divendres, 23 d’agost de 2013

Las falacias de la derecha





Pintura de Oswaldo Guayasamín




Las falacias de la derecha
Las falacias de la derecha se cuentan y no se acaban



Vamos a tratar aquí algunos aspectos de los razonamientos que nos propone la derecha política y mediática en nuestro país, para desmontarlos, y darnos cuenta de hasta dónde llega su nivel de demagogia y de falacia. Cuando la derecha se queda sin argumentos de peso para apoyar sus teorías y propuestas, a veces las apoyan con este tipo de argumentos, absurdos, falaces y engañosos. Este artículo está pensado para señalar algunos ejemplos de ello, y llamar nuestra atención para no caer en sus trampas.

Recuerdo que hace pocos meses, a nuestro joven compañero Alberto Garzón le propusieron un razonamiento de este tipo, sin que él pudiera dar la respuesta adecuada: con respecto a la expropiación de la petrolera YPF por parte del Gobierno argentino, él argumentaba que el Estado Español no debiera preocuparse tanto en representar los intereses de las empresas españolas, que al fin y al cabo, tienen su potente accionariado, y además tributan la mayoría fuera de España. Sus contertulios quisieron atraparlo siguiendo su razonamiento, y lo continuaron de esta forma: "...entonces, cree usted que el Gobierno no debe interferir por los intereses de sus ciudadanos... ¿qué hacemos entonces cuando secuestran a algún cooperante español en el extranjero?". Bien, la respuesta a esta pequeña trampa, es hacer ver que en el primer caso se trata de intereses económicos, mientras que en el segundo lo que se defiende es la propia vida humana, los derechos humanos.

Pues bien, valga este simple ejemplo para muestra de lo que intentamos transmitir. Con respecto a la LOMCE del Ministro Wert, se han emitido juicios auténticamente absurdos para intentar justificar lo injustificable. Se ha dicho por ejemplo, que todas las reformas educativas que hasta entonces se habían puesto en marcha eran del PSOE, lo cual, por sí solo, no es ni siquiera un argumento. Después se ha dicho que no se entendía cómo "la izquierda" (así, en general) no quería reformar la educación, después del elevado fracaso escolar de nuestro alumnado, y de los malos resultados de los Informes PISA. Pues bien, a esto hay que responder que sí queremos reformar la educación, pero para dotarla de más fondos, de más recursos, de más profesorado, para que sea más inclusiva, más gratuita, más laica, y más pública a todos los niveles, entre otras muchas cosas. ¿O es que para evitar el fracaso escolar hay que meter la religión en las aulas, eliminar Educación para la Ciudadanía, privatizar la escuela pública, eliminar la democracia en los centros, o implantar en la escuela una filosofía mercantilista de la educación?

Las falacias de esta derecha se cuentan y se no se acaban. Con respecto a la Reforma Laboral implantada por el PP, uno de los famosos argumentos que usaban para justificarla, antes de que se supiera todo su contenido, era la denuncia de la existencia de trabajadores protegidos frente a trabajadores precarios. Entonces, los electores ingenuos pueden pensar que lo que se esconde detrás de esa crítica es que piensan proteger a todos los trabajadores, eliminando la precariedad. Craso error, porque lo que pretenden, y de hecho lo han conseguido, es justo lo contrario: eliminar la protección de los derechos de los trabajadores, y aumentar in crescendo la precariedad laboral. Desde que la Reforma Laboral entró en vigor, no sólo se han destruido cientos de miles de puestos de trabajo, sino que además, los nuevos contratos que se han firmando han correspondido en su mayoría a contratos a tiempo parcial o temporales, con un elevado nivel de precariedad. Se ataca a los sindicatos, que pierden fuerza y representatividad, se eliminan las subvenciones públicas a los mismos (mientras aumentan las subvenciones a la Patronal, como se ha conocido hace pocos días), destruyendo la capacidad negociadora de los Convenios Colectivos, llegando a un panorama de casi total desprotección de los trabajadores/as.

Las falacias llegan al absurdo total. Como el Estado de Derecho era una mera ilusión, resulta que tenemos que estar contra el Estado y contra el Derecho. Como bajo el capitalismo, el Parlamentarismo es una tomadura de pelo, los anticapitalistas nos volvimos antiparlamentarios. Como la civilización y el progreso, bajo el capitalismo, no son más que colonialismo e imperialismo, nosotros decidíamos que para ser anticolonialistas había que estar en contra de la civilización, y para ser antiimperialistas en contra del progreso. Y lo mismo a una escala más reducida: como las oposiciones estaban corrompidas, en lugar de estar contra la corrupción, había que estar contra el sistema de oposiciones. Como los Catedráticos tenían tendencia al nepotismo, en lugar de combatir el nepotismo, se decidía suprimir a los Catedráticos.

Pero sigamos con el razonamiento, a ver dónde nos lleva: como los Catedráticos a veces abusaban de los agregados, en lugar de suprimir los abusos, se optaba por suprimir la distinción entre Catedrático y agregado. Como los funcionarios abusaban de los contratados, lo mejor era que todos fueran contratados. Como los profesores abusan de los alumnos, lo mejor es suprimir también esta rígida distinción y que todos aprendamos a la vez jugando juntos al corro de la patata. Siguiendo con esta lógica, en la enseñanza pública podríamos decidir suprimir la calefacción porque a veces está demasiado alta o las tuberías porque el agua suele tener sabor a cloro. Y aún se podría ir más allá, a título individual: como los calcetines a veces nos aprietan el tobillo, lo mejor será suprimir los calcetines; y los zapatos, y los calzoncillos... Por este camino, llegamos al colmo de los absurdos. Nosotros lo vamos a dejar aquí, pero insto a mis lectores a imaginar o recordar otras falacias, trampas y engaños de la derecha, porque como estamos viendo, no tienen límites.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es/
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dimarts, 20 d’agost de 2013

Por qué la bajada de salarios es un desastre




Por qué la bajada de salarios es un desastre


nuevatribuna.es


Toda la evidencia señala que la reducción de los salarios, junto con la reducción del gasto público, está llevando a la economía que afecta a la mayoría de la ciudadanía al desastre.



...a la mayoría de la ciudadanía al desastre. 
Existe hoy una avalancha ideológica liderada por la Troika (el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea (y muy en particular su Vicepresidente de Asuntos Económicos y Monetarios y del Euro Olli Rehn) y el Banco Central Europeo) encaminada a presionar al gobierno Rajoy a llevar a cabo políticas destinadas a reducir los salarios, medidas que el gobierno Rajoy ha ido imponiendo (a través de su reforma laboral) sin ninguna inhibición, presentando las propuestas de la Troika como muestra del consenso que existe en la comunidad internacional acerca de la necesidad de llevar a cabo estas medidas para salir de la crisis.

La evidencia abrumadora existente muestra, sin embargo, que estas medidas han estado teniendo un impacto muy negativo en el desempeño económico, de no solo España, sino de los países de la eurozona. En realidad, el descenso de la masa salarial ha sido una de las causas más importantes de la crisis económica y también financiera. Veamos los datos.

Las políticas neoliberales, iniciadas por el Presidente Reagan y Margaret Thatcher y generalizadas en la mayoría de países de la eurozona y en EEUU, tuvieron como consecuencia la disminución muy marcada de la participación de las rentas del trabajo en el PIB con el consiguiente aumento de la de las rentas del capital. Los datos hablan por sí mismos. Según la tabla 32 del Statistical Annex de la Comisión Europea ECFIN, las rentas del trabajo pasaron de representar el 72,8% del PIB (en términos de compensación por empleado) como promedio de los países que más tarde serían la UE-15 en los años setenta (España el porcentaje era el 72,4%) al 66,5% en el año 2012 (en España bajó al 58,4%, uno de los porcentajes más bajos de este grupo de países). Este descenso tan marcado creó un enorme problema de escasez de demanda privada que no causó el descenso del PIB debido a dos hechos. Uno fue el gran aumento del gasto público en Alemania, resultado de la reunificación alemana y expansión de la inversión pública a fin de facilitar la integración del Este de Alemania en el Estado federal alemán. Esta expansión fue responsable de que el estado alemán pasara de estar en superávit en 1989 (0,1% del PIB) a un déficit del 3,4% del PIB en 1996. La expansión de la economía alemana estimuló a toda la economía europea, debido a su centralidad en esta última.

La otra causa de que la disminución salarial no se reflejara en una recesión (causada por el descenso de la demanda) fue el gran endeudamiento, facilitado por la existencia del crédito accesible a unos intereses más bajos, resultado del establecimiento del euro. El enorme crecimiento del endeudamiento se debió, en gran parte, al descenso de los salarios y de la capacidad adquisitiva de la población. Este endeudamiento retrasó la aparición de la recesión pero no pudo evitar una ralentización de la demanda, que explica la reducción de la rentabilidad en la economía productiva y consiguiente flujo de inversión hacia la economía especulativa, causa de las sucesivas burbujas, incluyendo, en España, la inmobiliaria. La rotura de dicha burbuja creó la crisis financiera.

Vemos, pues, cómo la reducción salarial en España ha sido una causa principal del endeudamiento de la población y del problema de la escasez de la demanda, causa del estancamiento de la economía productiva y de la crisis económica. Por otra parte, el crecimiento tan acentuado de las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo (hoy, por primera vez en la democracia española, representan un porcentaje menor que las rentas del capital) es causa y consecuencia de un comportamiento especulativo que ha creado la crisis financiera.

Toda la evidencia señala que la reducción de los salarios, junto con la reducción del gasto público, está llevando a la economía que afecta a la mayoría de la ciudadanía al desastre. La evidencia científica que muestra esta realidad es enorme. El hecho de que se continúe en esta dirección es debido a que los políticos que están imponiendo estas políticas y los grupos académicos que las promueven, como Fedea, son agentes y están al servicio de los grupos financieros y económicos que los financian (para expansión de estos argumentos, ver artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual”).

Fuente:http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia/bajada-salariosdesastre/20130812133229095538.html
desastre/20130812133229095538.html


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dilluns, 19 d’agost de 2013

Los militares republicanos frente a la crisis ( I) aste con sus papeleol, Mariano Rajoy, en la que aporta sus reflexiones sobre esta convulsa época y critica con dureza el «exterminio ciudadano» que conllevan sus políticas. Apuesta por una instauración democrática para que la ciudadanía, «ahora condenada a oír la misa que usted oficia a espaldas de la Moncloa», se haga cargo de sí misma. GARA Antes de irme definitivamente, he decidido, Sr. R arrojará de sí, como suele con todo lo que le estorba; pero no puedo partir sin dejar en el umbral de su casa algunas reflexiones que al menos sirvan para contraponer a su labor de exterminio ciudadano una serie de verdades, como creo. Sr. Rajoy, hay muchas formas de holocausto. De esta palabra se apoderó el sionismo para cimentar el muro milenario de sus intereses, que hoy vuelven a decidir el mundo sobre los huesos de cientos de miles de honrados judíos vilmente exterminados. Pero hay muchos otros holocaustos que no quedan señalados con signo que en su día sirva para recordar la tortura de los acabados en los campos de concentración en que dirigentes como usted van reuniendo a millones de trabajadores a fin de sostener con su sufrimiento el gran edificio fascista. Como pretendió otro alemán inolvidable, se trata de alcanzar la Europa de los mil años. Usted es el gruppenführer encargado de aportar a la ingente empresa el combustible humano español. Supongo que, elevado sobre el poder y el dinero de su entorno, usted no pensará en todo ello cuando oye su misa en compañía de esas señoras con mantilla que van al Rocío para pedir a la Virgen -INEM de urgencia- que encuentre empleo para esos parados a los que ustedes han privado previamente del trabajo. Le digo todo esto porque a mi edad ya no tiene uno derecho al miedo que imparten ustedes en el Parlamento con el mazo inicuo de sus leyes o administran sus policías y jueces -ahora ya en camino de ser totalmente suyos gracias al Sr. Gallardón, ese inventor de normas para convertir en justo según la letra todo lo que es verdaderamente injusto según el espíritu, pues es ley injusta toda la que no proporciona igualdad y bien-. Holocausto: «Sacrificio especial entre los israelitas, en que se quemaba toda la víctima». ¿Y que hacen ustedes sino quemar toda la víctima, un día tras otro, para alimentar el horno de un poder que carece ya de límites morales? Nadie, Sr. Rajoy, gruppenführer del ejército enviado a España -¿no es así, Sr. Guindos?-, puede sostener que el sistema social y económico que todos los días duerme a tantos ciudadanos entre los cartones del abandono constituya algo irremediable y necesario. Hay otros sistemas, Sr. Rajoy, pero esos sistemas exigen que la riqueza que nace del común sea retornada a los pueblos para servir de semilla a la siguiente cosecha, mejorada y crecida. Usted sabe eso, porque aunque sus estudios solo le hayan servido para ponerle a la vida el diario corsé de las escrituras que tantos beneficios dejan en las oficinas registrales -ahora multiplicados gracias al Sr. Gallardón, que ha enriquecido aún más ese negocio-, esos estudios contenían algunas referencias universitarias a la rica variedad de los posibles idearios políticos y sociales. Esos idearios que, siempre hay que recordarlo, también fueron ahogados en sangre, desde la primacial que derramaron modernamente los mártires de Chicago a la que formó el gran río de las constantes represiones. Sr. Rajoy, es criminal, solo moralmente criminal porque no está escrito en el Código, sacrificar a unas generaciones de ciudadanos a la ambición siempre sedienta de los poderosos, que incluso han perdido aquella mínima elegancia con que nos conducían en tiempo de los abuelos desde el duro surco al limitado establo. Es doblemente criminal -hay que gritárselo así al Sr. Wert- contaminar la educación y jibarizar las cabezas de la juventud para volverlas incapaces de respuesta ante la vesania de la trituradora imperialista y económica de los opresores y de los ricos. Es criminal, dramáticamente criminal, que los derechos sociales sean destrozados, hasta en su mínima expresión, mediante la redacción urgente de un balance pretendidamente salvador que hacen ahora los financieros que antes falsificaron el inmoral y verdadero balance. La sangre del pueblo, Sr. Rajoy, no debe mover, con dolor inmenso, ese molino que está acabando con tantas cosas. Sr. Rajoy, cuando la historia haya calmado la tormenta, que será cuando ustedes y las gentes como ustedes hayan sido expulsados del poder, se hará patente todo el horror que ha suscitado la gobernación de esta época. ¡Qué frialdad en el acabamiento físico y moral de tanta gente! ¡Qué innecesario acabamiento, además, por no doblegar el encarnizamiento criminal de los que han robado las verdaderas posibilidades del mundo! Esa frialdad es defendida y aún ensalzada, para mayor agravio, con el aderezo supuestamente heroico -el «hay que hacer lo que hay que hacer»- de la destrucción de todas las reglas humanas de la convivencia, como si para vivir hubiera que inventar más muerte. Acerca de esa forma de proceder la ciudadanía deberá pedirles gran cuenta llegado el momento. Cuentas, por ejemplo, sobre su sumisión a políticas venenosas para el común de los ciudadanos que, instrumentadas en el exterior, fueron aplicadas en pueblos como el español, siempre deslumbrados por la fanfarria fascista que convierten los estados en campos de trabajo forzado. Usted ha sabido siempre -y permítame que le dedique esta generosa suposición del saber- que la pretendida recuperación de España, con el modelo actual de sociedad, resulta impensable en un mundo donde tres grandes potencias pueden producir todo lo que consumiría ese mundo en una época de verdadero capitalismo burgués, esto es, discretamente normal y con un comercio que buscase la expansión social, lo que tampoco está en los propósitos de esas minorías actuales, cada vez más reducidas y desinteresadas en el bien común. Lo que resulta también criminal, moralmente criminal, es que gobiernos como el suyo oculten esa incapacidad de creación por su parte y reduzcan la causa del desastre a un puro desequilibrio de las cuentas públicas producido por errores en las sumas. Un desequilibrio en todo caso achacable, al parecer, al afán de gasto de los ciudadanos seducidos por los bancos. Además, ¿quién desequilibró esas cuentas con políticas de crecimiento disparatadas? Usted puede preguntárselo al Sr. Aznar, por ejemplo, que con los pies sobre la mesa encendió un puro en irrisoria postura de poderoso ante los amos. Sr. Rajoy, la humanidad, que es eso que queda fuera de su programa, tan bien cuidado por beligerantes contra las masas como el Sr. Montoro o señoras de la sección femenina, como la Sra. Cospedal; repito, la humanidad necesita ante todo una instauración democrática para que la ciudadanía, ahora condenada a oír la misa política que usted oficia de espaldas en la Moncloa, se haga cargo de sí misma y decida el destino de la riqueza que produce, que evidentemente no será para los banqueros en corso, gente q


Los militares republicanos frente a la crisis ( I)        



"Cada día, al alba, asesinos con galones entran
en una celda: el asesinato es la cuestión"
(El hombre rebelde. Albert Camus) (1)

Los militares republicanos


No todos los militares republicanos profesamos idénticos valores, pero nos une un mismo ideal: el pueblo español. Nuestro republicanismo nace de nuestra radical vinculación con el pueblo, pues a él nos debemos. También de nuestra conciencia de pertenencia al género humano.

Para nosotros el concepto de pueblo español es el conjunto formado por la unión de los pueblos que fraternalmente habitamos este territorio llamado España. La unión libre de nuestros pueblos constituye el objeto de nuestro patriotismo, cuyo nexo de unión más sólido es el pueblo trabajador.

La fragilidad de la vida, su existencia efímera, hace que nos conmueva profundamente el destino de nuestra especie, su dolor. Náufragos de una patera, arrojados a la existencia, juntos braceamos perdidos en la tormenta. Seres vulnerables suspendidos entre el difuso límite del ser y la nada. Es la humanidad doliente la que inspira nuestro sentido de la vida. Con ella compartimos su angustia y también el anhelo de saber.

Opresores y oprimidos
A lo largo de la historia los grupos sociales dominantes han impuesto su forma de acumulación de riqueza explotando a otros grupos más débiles. Lo han llevado a cabo mediante la apropiación privada del trabajo de la mayoría. También han constituido ejércitos imperiales con los que expandir sus ansias de poder y riqueza, despojando de sus bienes y soberanía a otros pueblos. Ya sea mediante la invasión directa, ya sea mediante el chantaje de las armas, dotadas de un terrorífico poder de disuasión.

La opresión envilece en la medida que no es combatida por quienes la padecen. Por ello, en la historia de la humanidad, la lucha de los oprimidos contra sus opresores siempre ha constituido un motor de progreso y de esperanza.

Por ejemplo, la revuelta popular liderada por Jesucristo y sus apóstoles hace más de dos mil años -contra la opresión y a favor de los desposeídos- ha llegado hasta nuestros días. Generosas y arriesgadas religiosas -y religiosos- mantienen vivo con su ejemplo el mensaje de emancipación que Él nos legó. Sin embargo, una burocracia vaticana, corrupta e impostora, en manifiesta complicidad con el poder, pretende representar su memoria histórica, transmitiendo un mensaje adulterado.

El sistema
El origen de las lacerantes desigualdades, y del sufrimiento de una creciente masa de desposeídos, hunde sus raíces en la apropiación privada del trabajo social. También en el saqueo y agotamiento de los recursos no renovables del planeta.
El embrutecedor consumismo de la era neoliberal, impulsado por la economía de la especulación, del despilfarro y de la corrupción, ha derivado en una criminal estafa global, causante de la gigantesca crisis que padecemos. Economía de la especulación fundamentada en la sobreexplotación y miseria de otros pueblos. Pueblos sometidos al neocolonialismo, a los que no llega ni una sola migaja del gran saqueo internacional.

El sistema, lanzado a la desenfrenada carrera de la competencia, se desliza inevitablemente hacia un crecimiento ilimitado. Cuando se crece por debajo del 3 % el sistema genera en promedio paro y sufrimiento. Esa ilimitada necesidad de crecimiento origina despilfarro, agotamiento de los recursos no renovables del planeta y calentamiento global, que ponen en peligro de extinción a nuestra especie. Esa es la lógica del sistema. El empobrecimiento de los más para el enriquecimiento desmedido de los menos. Una ínfima minoría social que controla los resortes del poder financiero, militar y mediático.

El régimen monárquico
La Casa de Borbón retornó una vez más a la jefatura del Estado español. Esta vez por obra y gracia de un general genocida, que hundió a España en un baño de sangre, a las órdenes del III Reich alemán. Después la sometió a una dictadura de cuarenta años, con la complicidad del occidente capitalista, pretendidamente democrático. Aliados de Franco que explotaron nuestra patria a bajo coste, mediante la represión que les garantizaba la dictadura, instalando además humillantes bases militares en nuestro territorio. Finalmente, dejó como herencia envenenada la jefatura del Estado a la familia Borbón, usurpando esta institución al pueblo español.

El régimen de la Transición -que confirmó en el cargo hereditario a los borbones- se hunde irremediablemente. Treinta y seis largos años de gravísimos escándalos y presunto tráfico de influencias. En los que no es ajeno el Rey, blindado por una inaceptable inviolabilidad constitucional y una ilegítima "ley de punto final", la falsa ley de amnistía.

Un régimen fundamentado en las intrigas palaciegas, en la línea de la más rancia tradición borbónica. También en un control estricto de la abrumadora mayoría de los mandos militares que acceden a los más altos puestos de mando en la Fuerzas Armadas, así como de los profesionales de los medios de alcance nacional (prensa, radio y TV). Lo que constituye de hecho un rasgo más del totalitarismo hacia el que se desliza este régimen indecente. Una Familia Real que hace patéticos guiños a las burguesías secesionistas, en su intento desesperado por afianzar la Corona -su corona- apoyada en un bipartidismo inestable. (2)

Rey al que algunos generales monárquicos echan un capote de vez en cuando, bien torpemente, poniendo en evidencia la debilidad del régimen y su dependencia del Ejército. Intromisión consagrada en una Constitución monárquica pretendidamente pactada entre 1977 y 1978. En realidad redactada bajo el chantaje de un Ejército abrumadoramente franquista y afianzada bajo la burda manipulación armada del 23F. Época en la que el régimen monárquico colaboró con la sanguinaria dictadura del general Videla, el asesino temeroso de Dios, con fines aún no suficientemente aclarados ni investigados.

La corrupción institucional
Una corrupción devastadora -no tan sólo económica- ha carcomido todas las instituciones. Sus beneficiarios están llevando de forma temeraria a nuestra querida patria hacia su disolución. Los intereses del pueblo español están siendo traicionados frente a los representados por la Troika. Sus aliados locales, las oligarquías central y periféricas, están manifiestamente enfrentadas entre sí por el control y la explotación del pueblo trabajador. Las burguesías nacionalistas imponen su hegemonía cultural y política a las capas populares, hartas unas y otras de "la vieja España".

En su ofuscamiento y codicia, nos arrastran unos y otros hacia un suicidio colectivo. Es hora ya de decir basta, para que el pueblo español tome por fin las riendas de su destino.
Referencias:
  1. El hombre rebelde. Albert Camus
  2. Los militares olvidados por la democracia. Fidel Gómez Rosa
Manuel Ruiz Robles es capitán de navío de la Armada (retirado), ingeniero de la Ecole Supériure d'Electricité (Supélec), DEA Physique de l'Energie de l'Université de Paris, Licenciado en Ciencias por la UAM, membre bienfaiteur de l'ACER (Amigos de los Combatientes en la España Republicana), adherent du Musée de la Résistance Nationale, fue miembro de la Unión Militar Democrática (UMD).
manuel.ruiz-robles@laposte.net

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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Carta abierta a Rajoy del periodista Antonio Alvarez-Solís



Un holocausto sin memorial

«Antes de irme definitivamente». Así comienza el autor su carta abierta al presidente español, Mariano Rajoy, en la que aporta sus reflexiones sobre esta convulsa época y critica con dureza el «exterminio ciudadano» que conllevan sus políticas. Apuesta por una instauración democrática para que la ciudadanía, «ahora condenada a oír la misa que usted oficia a espaldas de la Moncloa», se haga cargo de sí misma.

Antes de irme definitivamente, he decidido, Sr. Rajoy, enviarle esta carta como español que afortunadamente pronto dejará de serlo. Supongo que usted la arrojará de sí, como suele con todo lo que le estorba; pero no puedo partir sin dejar en el umbral de su casa algunas reflexiones que al menos sirvan para contraponer a su labor de exterminio ciudadano una serie de verdades, como creo.
Sr. Rajoy, hay muchas formas de holocausto. De esta palabra se apoderó el sionismo para cimentar el muro milenario de sus intereses, que hoy vuelven a decidir el mundo sobre los huesos de cientos de miles de honrados judíos vilmente exterminados. Pero hay muchos otros holocaustos que no quedan señalados con signo que en su día sirva para recordar la tortura de los acabados en los campos de concentración en que dirigentes como usted van reuniendo a millones de trabajadores a fin de sostener con su sufrimiento el gran edificio fascista. Como pretendió otro alemán inolvidable, se trata de alcanzar la Europa de los mil años. Usted es el gruppenführer encargado de aportar a la ingente empresa el combustible humano español. Supongo que, elevado sobre el poder y el dinero de su entorno, usted no pensará en todo ello cuando oye su misa en compañía de esas señoras con mantilla que van al Rocío para pedir a la Virgen -INEM de urgencia- que encuentre empleo para esos parados a los que ustedes han privado previamente del trabajo.
Le digo todo esto porque a mi edad ya no tiene uno derecho al miedo que imparten ustedes en el Parlamento con el mazo inicuo de sus leyes o administran sus policías y jueces -ahora ya en camino de ser totalmente suyos gracias al Sr. Gallardón, ese inventor de normas para convertir en justo según la letra todo lo que es verdaderamente injusto según el espíritu, pues es ley injusta toda la que no proporciona igualdad y bien-.
Holocausto: «Sacrificio especial entre los israelitas, en que se quemaba toda la víctima». ¿Y que hacen ustedes sino quemar toda la víctima, un día tras otro, para alimentar el horno de un poder que carece ya de límites morales? Nadie, Sr. Rajoy, gruppenführer del ejército enviado a España -¿no es así, Sr. Guindos?-, puede sostener que el sistema social y económico que todos los días duerme a tantos ciudadanos entre los cartones del abandono constituya algo irremediable y necesario. Hay otros sistemas, Sr. Rajoy, pero esos sistemas exigen que la riqueza que nace del común sea retornada a los pueblos para servir de semilla a la siguiente cosecha, mejorada y crecida. Usted sabe eso, porque aunque sus estudios solo le hayan servido para ponerle a la vida el diario corsé de las escrituras que tantos beneficios dejan en las oficinas registrales -ahora multiplicados gracias al Sr. Gallardón, que ha enriquecido aún más ese negocio-, esos estudios contenían algunas referencias universitarias a la rica variedad de los posibles idearios políticos y sociales. Esos idearios que, siempre hay que recordarlo, también fueron ahogados en sangre, desde la primacial que derramaron modernamente los mártires de Chicago a la que formó el gran río de las constantes represiones.
Sr. Rajoy, es criminal, solo moralmente criminal porque no está escrito en el Código, sacrificar a unas generaciones de ciudadanos a la ambición siempre sedienta de los poderosos, que incluso han perdido aquella mínima elegancia con que nos conducían en tiempo de los abuelos desde el duro surco al limitado establo. Es doblemente criminal -hay que gritárselo así al Sr. Wert- contaminar la educación y jibarizar las cabezas de la juventud para volverlas incapaces de respuesta ante la vesania de la trituradora imperialista y económica de los opresores y de los ricos. Es criminal, dramáticamente criminal, que los derechos sociales sean destrozados, hasta en su mínima expresión, mediante la redacción urgente de un balance pretendidamente salvador que hacen ahora los financieros que antes falsificaron el inmoral y verdadero balance. La sangre del pueblo, Sr. Rajoy, no debe mover, con dolor inmenso, ese molino que está acabando con tantas cosas.
Sr. Rajoy, cuando la historia haya calmado la tormenta, que será cuando ustedes y las gentes como ustedes hayan sido expulsados del poder, se hará patente todo el horror que ha suscitado la gobernación de esta época. ¡Qué frialdad en el acabamiento físico y moral de tanta gente! ¡Qué innecesario acabamiento, además, por no doblegar el encarnizamiento criminal de los que han robado las verdaderas posibilidades del mundo! Esa frialdad es defendida y aún ensalzada, para mayor agravio, con el aderezo supuestamente heroico -el «hay que hacer lo que hay que hacer»- de la destrucción de todas las reglas humanas de la convivencia, como si para vivir hubiera que inventar más muerte. Acerca de esa forma de proceder la ciudadanía deberá pedirles gran cuenta llegado el momento. Cuentas, por ejemplo, sobre su sumisión a políticas venenosas para el común de los ciudadanos que, instrumentadas en el exterior, fueron aplicadas en pueblos como el español, siempre deslumbrados por la fanfarria fascista que convierten los estados en campos de trabajo forzado. Usted ha sabido siempre -y permítame que le dedique esta generosa suposición del saber- que la pretendida recuperación de España, con el modelo actual de sociedad, resulta impensable en un mundo donde tres grandes potencias pueden producir todo lo que consumiría ese mundo en una época de verdadero capitalismo burgués, esto es, discretamente normal y con un comercio que buscase la expansión social, lo que tampoco está en los propósitos de esas minorías actuales, cada vez más reducidas y desinteresadas en el bien común.
Lo que resulta también criminal, moralmente criminal, es que gobiernos como el suyo oculten esa incapacidad de creación por su parte y reduzcan la causa del desastre a un puro desequilibrio de las cuentas públicas producido por errores en las sumas. Un desequilibrio en todo caso achacable, al parecer, al afán de gasto de los ciudadanos seducidos por los bancos. Además, ¿quién desequilibró esas cuentas con políticas de crecimiento disparatadas? Usted puede preguntárselo al Sr. Aznar, por ejemplo, que con los pies sobre la mesa encendió un puro en irrisoria postura de poderoso ante los amos.
Sr. Rajoy, la humanidad, que es eso que queda fuera de su programa, tan bien cuidado por beligerantes contra las masas como el Sr. Montoro o señoras de la sección femenina, como la Sra. Cospedal; repito, la humanidad necesita ante todo una instauración democrática para que la ciudadanía, ahora condenada a oír la misa política que usted oficia de espaldas en la Moncloa, se haga cargo de sí misma y decida el destino de la riqueza que produce, que evidentemente no será para los banqueros en corso, gente que debería estar ya en los tribunales.
He cavilado infinidad de veces que en el fondo de su postura hay ese rencor contra la calle que todo español encaramado a la repisa del poder profesa a los españoles del común, a los que tiene por fuerza auxiliar para empujarles su artillería. Se trata, claro es, de una reflexión que surge de una larga contemplación de la historia de España, hecha con retazos de arrogancia y jirones de miedo a la resurrección de la carne pobre. Pero esto ya es otro tema, que corresponde a la medicina. Aunque no acabo de saber con alguna certeza si el remedio a la situación es propio de la política o de la cirugía. Que conste que no hago elogio del terrorismo, sino ensalzamiento del quirófano.

diumenge, 18 d’agost de 2013

Comunicado de prensa de la Coordinadora 25S



17-08-2013


Comunicado de prensa de la Coordinadora 25S


"La convocatoria del 28 de septiembre sigue con las características de movilización popular pacífica y democrática que siempre hemos declarado"


Coordinadora 25S




Comunicado de prensa, en respuesta a las declaraciones de Cristina Cifuentes
Pintura de Oswaldo Guayasamin

http://www.publico.es/462899/cifuentes-ya-ve-un-
caracter-poco-pacifico-en-la-protesta-jaque-al-rey

En Madrid a 16 de agosto de 2013

La agencia Europa Press, publicó ayer unas declaraciones de la señora Cifuentes en las que literalmente dice: "El Sr. Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno es una persona "integra, honrada y honorable", "que no ha cometido ninguna ilegalidad".
Simultáneamente el diario digital Público.es, se hace eco de otras declaraciones de la Delegada del Gobierno en Madrid, también a la agencia Europa Press en la que afirma lo siguiente: "La Policía Nacional maneja informaciones que apuntan a que tras la manifestación llamada 'Jaque al rey', convocada contra la monarquía para el próximo 28 de septiembre puede haber grupos con carácter "poco pacífico".

Si atendemos a ambas declaraciones de la Delegada del Gobierno en Madrid, podemos llegar a una primera conclusión. La señora Cifuentes es de tal ligereza en sus opiniones que, no parece se puedan corresponder, con la responsabilidad que se le debe exigir a un cargo de tanta responsabilidad institucional ¿Cómo se atreve a decir la señora Cifuentes que Mariano Rajoy es una persona "integra, honrada y honorable" "que no ha cometido ninguna ilegalidad", si precisamente hay en marcha un proceso de investigación judicial desde la Audiencia Nacional sobre el caso Bárcenas y la financiación ilegal del PP, del que Mariano Rajoy es Presidente?

Tras estas declaraciones, que no son sino otro más de los excesos abusivos del ejercicio de sus funciones en el Ministerio de Interior, manifestamos:

-Que al amparo del Artículo 21 de la Constitución, hemos convocado para el 28 de septiembre una movilización en Madrid bajo el nombre de 'Jaque al rey', que saldrá en manifestación a las 18h del intercambiador de Moncloa terminando en una concentración, a las 19h en la Plaza de Oriente.
-Que el objetivo de esta movilización es exigir la abolición de la Monarquía, a la que consideramos una institución antidemocrática, arcaica y clasista.

-Que retamos a la Sra. Cifuentes a que demuestre cuándo y a través de qué canal de difusión, manifiesto o declaración de la Coordinadora 25s se ha alentado cualquier tipo de violencia en nuestras movilizaciones. Exigimos que haga públicas esas informaciones que según ella le llegan desde la Policía Nacional, porque estamos seguras de que esta consideración es absolutamente falsa y producto de su fantasía.

-Nos parece curioso que esa policía en la que la Delegada del Gobierno confía tanto como para dejar ir sin identificación, (incumpliendo de paso la instrucción 13/2007), no se haya percatado de que la “Plataforma ¡En Pie!” hizo pública su disolución en su blog el pasado 6 de junio, hace más de dos meseshttp://plataformaenpie.wordpress.com/2013/06/12/serie-de-comunicados-post-25acomunicado-no-3/, y que por lo tanto la promotora de la convocatoria es la Coordinadora 25S, que trabajará con todos los colectivos y grupos sociales que quieran participar para organizarla.

Recordamos a la Delegada del Gobierno, que el pueblo soberano tiene todo el derecho y legitimidad para mostrar su descontento u oposición contra lo que crea conveniente y que el cargo que ocupa le obliga a “proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana”

Exigimos la dimisión de Cristina Cifuentes por haber vulnerado el derecho de reunión y de presunción de inocencia en multitud de ocasiones, por ser responsable de la detención arbitraria de más de 400 personas, por haber impuesto miles de multas a personas que se manifestaban pacíficamente y por inventarse excusas peregrinas para censurar y reprimir la expresión ciudadana.

Sugerimos a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que no permitan que intereses políticos y personales les conviertan en la guardia pretoriana de partidos, banqueros, corruptos y oligarcas. A los únicos a los que deben fidelidad y servicio son a los ciudadanos.

La convocatoria del 28 de septiembre va a seguir adelante con las características de movilización popular pacífica y democrática que siempre hemos declarado.

Sabemos que esta movilización va a ser un rotundo éxito, no sólo en Madrid, sino también en todas las ciudades del Estado que van a secundarla, y supondrá además el inicio de la abolición de una institución corrupta y antidemocrática: la monarquía borbónica.

Por último, aprovechamos este comunicado para dar por transmitida a las autoridades la convocatoria de 'Jaque al rey', sobre la que vemos que ya están sobradamente informadas.


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