dissabte, 1 de febrer de 2014

Diaris de ficció

                                                                                                       divendres, 30 d'agost 1995

Tres clases d'ànimes, tres plegaries:
Sóc un arc de violí en les teues mans , Senyor.
tanye'm, per a que no em podrixca.
No em tanyes massa forta, Senyor, que puc trencar-me.
Tanye'm fort, Senyor, què més té si em trenque.

                                                                                         Nikos Kazantzakis
                                                                                            Reporto to Greco



" Pero és preciso entender la unión de cada cosa y de cada parte del cuerpo, así
como los diversos anillos de la cadena causa-efecto, a fin de estar presentes para nosotros mismos, para vivir el momento presente, el carpe diem. Cuanto más plena sea nuestra vida, menos temor tendremos a perderla. Ello se hace posible cuando la persona se ha vuelto responsable y dueña de su propia vida, y es consciente que nada ni nadie, desde el exterior, puede hacer algo realmente decisivo por uno mismo.

La vida nos pertenece sólo a nosotros, y ningún otro, por más cercano que esté, vive nuestra vida. Somos nosotros–y solamente nosotros– los que nacemos, vivimos, gozamos, sufrimos, morimos. Tu eres el señor de tu yo. Nadie puede purificar a otro, dijo Buda. Únicamente nosotros podemos hacer algo por nosotros mismos. El botón de la rosa está cerrado y nadie puede abrirlo si éste no se abre desde su interior, si no posees la energía necesaria que se libere des del centro hasta el exterior. A tal punto que hoy, generalmente, nuestras rosas, que crecen con un cultivo forzado, se marchitan en la gema sin llegar a abrirse. Del mismo modo ocurre con el hombre. Todos mueren, pocos viven la mayoría lleva la vida gris que ha elegido y que la sociedad y la moda les ha obligado a adoptar".

Aquestes paraules són del llibre de Renée Sybel, 'Gimnasia energetica', tot ell és un breu tractat de saviesa, aquest fragment, però, m'ha arribat d'una manera especial . Estar present per a nosaltres mateixos! quina cosa tan senzilla y tan difícil. Jo encara no ho he aconseguit del tot. És una revolució interior tan gran i tan profona que tan sols arribe a vegades. La meua ment assumix aquest conceptes però després, arribat el moment concret, se'm barretgen les antigues veus i formen un cor dissonant i inaudible. M'he equivoque amb tanta freqüència...

I armonitzar les meues pròpies contradiccions, quina tasca més laboriosa. Encara fume malgrat que sé que em perjudica, tot i això no vull deixar-ho. Però no em desanime, em sent viure cada més profundament i intensa, em sent canviant poc a poc, em sent inmersa en un canvi constant. Nous descobriments en forma de llibres o experiències sovint em porta la vida. Intente aprendre humilment. Llegeix i em prepare, no obstant no acabe de definir allò que vull fer. Sé que no veuré l'obra acabada, que és un ser i un fer constants per anar essent. Però també sé que aquest procés m'allunya en certa mesura dels altres i d'ensems m'acosta– els comprenc millor en quant que vaig comprenent-me millor a mi mateixa–.

Me'n adone que aquestes vacances han passat tan depressa que a penes he tingut temps de fer-me a la idea. D'ara mateix, en quinze dies de tornar a l'escola.




La falta de democracia en los medios de información



España
La falta de democracia en los medios de información








Pascual Serrano, uno de los mejores periodistas de este país, acaba de publicar un artículo (“Conflicto en Intereconomía o Canal 9, ¿dónde se coloca la izquierda?”) en Público 26.12.13, que debería hacer reflexionar a todas las personas con sensibilidad y vocación democrática, pues toca uno de los temas más importantes existentes en la limitadísima democracia española, es decir, la falta de diversidad ideológica de los medios de información de España y de sus comunidades autónomas. En realidad, el mayor problema de la democracia española es, precisamente, esta falta de diversidad tanto en los medios escritos como orales, y tanto en los medios públicos como en los privados.
El artículo surge a partir del conflicto laboral existente en el canal de televisión Intereconomía, junto con el cierre de Canal 9 y del resto de la radiotelevisión pública valenciana. Estos conflictos y cierres han movilizado a las izquierdas del país en defensa de los profesionales y trabajadores de esos medios, afectados negativamente por tales medidas, pues ellas implican pérdidas de puestos de trabajo. Como bien señala Pascual Serrano, la defensa de puestos de trabajo ha movilizado siempre a las izquierdas (que, por regla general, lideran las reivindicaciones laborales), siendo estas las que se han movilizado para protestar y denunciar dicha destrucción de puestos de trabajo, independientemente del lugar e institución en los que ello tomara lugar.

Ahora bien –tal como indica Pascual Serrano–, esta política lleva a situaciones paradójicas e incoherentes, pues esta protesta puede ser antidemocrática cuando sus beneficiarios son profesionales o trabajadores de instrumentos antidemocráticos como lo han sido Intereconomía y Canal 9. Estos medios de información han carecido del mínimo de conciencia democrática que debería exigírsele a un medio de información que use un bien público como son las ondas radiofónicas. En realidad, su comportamiento ha sido profundamente antidemocrático, marginando, cuando no insultando, a las izquierdas y a las fuerzas democráticas, con un servilismo a las ultraderechas gobernantes del país que ha dañado a las clases populares de este país.

 Su limitado profesionalismo, puesto al servicio de la propaganda política, se ha traducido en el descaro y desvergüenza que caracterizan a las derechas (en realidad ultraderechas) del país. Canal 9 jugó un papel clave en ocultar las causas del enorme daño provocado a las víctimas del accidente de metro de Valencia y a sus familiares. E Intereconomía ha intoxicado la cultura democrática del país, con una manipulación grosera que ha alcanzado un nivel de insulto y sectarismo que ha hecho imposible cualquier posibilidad de diálogo o enriquecimiento democrático. En realidad, dicho comportamiento ha corrompido cualquier atisbo de democracia que hubiera podido existir en la cultura política de la ultraderecha española.

Es un espectáculo que debería ofender a cualquier demócrata en nuestro país el ver a los profesionales de Canal 9 denunciar las enormes manipulaciones de esa televisión en el momento en el que son expulsados. ¿Por qué no lo denunciaron cuando ello estaba ocurriendo, que era cuando los mismos profesionales, que ahora se quejan, estaban transmitiendo aquellas mentiras que ocultaban hechos verídicos de los cuales ellos eran conscientes?

Se me dirá que si lo hubieran hecho, se les habría penalizado. Pero esta explicación no justifica su comportamiento. ¿Se utilizaría la misma justificación si la persona que diera este argumento fuera un torturador en las celdas de la policía, que le despedían debido a los recortes del personal policial? Pues bien, el sistema actual, que esconde una dictadura mediática, se reproduce mediante represión, no solo física sino también intelectual. Y los medios están jugando un papel clave en la reproducción de esta represión intelectual.

También se me podría decir (como se me ha dicho) que Canal 9 era público y las izquierdas deben apoyar a los medios públicos. Este argumento, para ser válido, tendría que tener en cuenta la naturaleza democrática de dicho instrumento público, lo cual es fácil de mostrar su inexistencia mirando la limitadísima diversidad ideológica existente en el medio. Y ahí, muchos pecan de escasa vocación democrática. TV3, el primer canal de la televisión pública catalana, promueve en sus programas de economía una visión ultraliberal que sistemáticamente promociona el punto de vista del mundo del capital a costa del mundo del trabajo. En el programa Lecciones de Economía, de casi una hora de duración, constantemente se presenta la visión empresarial de la vida económica, presentando por ejemplo a las compañías eléctricas como víctimas del gobierno (sí, ha leído bien) en el rechazo de este último al crecimiento del precio de la electricidad (uno de los más altos de la UE-15).

Podría justificarse este apoyo a TV3 (como yo hice recientemente) por también tener programas (muy pocos), en el canal secundario de Televisió de Catalunya, de gran interés político-social. Pero el problema mayor persiste: la utilización de un medio público por una ideología concreta que aparece con abusiva claridad en los informativos. Esta falta de profesionalidad debería ser denunciada por las izquierdas, que permanecen calladas por miedo (y existe mucho miedo y temor a criticar a los medios), por oportunismo y por confusión. Es sorprendente la falta de respuesta de las izquierdas hacia la falta de diversidad de los medios, siendo España el único país de la UE-15 en el que no hay ningún mayor medio escrito u oral de izquierdas. Y las izquierdas tienen responsabilidad en ello.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Compartir esta noticia:    



Mover ficha: volver a saber que sí podemos



15-01-2014


Mover ficha: volver a saber que sí podemos





Corría el año de 1553 y Éttiene de la Boétie, en su Discurso sobre la servidumbre voluntaria, se preguntaba cómo era posible que una sola persona gobernase sobre todo un reino. Acertaba a señalar que la rutina era la principal enemiga del cambio. Hoy sabemos que la obediencia al poder político tiene también otras razones junto a la resignación (que crece y crece cuando no se ven alternativas). La coacción, como siempre ha sabido el poder, es bien importante para sembrar miedo (“hijo, tú no te signifiques”). De hecho, siempre es su última razón. También consentimos si vemos legitimidad en el poder político. En nuestros países esa legitimidad viene del proceso electoral y del cumplimiento de los procedimientos. No es de menor importancia la inclusión ciudadana (disfrutar de todas las ventajas de la vida social). Si la sociedad te abandona ¿por qué no va a abandonar tú los compromisos con la sociedad? Y, por supuesto, razón no le faltaba a de la Boétie, sigue siendo esencial para el orden existente impedir que el pueblo salga del sopor conformista al que invita el elevado muro de la imposibilidad y la inutilidad del cambio que arman los que mandan. Todas estas razones de la obediencia están rotas en España. ¿Entonces?
Nos distraemos con quimeras, nos conformamos con migajas, construimos horizontes con espejitos, nos asustamos con bravuconadas y nos resignamos con el relato de nuestra supuesta impotencia. Intuimos que somos muchos y muchas y que la indignación nos va creciendo. Pero al igual que el mundo griego y romano prohibía a los esclavos vestir de la misma forma para evitar que se supiera que eran muchos, nosotros nos prohibimos a nosotros mismos encontrarnos en ese gesto que nos cuente que estamos en la misma pelea. Aunque nos repitamos mil veces que la unión de los que tienen razón hace la fuerza.
El poder sabe mejor que nosotros mismos cuál es nuestra potencia. Y nos tiene más miedo del que imaginamos. ¿Por qué ahora una ley ciudadana que convierte en delito casi cualquier protesta en el país con menor índice de delincuencia de Europa? ¿Por qué llenar el barrio burgalés de Gamonal de antidisturbios? ¿Por qué presentar cada disenso como una escuela de terrorismo? ¿Por qué presentar el derecho a decidir como un delito y no como una oportunidad? Porque el régimen del 78 sabe que la situación en España está cogida con las meras pinzas de nuestro convencimiento. Y no tienen mucho más. Y si empezamos a decir que sí se puede…
Bastó que se expropiasen en el supermercado de una multinacional cuatro carritos con aceite, lentejas y garbanzos para que pareciera que se hundía la civilización occidental. La ciudadanía protesta en Burgos porque les están robando la ciudad y el gobierno del PP tiene que redoblar la represión porque necesita creer que detrás no está el tío Juan y la tía María sino comandos itinerantes financiados por Fu Man Chú (y un lugarteniente suyo con txapela). Decenas de miles de jóvenes se han ido de España porque aquí no tienen trabajo, y como el gobierno tiene claro que pueden regresar de golpe a exigir lo que es suyo, quiere convencerles de que están en verdad en un viaje de aventura. El Papa Francisco dice que el capitalismo es contrario a la ética cristiana y Rouco Varela, en conversación con Rajoy y Dolores de Cospedal, pone un amplificador a la guitarra de los Kikos y grilletes a las mujeres, no vaya a ser que sigan creciendo en derechos y digan que no aceptan ningún recorte más a sus libertades.
El vapor de la indignación flota en el ambiente. Falta la caldera que lo concrete y ponga a trabajar las turbinas. ¿Nos imaginamos una hucha común donde pudiéramos meter todos los ahorros de nuestra desobediencia? Una referencia sentida como propia entre los que luchan en Gamonal, en las mareas, en la verja de Melilla, en cada oposición a un desahucio, abriendo comedores populares, presionando a la burocracia en Bruselas, personada en las fosas y reclamando la memoria histórica, siendo voz contra el fracking y los transgénicos, ayudando a los emigrantes, siendo acusación particular en cada caso de corrupción, la voz común en el señalamiento a los corrompidos órganos de los jueces, defendiendo la ley de plazos en el aborto, siendo el impulso de cada atrevimiento a reinventar la convivencia común de los pueblos del reino, llenando de razón cada esquina del Estado para acabar con la medieval institución de la monarquía, velando por el cumplimiento de los derechos humanos por todos los rincones, impulsando órganos ciudadanos que regresen la mercancía “información” a su condición de bien común, siendo capaz de ser la patria que nos robaron en 1936. ¿Tan difícil es?
No tiene sentido que en mitad de la mayor crisis que nadie recuerda en nuestro país, la capacidad política de respuesta siga sumida en la impotencia. El PSOE desperdició su conferencia política por no querer escuchar a sus bases que le pedían incorporar demandas nacidas del 15M. Izquierda Unida, que siempre dijo que el espíritu de la indignación era el suyo se empeña en desperdiciar cada ocasión que se le brinda para romper con la lógica burocrática que fagocita a los partidos. En otros lugares del Estado, la izquierda más novedosa se ha acomodado en la identidad nacional y su principal fuerza y necesidad reside en que no hay nadie fuera que represente con credibilidad la invención -porque nunca la hemos inventado- de una España federal y de izquierda que se aprenda a sí misma de otra manera.
Estamos en un escenario donde el PP está cambiando el contrato social que hemos construido durante los últimos 35 años. La posibilidad que utiliza la derecha está en nuestra perplejidad convertida en impotencia. Por eso, la respuesta de la izquierda no puede ser la fragmentación eterna, contentarse con esperar que le caigan las migajas electorales de la mesa de los poderosos, resignarse a ser un mero corrector -hasta donde se pueda- de los desmanes del neoliberalismo, o pretender representar, desde la misma matriz de la resignación, lo nuevo, sin entender que antes le toca reinventarse a sí misma. ¿O es que puede la izquierda pedir al país que haga un proceso constituyente cuando la izquierda ha sido incapaz de poner en marcha ese proceso en su propia casa? ¿Va a pedir a la gente que haga lo que ella no se aplica? ¿Con qué credibilidad?
La respuesta de la izquierda no puede ser tampoco el reproche interminable dentro de las propias filas (a los que les pese demasiado el oprobio biográfico debieran tener la generosidad de dar un paso atrás). No puede ser, de igual manera, la reivindicación de demandas envejecidas o vestidas de gris que ignoren la necesidad de un nuevo lenguaje y un nuevo gesto. No puede ser en absoluto el maximalismo que se niega a seguir adelante porque ve sombras en cualquier amanecer (¿nos acordamos en la Puerta del Sol de asambleas de miles de personas frenadas porque una sola persona cruzaba los brazos negando su acuerdo?) ni la intransigencia de quien quiere imponer el cien por cien de sus presupuestos. Y, por supuesto, no puede ser una fachada de reivindicación de las mayorías, de reinvención de la democracia si no asume la radicalidad que exige la época para acabar con la corrupción, con el autoritarismo, el sexismo en todas sus expresiones, la destrucción de la naturaleza, el oprobio a los inmigrantes, la falta de honestidad en lo público y, en consonancia con lo que sigue siendo la contradicción principal de nuestras sociedades, que no asuma que el mundo del trabajo necesita ser reconstruido para que cada ciudadano y cada ciudadana tenga la posibilidad de relacionarse con los demás a través de un trabajo que no le robe la dignidad y le permita desarrollarse como persona.
Hace falta romper las tablas de la aburrida partida de ajedrez en la que estamos detenidos. Hace falta una candidatura unitaria a las elecciones europeas que nazca de un proceso de deliberación y decisión populares. Es el lugar y el momento. Quienes se nieguen a aprovechar la coyuntura para consolidar el proceso de unidad de la izquierda no han entendido lo que nos estamos jugando. Nunca fue más cierto que no nos sirve un trozo de la tarta: necesitamos reclamar la tarta entera. Los contratos sociales los arman las mayorías. Pero delante de nuestras narices lo están desmantelando las minorías. Por eso decimos que el miedo tiene que cambiar de bando. Para que pierdan esa impunidad que tienen los ladrones, los corruptos, los que ofrecen trabajos basura, los que ofenden a las mujeres, los que quieren regresar a una España de sacristía, los que insultan la memoria histórica, los que vibran con Franco, los que expulsan a los universitarios de las aulas, los que niegan el acceso a una sanidad digna, los que tienen a este pueblo con la alegría robada. Los zapatistas se taparon el rostro para que se les viera. Ahora nosotros decimos que no para que podamos construir un sí que nos emocione.
Por todo eso movemos ficha. Para que todos y todas entiendan la oportunidad de hacer lo mismo. 
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Compartir esta noticia:    


elecciones europeas "En situaciones excepcionales no vale con hablar, hay que comprometerse"



ña
15-01-2014zz
Tras su disposición a encabezar una lista electoral "ciudadana y popular" para las elecciones europeas
"En situaciones excepcionales no vale con hablar, hay que comprometerse"




Pablo Iglesias Turrión (Madrid, 1978), profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense, analista y presentador del programa de debate La Tuerka, se ha convertido en un colaborador habitual de los debates televisivos. Pero su nombre ahora resuena por otros motivos.
El martes, Iglesias hizo pública su disposición a presentarse a las elecciones europeas que se celebrarán el próximo mes de mayo, encabezando una candidatura "ciudadana y popular" de la que poco se sabrá hasta el próximo viernes, cuando ha convocado una rueda de prensa, más allá de algunos nombres de intelectuales y activistas que le emplazaron a "mover ficha".
¿Por qué ha decidido dar este paso?
Porque creo que puedo ser útil y porque en situaciones excepcionales la gente decente tiene que hacer algo más que hablar, tiene que comprometerse. Mi presencia en los medios ha hecho que se abra paso un discurso que construimos trabajando en La Tuerka. Tratamos de entender lo que significó el 15-M, las mareas o la crisis de régimen. Pero también las dificultades de la izquierda de la que venimos para hablar a la gente normal. Cuando llevé ese discurso a los grandes medios funcionó. La prueba es que me llaman y que mucha gente nos ha asumido como referentes. Hay más gente que podría haber dado un paso como este; yo siempre he mencionado a Alberto Garzón y a Ada Colau como dos compañeros a los que me encantaría ver en una como esta, y de paso me lo ahorraba yo. Pero obviamente cada uno debe militar y actuar donde entienda que es más útil. Yo creo que puedo serlo en una movilización electoral como esta, que podemos convertir en una movilización de las conciencias para que las cosas empiecen a cambiar a favor de la gente.
Habla de la necesidad de ir al Parlamento Europeo, ¿en qué puede ayudar a los ciudadanos que esta candidatura obtenga representación?
"Al Parlamento Europeo hay que ir a discutir esta Unión Europea diseñada para los banqueros" Sentarse en el Europarlamento no es lo más importante, aunque hay que empezar a conquistar posiciones para una revolución democrática en la UE que construya la Europa de los ciudadanos y no la de los mercaderes. La clave es que nuestra iniciativa la haga suya la gente, en especial aquella que se ha movilizado, para generar un movimiento electoral que sirva como mecanismo de empoderamiento democrático de los de abajo. Llegar a Estrasburgo, aunque sea con muchos diputados y con una gran confluencia, sin haber dejado redes de gente organizada haciendo política, sin la ilusión del "sí se puede", sería un fracaso.
Al Parlamento Europeo hay que ir a discutir este modelo de Unión Europea diseñada para los banqueros y los especuladores de la deuda, a defender y construir soberanía popular y por una política económica por el empleo y el reparto de la riqueza. Europa no es el problema, el problema es esta Unión Europea y sus políticas contra las mayorías sociales y los países del sur, que estamos en régimen de semi-colonia, obedeciendo lo que dicen personas a las que nadie ha votado. La solución es que la ciudadanía se plante y tome las riendas.
En un debate con Rubalcaba le usted le dijo: "No le pido que sea socialista, le pido que sea patriota". ¿Qué quería decir con eso?
Reconozco que me indigné. No podía imaginarme que Rubalcaba iba a defender tan abiertamente que sus exministros y Felipe González pudieran sentarse en consejos de administración de empresas energéticas privadas; pensé que pondría excusas pero dijo que "de algo tenían que vivir". Cuando a la gente le están cortando la luz y la calefacción, un dirigente con sentido de lo que significa la dignidad de su país, tiene que estar dispuesto intervenir. Eso es ser patriota y no hace falta haber leído a Marx o cantar La Internacional para serlo, pero sí hace falta vivir como la gente normal y escuchar las conversaciones en los bares o en la pescadería. Hace falta escuchar lo mal que lo está pasando la gente y ver a la casta de golfos vivir como viven, sin ninguna vergüenza. No se puede gobernar para los que sufren y para los que les hacen sufrir. Yo tengo claro de dónde vengo y quién es mi gente.
Pero usted ha estado ligado a la izquierda durante mucho tiempo de su vida.
Lo llevo en el ADN. A mi tío-abuelo materno le fusilaron. Mi abuelo paterno, socialista y comandante del Ejército Popular de la República, fue condenado a muerte y pasó 5 años en prisión. Mi madre, la primera persona de su familia que llegó a la universidad, militó en la clandestinidad y mi padre también conoció la cárcel durante la dictadura. A ellos les debo quien soy y desde los 14 años no he dejado de militar. Pero precisamente porque conozco mi historia yo no quiero que la izquierda sea una identidad asociada a la derrota; quiero que la izquierda se haga pueblo y para eso hay que entender los momentos que estamos viviendo y aspirar a ser un instrumento útil para hacer una sociedad más justa.
"La izquierda no es una religión, o es una herramienta para servir a la gente humilde, o no es nada" La izquierda no es una religión, o es una herramienta para servir a los de abajo, a la gente humilde, o no es nada. Además, no vivimos un momento político de alternancia electoral normal: vivimos un momento en el que la casta parece unida por los mismos intereses egoístas y la gente, sin importar su voto o preferencias, está sufriendo un verdadero despojo. Una propuesta democrática y patriótica hoy es ya rupturista porque dice, simplemente: primero las necesidades de la gente, del taxista que le echa 12 horas al taxi por 800 euros, de la cajera que cobra 645, del joven expulsado de su país y que crea e inventa fuera, del trabajador despedido o del pensionista al que le reducen su pensión y los derechos que tanto nos costó conquistar. Esa gente, haya preferido lo que haya preferido en el pasado, es nuestra gente, es nuestro pueblo. Y sin ellos no hay solución.
Pero ha estado ligado de alguna forma a IU durante mucho tiempo, ¿qué sentido tiene una candidatura separada del mayor partido de izquierda?
He colaborado con ellos como asesor de comunicación y he participado en varios procesos de convergencia y refundación a los que me invitaron. Algunos de mis mejores amigos (aparte de mi padre y mi compañera) con los que mejor me entiendo políticamente son militantes de IU. Para mi es fundamental que Izquierda Unida haga suya nuestra iniciativa y entienda que, en momentos de excepción como este, no sólo la audacia sino también la generosidad es muy importante, como escribía ayer un buen compañero de IU.
Queremos convencerles, desde el máximo respeto a su manera de funcionar, de que un sistema que permita la participación de los ciudadanos en la conformación de las listas electorales y en la elección del candidato es una buena forma de empoderar a la gente y que eso es lo que necesita el país: construir mayorías sociales con gente que no vota en los congresos, que no habla como los militantes, pero que son el pueblo que debe gobernar. Comprendo que sus tiempos y sus dinámicas pueden ser una dificultad pero ojala tomen en consideración nuestra propuesta. Lo que estamos proponiendo es básicamente un método y una voluntad: que las listas electorales de la alternativa al régimen y por la soberanía sean el resultado de la participación directa de la gente. Creo que buena parte de su militancia lo está deseando.
En la izquierda se han defendido los liderazgos colectivos, pero ahora usted lanza una iniciativa de corte personalista. ¿Ha roto usted?
"Los liderazgos son herramientas que hay que poner al servicio del cambio democrático" La necesidad de liderazgos, que yo entiendo como personas capaces de comunicar y emocionar, es una prueba de nuestra enorme debilidad. Si la sociedad civil estuviera articulada de verdad no sería necesario que un tipo con coleta le dijera unas cuantas verdades a Marhuenda para emocionar a mucha gente. Pero por desgracia somos débiles y yo creo que no podemos prescindir de nuestra capacidad de emoción. El problema es que si los portavoces siempre se eligen en despachos o en complejísimos procesos internos, es difícil que sepan emocionar. Los liderazgos, además, son herramientas que funcionan si encarnan voluntades ya existentes con las que dialogan, que tocan una tecla que suena bien en muchos oídos. Pero nosotros no queremos oídos, queremos personas activas decididas a dejar de lamentarse o dejar de votar con resignación y dar, con muchos otros, un paso al frente. Los liderazgos son herramientas que, en un momento como este, hay que poner al servicio del cambio democrático.
Muchos desencantados y, también, muchos de los que siguen saliendo a la callen dicen que los partidos tradicionales ya no sirven. ¿Tienen razón?
"No es una candidatura de partido ni un nuevo partido, es un movimiento ciudadano" Ojalá fuera tan sencillo como eso. El problema no es la forma partido en sí (sobre lo que podríamos tener muchos debates académicos) sino los partidos que se convierten en instrumentos de los que nunca se presentan a las elecciones. Muchos de mis compañeros militan en partidos; mi padre ha militado siempre en IU y mi compañera también. Y los partidos de izquierda, al menos en nuestro país, son imprescindibles para que las cosas cambien, pero creo que no se bastan por sí solos y que hace falta algo más. Por eso esta no es una candidatura de partido ni un nuevo partido, sino un movimiento ciudadano: lo que proponemos es un método: que escojan los ciudadanos y no las direcciones de los partidos, saquemos la política de los despachos y llevémosla a las casas y a los barrios.
También hay quien piensa que el problema son los políticos y que otro "político" no es la solución ¿qué les diría?
"Dejar la política en manos de la casta profesional es un suicidio" Que dejar la política en manos de la casta profesional es un suicidio, como se ha demostrado. Porque se venden a los que más tienen y se ponen a su servicio para robarnos, para dejarnos sin derechos, para subastar el país a trozos hipotecando nuestro futuro y el de nuestras familias. Tenemos un país que recuperar y para eso hace falta toda la gente que lo pone en marcha, no la que lo regala. Sin esa gente, esto no tendrá sentido. Sin esa gente y su protagonismo que asegure que no pierde el poder del voto al echar una papeleta en la urna.
Los que estamos valorando aceptar el reto no podemos ni queremos hacerlo solos y solas. Somos profesionales, parados, gente de la universidad, autónomos y trabajadores, que necesitamos a gente como nosotros, para convertir el hartazgo y la indignación en fuerza, para ir al Parlamento Europeo a defender que la Unión Europea o es para los ciudadanos y los pueblos o es una estafa, que la deuda es un negocio para unos pocos que está desangrando al sur de Europa, y que asfixiando a la gente no se va a salir de la crisis, sino al revés: confiando en ella.


Compartir esta noticia:    


La deuda pública española: una soga que ahoga a los ciudadanos



15-01-2014


La deuda pública española: una soga que ahoga a los ciudadanos




Todas las definiciones sobre lo que se entiende, desde el derecho internacional por deuda odiosa o ilegítima, recogen tres argumentos importantes:
1º.- El gobierno de un país concede un préstamos sin conocimiento ni aprobación de sus ciudadanos.
2º.- El préstamo se destina a actividades no beneficiosas para los ciudadanos.
3º.- El gobierno prestatario actúa de mala fe al contraerla, ya que sabe perfectamente que no beneficia a sus ciudadanos, sino a intereses privados.
Estas condiciones se cumplen con la deuda pública española: no se ha consultado a los ciudadanos, ha perjudicado a la inmensa mayoría de la población que ha perdido derechos laborales y sociales y ha sido generada para cubrir deudas privadas (Banca), subvenciones a empresas (eléctricas o de armamento) o regalos a instituciones (Iglesia Católica). Poco de esa deuda ha sido para cubrir gastos corrientes para mantener el estado de bienestar o de inversión en la economía real y crear puestos de trabajo.
Veamos de dónde sale esta desorbitada deuda:
1º.- De la ayuda económica que han proporcionado los últimos Gobiernos a la banca y cajas de ahorro en crisis para evitar su quiebra, que desde el 2009 se cifra en 246.000 millones de euros (según el FMI).
Una parte importante de la subida de la bolsa española en los tres primeros trimestre de 2013 ha ido a engrosar los ingresos de la banca. La capitalización de los más beneficiados (CaixaBank, Popular, BBVA, Santander, Sabadell, Bankia y Bankinter ) ha superado (según Vicente Clavero “La banca engorda mientras nosotros pagamos su rescate”, Público, 23-10-13) “los 170.000 millones de euros, lo que supone una 34 % más que al inicio de año” . Pero las ganancias en lugar de servir para devolver el dinero público que han recibido para sacarlos de su catastrófica situación, lo dedicarán a repartirlas entre sus accionistas que son los que realmente tendrían que haber asumido las pérdidas. Así lo ha hecho el Santander que ha distribuido 1700 millones de euros en dividendos en 2013.
2º.- De los 40.000 millones de euros de anticipos que el Ministerio de Defensa concedió entre 1997 y 1998 a las industrias armamentísticas (EADS, Indra, Santa Bárbara y Navantia).
El periodista John Doe publicó en 19 de Junio de 2012 (centredelas.org) el artículo “Deuda militar, deuda odiosa, deuda ilegítima” en el que escribe: “Es ilegítima la deuda contraída con los Programas Especiales de Armamento (PEA) del Ministerio de Defensa que representan 40.000 millones de euros, cifra que sitúa a este Ministerio en la banca rota y que contribuye al enorme endeudamiento del Estado español”.
Como recoge J. Doe en su artículo, esta deuda es nula de pleno derecho y, por tanto, ilegítima y sostiene que las empresas privadas afectadas nunca devolverán el dinero público recibido. De esta estafa hay muchos culpables (entre ellos el actual ministro de Defensa Pedro Morenés con grandes intereses en empresas armamentísticas) por la sencilla razón que en torno a este asunto siempre ha habido un acuerdo de Estado en el que los dos grupos parlamentarios mayoritarios (PP y PSOE) han ido de la mano.
3º.- En nuestro país, gracias al Concordato, la Iglesia Católica recibe anualmente más de diez mil millones de euros del Estado (central y periférico) en subvenciones directas y exenciones de tributos (según el estudio realizado por Europa Laica). Carece de importancia, aunque también habría que contemplar lo que reciben (muy poco, por cierto) las demás confesiones religiosas.
4º.- De los 24.000 millones entregados a las grandes compañías eléctricas por el llamado déficit tarifario.
José Manuel Novoa en su blog “ataque al poder” (7 Enero de 2014 “Cómo nos roban las compañías eléctricas”) recoge que hasta la fecha el déficit tarifario nos ha costado a todos los españoles 24.000 millones de euros, dinero regalado del erario público ¿Cómo es posible que se subvencione a empresas eléctricas que doblan sus ganancias a su homónimas europeas? Además en su artículo demuestra que el déficit tarifario de las eléctricas es una estafa, no existe. Tan sólo sirve para aumentar los beneficios de las grandes compañías eléctricas (Iberdrola, Endesa o Gas Natural).
La resultante de todo este despilfarro es que la deuda pública española a finales de 2013 rondaba el BILLÓN de euros, cifra cercana al 100 % del Producto Interior Bruto (PIB). Esta deuda es totalmente impagable. Aunque tuviéramos muchos años de un elevado crecimiento, los altos intereses que tenemos que abonar hacen imposible el pago de esta desorbitada cantidad.
El pasado año tuvimos que pagar más de 38.000 millones de intereses. Esto supone unos 105 millones de euros diarios.
Para hacernos una idea más exacta de esta deuda, cada ciudadano debe más de 21.000 euros, siendo un sujeto pasivo de la deuda, ya que se ha generado sin tenerlo en cuenta, sin participar en ella y sin que le beneficie.
¿Por qué pagamos tantos intereses?
Aunque ya recogido en un artículo anterior, voy a recordar de dónde sale el elevado pago de intereses. Es cierto, por las razones recogidas, que el capital público de deuda es muchísimo, pero nos están ahogando los altos intereses que tenemos que pagar por los préstamos que pedimos en el mercado financiero para cubrir los gastos del Estado. ¿Por qué ocurre? El BCE se financia con el dinero de los impuestos de los ciudadanos europeos (España aporta algo más del 8 %). Sin embargo, en lugar de prestar dinero a los estados, se lo presta a la banca privada al 0,50 ó 1%. Ésta compra deuda soberana de los estados al 3, 4, 5, 6, 7 o al 8 %, ganando miles de millones de euros que utilizan para tapar sus deudas por mala gestión, inversiones fraudulentas o sobresueldos de directivos. Esos créditos que reciben en ningún momento están llegando al consumidor final, a las familias y a las PYMES, sino que se está usando en apostar y especular contra los propios estados, en actividades mucho más lucrativas y sin riesgo.
Según el economista Juan Torres (¿Quién vive gratis en España? Público, 17-11-13) “casi el 70 % de lo que hoy debe el Estado español es por concepto de intereses y este concepto es lo que hace que hoy día deba 4,5 veces lo que debía en 1989. Mientras que si los déficits de gastos e ingresos corrientes generados desde 1989 se hubieran financiado por un banco central con los mismos tipos de interés con que el Banco Central Europeo financia a la banca privada, nuestra deuda ahora no llegaría ni al 15% del PIB”.
Para no hipotecar y dejar sin el futuro a varias generaciones y, demostrado que la deuda española es odiosa, ilegítima, tenemos que negarnos a su pago. Nos ampara el derecho internacional que recoge que la Deuda odiosa, deuda execrable o deuda ilegítima es la teoría jurídica, puesta en práctica numerosas veces a lo largo de la historia, que sostiene que la deuda externa de un gobierno contraída, creada y utilizada contra los intereses de los ciudadanos del país, no tiene por qué ser pagada y por tanto no es exigible su devolución ya que los prestatarios habrían actuado de mala fe, a sabiendas, y por tanto dichos contratos —bonos o contratos comerciales— son nulos legalmente. En todo caso, tales deudas podrían considerarse personales debiendo responder quienes las hayan contraído a título personal —sea el monarca, el presidente, el director del banco central nacional o los ministros correspondientes— y no el Estado en su conjunto y por tanto los ciudadanos. En algunos aspectos, el concepto es análogo a la nulidad de los contratos firmados bajo coacción”.
Juan García Ballesteros, Presidente del Colectivo Prometeo y miembro del Frente Cívico Somos Mayoría
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Compartir esta noticia:    


Lliçó d'història: “Los catalanes de las piedras sacan panes”?

Diuen que la professió de mestre imprimeix cacàcter, per la qual cosa m'ha sembrat adient introduir-ne una curteta lliçó d'història que en passar un grapat més d'anys el més segur és que haya caigut de nou en el més complet oblit. Amb tot i això paga la pena fer-li una llegida.  






D’on ve la dita “Los catalanes de las piedras sacan panes”?

Antic llibre d’actes de l’Ajuntament de Pardines
Eugènia de Pagès. Catedràtica d’Història

El 1985, una filòloga, Enrica Casanelles, va trobar un document valuosíssim i impactant i el va convertir en l’eix de la seva tesi de llicenciatura: l’antic llibre d’Actes de l’Ajuntament de Pardines, petita  població de l’Alt Ripollès, on es descriu de manera molt detallada l’asfíxia fiscal a la qual estaven sotmesos els pobles a aquesta comarca després de l’ocupació borbònica.

La repressió duta a terme a Catalunya per part de les autoritats borbòniques, després de la Guerra de Successió, és relativament poc coneguda, malgrat que va ser d’una brutalitat sense precedents. Potser aquesta última raó explica una ocultació històrica evident.
Aquest ofec no era un fet aïllat sinó que cal entendre’l com una aproximació molt real a un escenari de repressió generalitzada que es donava a Catalunya a principis del segle XVIII i que, encara que després va afluixar, de fet va continuar al llarg de tot el segle.

Repassem algunes de les dades més rellevants sense cap pretensió d’exhaurir el tema:
Una administració totalment militar, que depenia totalment del capità general de Catalunya, va substituir les institucions pròpies que emanaven del poder reial del Principat: les Corts, la Diputació del General, el Consell de Cent, la Reial Audiència, les vegueries, la figura del virrei i tots els òrgans que emanaven del poder reial del Principat.

Aquestes institucions, tot i que eren pròpies d’una societat estamental, i per tant fonamentades en la desigualtat legal dels habitants del Regne, es basaven en lleis pactades que responien a la qualitat essencial del constitucionalisme i eren l’antítesi d’un govern arbitrari.

 En els anys posteriors a la guerra, es van dur a terme més de 4.000 execucions públiques de catalans il·lustres. El cas més emblemàtic i que encara forma part de l’imaginari popular, és el del general Moragues. Al general no se li van reconèixer els honors militars i, descalç i amb camisa de penitent, fou arrossegat viu pels carres de Barcelona per un cavall fins a arribar al patíbul on fou executat, decapitat i esquarterat. El cap del general Moragues, com a escarni i escarment, fou posat en una gàbia de ferro, que es va penjar en el Portal de Mar. El cap no es va retirar fins al cap de dotze anys (1727).

És clar que aquest mètode de repressió era comú en el domini dels Borbons, ja que el 1787 al Cuzco el líder de la revolució indígena,  que pretenia aconseguir la independència del virregnat del Perú, un cop empresonat, va ser obligat a presenciar l’execució de la seva família i se’l va intentar esquarterar, lligant cada una de les seves extremitats a sengles cavalls de manera infructuosa, i finalment es va optar per esquarterar-lo i posteriorment trossejar-lo. El seu cap es va exhibir en una llança a Cuzco i les seves extremitats en altres llocs del Perú. I a tot Amèrica Llatina es va convertir en un heroi.


Els castells dels partidaris de l’arxiduc Carles van ser tots cremats i els seus béns van ser confiscats. Ara bé, no només les classes dirigents van patir els efectes de la repressió borbònica sinó tota la població. El rei d’Espanya, Felip V, va imposar “el delme de la forca” a totes les viles del Principat, pel qual foren executats un de cada deu homes escollits a l’atzar.

A més, no va respectar cap de les capitulacions a les quals s’havia compromès sota jurament. També es van produir execucions multitudinàries, com les de Sant Quintí de Mediona, on es van penjar de la forca més de 800 civils.

Desenes i desenes de poblacions al llarg de Catalunya i de València, des de Xàtiva fins a Prats de Lluçanès i d’Alcoi a Lleida,  van ser cremades totalment com a represàlia pels exercits felipistes, com Arbúcies, Caldes de Montbui, Espinelves, La Pobla de Claramunt, Manresa, Moià, Oristà, Peramola, Sallent, Sant Feliu de Sasserra, Sant Hipòlit de Voltregà, Sitges, Teià, Terrassa, Torelló, Viladrau, Vilanova, Vilassar, Quart de Poblet i Xàtiva.

El cas de Xàtiva és difícil de creure. Després  de ser convertida en cendres i els seus habitants deportats a La Manxa, els xativins, popularment van passar a ser coneguts com els socarrats. El nom de la ciutat es va canviar pel de San Felipe o Nueva Colonia de San Felipe. Per aquest motiu es conserva el quadre de Felip Vè cap per avall al Museu de L’Almodí de Xàtiva.

Altres mesures implacables d’ordre públic i control social imposades arreu de Catalunya van ser:  ell control de la residència dels ciutadans, la censura dels llibres, l’aplicació del toc de queda inflexible, la intervenció dels gremis i les represàlies contra eclesiàstics.

Però, ara, el nostre objectiu principal és sobretot explicar la repressió econòmica que es va dur a terme amb uns impostos que de fet es van convertir en un càstig més sobre el conjunt de la població. Després de la victòria borbònica, a Catalunya es va imposar una fiscalitat ferotge que va arruïnar tot el país, i va provocar la desertització del camp i l’abandonament de nombroses viles. A tall d’exemple tornem, doncs, a l’extraordinari document de l’Ajuntament de Pardines, que ens proporciona una increïble informació de primera mà.

L’alcalde del poble, de cognom Perpinyà, anomenat cònsol en el document, explica amb total impotència com els habitants de la comarca de l’Alt Ripollès van haver de desprendre’s de les seves pertinences per afrontar els impostos confiscatoris establerts per les forces d’ocupació:

Les quinzenades eren uns impostos asfixiants que calia abonar cada quinze dies. Per pagar la primera quinzenada els veïns de Pardines es van veure obligats a vendre’s els animals, que era la seva única font d’ingressos. Després es van veure obligats a treure els estalvis –els dots, les joies-…amagades sota les pedres; per aquesta raó els corregidors castellans tot fent-hi burla deien “els catalans treuen diners de sota les pedres” que va derivar en “los catalanes de las piedras sacan panes”. A continuació va caldre mal vendre’s les cases, fins i tot els béns de les esglésies, com una famosa creu de plata, que era l’orgull del poble. També fou objecte de  saqueig el santuari de Núria.  Per tal de cobrar la següent quinzenada van forçar una tala indiscriminada dels boscos comunals, i així en pocs mesos les muntanyes del Ripollès van quedar ben pelades. Ah, i a aquells que no pagaven se’ls reclamava el doble. Al cap de poc temps els habitants del poble es van haver d’empenyorar i van anar a parar a mans d’usurers.

Finalment, Pardines va haver d’empenyorar la muntanya comunal de Pòrtoles, la joia del poble. Però no n’hi havia prou per a Felip V. Segons l’alcalde, la tensió va anar pujant entre les autoritats locals i les forces d’ocupació. Aquestes es van adonar que era més pràctic i econòmic desplegar-se permanentment pel territori que anar-hi cada quinze dies. La seva presència va provocar tota mena d’abusos i tensions. Aquesta tibantor va esclatar quan un dia el cap de la guarnició militar va donar una bufetada al cònsol primer, tot recordant-li qui era el vencedor i qui el perdedor i que a aquest últim li tocava pagar “trinco-tranco”.

El llibre d’actes de l’ajuntament de Pardines començat el 1665 s’acaba de cop el 1939, amb l’ocupació franquista.  Gens d’estrany. El rigor de la repressió va abocar la població a un clima de desmoralització i d’incertesa insuportable. Quan es va promulgar el decret de Nova Planta, el 16 de gener de 1716, la feina bruta ja estava feta i els objectius de la repressió assolits. La desnacionalització de Catalunya, amb la devastació econòmica i la dominació política i institucional, era un fet. O així s’ho pensaven.

Després del 1714 les forces d'ocupació espanyoles van fer una repressió brutal, amb milers d'execucions i molts pobles cremats. I també una espoliació com la que patim ara.


Després de llegir tot això: Com us heu quedat?

A algú li estranya el que està passant en el moment actual i la força que ha pres l'independentisme?

La història serveix per a recordar, tant les coses bones, com les dolentes de la gent que ens han precedit.



No se encontraron virus en este mensaje.
Comprobado por AVG -
www.avg.com
Versión: 2014.0.4259 / Base de datos de virus: 3658/6967 - Fecha de publicación: 01/01/14