecimiento disparatadas? Usted puede preguntárselo al Sr. Aznar, por ejemplo, que con los pies sobre la mesa encendió un puro en irrisoria postura de poderoso ante los amos.
Sr. Rajoy, la humanidad, que es eso que queda fuera de su programa, tan bien cuidado por beligerantes contra las masas como el Sr. Montoro o señoras de la sección femenina, como la Sra. Cospedal; repito, la humanidad necesita ante todo una instauración democrática para que la ciudadanía, ahora condenada a oír la misa política que usted oficia de espaldas en la Moncloa, se haga cargo de sí misma y decida el destino de la riqueza que produce, que evidentemente no será para los banqueros en corso, gente que debería estar ya en los tribunales.
He cavilado infinidad de veces que en el fondo de su postura hay ese rencor contra la calle que todo español encaramado a la repisa del poder profesa a los españoles del común, a los que tiene por fuerza auxiliar para empujarles su artillería. Se trata, claro es, de una reflexión que surge de una larga contemplación de la historia de España, hecha con retazos de arrogancia y jirones de miedo a la resurrección de la carne pobre. Pero esto ya es otro tema, que corresponde a la medicina. Aunque no acabo de saber con alguna certeza si el remedio a la situación es propio de la política o de la cirugía. Que conste que no hago elogio del terrorismo, sino ensalzamiento del quirófano.


divendres, 18 de gener de 2013

Papeles de Invierno






                                                            El mosaico de Marcos González Sedano





        Si pretendes ser universal, habla de tu pueblo.


         Leon Tolstoy



Mira, Trajano, ese río que discurre a nuestros pies es la sangre de la Baetica, el sudor de los olivos, las lágrimas rojas del trigo. Arrastra las nieves de las cumbres más altas de estas tierras y las deja descansar en el Lago Ligustinus, desde donde suben los barcos hasta el talismán de los dioses, Corduba.

Paulina, cuya cuna fue Gades, paseaba aquella mañana con su hijo de la mano por Itálica.

Ven, Trajano, ven y contempla cómo los obreros preparan el suelo para un mosaico. Primero replantean la zona, después desbrozan el lugar, rebajan el terreno y le dan una suave inclinación para que las aguas vayan al desagüe. La escardilla, la azada, el pico, el mazo de madera... son sus herramientas. Mira cómo sudan incluso en este frío enero. Y mientras ellos aquí, los artesanos en el taller diseñan el cuadro, el emblema, o seleccionan las piedras del río por sus colores y tamaño, o cuecen el barro pigmentado en el horno. Una vez las teselas están listas serán colocadas sobre una plantilla y una argamasa las abrazará para siempre.

"Querido Trajano, nuestras vidas son como ese mosaico inacabado al que los trabajadores van dando forma a lo largo del tiempo". Así habló Paulina.

Mi abstracción en aquella asamblea de obreros de la enseñanza en el Paraninfo, me llevó al pasado, y de regreso vi en ellos las teselas llenas de mil colores y matices, sentí sus manos creadoras y descubrí el solar donde, con apenas desbrozar y desmontar un palmo de tierra, podríamos encontrar cimientos tan firmes como la roca desde donde construir nuestra casa. También encontré sus miedos y jorobas, eran como pasajeros de una embarcación que zozobra y aferrándose a las barandillas de la nave los va engullendo la Mar.

Entre vosotros y nosotros, aquí, en la intimidad: ambos sabemos que somos mercancía, mercenarios en manos de estos amos (que lo son con nuestra complicidad), nos vemos cautivos a cambio de un salario. Vosotros y nosotros somos conscientes de lo que está ocurriendo, cuál es el engaño, a dónde nos llevan y qué nos tienen preparado.

Entre vosotros y nosotros, aquí, en la intimidad: somos conscientes de lo importante que es nuestra Matria, Andalucía, en esta batalla contra los mercaderes de dentro y de fuera. Y el papel que pueden jugar las diez universidades públicas con las que contamos, con más de 245.000 de nuestras hijas e hijos; los trabajadores, manuales e intelectuales, que tienen y la capacidad científica, organizativa y el trabajo social que se hace desde ella para la reproducción de bienes intelectuales y materiales, sin los cuales no podrían garantizarselos valores dominantes. En estas circunstancias de agresión a la mayoría de los ciudadanos, atrincherarse en las facultades para salvar solamente el pan y la dignidad es demasiado pobre y nos convierte en un adversario fácil de abatir por los de arriba. Entre vosotros y nosotros, que somos los mismos: tal vez ha llegado el momento de bajar a las calles, a los barrios y a los pueblos, a batirnos cuerpo a cuerpo, a desvelar la verdad, a construir este mosaico común, Andalucía.


En Andalucía, invierno de 2013


Marcos González Sedano


¡Volvemos a las calles! 5, 6 y 7 de Febrero

 Huelga General de estudiantes por Sindicato de Estudiantes


Miércoles, 16 de Enero de 2013 11:49


    Comunicado:

¡Volvemos a las calles! 5, 6 y 7 de Febrero Huelga General de estudiantes "¡Retirada inmediata de la contrarreforma franquista del PP! ¡Wert dimisión! ¡Libertad de expresión para la juventud: nuestro derecho de huelga no se toca!". Nueva semana de huelga y movilizaciones el 5,6 y 7 de febrero.
El Gobierno de Mariano Rajoy ha lanzado un ataque brutal contra las condiciones de vida de nuestras familias. Los salarios de nuestros padres se recortan día tras día; el desempleo, que alcanza ya los seis millones, entre la juventud supera el 50%, y los banqueros, con el respaldo del PP, desahucian cruelmente a cientos de miles de familias de sus viviendas. Pero como esto no es suficiente, además se decide con una arrogancia sin límite privatizar la sanidad y la enseñanza pública, para convertir estos derechos sociales en un lucrativo negocio para una minoría.

El gobierno del PP, que defiende exclusivamente los intereses de la banca y de los grandes empresarios, ha declarado la guerra a la mayoría de la población. Pero nosotros, las familias trabajadoras, los jóvenes estudiantes, los parados, no vamos a dejarnos pisar. Somos más, somos más fuertes, y la rebelión social que estamos protagonizando contra estas políticas injustas va a dar resultados.

El PP quiere destruir la educación pública y devolvernos a la escuela franquista
La huelga de 72 horas organizada por el Sindicato de Estudiantes el 16, 17 y 18 de octubre fue un éxito tremendo. Millones de estudiantes vaciamos las aulas de los institutos y la universidad, y cientos de miles participamos en las históricas manifestaciones del 17 de octubre. Sí, salimos a las calles porque el PP quiere volver a la enseñanza franquista, donde la educación de calidad esté reservada exclusivamente para los que la puedan pagar, y los jóvenes de las familias trabajadoras seamos arrojados a las listas del desempleo o a los trabajos basura con salarios miserables.

Nuestra lucha en defensa de la enseñanza pública, gratuita, de calidad, democrática y laica, ha ganado el apoyo de la mayoría de la sociedad, de los trabajadores y los profesores. Un logro que se puso de manifiesto el 18 de octubre, cuando la CEAPA se unió al Sindicato de Estudiantes y juntos organizamos manifestaciones que contaron con la participación de cientos de miles de padres, estudiantes y profesores en Madrid, Valencia, y decenas de localidades.

El PP ha dado la razón al Sindicato de Estudiantes cuando señalamos que quiere devolvernos a la escuela franquista. Las nuevas medidas que han introducido en la contrarreforma son claras al respecto. Para empezar se incrementará el escandaloso poder que la Iglesia Católica tiene sobre la educación (actualmente propietaria del 80% de la privada concertada), haciendo que la asignatura de religión sea evaluable en secundaria y cuente en el expediente académico. Por otra parte, a la vez que se blindan las subvenciones para colegios que segregan por razón de sexo, también se incrementan las facilidades para seguir desviando fondos públicos a aquellos que ven la educación como un negocio y no como un derecho. Esta última batería de ataques se completa con la intención de acabar con el derecho a que los estudiantes catalanes, gallegos y vascos puedan estudiar y aprender con garantías dentro de la escuela pública sus respectivas lenguas maternas. Por último, el ministro Wert, ante la fuerza demostrada por la juventud, ha declarado su intención de suprimir el derecho a Huelga de TODOS los estudiantes de secundaria.

¿Cómo se pueden calificar estas medidas brutales? ¡Nosotros no mentimos, son herederos del franquismo y quieren devolvernos al mismo sistema educativo, antidemocrático y autoritario!


Podemos vencer: 5, 6 y 7 de Febrero Huelga estudiantil de 72 horas 

Este gobierno y los grandes poderes económicos que están detrás de él, nos acusan de vagos y de “ninis”, cuando son ellos los que nos niegan un puesto de trabajo digno, y no tienen ningún escrúpulo en utilizarnos como mercancía de la que sacar beneficios aún a costa de nuestras vidas. La muerte de cinco jóvenes en el Madrid Arena, como consecuencia del afán de lucro de unos empresarios desalmados pero muy bien conectados con el gobierno del PP, son la mejor prueba del cinismo de los que defienden este sistema injusto, de los que criminalizan a los jóvenes hipócritamente, de los que apoyan los recortes y las reformas para llenarse los bolsillos.

Nosotros y nuestras familias estamos sufriendo mucho, mientras una minoría se regodea en la abundancia. Para ellos no hay recortes, no hay desahucios, no hay despidos. Por eso cada día más personas se suman a la lucha, a la protesta en defensa de sus derechos: lo hemos visto en la gran huelga general del 14N, en las movilizaciones en defensa de la sanidad pública madrileña, en las concentraciones ejemplares para evitar los desahucios…


El Ministro Wert se aferra a una actitud autoritaria y se hace el sordo, aunque su política educativa haya sido rechazada por la inmensa mayoría de los padres, profesores y estudiantes. Pero vamos a demostrarle de nuevo que no aceptaremos que se destruya la enseñanza pública. Por eso, desde el Sindicato de Estudiantes convocamos otra semana de lucha en febrero, con una nueva huelga general de 72 horas los días 5, 6 y 7 de febrero que paralice todos los institutos, y llamamos a todas las organizaciones estudiantiles y juveniles, progresistas y de izquierdas, a unirse a ella. La contundencia de la protesta tiene que ser proporcional al ataque que sufrimos los estudiantes de secundaria.

La huelga de febrero tiene que convertirse en un golpe decisivo, pues en ese mes la contrarreforma franquista de Wert (la famosa LOMCE) se discute en el Parlamento para su aprobación. Desde el Sindicato de Estudiantes también hacemos un llamamiento a los sindicatos de profesores (CCOO, UGT, STEs. CGT…) y a la CEAPA, a que se unan a nuestra lucha y convoquen a la huelga a toda la comunidad educativa. Todos juntos lograremos evitar la destrucción de la enseñanza pública.

Para esta 2ª Semana de Lucha, desde el Sindicato de Estudiantes proponemos las siguientes actividades:


• Lunes 4 de Febrero: asambleas de estudiantes, padres y profesores en los institutos, encierros en los centros de estudio para debatir y aprobar la plataforma reivindicativa, formar COMITÉS DE LUCHA y organizar las tres jornadas de huelga general.
• Martes 5 de Febrero: HUELGA GENERAL DE ESTUDIANTES y organización de piquetes informativos en mercados, centros de salud, plazas, centros de transporte, etc. para dar a conocer las reivindicaciones del movimiento estudiantil. También proponemos la celebración de actos conjuntos informativos con nuestros profesores y padres. La elaboración de pancartas y cartelones para decorar todos los institutos y universidades.
• Miércoles 6 de Febrero: HUELGA GENERAL DE ESTUDIANTES Y MANIFESTACIONES ESTUDIANTILES durante la mañana en todas las ciudades y localidades, llamando a los compañeros de universidad a sumarse activamente a ellas.
• Jueves 7 de Febrero: HUELGA GENERAL DE ESTUDIANTES y realización de MANIFESTACIONES de estudiantes, padres, madres y profesores por la tarde, que propondremos a los sindicatos de profesores y a la principal organización de padres y madres, CEAPA.
• Viernes 8 de Febrero: asambleas de balance en los centros de estudio con profesores, estudiantes y padres para decidir las siguientes acciones.

PLATAFORMA REIVINDICATIVA
-Retirada inmediata de la LOMCE. Ni reválidas ni selectividad, el hijo del obrero a la universidad
-Por una enseñanza secundaria, una FP, y una Universidad públicas, dignas y gratuitas. Contra el incremento de las tasas en la universidad pública y la imposición de tasas a la Formación Profesional.
-No a la obligatoriedad de la religión católica en la enseñanza pública. Basta de privilegios a la Iglesia Católica. No a la escuela franquista. Ni un euro del presupuesto público al negocio de la enseñanza privada
-En defensa de los derechos democráticos. Respetar el derecho a estudiar y aprender en catalán, gallego y esukera, que el franquismo suprimió.
-Por la libertad de expresión de la juventud. Nuestro derecho a huelga no se toca.
-Los recortes para los banqueros. Readmisión inmediata de los más de 50.000 docentes despedidos este curso. Reasignación inmediata de los 4.000 millones de euros que el PP ha recortado a la escuela pública.
-No al paro juvenil. No a los contratos basura y a las prácticas en empresas sin remunerar. Por un subsidio de desempleo indefinido para todos los parados hasta encontrar un puesto de trabajo.

¡Únete al Sindicato de Estudiantes!


Todos a las manifestaciones el 6 de Febrero

dijous, 17 de gener de 2013

La situación es catastrófica, pero nada parece indicar que no estemos dispuestos a seguir soportándola ¿Por qué no hay una rebelión social en España? Manuel Medina Canarias Semanal Como si se tratara de un impetuoso tsunami, el pesimismo está arrasando a toda la sociedad española. Según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de diciembre, el 60% de las personas consultadas asume que la crisis tiene aún mucho trecho por delante. Pero eso, sin embargo no es lo peor. Los ciudadanos consultados llegan aún más lejos. La mayoría de ellos tienen la convicción de que en el curso del próximo lustro se producirá en España una auténtica catástrofe. La percepción de la ciudadanía consultada por el CIS es muy clara: aumentarán las dificultades para poseer una vivienda, se acrecentaran las diferencias sociales, se incrementará el número de personas sin hogar… Una gran mayoría, tiene la convicción de que la calidad de la asistencia sanitaria caerá en picado y los servicios básicos de lo que hasta ahora han denominado "Estado del bienestar" se esfumarán. El 60,9% de los encuestados que se encuentran en situación de desempleo consideran que no tienen ninguna posibilidad de encontrar un trabajo a lo largo del año 2013. Sólo un 30% de los desempleados preguntados auguraron que podrían reincorporase al mercado laboral en el curso de los próximos 12 meses. Pero el pesimismo social no sólo cunde en las filas de quienes no reciben un ingreso mensual a cambio de su trabajo. El 16,9% de aquellos que siguen trabajando apuntan como algo "probable" que en el curso del 2013 puedan perder su empleo. El 5% lo considera "muy probable". Como réplica, el 13,3% de los españoles tiene esperanzas en que la situación mejorará, frente a un 50% que estima que el próximo año nos encontraremos aún peor. En relación a cómo nos encontrábamos hace un año, el 72,6 opina que la situación económica ha empeorado. ¿Por qué no se produce, entonces, una rebelión social? Al analizar estas cifras, diríase que una buena parte de los habitantes del Estado español han asumido con resignación la situación existente. Lo cual proporciona un diagnóstico realmente alarmante, pues nos sitúa ante una perspectiva en la que los actores sociales no articulan voluntad alguna de cambiar la realidad que los machaca. Tal actitud ha sido históricamente característica de aquellas sociedades que, sufriendo enormes presiones provenientes del poder y de las clases sociales hegemónicas, dan salida a ese sufrimiento a través de explosiones sociales espontáneas, que frecuentemente concluyen sin mayores consecuencias. El estado de ánimo que hoy domina al conjunto de la sociedad española es la expresión de un largo vacío político y organizativo que se ha prolongado durante los últimos treinta y cinco años. A lo largo de más de tres decenios esta sociedad, y particularmente sus generaciones más jóvenes, no han encontrado referentes políticos ni sociales que los ayuden a interpretar ni la realidad social que están viviendo, ni los precedentes históricos que los han conducido hasta la situación actual. Ya son dos generaciones las que afrontan inermes, sin instrumentos de análisis, sin herramientas para la acción, una crisis sin precedentes en la historia del Estado español. Y aunque ahora con cierta lentitud, miles de jóvenes empiezan a romper con la atonía política precedente, a cuestionar al sistema político y económico resultante del llamado "consenso de la Transición", el conjunto de la ciudadanía, incluida la clase trabajadora, continúa refugiándose en el fatalismo de la resignación como única alternativa a sus males presentes. No atisban, en suma, ningún horizonte de cambio, ninguna perspectiva movilizadora que abra la esperanza de una sociedad nueva. Los asalariados no se aperciben, tampoco, de su poder como clase, de su capacidad para ser sujeto determinante de los cambios que reclama dramáticamente el momento presente. No es esta una situación nueva, sino una sensación de incapacidad inducida tan vieja como la historia. Gracias a ella las clases sociales menos numerosas han podido ejercer durante siglos su dominio omnipotente sobre las clases mayoritarias. Tampoco es la consecuencia de una especial idiosincrasia de las actuales generaciones, como pretenden argumentar algunos. Quienes alcanzaron su uso de razón después de desaparecido el dictador, no solo heredaron la desmemoria programada sobre las luchas y horrores del pasado, sino que también se les impuso cuál debía ser el régimen político del futuro. Todo ello formó parte del paquete de compromisos contraído entre las cúpulas de los partidos de izquierda y los representantes del heredero del Dictador y de su dictadura, el rey Juan Carlos I. Reprocharles, pues, a los más jóvenes su actual desorientación política es, además de una injusticia histórica, una incalificable expresión de cinismo. La razón de las presentes debilidades es preciso encontrarlas -además de en otros factores que no vienen ahora al caso- en la traición de los sindicatos y organizaciones políticas que tenían como cometido el cuestionamiento permanente de un sistema caduco cuyo destino ha debido ser siempre su destrucción. Lejos de ello, quiénes ostentaban formalmente la representación de las clases trabajadoras se integraron progresivamente en él, legitimando de esa forma su existencia. ¿Cómo se va esperar hoy que los asalariados tengan una percepción clara sobre quiénes son sus enemigos de clase? ¿Con qué derecho se va a exigir que amplios sectores sociales comprendan que el sistema político y económico vigente no es más que una continuidad del que lo precedió? Recuperar el nexo con el pasado que quebró la Guerra Civil y los casi cuarenta años de dictadura que le siguieron es un camino que está todavía por recorrer. En la historia, como en la vida personal, las renuncias de ayer terminan, tarde o temprano, pasando inexorablemente la factura. Y esa es la que hoy todos estamos pagando. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. Envía esta noticia Compartir esta noticia:








                     ¿Por qué no hay una rebelión social en España?



La situación es catastrófica, pero nada parece indicar que no estemos dispuestos a seguir soportándola



Canarias Semanal




Como si se tratara de un impetuoso tsunami, el pesimismo está arrasando a toda la sociedad española. Según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de diciembre, el 60% de las personas consultadas asume que la crisis tiene aún mucho trecho por delante. Pero eso, sin embargo no es lo peor. Los ciudadanos consultados llegan aún más lejos. La mayoría de ellos tienen la convicción de que en el curso del próximo lustro se producirá en España una auténtica catástrofe.La percepción de la ciudadanía consultada por el CIS es muy clara: aumentarán las dificultades para poseer una vivienda, se acrecentaran las diferencias sociales, se incrementará el número de personas sin hogar… Una gran mayoría, tiene la convicción de que la calidad de la asistencia sanitaria caerá en picado y los servicios básicos de lo que hasta ahora han denominado "Estado del bienestar" se esfumarán.

El 60,9% de los encuestados que se encuentran en situación de desempleo consideran que no tienen ninguna posibilidad de encontrar un trabajo a lo largo del año 2013. Sólo un 30% de los desempleados preguntados auguraron que podrían reincorporase al mercado laboral en el curso de los próximos 12 meses.

Pero el pesimismo social no sólo cunde en las filas de quienes no reciben un ingreso mensual a cambio de su trabajo. El 16,9% de aquellos que siguen trabajando apuntan como algo "probable" que en el curso del 2013 puedan perder su empleo. El 5% lo considera "muy probable".

Como réplica, el 13,3% de los españoles tiene esperanzas en que la situación mejorará, frente a un 50% que estima que el próximo año nos encontraremos aún peor. En relación a cómo nos encontrábamos hace un año, el 72,6 opina que la situación económica ha empeorado.

¿Por qué no se produce, entonces, una rebelión social?

Al analizar estas cifras, diríase que una buena parte de los habitantes del Estado español han asumido con resignación la situación existente. Lo cual proporciona un diagnóstico realmente alarmante, pues nos sitúa ante una perspectiva en la que los actores sociales no articulan voluntad alguna de cambiar la realidad que los machaca. Tal actitud ha sido históricamente característica de aquellas sociedades que, sufriendo enormes presiones provenientes del poder y de las clases sociales hegemónicas, dan salida a ese sufrimiento a través de explosiones sociales espontáneas, que frecuentemente concluyen sin mayores consecuencias.

El estado de ánimo que hoy domina al conjunto de la sociedad española es la expresión de un largo vacío político y organizativo que se ha prolongado durante los últimos treinta y cinco años. A lo largo de más de tres decenios esta sociedad, y particularmente sus generaciones más jóvenes, no han encontrado referentes políticos ni sociales que los ayuden a interpretar ni la realidad social que están viviendo, ni los precedentes históricos que los han conducido hasta la situación actual. Ya son dos generaciones las que afrontan inermes, sin instrumentos de análisis, sin herramientas para la acción, una crisis sin precedentes en la historia del Estado español. Y aunque ahora con cierta lentitud, miles de jóvenes empiezan a romper con la atonía política precedente, a cuestionar al sistema político y económico resultante del llamado "consenso de la Transición", el conjunto de la ciudadanía, incluida la clase trabajadora, continúa refugiándose en el fatalismo de la resignación como única alternativa a sus males presentes. No atisban, en suma, ningún horizonte de cambio, ninguna perspectiva movilizadora que abra la esperanza de una sociedad nueva.

Los asalariados no se aperciben, tampoco, de su poder como clase, de su capacidad para ser sujeto determinante de los cambios que reclama dramáticamente el momento presente. No es esta una situación nueva, sino una sensación de incapacidad inducida tan vieja como la historia. Gracias a ella las clases sociales menos numerosas han podido ejercer durante siglos su dominio omnipotente sobre las clases mayoritarias.

Tampoco es la consecuencia de una especial idiosincrasia de las actuales generaciones, como pretenden argumentar algunos. Quienes alcanzaron su uso de razón después de desaparecido el dictador, no solo heredaron la desmemoria programada sobre las luchas y horrores del pasado, sino que también se les impuso cuál debía ser el régimen político del futuro. Todo ello formó parte del paquete de compromisos contraído entre las cúpulas de los partidos de izquierda y los representantes del heredero del Dictador y de su dictadura, el rey Juan Carlos I. Reprocharles, pues, a los más jóvenes su actual desorientación política es, además de una injusticia histórica, una incalificable expresión de cinismo.

La razón de las presentes debilidades es preciso encontrarlas -además de en otros factores que no vienen ahora al caso- en la traición de los sindicatos y organizaciones políticas que tenían como cometido el cuestionamiento permanente de un sistema caduco cuyo destino ha debido ser siempre su destrucción. Lejos de ello, quiénes ostentaban formalmente la representación de las clases trabajadoras se integraron progresivamente en él, legitimando de esa forma su existencia. ¿Cómo se va esperar hoy que los asalariados tengan una percepción clara sobre quiénes son sus enemigos de clase? ¿Con qué derecho se va a exigir que amplios sectores sociales comprendan que el sistema político y económico vigente no es más que una continuidad del que lo precedió? Recuperar el nexo con el pasado que quebró la Guerra Civil y los casi cuarenta años de dictadura que le siguieron es un camino que está todavía por recorrer.

En la historia, como en la vida personal, las renuncias de ayer terminan, tarde o temprano, pasando inexorablemente la factura. Y esa es la que hoy todos estamos pagando.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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dimecres, 16 de gener de 2013

Papeles de invierno









 A la sombra de los puentes
de
Marcos Gonález Sedano




A sabiendas de que dios no existe y de que el único dios verdadero es aquel que cada uno de nosotros lleva dentro, a veces oculto por un acopio de chatarra, hay momentos en que la voz humana, las campanas o el papel llaman al encuentro, al concejo en la Sala del Mexuar o a sacar a la puerta de la casa unas sillas de enea para conversar.



Sobre la marisma era Nebrissa el lugar donde los reyes Gerión, Norax, Gárgoris, Habidis, el Hombre de Plata y el rey cuyo nombre está prohibido pronunciar, guardaban la Luz en seis candelabros que iluminaban el saber, las artes, la cultura y el encuentro con la Tierra, abriendo las puertas al Jardín del Edén. Hoy son botín de guerra y yacen apagados lejos de su casa.


Bastó sacar la piedra clave del arco de la portada principal para que todo el templo se nos viniese encima. El tiempo hizo lo demás. Esa piedra clave sacada de su lugar es ahora un sillar más en un vertedero de escombros y habría que reconstruir el templo entero para que volviera a ser quien fue.


Una vez destruido el templo, robada la Luz y desaparecida la mesa donde la harina de trigo sin fermentar hecha pan reposaba para saciar el hambre, solo quedamos nosotros en este solar y una vara de almendro cortada en la derrota que aún no ha florecido. Y nosotros, cada vez menos yo y más ellos. Nideluces errantes perdidos en su propia tierra y en la diáspora, ascuas bajo las cenizas de una candela que poco a poco se va apagando. En esta desesperación de la conciencia, cuando los leones de Sierra Nevada están cautivos en la Colina Roja y la Leona de Baena, el León de Bujalance y el Toro de Urso no pueden prestarnos sus fuerzas, solo somos seres humanos y dependemos de nosotros mismos. Ya hace tiempo que nos abandonaron los dioses, aquellos que creamos con la palabra, en las fraguas y crisoles, los mismos que sacamos de la madera y la roca dándoles alma.


Y aquí estamos, en este momento ingrato de la historia, cruzando descalzos y sin sandalias estos puentes, buscando la sombra y el espíritu de la ciudad de Córdoba para sentarnos a conversar en unas sillas de enea y de álamo criados en la ribera del Gran Río.





En Andalucía, invierno de 2013

Marcos González Sedano

dimarts, 15 de gener de 2013

Cinema, AMOR


Amor

Georges y Anne, els vuitanta complits, sòn dos professors de música clàsica jubilats i amb una gran cultura. La seua filla també se dedica a la música y viu fora de França amb la seua família.

Un día, Anne pateix un atac. Al tornar de l'hospital, un costat del seu cos està paralitzat. L'amor que ha unit a la parella durant tans anys es veurà posat a prova.

Jo no sóc una autoritat en cinema, ni crítica, ni una asidua impenitent, no, senzillament m'agrada el cimema i vaig quan puc. I dit aixó passa a comertar-vos el film.


Allò que més en va impressionar va ser l'armonia que es percebia entre la parella. Després de tot una vida junts cadascú ja sabia un de l'altre on li premia la sabata, amb un afecte i un respecte que només pot aportar l'amor mutu de la parella al llarg de tota una vida. Malgrat la seua edat feien vida social, i a la intimitat cadascu sabia soportar les manies de l'altre. Aquesta primera part em va fer admirar fins a quin pun de complicitat i respecte pot arribar una parella que s'estima. Arribat el moment en que Anne es posa malalta George es fa càrrec de cuidar-la, acompanyar-la, i pendent dels més minims canvis en Anne que pugueren indicar un agreujament de la malaltia. Anne en tornar de l'hospital li va demanar que no la tornara a ingresar de cap de les maneres. El seu marit assumeix el compromís. A partir d'aquell moment, es fa ajudar per alguna assistenta…No obstant això ell veu que no la tracten bé i les fa fora. Dia per dia George ha de viure la degradació del cos i la ment de la seua dona. Amb un lliurament complet a Anne no s'adona que ell mateix està caent en l'abandó, només l'importa atendre-la bé, estalviar-li sofriments…El temps passa i tots els seus esforços són inútils, només provoquen el seu propi  enfonsament. Fins que arriba un moment que, en un suprem acte de pietat davant el sofriment de la seua dona, pren una resolució.

Aquesta és una d'aquelles pel·licules que fan pensar, sentit i comprende la vida d'una manera especial.





dilluns, 14 de gener de 2013

Alzira expropiará casas a los bancos














El proyecto para requisar y rehabilitar casas en mal estado cuyos titulares desatienden arrancará con 48 inmuebles de l'Alquerieta
Alzira expropiará casas a los bancos para alquilarlas por 50 € a familias desahuciadas

Levante-EMV


El Ayuntamiento de Alzira expropiará viviendas a los bancos para, cual Robin Hood, ponerlas a disposición de familias desahuciadas por un alquiler simbólico después del oportuno proceso de rehabilitación, que también servirá para dar trabajo a personas necesitadas. 

El proyecto que ayer presentó la alcaldesa, Elena Bastidas, comenzará con 48 casas del barrio de l'Alquerieta que los técnicos consideran inhabitables o en ruina y arrancará precisamente con los 400.000 euros de recargo cobrados a la filial inmobiliaria de Bankia por la demora en pagar las cuotas de Vilella. Estas primeras viviendas tendrán como beneficiarios a menores de 35 años "y con arraigo" en la ciudad, ya que se pretende aprovechar esta iniciativa para revitalizar esta barriada en la que se han tapiado decenas de casas para evitar ocupaciones ilegales.

La presentación del proyecto "Alzira Social" fue toda una declaración de guerra a las entidades financieras por parte de Bastidas, que pretende pagar con la misma moneda a aquellos que han actuado "sin piedad, dejando sin casa a muchas familias que temporalmente no podían hacer frente a sus pagos", por lo que defendió que no sería justo "que se tengan la más mínima consideración" con los bancos cuando incumplen sus obligaciones de conservar en las debidas condiciones los inmuebles de su propiedad.

El proyecto se cimenta en el Registro Municipal de Solares y Edificios a Rehabilitar, una herramienta prevista en la ley para garantizar el cumplimiento del deber de edificación y conservación que tiene el propietario de un inmueble, que el ayuntamiento activó el año pasado y en el que en noviembre ya incluyó una primera vivienda en ruinas.

La inscripción de una vivienda en este registro priva al propietario del derecho a intervenir sobre ella y abre la puerta a que cualquier interesado presente un Programa de Actuación Asilada (PAA) con un proyecto y una oferta económica para adquirir el inmueble. Si no se produce ninguna oferta en dos años el ayuntamiento tiene la obligación de expropiar aunque, en este caso, será la propia Administración la que presente sin agotar el plazo la propuesta para asumir la rehabilitación de los inmuebles a través de un plan de empleo para ofrecerlos en alquiler a familias desahuciadas o que tengan problemas para acceder a una vivienda por un alquiler medio de 50 euros.

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diumenge, 13 de gener de 2013

La Generalitat Valenciana despide a 310 trabajadores del metro y el tranvía en Valencia y Alicante









Ningún cargo político ha asumido responsabilidades por el accidente de metro que ocasionó 43 muertos en julio de 2006




La Generalitat Valenciana despide a 310 trabajadores del metro y el tranvía en Valencia y Alicante



Cuando el buitre neoliberal acecha, es porque huele a cadáver en el sector público. Y en el País Valenciano, el buitre no hace más que engordar. El Gobierno Valenciano presentó siete Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) en otras tantas empresas públicas durante 2012. Pero el objetivo final no queda ahí. El Consell pretende un recorte de plantillas que afectará, según las fuentes oficiales, a entre el 40 y el 50% del sector, es decir, a unos cinco mil empleados de empresas públicas.

En Ferrocarils de la Generalitat Valenciana (empresa pública que gestiona el metro y el tranvía en Valencia, Alicante y sus respectivas áreas metropolitanas), el Gobierno Valenciano ha aprobado un ERE, de acuerdo con los sindicatos con mayor representación en la empresa (UGT, CCOO, SEMAF y SCF), que implica el despido de 310 trabajadores, de los que 236 corresponden a jubilaciones y prejubilaciones. Además, la empresa y las citadas organizaciones sindicales acordaron una reducción salarial del 10% para todo el personal desde el 1 de enero de 2013.

El Expediente de Regulación de Empleo, que cuenta con el voto en contra de SIF y SF-Intersindical Valenciana, ha sido respaldado en referéndum por el 70% de los trabajadores de FGV. Inicialmente, el ERE proponía el despido de 450 empleados, lo que dio lugar a paros parciales y jornadas de huelga convocadas por las organizaciones sindicales.

Además de afectar al personal en plantilla, los planes de la Conselleria de Infraestructuras apuntan a la línea de flotación de un servicio público esencial. Según informaciones de Levante-EMV, el Plan de Saneamiento de FGV, elaborado por la consultora privada Improven, aconseja el cierre de líneas (Benidorm-Denia Norte y otra en Alicante), la reducción de frecuencias y la venta de estaciones (Calpe, Denia y algunas en Valencia), con lo que la empresa podría ahorrarse unos 30 millones de euros, según informa el rotativo valenciano.
No son políticas inocentes. Se envuelven siempre en el celofán propagandístico de la “eficiencia”, el “adelgazamiento del pesado sector público” y la idea de “devolver la iniciativa a la sociedad civil”. Pero a juicio de la diputada autonómica de EUPV-IU, Marina Albiol, “lo que el PP tiene en mente en todo momento es la privatización del transporte público que, además, en el País Valenciano es cada vez más caro y de peor calidad”.

En la historia de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana cabe puntear otros hitos tan relevantes como el ERE. El 3 de julio de 2006, FGV saltó a las primeras planas de la prensa internacional por un accidente en la línea 1 del metro de Valencia, el de mayor gravedad en la historia de España, que se saldó con 43 muertos y 47 heridos. Los familiares de las víctimas han salido hasta en 73 ocasiones a la céntrica plaza de la Virgen de Valencia para que se les dé alguna explicación por lo ocurrido. Pero nadie responde ni ha dimitido por los hechos, sucedidos durante el mandato de Francisco Camps. A pesar de todas las lagunas y puntos oscuros que rodean a la tragedia, hace tiempo que se impuso una sola versión política y judicial: toda la culpa fue del conductor, que falleció en el mismo accidente, por circular a mayor velocidad de la debida. “Es lo que hay” , se les viene a decir a las familias.

Con una década a sus espaldas como directora gerente (hasta que dimitió el 30 de octubre de 2012), casi nada de lo sucedido en FGV escapa a la responsabilidad de Marisa Gracia. De entrada, no vio necesidad de presentar su dimisión tras el fatídico accidente de metro, pese a que sindicatos con representación en la empresa y familiares de las víctimas denunciaran la falta de inversiones y de medidas de seguridad. Tampoco dimitió por los hechos el entonces conseller de Infraestructuras y Transportes, José Ramón García Antón (ya fallecido).
Recientemente, el grupo parlamentario de Compromís anunció que presentaría una denuncia contra Gracia por el “saqueo” de la empresa FGV y, en concreto, por pagar más de 620.000 euros en 8 años (entre octubre de 2004 y enero de 2012) a la consultora H&M Sanchis, en concepto de campañas de comunicación, asesoramiento y elaboración de contenidos. ¿Qué pagos se esconden bajo estos epígrafes? Por ejemplo, 20.900 para elaborar un plan de comunicación en el año 2004, 8.500 euros para el asesoramiento de publicaciones internas de FGV, 7.500 euros en varias ocasiones para preparar ruedas de prensa y 7.080 euros para preparar la comunicación de la empresa coincidiendo con el quinto aniversario del accidente de metro. Incluso llegaron a elaborarse “argumentarios” para defender la “verdad” de la empresa y del Gobierno Valenciano sobre el accidente del 3 de julio.

También la fiscalía ha abierto una investigación a la ex gerente de FGV, según informó en su día El Mundo, después que un empleado denunciara que Marisa Gracia había dado la orden de cambiar informes técnicos con el fin de adjudicar contratos de seguridad en Valencia y Alicante a las empresas Med Seguridad SA y Prosegur SA, pese a que no presentaron las ofertas más económicas.

¿Y respecto la gestión del día a día? También ha recibido muchas críticas. De hecho, el Comité de Empresa de FGV ha criticado el coste de 32 trenes y tranvías (más de 200 millones de euros) que permanecen varados; o el inicio y paralización de determinadas obras, por ejemplo, la línea T2 del tranvía de Valencia o la ampliación de Ribarroja; así como la decisión de preferir el cierre de la L2 de Alicante a su explotación directa por parte de la plantilla de la empresa.

Por esto y por otras razones, Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana acumula una deuda de más de 1.000 millones de euros. Que se les hace pagar a trabajadores de la empresa y usuarios del transporte público, porque en los últimos años se ha incrementado el número de directivos en FGV en un 400% (de 17 a 102). Algunos de estos altos cargos cobraban un sueldo equivalente al de un ministro y superior al del presidente de la Generalitat. Entretanto, la plantilla aumentaba en un 25% (de 1.300 a 1.700 trabajadores). Para rematar, en octubre de 2011 la Conselleria de Infraestructuras redujo la presencia de los sindicatos en el Consejo de Administración de FGV a un miembro, mientras que el resto de la representación se asignó a miembros del Consell y altos cargos de la Generalitat Valenciana, según informaciones de Levante-EMV.

Opacidad, irregularidades, ejercicios de irresponsabilidad al más alto nivel y deficiencias muy notorias en la gestión que se liquidan, finalmente, con un ERE y la precarización del transporte público. Todo ello, para abrir el camino a un sector privado que supuestamente garantizará una manejo “eficiente” y “rentable” del negociado. Pero si se echa mano de la hemeroteca, hace mucho que estas falacias no se sostienen. Ya en el año 2001, según publicó El Boletín, la Intervención General del Estado señaló que la Generalitat Valenciana destinó a otros fines los 23,7 millones de euros que el Gobierno Central aportó para reducir el déficit de FGV. Aunque sin éxito, Rodrigo Rato y Cristóbal Montoro (vicepresidente económico y ministro de Hacienda en la época de Aznar) le reclamaron este dinero a Eduardo Zaplana, entonces presidente del Gobierno Valenciano.

Instituto Valenciano de la Vivienda (IVVSA), Radiotelevisió Valenciana (RTVV), Vaersa (empresa teóricamente destinada al aprovechamiento energético de residuos), Ferrocarils de la Generalitat Valenciana (FGV), Ciudad de las Artes y las Ciencias (CACSA), CIEGSA (dirigida a la construcción de centros educativos) y otras empresas públicas desmanteladas o en vías de desguace. Por discutible que resulte la gestión, no lo es menos que el tajo afecta singularmente a las plantillas. Los directivos y responsables políticos del desaguisado salen indemnes. Con la coartada de la crisis.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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