dissabte, 4 de maig de 2013

Amedeo Modigliani

divendres, 3 de maig de 2013

Amanece que es mucho de Marcos G. Sedano





Las golondrinas se balancean en el gris de la mañana

Amanece en la ciudad, "Ocnos" de Luis Cernuda, pasó esta primera noche conmigo. Frente a mí, los pesados edificios salen de la tierra aplastando el horizonte. Las golondrinas se balancean en el gris de la mañana y un insignificante número de viandantes acompañan a las primeras horas del día. La ciudad, aún dormida, deja encender las luces de los apartamentos que, como faros, delatan a los que más madrugan.

La noche fue dulce y me pregunto si el sueño de los humanos que hay ahí fuera habrá sido tan grato como el mío, si todas las personas que habitan la ciudad han tenido techo para dormir, si en sus alacenas quedarán viandas para saciar el apetito esta mañana, si ellos en su indignación tienen tantas ganas como yo de que todo termine, que se acabe la incertidumbre.

Nuestros grandes sueños hoy son casi banales: que las calles al amanecer están llenas de gente que sonríe porque van a elaborar el pan nuestro de cada día, porque van a aprender a hacerlo, porque confían en un mundo más justo.

Yo seguí la tradición de mis padres, esa que no se ha de romper; y lo primero que entró en esta casa fue el pan, la sal y una botella de aceite de oliva; de unos olivos retorcidos, que extraen su zumo de las espaldas de las mujeres y los hombres, y de la tierra.

Amanece, que no es poco; y nosotros renovamos energías y notamos el asfalto bajo nuestros pies y como la polución araña nuestros pulmones. Amanece, que es mucho; y la sangre circula en un doble circuito dentro de nosotros, y podemos sentir como camina por nuestra piel y los ojos nos regalan los colores de la vida, y las manos nos invitan a crear. La mente nos construye ilusiones que los de arriba dinamitan, y nosotros volvemos a construirlas, porque si no las construimos, si no las renovamos cada mañana, será imposible avanzar.

Amanece, y esta primera noche que "Ocnos", de Luis Cernuda, me acompañó, fue grata, como hacía tiempo no lo era.

Buenos días a todas/os.

Marcos G. Sedano

dijous, 2 de maig de 2013

Accident de metro a Valencia






Cotino y el accidente del metro de Valencia: de jefe policial a político ‘a la fuga’





La Marea


Miembro numerario del Opus Dei, militante antiabortista, anticatalanista. Defensor del Plan Hidrológico nacional e ideólogo del Agua para todos. Exdirector general de la Policía Nacional, fue hombre de confianza de José María Aznar, Jaime Mayor Oreja y Francisco Camps. De derechas, como mínimo, militante del PP, se maneja muy bien entre el populismo de distancias cortas. Es Juan Gabriel Cotino Ferrer.

El actual presidente de Les Corts Valencianes, ha vuelto a la actualidad al ser señalado por algunos familiares de las víctimas del accidente de metro de Valencia de 2006 como la persona que fue, casa por casa, ofreciendo trabajo y ayuda del Consell. ¿A cambio de qué? En teoría de nada, pero enseguida se preguntaba a los interesados por si iban a seguir por la vía judicial.

Es Juan Cotino, el expresidente de la conselleria de Bienestar Social que llegó a decirle a la diputada Mónica Oltra que le daría vergüenza tener una hija así, “si es que la conocía”. Cotino hizo estas afirmaciones a sabiendas que Oltra no pudo tener su apellido paterno hasta 1981, ya que su padre era separado y vivía exiliado con su madre en Alemania. Solo lo podía saber si había consultado su expediente que estaba en el departamento que dirigía.

Información privilegiada y secreta que también manejó para conocer todo sobre las familias afectadas en el accidente del 3 de julio de 2006. Lo sabía todo de ellas, qué estudiaban los hijos, la situación laboral de los padres, incluso la filiación política de cada uno.
Jefe de la policía y amigo de Camps

Juan Cotino fue director general de la policía durante los años 1996 a 2002 donde llegó de la mano de José María Aznar y Jaime Mayor Oreja. Su perfil de hombre duro, de orden y católico le sirvió para mantenerse en el puesto también con Mariano Rajoy hasta que vuelve al País Valenciano como delegado de Gobierno.

Tras la victoria de Zapatero en 2004 encuentra refugio en el gobierno de Francisco Camps, al que le une una gran amistad y similar filiación religiosa. Con Camps ejerce de consejero de agricultura, pesca y alimentación; de medio ambiente y de bienestar social, llegando a ser vicepresidente tercero del gobierno valenciano. Después de la victoria electoral de 2011, el propio Camps le propone como presidente de Les Corts Valencianes, cargo que actualmente desempeña.

Cotino es amigo de sus amigos y no olvida. El expresidente de la Generalitat cuenta con su apoyo en sus peores días. Cuando Génova obliga a Camps a dimitir, allí está Cotino (junto a Rita Barberá y Federico Trillo), cuando tienen que ir al juicio por el caso de los trajes, es el mismo Cotino quien le lleva al juzgado en su coche. Ambos, van juntos a rezar la mañana que empieza el juicio y el exjefe de la policía le acompaña en todas las sesiones hasta el día de la sentencia absolutoria.

Vinculado a Bárcenas y la Gürtel
Con Francisco Camps comparte algo más que partido, ambos aparecen vinculados con la trama Gürtel. En el caso de Cotino, su vínculo es a través del hijo de su ya famoso hermano, Vicente Cotino. Su sobrino figura al frente de Sedesa, una de las empresas investigadas por financiar, presuntamente, actos del Partido Popular valenciano.

El juez deberá dictaminar si la empresa de Cotino pagaba obras y servicios a Álvaro Pérez ‘el Bigotes’, Francisco Correa y Orange Market, por trabajos no realizados, parte de este dinero iría a financiar al partido.

También aparece el apellido Cotino en los famosos papeles de BárcenasSegún la presunta contabilidad del extesorero, la empresa familiar habría ingresado 200.000 euros en marzo del año 2004, en plena campaña electoral.

La huida de Cotino
Tras el programa de Salvados sobre el accidente del metro, Juan Cotino guarda silencio. No quiso hablar ante Jordi Évole, ni responder ante la gente que por la calle le gritaba “que conteste, que conteste”. Tampoco lo ha hecho hoy. Cotino tenía un acto en Les Corts al que no ha acudido “por motivos familiares”, explican sus colaboradores. Sin más.
Ni ayer ni hoy ha estado activo en las redes sociales donde tiene un perfil en Twitter que maneja él y su equipo y que ayer estaba mudo. Tampoco hay ninguna entrada nueva en su página web personal.

Su personal de confianza, jóvenes del partido vinculados a nuevas generaciones y que son conocidos como los cachorros de Cotino no ha tuiteado en exceso sobre el programa y la huida del político valenciano. Únicamente, Víctor Soriano, líder universitario y vinculado a NNGG, hace alusión a un momento del programa cuando el supuesto hermano de Cotino le devuelve una llamada telefónica a Jordi Évole. “Verdaderamente, basta haber hablado con Juan Cotino por teléfono para saber que no era él”, asegura tras recordar que el presidente de Les Corts “vive con su hermano y cuñada”. Del resto, del programa, de las víctimas y del accidente ni palabra. Como Cotino.

Fuente: http://www.lamarea.com/2013/04/29/juan-cotino-de-jefe-de-la-policia-a-politico-a-la-fuga/
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dimecres, 1 de maig de 2013

España o una realidad aterradora




Le Monde Diplomatique (Chile)


España vive sumida en una realidad aterradora, con un gobierno empeñado en dar un día sí y al otro también, zarpazos a la más que debilitada economía de los que todavía tienen la suerte de tener un puesto de trabajo, o de cobrar una pensión para la que trabajaron y cotizaron durante largos años de vida laboral.

España vive sumida en una realidad aterradora
El gobierno de Mariano Rajoy, líder invisible de una derecha española que oscila entre la sumisión total a los intereses de la banca, de los mercados y la iglesia católica, y una visión esperpéntica de una recuperación que tan sólo la derecha cree ver a largo, muy largo plazo, se evidencia como incapaz y sin ninguna idea para afrontar el drama terrorífico del paro, de la desocupación y del retroceso social, cultural y político a épocas que los españoles creían superadas por la historia.

Cuando Mariano Rajoy asumió la presidencia del gobierno en noviembre de 2011, había 5.273.600 parados, cifra que correspondía al 22.83 % de la población económicamente activa. La derecha española llegó al gobierno luego de dos catastróficos años del final de la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo gobierno fue incapaz de prever la crisis que afectaba al sistema financiero internacional, y que ineludiblemente caería a corto plazo sobre la débil economía española sustentada en dos ejes sumamente frágiles: la construcción ligada a la especulación inmobiliaria y bancaria, y el turismo. Lejos de asumir medidas urgentes para asegurar los puestos de trabajo y los derechos sociales, el gobierno del PSOE prefirió bajarse los pantalones sin el menor pudor ante las imposiciones del mercado, y con la complicidad de la derecha hasta se atrevió a cambiar la Constitución a espaldas de los ciudadanos, para asegurar objetivos de déficit que la realidad ha demostrado imposibles de cumplir, a no ser que para lograrlos se dejara caer todo el peso de la crisis sobre los ciudadanos. Así lo hicieron, y la respuesta ciudadana fue una suerte de vengarse de sí mismos al otorgar a la derecha la más aplastante mayoría absoluta en la historia de la joven democracia española.

Con esa mayoría absoluta lograda gracias a la incapacidad manifiesta del PSOE para enfrentar la crisis, y a un programa electoral de la derecha que prometía detener el desempleo, crear puestos de trabajo y no subir los impuestos como el IVA o el de retenciones sobre las rentas que castigan a la clase trabajadora, programa que Mariano Rajoy se encargó de traicionar en los dos primeros meses de se gestión como jefe de Gobierno, tenían las manos libres para emprender una serie interminable de reformas y recortes sociales, de privatizaciones y de marginación social inimaginable hace apenas dos años. La realidad ha demostrado que nada es más lesivo para los intereses de los trabajadores y para la democracia, que una derecha armada con la mayoría absoluta en el parlamento.

El 13 de febrero de 2012 entró en vigor una nueva Reforma Laboral, mucho más liberal y salvaje que la aprobada por el PSOE, pues su meta fundamental era y es abaratar el despido. Así, con la nueva Reforma Laboral, el paro subió a 5.630.500 desocupados, cifra que representa el 24.44% de la población económicamente activa. La cuarta parte de los españoles en edad de trabajar se vio enfrentada a la precariedad, a la pobreza, al despojo de sus viviendas pues no podían seguir pagando los préstamos hipotecarios. El paso de la pobreza naciente a una realidad de miseria marcaba el comienzo del gobierno del Partido Popular.

En agosto de 2012 el paro afectaba a 5.770.100 personas, el 25.2 % de la población en edad de trabajo, y en los menores de 30 años el porcentaje alcanzaba el escalofriante 50%. La mitad de los jóvenes españoles quedaban en la indefensión, la pobreza se convertía en el sello de identidad de una generación sin esperanzas ni futuro.

En noviembre de 2012 el paro ascendía a 5.965.400, el 26.02% de la población en edad de trabajar, y como una manera de saludar el éxito de la Reforma Laboral, el gobierno de Rajoy facilita los despidos colectivos en la administración pública. Funcionarios, enfermeros, bomberos, médicos, profesores, son lanzados al paro, la desocupación y a la consiguiente pérdida de calidad de vida. Y así llegamos al mes de abril de 2013, con 6.202.700 parados, con el 27.8 % de la población desempleada. Todo un éxito de las reformas laborales, de las privatizaciones de salud, llamadas “externalizaciones”, de educación, y con los más salvajes recortes a todas las prestaciones sociales.
Bajo el lema de la austeridad en España se sacrifica cualquier posibilidad de recuperación económica, y los escándalos de corrupción, robos de dineros públicos, tráficos de influencias, que afectan desde la casa real a casi todos los partidos políticos de España, son la gran cortina de humo que intenta opacar la realidad.

Los ciudadanos protestan, pero en sus protestas es evidente la falta de alternativas viables, posibles, reales, porque en España la denominada clase política dejó de pensar hace varios años.
Hay reacciones frente el drama del hambre, porque hay hambre, hay gente que se alimenta de lo que encuentra en los contenedores de basura o en los comedores caritativos, pero son reacciones que salvan la idea de solidaridad humana, mas sin un relato movilizador que apunte directamente a los culpables de la miseria. Hay hermosas reacciones solidarias frente a los desahucios , a las expulsiones de gentes de sus casas porque no pueden pagar la hipotecas, ha habido bomberos que se han negado a cortar las frágiles cadenas con que algunos se han atado a las puertas de sus viviendas, y una iniciativa ciudadana, que con más de un millón de firmas obligó a los parlamentarios a considerar la dación en pago de las viviendas a los bancos con los que habían contratado créditos hipotecarios, evitando con esto quedarse sin casa pero con la deuda del crédito, fue aplastada por la mayoría absoluta de la derecha.

En las calles de las ciudades españolas, dos de cada cinco comercios han cerrado sus puertas y el panorama desolador sugiere ciudades de posguerra. En España, lo peor del capitalismo en su expresión más salvaje, la economía neo liberal de mercado, ha declarado la guerra a los ciudadanos, y la está ganando.

Al dramático ¿qué pasa? o ¿qué es lo que falló? desde la derecha, desde el PSOE y los partidos de sesgo nacionalista se responde con eufemismos del tenor “vivíamos por encima de nuestras posibilidades”, pero ninguna voz desde la política se atreve a decir que el sistema capitalista en su conjunto es lo que ha fallado, y que si existe una responsabilidad colectiva es la de haber permitido, por acción u omisión, que el mercado desmantelara el Estado, la institución encargada de velar por los derechos conquistados.

Los economistas más optimistas consideran que España tardará entre 10 y 20 años en reducir la cifra de paro a la mitad, y desde el gobierno se anima a los españoles a confiar, ya no en las medidas y sucesivos garrotazos, sino en un eventual milagro de la virgen del Rocío, santa patrona de la ministra del trabajo.

Ante el panorama desolador, terrorífico, los más jóvenes empiezan a emigrar, y la consigna parece ser: que el último en salir apague la luz.

España no padece los errores de un gobierno de derecha, España sufre las consecuencias de una política económica, social y cultural de derecha aplicada con todo el vigor, crueldad y deshumanización que caracteriza a la derecha. Son consecuentes. Eso nadie puede negarlo.

Fuente: http://www.lemondediplomatique.cl/Espana-o-una-realidad-aterradora.html

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dimarts, 30 d’abril de 2013

Las dos Españas



Las dos Españas





Antonio Machado, poeta andaluz, republicano, antifascista, muerto en el exilio, acuñó el concepto. El siglo XX español nacía en medio de una crisis de identidad. Se trataba de luchar contra la oligarquía, el caciquismo y las formas rancias del nacional-catolicismo defendidas por Ramiro de Maeztu y Marcelino Menéndez Pelayo.

La guerra hispano-cubano-norteamericana provocó frustración. A principios del siglo XX la España imperial era historia. Nacía la generación del 98. La pobreza, el hambre y la crisis institucional copaban los debates. Antonio Machado lo puso en blanco y negro: Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra que bosteza. Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.

Con el advenimiento de la II República, las dos Españas se definieron políticamente. Una levantó un proyecto laico, moderno, antifeudal y progresista. La otra decidió abrazar la España rancia, los intereses de la oligarquía terrateniente apoyándose en el nacional-catolicismo y el ideario fascista. La derrota de la II República hizo trizas el proyecto democrático. Los derechos sindicales, las libertades políticas, la reforma agraria, la enseñanza pública, la participación de la mujer, fueron eliminados de un plumazo y sus defensores perseguidos hasta la muerte. Así se inauguraba la larga noche del franquismo, que duró casi 40 años (1939-1975). Durante este tiempo primaron el odio, la represión y el fanatismo religioso. Una supuesta conspiración comunista, judeo-masónica para destruir España, fue la excusa para llevar al paredón a miles de republicanos. Francisco Franco utilizó el anticomunismo como mecanismo para cohesionar el régimen y ganar adeptos. Y lo consiguió. Entre la modernización del Opus Dei, la incorporación a Naciones Unidas y la visita del presidente estadunidense Dwight Eisenhower en 1959, una de las dos Españas, la falangista, católica, apostólica y romana, alimentó la unidad del régimen. El ritual franquista se inauguraba con el saludo fascista, la veneración al caudillo y declamando: España: ¡Una!, España: ¡Grande!, España: ¡Libre!, España: ¡Una, grande y libre!

Tras la muerte de Franco, las dos Españas, hasta ese momento irreconciliables, se acercaron hasta fundirse. Fue el tiempo de la reconciliación. Republicanos, franquistas, monárquicos, socialistas, comunistas, democristianos y liberales se unieron para iniciar la transición, principio del fin de las dos Españas. Se legalizarían los partidos políticos de la izquierda histórica, PSOE y PCE, los sindicatos de clase y dio voz a los partidos burgueses nacionalistas. El miedo a una nueva guerra civil se desvanecía. Junto a ello, los crímenes de lesa humanidad del franquismo se invisibilizan. La restauración borbónica nació libre de polvo y paja. Una ley de amnistía, el abandono de la justicia reparadora y el pacto de silenció evitó que los cadáveres de los miles de republicanos fusilados durante el franquismo fueran reconocidos y recuperados por sus familiares para darles una sepultura digna.

Los partidos políticos perseguidos durante la dictadura, a cambio del silencio, recibieron, bajo el principio de compensar el patrimonio expropiado durante el franquismo, millones de pesetas y propiedades. Quid pro quo. Quienes se opusieron a la corona y los pactos de la Moncloa fueron etiquetados como escoria que resucitaba la idea de las dos Españas. En ella, se dijo, habitaban los nostálgicos del franquismo y los republicanos. En el medio, los salvadores de la patria, defensores de la unidad de España bajo la corona borbónica. La nueva España nacía hipotecada. Sus padres putativos le dieron la bienvenida. Siguieron mandando los de siempre, esta vez con el aval de los advenedizos legitimados por Estados Unidos, la socialdemocracia y la comunidad europea.

Hoy, en medio de la crisis, se constata la existencia, nuevamente, de dos Españas. Pero sin las connotaciones del siglo pasado. Me refiero a una, oficial, representada por la clase política, monárquica, cortesana e institucional. La otra, a la que pertenecen millones de españoles y sufre las decisiones de la primera. La España oficial, minoritaria, sin vocación democrática, vive ajena a las preocupaciones y problemas de sus conciudadanos. Alega tener la legitimidad de las urnas y ser depositaria de la voluntad general. Anida en las instituciones políticas. Se arropan entre ellos y están protegidos por un halo de impunidad que recubre sus actos. Hacen y deshacen en nombre del pueblo, rompiendo promesas electorales, violando programas y principios ideológicos. Adoptan una actitud de desprecio cuando se les pide explicaciones o increpa por corruptos, altaneros y mentirosos. En ese instante, la España oficial se pone el traje de víctima. Despotrica y solicita protección policial contra los alborotadores. Aducen acoso, violación de intimidad y sentirse indefensos. Declaman ser buena gente, no hacer daño a nadie, sacar a pasear sus mascotas, querer sus hijos, pagar las cuentas en el bar, dar propina, ser fieles a sus amantes y comer tortilla de patatas. Por ello, se preguntan, ¿por qué tanta inquina, si no han hecho nada malo? Ellos sólo cumplen con su deber, firman leyes que recortan los salarios, rescatan bancos, facilitan el despido libre, privatizan la sanidad, la educación y, de paso, promueven el desempleo. Nada del otro mundo. Cumplen con lo mandado por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y Bruselas. Unos cuantos desahucios, más de 700 mil, 26 por ciento de desempleo, el aumento de los suicidios acompañado de consumo exponencial de ansiolíticos que afecta a 8 por ciento de la población. 

Viven de espalda a la realidad. Según nos relatan, están atados de pies y manos. Piden comprensión, la marca Españaestá en peligro. La corrupción, el tráfico de influencias, la evasión de capitales, el hambre y la exclusión social, alega el gobierno del Partido Popular, ellos no la provocaron, es la herencia del PSOE. Unos atacan, otros se defienden. El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, habla de un complot hacia la clase política, el rey, los jueces y las instituciones democráticas. Una nueva leyenda negra se cierne sobre España. Así perciben el mundo. La ministra de Sanidad, Ana Mato, y su ex marido, Jesús Sepúlveda, acusados de corrupción, disfrutar viajes, fiestas y aceptar coches de lujo, pagados por la trama corrupta del Partido Popular, se acoge al machismo ramplón. Ella, mujer de la casa, dice, no preguntó la procedencia de dichas regalías. Hoy, para capear el temporal, su ex marido no tiene nombre. Cuando se le pregunta, la ministra Mato responde: ...pregúntele a esa persona. Los ejemplos sobran.

La otra España, a la que pertenece la mayoría de la población, se siente engañada, desamparada, indefensa. Asiste incrédula al derrumbe de sus ilusiones. La conforman todas las clases sociales y han votado a todos los partidos, sin excepción. Otros se identifican con los movimientos sociales, como el 15-M; piden democracia real ya; la plataforma de los desahuciados que lucha por la dación en pago, el alquiler social, no perder su vivienda y el acoso de los bancos; los maestros de escuela que salen a la calle en defensa de una educación pública, digna y de calidad; los médicos, enfermeras y el personal auxiliar opuestos a la privatización de la sanidad, el cierre de centros de urgencia, aquellos que no entienden la salud como un negocio, sino patrimonio social; los jubilados, a los cuales se les congelan las pensiones; los pequeños y medianos ahorradores estafados por las preferentes bancarias; los estudiantes que ven aumentar la matrícula universitaria en 200 por ciento. Las amas de casa que soportan la estructura cotidiana del hogar con hijos en paro y sin salidas profesionales; los cientos de familias que han pasado a vivir en albergues, coches o colchones improvisados bajo puentes, alimentándose en comedores sociales; los profesionales, investigadores, científicos y becarios de centros de excelencia que han visto cerrar sus puertas por los recortes; los trabajadores y obreros cuyos convenios colectivos se negocian a la baja intimidados con la amenaza de despido.

 Esta España, la de todos, no renuncia a las instituciones, a ser tenida en consideración política. Pero la otra España hace oídos sordos y levanta un muro para no ver el sufrimiento que padecen sus conciudadanos. No está a la altura de un pueblo que mantiene, por encima de todo, la dignidad, y les guste o no les llama mentirosos, corruptos y asesinos, que lo son.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/04/28/opinion/020a1mun

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dilluns, 29 d’abril de 2013



Investigadores británicos recalcan el terror franquista


'EL HOLACAUSTO ESPAÑOL PASÓ INADVERTIDO'


Sofía Brito/eliberico.com
viernes, 26 de abril de 2013, 21:03

Ante una sala abarrotada de gente, la London School of Economics and Politics (LSE) celebró el pasado jueves 14 de marzo una conferencia bajo el título El Terror de Franco en el Contexto Europeo: la Volksgemeinschaft que pasó inadvertida. El evento congregó al director del Centro Cañada Blanch para los Estudios Contemporáneos de España, el profesor Paul Preston; así como a expertos de la universidad británica Royal Holloway, entre ellos, Daniel Beer, Helen Graham y Dan Stone. Todos ellos coincidieron en la necesidad de recalcar el terror que Franco instaló en España tras la guerra civil (1936-1939), un proceso de exterminación de personas que guardaría relación con el holocausto de la Alemania Nazi.
El número de civiles muertos asciende a 200.000 personas

El uso del término alemán Volksgemeinschaft -comunidad nacional- hace referencia a la capacidad de los regímenes fascistas para identificar enemigos y moldear a la humanidad durante años. "El holocausto español pasó inadvertido porque pocos han realizado una conexión entre la Alemania de Hitler y la España de Franco", explicó Paul Preston, autor del best-sellerinternacional El Holocausto Español: Inquisición y Exterminación en la España del Siglo XX. El número de civiles muertos durante la guerra civil española asciende a 200.000 personas, pero, según Preston, esta cifra solo incluye a los que tienen nombre y apellidos y no a los miles de judíos, comunistas y masones que desaparecieron durante las décadas posteriores al conflicto.


Para los estudiosos británicos, el concepto "holocausto" implica innecesarias muertes de civiles, refugiados y personas que intentaron huir y murieron en el intento, víctimas del hambre y la enfermedad y muertes extrajudiciales incluyendo a los que fallecieron en las cárceles. "Las objeciones al término no pretenden sino esconder el verdadero contexto de la dictadura", señaló el doctor Daniel Beer, "pero la historia siempre se revisa y no tenemos nada que temer a la hora de hablar de holocausto español en una época en la que casi todos los países europeos vivieron cierto grado de fascismo". "A través de la violencia como herramienta de ingeniería social, Franco estableció las nuevas normas de la futura sociedad con el fin de homogeneizar la identidad de las personas", añadió el profesor Dan Stone.
Entonces, "¿por qué hoy el régimen franquista sigue siendo un caso tan irresuelto?", se preguntaba Helen Graham. "España cambió económicamente a partir de los 60 pero el discurso político se mantuvo", dijo la profesora, "ya que tuvo lugar una transferencia masiva de la propiedad privada y se había creado una sociedad estática que se perpetuara en el tiempo". El ejemplo más claro es, para Graham, el golpe de estado de 1981, por el cual se intentó restablecer el nacionalsocialismo de Franco. "Hasta los 90 no surgieron en España los primeros movimientos de memoria histórica y todavía hoy las personas afectadas no están representadas de forma legítima, lo que se traduce en un déficit democrático", dijo Graham.


Es el llamado "pacto del olvido", cuyas raíces tiene bases legales en la Amnistía Política de 1977, por la cual la democracia española eximió de responsabilidad penal actos contra los derechos humanos. Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han solicitado la derogación de dicha ley e interpuesto denuncias por delitos contra la humanidad, pero los sucesivos gobiernos españoles han creído innecesario mirar al pasado para así evitar una nueva guerra civil y época dictatorial. Sin embargo, la Ley de Memoria Histórica del 2007 demostró que hay personas que sí creen que es ineludible dar a conocer la persecución y violencia que la sociedad vivió durante el franquismo, aunque no en términos judiciales, ya que la ley no reconoce la apertura de fosas comunes en las que yacen los restos de las víctimas.


El ex magistrado Baltasar Garzón, actual asesor del Tribunal Internacional de la Haya y líder del equipo jurídico que defiende al fundador de Wikileaks, Julian Assange, fue suspendido cautelarmente de sus funciones en la Audiencia Nacional tras iniciar la conocida causa contra los crímenes del franquismo. En 2009, el jurista español se declaró competente para instruir la apertura de 19 fosas comunes con el fin de elaborar un censo de fusilados, desaparecidos y enterrados, pero la Fiscalía de la Audiencia Nacional frenó el proceso y, en consecuencia, miles de personas se manifestaron en España en contra de la impunidad contra el franquismo y en apoyo a Garzón.


El Valle de los Caídos es uno de los lugares en los que yacen las víctimas de la dictadura, combatientes de ambos bandos nacionales y republicanos, así como los cuerpos de Franco y del fundador del partido Falange Española, José Antonio Primo de Rivera. "En todo caso el Valle de los Caídos debería ser un lugar de memoria de las víctimas en vez de un punto de peregrinación para los fascistas cada 20 de noviembre", opinó Preston en la conferencia, "y eso simplemente supondría cambiar el cartel". "Definitivamente, la atmósfera de miedo que se vivió en aquel tiempo no se olvida", concluyó.